traductor
lunes, 31 de diciembre de 2012
Espacio
Un espacio de sol...
la vuelta a casa,
una esfera de luz
que no se escapa.
Una porción de amor...
que es espera,
hasta encontrar el aire
que nunca llega.
Una cuota de fuerza...
esa sonrisa,
prendida de mi rostro
como su insignia.
Un silencio de a dos...
de madrugada,
guardando mi vehemencia,
por ser más cauta.
La distancia pautada...
un trago amargo,
ese frío en la espalda
tras el ocaso.
Un suspiro en la noche...
a las estrellas,
un puente el abismo
de historias huecas.
Un vuelo a ese espacio...
que se ciñe a mi alma,
sensible cordura...
para mi calma.
Norma Marchetti
31/12/12
domingo, 30 de diciembre de 2012
Promesas a mis ganas
En la amplitud azul de un nuevo cuadro,
en la colina gris de algún deseo,
en el derrame absurdo de mi arena...
en la ceguera propia de los necios.
Voy a despertar al nuevo sol en otro día,
en el espacio invertebrado de mi tiempo,
en el después de toda meta superada,
en un presente afortunado del comienzo.
Arribo a este quizás que es desafío,
en la disputa interna del intento,
en la apertura firme de mis alas...
en la veraz reforma que pretendo.
Estoy en el ardid de otra jugada,
en la respuesta austera... sin un eco,
en la expresión ambigua y mutilada,
en la versión distorsionada de mis versos.
Le agrego otro matiz a mi paisaje,
un marco descuadrado... verde intenso,
la suave melodía del abrazo...
promesas a mis ganas... en silencio.
Norma Marchetti
30/12/12
viernes, 28 de diciembre de 2012
El vacío
Voy a llenar el vacío
y ya no habrá nadie,
que corte mis alas...
que no sepa amarme.
Voy a llenar el vacío
con mis propios sueños,
ya no habrá un espacio
esperando un beso.
Voy a llenar el vacío
y no habrá una espera,
voy a ser tan libre
como el alma pueda.
Buscaré un sentido
a nuevas pisadas...
ya no habrá un vacío
pesando en mi calma.
Norma Marchetti
28/12/12
domingo, 23 de diciembre de 2012
Sombra de otro árbol
Estoy en la expresión del sentimiento,
un lapso sin final... enrarecido.
Estoy en la expresión de mis deseos,
prendidos al ritual de los latidos.
La senda es de final insospechado,
un salto en la ceguera del vacío,
un coro entre las voces más terrenas,
un pétalo en el viento suspendido.
La espera es el temor adolescente,
las manos aferradas a los muros.
El tiempo es el fantasma que demanda
subido al pedestal de los impulsos.
Un paso hacia adelante sobre el agua,
las bases insolventes y confusas,
los ojos absorbidos en presente,
mis manos solitarias sin cordura.
No voy a renunciar a esos sueños
que tuve desterrados de mis ganas,
no quiero ser la sombra de otro árbol...
si hoy tengo esa luz que ayer negaba.
Norma Marchetti
23/12/12
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Cuando nada cierra
Levanta los ojos
se yergue en la Tierra,
la savia del tiempo
se mezcla en sus venas.
Un silencio absurdo...
verdades a medias,
la magia... un abrazo
de piel y carencia.
Sensación extraña
que no se perturba,
realidad ambigua...
pasión y cordura.
Calendario a cuestas,
mochilas cargadas,
apertura al muelle
donde siempre atraca.
Se abren las manos...
y luego se cierran,
cautelosos pasos
que lentos se alternan.
Un cielo pintado
sin sol... sin tormenta,
la visión se abre
cuando nada cierra.
Norma Marchetti
12/12/12
No logra nivelarse.
Quiero atravesar mi noche...
recostarme en los recuerdos,
que se seque ese perfume,
que me humedece el cabello.
Mi Cruz del Sur en los hombros,
soportando otro destierro,
estampando otra utopía
en las sílabas de un verso.
Una balanza colgada
en la alborada del día,
que no logra nivelarse...
que no da una alternativa.
Con las promesas aisladas...
entre puntos suspensivos,
con la consciencia encallada
en las arenas del frío.
Norma Marchetti
12/12/12
martes, 11 de diciembre de 2012
Me voy...
voy a esperarme.
No quiero respirar...
no encuentro el aire.
Me voy a algún lugar,
espero afuera.
Me voy con el silencio
que me queda.
Mis brazos que se anudan
en mi espalda,
Mis sueños, que son nubes...
se desarman.
