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lunes, 8 de octubre de 2012

No sé rendirme


 Llovizna en Buenos Aires, en este preludio de explosivos colores, en esta tímida Primavera que se esconde tras la máscara de un Otoño desubicado. Esta ambigua sensación de estar transitando por la alfombra roja hacia el Verano, mezclada con esta incapacidad de recordarlo. Me despierto con el aroma a azahar del limonero y el perfume del jazmín japones en las veredas, que me recuerda que aunque el clima no se resigne a cambiar, la Primavera no claudica a su derecho de manifestarse en sus formas, aromas y colores... una batalla ganada en los florecidos malvones y las suntuosas azaleas.
 Algo me dice que 48 Primaveras no han pasado en vano... que no sé rendirme... que lucho incansablemente cuando siento que algo vale la pena, pero que agotados los recursos... me retiro con los bolsillos vacíos y la sensación de haber entregado todo. Cuando esto sucede, lavo con lágrimas los resabios y comienzo otra vez... y es indescriptiblemente doloroso... pero necesario...
 Mi vida comenzó como un Verano, aunque mi nacimiento aconteció en Invierno. Tuve una infancia muy feliz... en la austeridad de los recursos materiales... pero aprendiendo a valorar los gestos... las buenas intenciones... los sacrificios... y los sentimientos, por sobre toda expresión humana. Ese fue mi Verano... el inmenso amor que me brindaron... el apoyo incondicional y el claro significado de la palabra dignidad como recurso para cimentar las columnas que me mantendrían de pie a pesar de todo y de todos.
 Mi adolescencia... un Otoño, por mi timidez... por sobreprotección... o tal vez, solo por ese desafío que conlleva el ganarse un lugar en el mundo adulto. A los 15 años, me aventuré en una historia que viví como los cuentos de princesas que habían marcado mi infancia... no entendí que estaba dando un giro abrupto a mi vida que más tarde transformaría a "La bella durmiente"... en "Rapunzel"...
 Fui menor emancipada a los 17 años... y le di inicio a un Invierno largo, donde puse a prueba mi perseverancia... mi paciencia, mi fortaleza y mi inagotable instinto maternal. Y fueron mis hijos mi razón... mi sentido, mi prolongación genética... mi orgullo... mi costado sensible... mi sello vulnerable de por vida...
 Ahora transito esta Primavera, que hidrata mis raíces con lloviznas inusitadas, con sus matizadas sensaciones... entre pueriles y adultas, entre lo osado y el recato, entre me voy... y regreso... entre un "te espero"... y un "no te necesito"... entre la sensación de acomodarme  plácidamente en esta desconocida libertad... y la necesidad de vivir abrazada. Una conjunción extraña y bifurcada... la experiencia que advierte... la omisión del miedo que me hace bendecir esta inercia necesaria e inducida. Este codiciado milagro de sentirme joven, desafiando las imposiciones del calendario y de las supuestas normas de conducta... las pequeñas prisiones en las que otros condenan a muerte sus deseos... sus anhelos, que por imposible que parezcan, no deberían ser depuestos hasta haber transitado todos los caminos posibles para alcanzarlos. 
 En este perfume de azahares... en esta expuesta rebelión de colores disimiles... en esta prolongación de luz sobre los días... en esta manifestación de libertad auténtica y contrariada... en esta reafirmación de mis sentidos intactos... sorprendentemente renovados y exaltados... la vida me regala el elixir de lo impensado y descubro que tengo mucho por aprender... que jamás esta todo dicho... que lo mejor vivido... es superable... que mientras la vida me habite... no existen los imposibles... que amo sin medida... porque es la única manera posible y que todos los días de mi vida guardo, al menos, el placer de una sonrisa conseguida.
Gracias!!!,

Norma Marchetti
8/10/12

domingo, 7 de octubre de 2012

Libertad y apego


Esa ruta estéril
que pinte de olvido,
se quedó a la vera
y varió el destino.

El paso apurado... 
agudo el instinto,
se calmo el reclamo
cuando fue preciso.

Los cristales nuevos
cambiaron la forma,
la visión renueva...
comprendiendo el dogma.

El margen se extiende,
flexible... menguado,
corazón latiendo
fuerte y atinado.

