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jueves, 7 de junio de 2012

Debo confesar…



Debo confesar que el frío me trae a la memoria sensaciones que no quisiera revivir… una edad de desamparo que tal vez no abandoné totalmente… esa impresión de sentir que nada te protege… ese temblor que produce, tan parecido al miedo… y me provoca angustia, tal vez la que arrastro desde la remembranza de una infancia feliz, pero carente de algunas comodidades… y la verdad… no me avergüenza, ni me enorgullece, ni me sitúa en un lugar de sobreviviente o algo similar. Solo puedo decir que esa gélida situación de indefensión, me provoca tristeza. Hubo calles de piedritas blancas bajo mis pies… y las de asfalto, zapatos gastados… y botas nuevas, manos envueltas en la bufanda o hundidas en los bolsillos… los ojos llorosos en las mañanas donde el viento te hace doler las orejas y los pies apuran los pasos por recuperar la calidez natural. Y uno juega a ser fuerte… desafía el “bajo cero” en las calles despobladas, donde solo te acompaña algún árbol de hojas perennes que afronta con total hidalguía esa contradicción de la naturaleza, mientras que otros, se entregan a su destino y se desarman deslizando sus despojos bajo los pies los distraídos transeúntes, que en su proeza diaria de sobrevivir a todo en la calle, toman una postura casi autista… Y estás solo/a. Esa, tal vez es la peor sensación… no importa cuantos caminen a tu lado… el dolor es tuyo… la soledad también!
 Entonces corremos… porque se nos va el colectivo, el tren, subte… o simplemente, porque no podíamos salir de la cama y es la única opción. Y tal vez el clima decide ser más exigente e irónico… entonces comienza a caer una lloviznita que es preferible aceptar con resignación… porque la otra opción es transformarse en un habilidoso/a en el manejo de frágiles paraguas que a duras penas soportan la fuerza del viento.
  En conclusión… “extraño el verano”, a veces es necesario añorar algunas situaciones… incluso esto se traslada a personas o lugares y entender que no todo pasa por el cuerpo, que si el calor corre por las venas y podemos sonreír con la mirada… el sol no es tan necesario. Pero mientras este extraño Otoño, con pretensiones de ser Invierno me espere en las calles por las mañanas… yo voy a fingir que no me afecta… que no es rival para mi, aunque me tiemblen las rodillas y la angustia me comprima el pecho… porque ya llevo muchas batallas ganadas y otras tantas perdidas… porque tal vez, esto recién empieza… pero nada es eterno… y porque sé que lo que no te mata te fortalece.
 En definitiva… lo único verdaderamente importante, es el privilegio de estar vivos… y la sensación de amar… aunque duela.
Norma Marchetti
7/6/12

martes, 5 de junio de 2012

Lo haré de nuevo


Alzaré mis ojos
buscando una estrella,
donde esta mi padre...
celando mis huellas.

Y serán mis rimas
un enlace propio,
ya no habrá llovizna
sobre tristes ojos.

Y serán humanas
las tibias pisadas,
cálido refugio...
un lugar de calma.

Un café acertado...
la mirada nueva,
las manos se alzan
cambiando la letra.

Serena la sangre
su pulso agitado,
la distancia se abre
sobre lo negado.

Y será el abrazo
abrigo del alma,
cuando los temores
se esfumen al alba.

Y será experiencia
lo que lleve a cuestas,
nunca habrá rencores
bloqueando mis puertas.

Seré lo que quiera
donde yo decida,
dejaré el pasado...
y me iré de prisa.

Amé sin medida
y no me arrepiento,
voy a abrir mi pecho
y lo haré de nuevo.

Norma Marchetti
5/7/12







domingo, 3 de junio de 2012

En mi espalda.


Sobre un margen fino
busco el equilibrio,
me enfrento a lo turbio...
el lecho del río.

Emulo a un gigante...
de atuendo blanco,
las huellas del tiempo
oculto en mis manos.

Cargo algunos yerros
en mis hombros mansos,
algunos reproches
colgados de un clavo.

Busco esa mirada
que me diste un día,
el abrazo enorme...
la verdad escondida.

La vida me aguarda
parada en la puerta,
voy a sincerarme...
romper mis barreras.

Abriré ese libro
de hojas más claras,
preludio infinito...
ese beso en calma.

La escala del tiempo...
tatuaje del alba,
tus pupilas dejan
huellas en mi espalda.

Norma Marchetti
2/6/12




sábado, 26 de mayo de 2012

Era él


Era un torbellino
agitando sangre...
era ese destello
girando sin cause.

Era la respuesta
bien amordazada,
era la experiencia
gritando aterrada.

Era ese silencio
forzado y filoso,
era un golpe adentro
rebasando todo.

Un tropel dormido
casi anestesiado,
llanto sin sonido...
un verso sin trazos.

Era el desafío
de eludir al monstruo,
era el paso firme
sin bajar los hombros.

Era negación
y aullido nocturno,
era el paso en falso
dado en un segundo.

Era marejada
vista de la costa,
eran esos ojos
robando sus horas.

Era ese desgarro
rompiendo su pecho,
algo no admitido
que dolía por dentro.

Era algo instalado
que echaba raíces,
era un arco iris
sobre tonos grises.

Era ella ese cirio
que yacía dormido,
era él el fuego
para sus sentidos.

Norma Marchetti
26/5/12

lunes, 21 de mayo de 2012

Soy transparente.


Contengo mi impulso...
mi verdad es traidora,
abro mis pupilas...
detengo mis horas.

Una face oculta...
me abrazo a mi almohada,
el dolor es sombra...
espero callada.

Soy solo un suspiro...
la voz apagada,
el silencio en grises...
el miedo y la calma.

Eso que resguardo
prendido en mi pecho,
lágrimas prohibidas...
estrofas sin verbos.

Una luz azul
signando mis pasos...
las noches a solas
y mis pies descalzos.

Algo se acelera...
y soy transparente,
como luna expuesta...
corazón con temple.

Norma Marchetti
21/5/12