Cadenas de un amor...
que es susurro.
Encuadre incompresible...
como un yugo.
Un pálido horizonte...
que se altera.
Un tiempo de empezar...
en otra senda.
Mis huellas digitales...
en su espalda.
Hoy hago lo que puedo...
con mi calma.
Enfrento el desafío...
mi respeto.
Saber lo que yo ansío...
y lo que puedo.
Norma Marchetti
11/12/12
viernes, 7 de diciembre de 2012
Límites a la soberbia
Hoy recordaba que cuando era chiquita, le preguntaba a mi papá... ¿Por qué llueve tanto? y él, siempre me contestaba riéndose... "Es San Pedro que está baldeando el cielo" y como todos los chicos, mi imaginación hacía que esa respuesta se tradujera en una imagen... y esa imagen, ajustaba en el diámetro exacto de mi duda, cubriendo así mi curiosidad. Cuando tenía unos 9 años, estando en casa de una tía, llegó una enfermera a inyectarle una medicación a mi tío, que estaba enfermo. Cuando estaba por retirarse, se detuvo un momento a conversar con mi tía sobre enfermedades, síntomas y esos temas que suelen tocarse cuando se dan estas circunstancias. Recuerdo que yo escuchaba atentamente y me angustié, entonces le pregunté... -¿Por qué la gente tiene que sufrir?... y ella me contestó...-Por qué sino, la gente sería muy mala. Yo la quedé mirando un poco asustada, sin entender bien la relación entre el dolor y la antítesis de la maldad, entonces ella me explicó, que si nada nos doliera, no entenderíamos el dolor ajeno y que si supiéramos cuando íbamos a morir... haríamos cualquier cosa los últimos días, sin importar las consecuencias... que Dios era sabio en esto y no nos dejaba saberlo. Sin duda, esta explicación y otras tantas que se alinearon a lo largo de mi vida, formaron los cimientos de mi forma de actuar. Tal vez parezca que no existe relación entre el primer recuerdo y el segundo... pero sí la tiene. Más allá de cualquier connotación religiosa, o asociación a un poder de cualquier tipo de deidad, lo que es innegable, es que la naturaleza parece ensañarse en ocasiones... y todos sabemos que es indomable, incontenible e impredecible en ocasiones. El tema es... "¿Por qué?"... es perfectamente razonable y demostrable, que la desidia y los intereses mezquinos de los humanos, hacen estragos en el equilibrio natural... pero, también es una manera de poner límites a la soberbia humana, a la estupidez de imaginarnos todopoderosos... y el dolor, también nos recuerda que nadie esta exento del padecimiento y que el que sabe de que se trata... ya es consciente de lo que ocasiona al provocarlo en alguna persona o simplemente siendo indiferente al dolor ajeno. Finalmente, es sabido, que la muerte es parte de la vida, que no se puede predecir el momento y no hay soborno posible, ni fortuna que la detenga.
Después de tanta lluvia y en una mirada algo melancólica y reflexiva, podría decir, que nada se parece tanto a la definición de felicidad, como la paz interior... y ella viene de la mano de buenos sentimientos y de un sentido profundo de la ubicación dentro de un tiempo y espacio en el que la vida nos es dada, para cultivarla y disfrutarla, pero desde la humildad y la generosidad, entendiendo que "Quien no vive para servir, no sirve para vivir". Juan Bosch.
Rescatemos lo más lindo de cada persona...
Norma Marchetti
7/12/12
jueves, 6 de diciembre de 2012
Y la vida sigue...
Y la vida sigue... a pesar de todo,
después de ese llanto tatuado en los ojos,
después de los años.. de horas perdidas,
después de de la noche, regresa otro día.
Y la vida sigue... nada la detiene,
vuelve al equilibrio a ubicar pendientes,
vuelve la cordura a encausar los pasos,
vuelven los sentidos a aflorar sin daños.
Y la vida sigue... de eso se trata,
tan solo una larga cadena de causas,
tan solo el momento que pasa y no vuelve,
tan solo un futuro soñado en presente.
Y la vida sigue... restaura los daños,
le agrega matices, de oscuros a claros,
le agrega esa cura a la herida expuesta,
le agrega un sentido a soñar sin tregua.
Y la vida sigue... se abraza a la espalda,
de los gestos nobles que buscan mañana.
de los gestos tiernos que alivian el peso,
de los gestos dignos de algunos comienzos.
Norma Marchetti
6/12/12
domingo, 2 de diciembre de 2012
A la vuelta de la esquina
A la vuelta de la esquina,
mi pedido a las estrellas,
solo faltaba la alfombra
para amortiguar mis huellas.