Estoy en el centro...
libertad y apego,
los pies en la tierra...
sentimientos nuevos.

Norma Marchetti
7/10/12


jueves, 4 de octubre de 2012

Que sea AHORA.


¿Cuántas veces escuchaste decir que el amor es como una plantita, que si no se riega diariamente... se seca y muere?... Seguramente ya perdiste la cuenta. Yo creo que es un valioso consejo que pocas veces se tiene en cuenta. Cada uno elije como quiere cuidar lo irreemplazable, lo que nos vincula internamente... desde lo humano, la conexión sensible. Algunas personas, realmente valoran a otras cuando se alejan...
-No des a otras personas lo que te gusta dar... dales lo que necesitan.
-Nadie puede dormirse en el placer de una conquista, porque ese es el momento en que todo comienza a desmoronarse.
-Las personas no nos pertenecen, son seres humanos libres que elijen... o no, nuestra compañía.
-El amor no condiciona ni ata definitivamente a alguien, porque los sentimientos no desaparecen... pero se transforman.
-No es bueno confiar en que una promesa de amor garantiza algo eterno... las consecuencias suelen ser dolorosas.
-Si vas alejar a alguien por un tiempo... pensá que es posible que no este cuando cuando regreses.
-Nada más importante que valorar lo que se tiene... mientras puedas.
-Nada garantiza un mañana... que sea AHORA.
-Buscá el equilibrio... no sobrevalores y no desmerezcas...
-No esperes que llueva... ama sin miedo... hoy estas vivo/a!!!
Un abrazo enorme



 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Presente impensado


La vida esperaba
en una emboscada,
la luna en el río...
corazón sin guardia.

Unos ojos tristes,
misteriosos... claros,
la dulzura interna...
sereno recato.

Lenguaje de gestos,
pasión y ternura,
expresión renuente
en fría cordura.

Historias guardadas
que exceden el tiempo,
lazos infantiles...
tatuajes perpetuos.

Ágil el ingenio,
consciente... constante,
disciplina y temple
junto a sus contrastes.

Sensible... sincero,
inquieto... intuitivo,
un portal incierto...
derribando muros.

Intrínseca fuerza...
medida y pautada,
esa que no expone...
su esencia demanda.

Distante... impensado,
personal... huidizo,
presente impensado...
me abrazo y confío.

Norma Marchetti
3/10/12

sábado, 29 de septiembre de 2012

La ruta sin mojón


Me arraigo a la cordura
casi ausente,
la nueva mutación...
y su textura.

El nuevo andarivel
que me sostiene,
la ruta sin mojón...
a la deriva.

El sueño que busqué...
y su trasfondo,
el cielo trastocado...
y las diatribas.

Elijo la abstracción
y sus recodos,
la exigua agitación
de la mesura.

Desplazo la razón...
late el sentido,
le sumo una pasión
a esta ternura.

Norma Marchetti
29/9/12






viernes, 28 de septiembre de 2012

Sin mover los labios


Abriré ese cerco
de mis sueños blancos,
del torrente interno...
un perfil alado.

De la brisa inquieta
que acaricia y calma,
de los ojos buenos
que llegan al alma.

Mirada extasiada
que no ve la forma,
que no evade el riesgo,
y aprende el idioma.

Que es carne y es tacto...
ensamble y memoria,
canto adolescente...
amnesia de historias.

Sublime... elegido,
único... indecible,
el momento eterno
que no quieren irse.

Y serán los gestos...
y serán las manos,
y será ese eco
sin mover los labios.

Y tendrá en los ojos
un brillo impensado,
correrá en sus venas
el pulso agitado.

Mágico el efluvio...
conexión sin reglas,
un portal abierto...
una vida nueva.

Y será el deseo...
de su compañía.
y el sentido impulso
que genera vida.

Norma Marchetti
28/9/12









jueves, 27 de septiembre de 2012

Lo que no creía.


Y fue en el momento
que menos pensaba,
un silencio ambiguo...
palabras al alba.

El ensamble justo
y la fe dispuesta,
todo en sintonía,
mi verdad... tus huellas.

Renunciar al yugo...
liberar el cuello,
entenderlo libre
en un nuevo intento.

