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miércoles, 18 de febrero de 2026

Veo

 No sé si en verdad ¿Existen las coincidencias?

si son obras de la suerte, o son solo recompensas.

Y pienso, que es imposible, que no se haya pactado,

cada palabra, el sonido, solo un nombre a cada paso.


Y que decir de mensajes, que parecen enviados,

de esa paz que me asusté, o ese pulso acelerado,

Y del poema perdido, con las palabras vivientes,

ese que le pedí a Dios, que traiga cuando llegue.


Y de esas otras escenas, a distancia reveladas,

de los sueños más reales, que se prolongan al alba.

De los miedos más genuinos, porque crecen como hiedra,

y porque si apartas todo... otra vez se regenera.


Y si, no contaré todo, porque aún es más intenso,

porque si no lo sentiste, creerás que no es honesto.

Y mí poesía susurra vocablos que ni yo entiendo,

pero al pasar de los días, son pistas en mí desierto.


Y confío en las arrugas, es natural... emociones,

cada marca y cicatrices, cada experiencia y razones.

Cada minuto se extraña y hablo siempre en mí silencio,

y la noche es más difícil, porque es más frío mí cielo.


Pocas veces me resigno, aunque el cansancio es muy denso.

se siente como mochila, pero, descanso... y lo intento.

Y no puedo distraerme, porque sé lo que está en juego,

y si que  acepté este trato, aunque nadie aclaró los tiempos.


Y me enfrenté a mis tabúes, desilusiones y retos,

y aunque sé de mí paciencia, fue estirada al extremo.

Pero sé que es inútil negar lo que aún compruebo,

porque, el corazón es sabio y yo no quiero perderlo.


Y cuando quise expresarme y contar algunos hechos,

se desbordaron palabras... no supe ponerle un freno.

Y no estaba acostumbrada a medir lo que confieso,

siempre me guardé mis cosas, por eso no supe hacerlo.


Y no quise perseguir lo que se había negado,

fue difícil de entender que me había equivocado.

 Y me corrí de lo impropio, por respeto, por vergüenza,

por no entender que no vi, que me.mostré muy ingenua.


Y el cielo me obligó a retornar por certezas, 

para ver la realidad que se escondía entre rejas.

Y me costó ver razones, tan veladas... cómo niebla,

me enfurecía y volvía, por encontrar lo que era.


Y ahora que falta el aire, por momentos... son los lazos,

ya no corro, y agradezco, la guía a cada paso.

Y no odio, no pretendo una justicia al desmadre.

solo que ya no interfieran y que el amor al fin gane 


Norma.







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