A la vuelta de la esquina,
alguien me dejó el pedido,
un desafío impensado
sacudiendo mis sentidos.
Los zapatos de princesa
para olvidar mi cansancio,
un despliegue de promesas
de matiz inusitado.
Un portal a otro mundo...
esos ojos que sostienen,
un suspiro en el alivio...
sin relajar mi consciente.
A la vuelta de la esquina,
mi posición en alerta,
las dos manos extendidas
aplacando mi demencia.
A la vuelta de la esquina,
se despliegan escenarios,
me sorprende este presente
que me trae lo esperado.
A la vuelta de la esquina,
en esa curva forzada...
alguien me ofrece los ases
para ganar la jugada.
Norma Marchetti
2/12/12
sábado, 1 de diciembre de 2012
Soy mujer entera
Que Dios me proteja
sobre mis dos piernas,
que tiemblan mis manos
en la herida expuesta.
El desgarro interno...
miradas perdidas,
la cruz en la espalda
cuando no hay salida.
La mano extendida...
algún cuento de hadas,
en el cauto inicio
que a gritos reclama.
Y cierro mis ojos...
me voy desangrando,
no entiendo ese yugo
de amor desmembrado.
Y me enfrento al reto...
y al dolor punzante,
soy mujer entera
que no va a ocultarse.
Voy por mi revancha...
reclamo el derecho,
con la frente en alto...
y el pedido al cielo.
Norma Marchetti
1/12/12
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Detrás de mi cara
Descorriendo el techo,
abriré ventanas,
cambiaré los muebles
de la vieja sala.
Hundiré mi espalda
sobre las corolas,
un suave sonido
me abraza en las sombras.
Las cartas mezcladas,
las palmas arriba,
elevo plegarias...
el cielo me abriga.
En letras extrañas
describo mi pulso,
que impulsa el arribo
de lo que no oculto.
Mis ojos abiertos
desmenuzan tramas,
alerta el sentido...
se abre en la pausa.
Escalera al borde...
asciendo con calma,
en pequeños tramos...
mis huellas lacradas.
Un paisaje ajeno
con puerta de entrada,
ofrece el futuro
una imagen plana.
Oídos atentos...
la escena alterada,
me guardo los ases
detrás de mi cara.
Todo lo perdido...
el amor... la trampa,
el instinto intacto...
voy hacia el mañana.
Norma Marchetti
28/11/12
domingo, 25 de noviembre de 2012
El pequeño cajón vacío
¿Quién no tiene un cajón vacío?... un espacio en esa geografía imposible de plasmar por medio de la cartografía... un espacio sin tiempo, guardado en el fondo destemplado de las sombras... una escena en desnivel, un castillo en el reloj de arena... la ausencia sin imagen, un lugar de reclamo enmudecido, un bolsillo sin abrir. Un laberinto sin salida, una ruta inexplorada, esa línea punteada en las vocales por completar... un cielo sin destellos... siempre azul, sin un matiz... el hueco oculto sin lugar para otra cosa.
Algunas veces, describo al corazón, como el lugar donde se guardan y protegen los sentimientos... los seres que impulsan nuestro ritmo cardíaco, una función no reconocida desde lo fisiológico, un sitio que lo seres sensibles le otorgamos dentro del cuerpo. Algunos lo describen como "una bomba muscular del tamaño de un puño, que hace circular la sangre por todo el cuerpo"... yo, en mi delirante y novelesca visión, lo describo como un habitáculo con varios cajoncitos, de diferentes tamaños... el de los padres, tiene capacidad para más de dos, porque algunos aman a sus padres del corazón o a quien cumpliera con esa abnegada tarea... el de los hijos, sin capacidad determinada, el de los amigos, que en ocasiones parece estar completo y en otras algo despoblado... y así, con cada persona que consigue penetrarnos esa capa dura de la piel... incluso los recuerdos, tiene lugares más o menos privilegiados, algunos se visualizan algo amarillentos en contraste con aquellos que aún parecen vivos... pero hay uno en especial, que es muy pequeñito, que alberga solo a una persona a la vez... porque cuando el sentimiento termina, pasa a otro compartimento... es el de ese compañero/a de vida, que nos impulsa, que nos desarma, que nos vulnera y revive. Es un cajoncito muy especial, que no tiene más capacidad que para una persona, aunque algunos pretendan hacer coexisistir a dos o más... y eso no es posible... en tal caso, todo funciona mal y alguno resulta dañado... o simplemente la gran incomodidad lo obliga a abandonar ese diminuto receptáculo. Duele, cuando acomodamos a alguien que no quiere permanecer y duele, incluso, en el vacío.