Y que sea el destino...
prendido a mis manos,
y que sea el alivio
que me dio su abrazo.

Lo que no creía
se prendió a mi pecho,
nada que me asigne
un lugar en tiempo.

Norma Marchetti
27/9/12




martes, 25 de septiembre de 2012

Fusionando el pulso


Un instante apenas...
tal vez una vida.
Un día... unas horas,
cortando las bridas.

El cause espontáneo...
la pasión expuesta,
corazón abierto...
que no se fragmenta.

Un abrazo eterno
de pocos minutos,
sentidos y sangre
fusionando el pulso.

El silencio alberga
un lenguaje alterno,
casi imperceptible
traslúcido... interno.

Norma Marchetti
25/9/12

sábado, 22 de septiembre de 2012

No estaré mañana


Al fin sucedió...
cayó por su peso,
algo se me rompió...
y cortó el ensueño.

Corazón en mano
creí las mentiras...
las crueles verdades
en miradas frías.

Me voy... ya no importa,
te di demasiado,
quedate en tu mundo,
frío... enmascarado.

Yo ya no te espero...
no estaré mañana,
lágrimas perdidas
sin razón ni causa.

De todo se aprende...
no seré una sombra,
no estará conmigo
quien no me valora.

Norma Marchetti
22/9/12






jueves, 20 de septiembre de 2012

Conecto el corazón


Soy libre en mi interior...
no pertenezco,
trasluzco lo que soy...
y mi reverso.

Conservo la inocencia...
aún creo,
yo voy a ser quien soy...
tan solo aprendo.

Alejo lo perverso...
contamina,
apuesto a lo sensible...
sangre y vida.

Consciente de lo humano
en el cosmos,
rescato las miradas
y su trasfondo.

Conservo lo que queda
de un abrazo,
la muda interacción
a ojos cerrados.

La historia queda adentro...
no en fachadas,
palabras de silencio...
llegan claras.

Percibo lo que sientes...
lo hago mío,
Conecto el corazón
a tus latidos.

Norma Marchetti
20/9/12





miércoles, 19 de septiembre de 2012

Un paso hacia la izquierda


Inhalo la armonía...
y se expande,
la estrofa que se ensambla
a la constante.

Un paso hacia la izquierda...
no estoy sola,
la dermis se ha acoplado
a otra forma.

Se exalta la fusión...
enfoco escenas,
yo busco la alegría...
estoy de vuelta.

La noche entre tus brazos...
y la vuelta.
caricias como sellos...
con tus huellas.

Estoy en la verdad
de mis deseos...
miradas que se afianzan
a mi centro.

Norma Marchetti
19/9/12



domingo, 16 de septiembre de 2012

Ya no espero...


Cósmico el momento
que me envuelve,
corta la expresión...
que se disuelve.

Exhalo este mutismo
semiamargo,
las huellas de palabras
sobre el tacto.

Un pacto en mi interior
entumecido,
los surcos que ha dejado
en mi camino.

La estrofa fragmentada...
incompleta,
el cóncavo vacío
entre mis venas.

La espera incomprensible
y el letargo,
la excusa que le anexo
a esos labios.

Me quedo en un presente
consensuado,
Desgaste o concordancia
entre sus manos.

El tramo en su trayecto
tempestuoso,
debato entre finales
y retornos.

Ya no hay felicidad...
cerró las puertas,
la amarga aclaración
que me sofrena.

La brecha que se abre
es peligrosa,
la burda realidad
marchita rosas.

Avanzo en la tinieblas...
ya no veo,
mis ojos están tristes...
ya no espero.

Norma Marchetti
16/9/12












domingo, 9 de septiembre de 2012

Tormentas en mi cielo


Capciosa realidad...
enjambre extraño,
de bruma y somnolencia,
mis dos manos.

Me trago este dolor...
es solo mío,
las huellas del amor
sobre el olvido.

Y busco algún rincón...
quiero evadirme,
quisiera estar muy sola...
diluirme.

Buscar algún lugar
en el silencio,
los ojos más acuosos
de mis versos.

Cerrar esa apertura...
que sea nada,
pintarme la sonrisa
que me falta.

Encontrar mi lugar...
en donde sea,
el tiempo que me adeudo...
que no llega.

El recuerdo entrañable
de mi infancia,
mis padres generosos...
y su magia.

Mis hijos, mis pilares...
mis dos piernas,
sus ojos transparentes
me compensan.

El hueco del abrazo...
mis falencias,
la sangre en una herida
que no cierra.

El amor que he derramado
sobre el agua,
los días transcurridos...
los que faltan.

Mis brazos van sangrando
las ausencias,
mis labios apretados...
son de piedra.

Sin miedo a enamorarme...
fui mi trampa,
Tormentas en mi cielo
de palabras.

Hoy me han preguntado
si estoy triste...
mis ojos son palomas
algo grises.

Norma Marchetti
9/9/12







No permitas...


Viernes 7 de Septiembre, 19:58 hs. Es invierno... transito un paisaje frío y solitario... es mi vuelta, mi regreso, a solas, cargando una mochila negra en mi espalda. Cruzo la despoblada plaza en diagonal y paso frente al busto de bronce de Juan Bautista Alberdi, lo observo al pasar y no puedo evitar retener la imagen de su rígida expresión, pero sigo viaje... todavía falta bastante para llegar a la estación. Un camino rojizo bajo mis pies y la mirada al frente... atenta... pero ausente. Los pensamientos enroscados entre presente, pasado y futuro... y esa angustia... ese sabor amargo que me deja el día. Camino unas cuadras más... me las consumo con pasos largos y apurados. Cruzo la avenida y camino por la angosta vereda del parque... ya a oscuras, con la humedad que dejo la lluvia... y algunos charcos que inevitablemente, detienen mi automática elección por caminar en línea recta.
 Detrás de mí, un hombre trota... me rebasa y finalmente, se achica en la perspectiva de la siguiente cuadra. Dos hombres conversan, mientras pasean a sus perros y una parejita de enamorados, camina delante de mi.
 La última cuadra del parque, la camino en diagonal nuevamente para cruzar la otra avenida... tres cuadras más... y finalmente... el andén de la estación. Advierto con cierta tranquilidad que el tren esta próximo a arribar, porque el grupo de gente que espera, es lo suficientemente grande. Camino hasta el otro extremo  para que me facilite el descenso en la terminal.
Me apoyo sobre el enrejado, intentando descansar y me detengo a mirar que hace la gente... dos o tres conversan... el resto, parecen estar recortados de otros mundos... cada uno en lo suyo, sumergidos en mensajes desde sus celulares, leyendo... con auriculares, o simplemente, con la mirada perdida, resignados a esta imposición de horarios que nos marcan el ritmo.
 Se escucha la campanilla del paso a nivel y a mi derecha, la gente se va acercando a la franja amarilla que marca el límite seguro del andén. Pronto se ve la luz y el tren avanza para tomar posición, las puertas se abren y suspiro aliviada... "Qué suerte, hoy juega Argentina!!!"... al menos, puedo entrar al vagón sin empujar y sostenerme del pasamano... aunque esto parezca lo lógico, no lo es en este horario. Después de dos estaciones, logro acomodarme en un asiento y descansar.
 Suben dos vendedores ambulantes, uno vende fundas para la tarjeta Sube y el otro, alfajores. Vuelvo a observar... y las escenas se repiten, con la diferencia que se suman al cuadro... los dormidos, los se apoyan en la ventanilla y los que simplemente dejan caer sus cabezas hasta acomodarse.
 Personas muy humildemente vestidas y otras muy elegantes... en todos, se advierte esa ansiedad por llegar quien sabe a dónde y con quién...
 Llega la última estación y todos se aglutinan en las puertas... el descenso es lento, como la caminata por el andén hasta llegar al extremo, en donde se bifurca en dos grupos... yo me acoplo al de la derecha. Paso por el supermercado y con una bolsa en cada mano me dirijo al semáforo para cruzar la última avenida... solo me faltan ocho cuadras más...
 Entonces, hago un resumen de lo sucedido en la semana... pasaron muchas cosas que hubiese preferido evitar, pero pienso... la vida me esta brindando una segunda chance y esta vez, no voy a dejar que nadie me diga que debo hacer, porque en definitiva, la que pago los platos rotos... siempre soy yo, pero la vida me enseñó que un buen consejo de alguien bien intencionado, puede ser una puerta que alguien descubre para nuestros ojos. Todos tenemos el derecho a cambiar o a defender lo que somos... sin intensión de ser soberbia,  insisto en ocasiones, que solo Dios tiene más autoridad sobre mi persona que yo, al menos cuando se refiere a limitaciones en mi expresión... en mis anhelos, en lo que soy... o lo que elijo ser... incluso en mi poesía, que es el más claro lenguaje de mi sensibilidad.
 Si algunas personas no hubiesen pensado que los moldes no existen, que cada uno de nosotros es artífice y artesano de su tiempo en esta vida y que no esta todo dicho... que los libros se componen de experiencias, estadísticas y emociones ajenas... pero todavía faltan las mías... que si para algunos no es importante, lo son para mi. Que si tengo la capacidad de crear, es porque los límites para lo positivo no existen y no hay libro que contenga lo que queda por decir... lo que todavía no fue descubierto... lo que queda por revertir, lo que todavía no aconteció. Por estas y por tantas otras razones, comprendo que vivir es la oportunidad de abrir puertas, de caminar hacia adelante, de aprovechar el afecto... los abrazos, las sonrisas, las miradas... las caricias... los proyectos... y las utopías.
 Finalmente... estoy en casa, saco las llaves, abro la puerta... voy a darle un beso a mi hija.