Algunos pueden no compartir mis ideas, pueden tildarme de idealista, etc. etc., pero a pesar de todo, soy lo que elijo... porque así lo quiero y amo lo que amo, porque así lo siento.
Cuando estrecho cajoncito queda vacío, por miedo al dolor o por abandono, solemos correr en busca de placebos, de amores diferentes, diversiones, distracciones de cualquier tipo, incluso perder la conciencia en adicciones absurdas, que en definitiva... nunca llenan ese abismos del pequeño cajón vacío. En resumen... nada ajusta en un lugar hecho a medida para la persona indicada y el silencio de la ausencia retumba en los oídos... cuando la música termina, el bullicio de otras voces se aplaca y el dolor se acentúa como punzada en el centro del impulso, marcando un soledad imperceptible, pero aguda y profundamente íntima.
Norma Marchetti
25/11/12
Me voy...
La sombra del dolor desgarra adentro,
un tiempo de morir en mi verdad,
un pacto con mis venas, desde el llanto,
un vínculo en vacío...con mi paz.
El precio del perdón a las ofensas,
un hálito de fe que va a quebrar,
tragándome la hiel de los desplantes...
me fui con ese abrazo a mi lugar.
Y vuelvo a claudicar en mis intentos,
la vida es un fragmento a transitar,
los fallos, me acobardan entre sombras...
le quitan a mi impulso de volar.
Me voy a acurrucar a ojos cerrados,
me quedo en este amor de dignidad,
el abrazo es a mis hijos, mis pilares,
me voy a recluir de la maldad.
Norma Marchetti
25/11/12
domingo, 18 de noviembre de 2012
En perspectiva
Busco en mi interior el aire escaso,
busco en la demencia la salida,
vuelvo a descansar sin un remanso,
voy siguiendo el son de una utopía.
Fijo el curso nuevo... en perspectiva,
busco posición entre dos faros,
calzo estos zapatos de osadía....
y un vestido azul... del cian, al claro.
Escucho algunas voces desde el viento,
prefiero discernir y ser más cauta,
le agrego algún matiz al pensamiento,
dibujo algunos sueños sin distancia.
La huella, es la que marco con mi nombre,
el tiempo, es pendular y acompasado,
la piel, es ese tacto con el mundo...
lo interno, es la vehemencia en lo que abrazo.
Norma Marchetti
18/11/12
Con paso lento
Otra prueba que me enfrenta...
otra afrenta en mi interior.
Un tiempo de asumir lo que no puedo...
un tiempo de sumar a mi favor.
Secuencias de la vida arraigadas,
cadenas que condenan la razón,
la lluvia que relaja mi impotencia...
templanza en la conciencia y el perdón.
Me pongo un antifaz y salgo al ruedo.
reclamo otro lugar para mi voz,
le resto a mis pisadas esas sombras,
encuentro plenitud en lo que soy.
Avanzo en la estrechez con paso lento,
le acerco a mi pupila otro color,
me niego a ese lugar que no me alberga...
camino introspectivo... al corazón.
Norma Marchetti
18/11/12
jueves, 15 de noviembre de 2012
El lado anverso
Me voy a despertar al son del viento,
despierto de mi voz sonidos nuevos.
La nota en el revés del calendario...
la escena como filo entre mis manos.
Un tiempo de esperar... de ojos abiertos,
el sueño que no fue... y el lado anverso.
La esquirla en el torrente de mis venas,
el lapso en la cordura que se niega.
La mano que se afianza sobre el pecho,
cubriendo al corazón... latido expuesto.
Los labios en sordina... y su misterio...
un salto en la atadura del regreso.
Norma Marchetti
15/11/12
Me llevo mariposas
Estalla la implosión
entre las sombras,
la dura nulidad...
que me desborda.
De tinta la emboscada...
y entre comas,
se quiebra en el desdén...
siembra congoja.
La absurda dilación...
y el verso trunco,
la esquela que quedó
fuera del rumbo.
La búsqueda imperiosa...
y el silencio,
la estéril realidad
de un sentimiento.
Visiones del después...
e intento nulo,
razones vapuleadas...
claroscuros.
Desgarro la atadura...
me libero,
me abrigo en este frío
tan complejo.
Reclama mi interior
el tibio abrazo,
se suelta el corazón...
se abre en gajos.
Prefiero dormitar...
mi mente escapa,
me guardo la pasión
que me desangra.
Y vuelve a repetir
la misma escena,
me acosa ese adiós
tras de la puerta.
Le dejo lo mejor...
me voy al alba,
me llevo mariposas
de su cama.
Norma Marchetti
1/11/12
domingo, 11 de noviembre de 2012
11 de Noviembre
Buenos Aires, 11 de noviembre de 2012, la mañana esta fresca y el sol no es más que una intermitencia de luz dorada que se insinúa tímido, bajo de ese manto agrisado que viste el cielo... Esta Primavera tan esperada, que ostenta sus bondades veraniegas y en sus intentos, recorre esos ensayos de Invierno... que no le cuadran y se asienta en un Otoño desteñido, desubicado y aburrido.
Esta mañana de silencio... de soledad elegida, de ambiguas sensaciones... de despedidas necesarias y proyectos obligados... para no morir ahogada en el hueco de la nada... en un lugar prestado que no necesito... en un volver sin sentido, a un espacio de sombra que nunca me correspondió... a un agónico respirar entrecortado cuando debo retener el aire en mis pulmones para los momentos en que se vuelve escaso y viciado.
Solo Dios sabe el dolor y precio que pagué por esta libertad de mochilas pesadas en mi columna y de piernas cansadas que jamás se detienen... solo Él, sabe que mis apuestas son a manos llenas... sin venganzas... asumiendo el riesgo de perderlo todo... porque la vida a medias, es esperar el tren en un anden y seguir allí parada, aún, cuando el tren cierra sus puertas y se va... es esperar el próximo, con las manos en los bolsillos y el coraje agusanado dentro del miedo, que genera la supuesta llegada del dolor. Y allí quedamos, con los ojos atentos al próximo arribo y los pies clavados sobre el cemento frío del gris andén, que no va a ninguna parte... que nunca se percata de nuestra presencia absurda... mientras las agujas del viejo reloj, giran en un solo sentido... silenciosas, incansables, inconmovibles... insobornables.
Por esta convicción de apostar al amor, claudico una y otra vez a la pereza y al egoísmo... y yo no sé como de ingenua suena esta declaración... la verdad... tampoco me importa! Yo soy esta persona que elegí ser hace muchos años... y me adapto... y acepto... y me rozo con un sistema que no condice con lo que siento... y sobrevivo... me rearmo... me reivindico.
Tengo la paz de intentarlo todo, sin pasar los límites... sin dañar... al menos, nunca en forma consciente. Tengo el amor que sembré, con el sacrificio de postergar lo secundario, para doblar mi espalda en la tierra y posponer lo superfluo... y no es queja... es entender que todo tiene un precio y que no tiene que ver con lo material... que la cosecha es acorde y proporcional a la siembra... y eso es todo.
De aquí en más... la vida, la oportunidad que me espera... los silencios que me aguardan... la felicidad que me corresponda... la dignidad sostenida... el coraje que me queda... los pies que me llevan en el cíclico ritmo de mi pulso... un sentido hacia adelante... aunque las lágrimas se deslicen o se insinúen sonrisas... cuando el abrazo sea al alma... o a los huesos revestidos de piel...
Todos somos únicos e irrepetibles... dejamos marcas indelebles... como tatuajes extraños, en las profundidades de un espacio inorgánico, pero que pesa y duele como la más desgarradora herida... o que nos endulza los recuerdos con la sonrisa que se instala sin aviso y esa inconmensurable ternura del abrazo, etéreo y distante... pero que se siente cálido y contenedor.
Las personas no se reemplazan... no hay otra igual.
El amor no desaparece... el sentimiento se acomoda de otra manera.
Los hijos son para siempre... las parejas... mientras se elijan.
El que no vive... esta muerto.
Gracias!!!.
Norma Marchetti
11/11/12
lunes, 5 de noviembre de 2012
La cuerda se afina
Voy a sacudirme el polvo
de este nocivo desgaste,
cuando el lugar no es el mío...
cuando no puedo quedarme.
Cuando la entrada es muy amplia
y las salidas estrechas,
cuando falta la cordura...
cuando la angustia es interna.
Cuando la opción esta afuera
y el corazón no escapa,
cuando se agota la fuerza
y se quiebran las bisagras.
Cuando el latido es muy leve...
cuando la cuerda se afina,
cuando el aire es tan escaso...
que no alcanzan las caricias.
Cuando la pérdida es grande
y el quedarse... un suicidio,
cuando no voy a entregarme
como presa de egoísmo.
Norma Marchetti
5/11/12
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