 Cuando sientas algo positivo y tengas un sueño... no permitas que nadie te diga... NO PODÉS.

Norma Marchetti
9/9/12

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Junco


 En la nostalgia de este Invierno que se va, salpicando de anticipados días primaverales este letargo de la despedida, este llanto de nubes grises, esta mirada fría y temperamental bajo un cielo extraño. Cuando la soledad se vuelve pulsera y parece adorno... pero es grillete.
 Entre las imágenes comunes, rostros arraigados al corazón... y de los otros. En este espacio que pocos entienden y que yo transito a diario con la ilusión de cambiar... de darle un giro a esta realidad que pasa factura y me recuerda que no es momento de bajar los brazos... que nunca lo fue... y que esto recién empieza. Cuando todo esto pasa, me doy cuenta que soy una columna viva... un engranaje.
 Es muy difícil sostener una posición... y ser madre, ser hermana, ser amiga... y ser MUJER. Cuando la soledad no es un espacio placentero, es un fantasma... una sombra que me cubre después del ocaso, el momento en que el hueco imperceptible, se hace oscuro en mi interior y quiero irme... dormirme, escaparme.
 Yo no soy lo que parezco, soy un cúmulo sensible de sensaciones que buscan armonía. Soy la música que se escucha a lo lejos... que se aleja.
 Quiero acurrucarme, me duele el egoísmo y no hago más que lastimarme intentando proteger lo que no se debe y justificando lo injustificable... y aguantar lo que no se puede. Estoy sola en medio de este aglutinamiento de pasos a mi alrededor... no me quejo... estoy viva, pero esta noche me angustia... voy a dormir mis lágrimas para que mañana estén muertas... y sea otro día... y vuelva a mi rutina pautada, poniendo a prueba esta vocación de junco que me hace flexible y resistente cuando debo serlo...

Norma Marchetti
5/9/12

martes, 4 de septiembre de 2012

Crecer y vivir.


De la estrechez del pasado,
se conjugan estos verbos...
amar y partir... se han dado,
crecer y vivir... surgieron.

Tengo una mano abierta
y la otra sobre el pecho...
con una, te tengo cerca,
con la otra, me preservo.

Voy a caminar calmada,
por la senda de esta vida,
en la bajada... el alivio,
el coraje cuesta arriba.

Mi ojos serán reflejos,
como luna en el agua,
si brillan... serán sonrisas,
si lloran... serán templanza.

Volveré a los comienzos,
sin parámetros ni bridas,
sin vallas que me limiten,
sin renuncias exigidas.

Cuando la musa se acople
y me susurre un poema,
será mi lenguaje interno...
mi versión más valedera.

Norma Marchetti
4/9/12