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lunes, 27 de abril de 2026

Cartón pintado


 Las letras se deslizan por mis dedos,

como pajaros migrando del invierno,

como el tiempo que se filtra en su goteo,

como nubes inestables desde el cielo.


Y es verdad, no siempre estoy como quisiera,

es esa luz que se ha eclipsado... siento pena.

Quisiera estar como ese brillo de la aurora,

y no es posible, ya lo sé... busco la forma.


Y por la noches, vuelve eco del misterio,

mal consejero, mal amigo... un desconcierto.

Y yo, que intento equilibrar, me toca esto,

esta caótica visión que ya no quiero.


Es tan difícil sostener una esperanza,

esa fatiga que el esfuerzo deshilacha,

y ahora mismo, ya no tengo un argumento,

ni una historia que contarme en el silencio.


Si el calor llega muy tarde... o ya no llega,

o si me urge extirpar viejas quimeras,

será el Invierno esa opción inevitable,

y ese abrigo, que sea fiel a un nuevo talle. 


Limpio mis hombros de ese peso innecesario,

y aún suspiro, pero debo acomodarlo.

Cuidé historias de ilusión... solo era magia,

trucos posibles en un tiempo de ignorancia.


Y me rompieron sin un dejo de consciencia,

cuando el poder sobrevivir era una urgencia.

 No hubo nadie que entendiera mis heridas,

las que más duelen son internas... escondidas.


Y al final, si estoy más fuerte... fue forzado,

ese recuerdo que cuidé, fue destrozado.

Esto no va a continuar, no lo merezco,

no quiero pruebas, ni reproches, ni silencios.


Hoy ya no admito que mi voz sea ignorada,

que mil excusas, me retrasen la esperanza.

Qué alguien crea que juzgarme es permitido,

que alguien crea que decide en mis dominios.


Cierro mis ojos y que y reviso mi tristeza,

que al despertar, vea quien es... y quien no era.

Que el tiempo pasa, sin dudar y con urgencia,

que lo que fue cartón pintado, quede afuera.


Norma. 







domingo, 26 de abril de 2026

Hoy estoy un poco triste...


 Y sí, hoy estoy un poco triste, con ese sabor extraño, un sabor algo vacío, algo amargo y ácido a la vez. 

 Generalmente, intento rescatar las cosas lindas que ofrece la vida, aunque sea, la complejidad estética de una flor, un cielo despejado, un desayuno tranquilo, un árbol majestuoso, la inoscencia en la mirada de un niño, y su paraleleo en un cachorro de cualquier especie. Pero... hoy me sentí diferente, tal vez, porque siento que el invierno se acerca otra vez, y el frío me duele en la piel, o... porque veo la inestabilidad del humano, sus incoherencias, su contante esfuerzo, por ganar o quebrar la voluntad ajena. 

 Algunas personas, van por la vida, buscando conquista, aprobación o reconocimiento, otras, persiguen metas propias, sin importar a cuántos tengan que empujar o aplastar en el seguimiento de su objetivo. En esta carrera irresponsable, de invalidar los derechos ajenos, están los que compiten en fórmula uno, a máxima velocidad, con la adrenalina al cuello, la mayor cantidad de tiempo posible, con un ego absurdo, que los hace sentir superiores, pero, los mata la sola idea de pasar una tarde sentados en silencio, disfrutar de un paisaje o de comer un postre, sin mirar el reloj. Ya no comprenden que son, sin esa sobrecarga de estímulos o químicos, que los hacen vivir a mil.

 Nunca faltan, los que viven del que se arriesga, del sacrificado, o del dependiente. ¿Cruel? Sí, totalmente, así se ve. El tema es... ¿Por qué alguien lo permite? Entonces... ¿La solución fácil, es culpar al que se deja usar? No, de ninguna manera, si bien, todos somos personas con heridas y traumas, supongo que el objetivo, no es centrarse en víctimas o victimarios, aunque es justo, que las leyes pongan a cada uno en su lugar (con criterios limpios de intereses propios), pero bueno, eso no siempre representa a una justicia real, porque también proviene de seres dañados por la dureza de la existencia, aunque nada justifique su imparcialidad.

 ¿Y qué se hace?.. Nada, al menos, nada a nivel de que desaparezcan los conflictivos o utopías similares, porque por algo se permite todo esto desde otro nivel de existencia. O, tal vez, solo existan, hasta el día que dejemos de aceptar todo como parte de lo normal. 

 Me pone triste, que sufran los inoscentes, los que aún no tienen la experiencia para defenderse, y quienes deberían hacer eso por ellos, esten subidos al delirio de creerse impunes ante las limitaciones de una convivencia aceptable. 

 Lo más triste de todo esto, es que un niño sin los cuidados o consideraciones mínimas, puede tranasformarse en un adulto despiadado.

 Todo esto, es observado desde afuera, como quien mira las cenizas de un volcán, que puede estallar en cualquier momento, y arrasar con toda la creación en su área de influencia. No olvidemos, que los tiranos más destructores de la historia, fueron concebidos por un hombre y una mujer... ¿Y en qué fallaron ellos? No siempre el culpable es el abandono, también el otro extremo puede ser peligroso. Cuando un niño no comprende que es el amor y que es una farsa por ego. Cuando un niño no aprende, que humildad y ser pobre no es lo mismo, cuando un niño es estimulado constantemente para competir, para ser el orgullo de sus padres... algo se está malinterpretando de base, porque realmente, no necesita más que ser lo que es para ser querido.

 ¿Triste?.. Sí, angustiante, como la falta de oxígeno. Algunos tienen influencia sobre ciertas porciones de la humanidad, y eso los hace vivir en un falacia, donde ellos se visten y se reconocen como semidioses. ¿Y por qué? Porque una vez escuché que la ambición es un virus, es una enfermedad, algo así como una adicción, peligrosa y destructiva, que es alimentada por aduladores profesionales y vampiros energéticos.

 El tablero está preparado para mandar al frente a los débiles, que se alimentan de halagos, promesas y espejitos de colores, funcionando como un blindaje, para evitar a toda costa, que se destruyan a los verdaderos cerebros que arman las jugadas. Y así, cada peón es derribado y reemplazado, porque muchos hacen colas interminables y conceden todo tipo de favores para estar ahí. Porque no ven, que un peón, es solo eso, una pieza más.

 En la época colonial argentina, la población africana, alcanzaba casi la mitad de los habitantes en algunas zonas. No soy historiadora, por lo tanto, solo contaré la historia que escuché, sin detalles precisos, pero impactante por su crudeza.

 Ellos desempeñaban labores domésticas y trabajaban en el campo, además de otras historias ocultas. El barrio de Barracas, donde viví por un tiempo, me llevó a investigar un poco, descubriendo, la asombrosa estética de las casonas de la elite de Buenos Aires, donde cada familia, ostentaba lujo y diseño europeo, para demostrar su status.

 Egos, transacciones, intereses y poder, contrastando con las barracas abarrotadas de personas capturadas, que quedaban depositadas en el puerto de Buenos Aires,  punto de tránsito y distribución.

 Terrible e imperdonable comercio de humanos, que se reunían en barrios como El mondongo, porque consumían, lo que el resto de la población adinerada, desechaba. Aportaron el candombe, a una ciudad con marcada influencia europea, y lo que no te cuentan, es que muchos de ellos, estuvieron al frente de las guerras de independencia. Algunos formaban un codón de choque, el blindaje que el ejército necesitaba para agotar al enemigo, antes de llegar a los otros rangos, en que por estrategia, se arma un ejército en el campo de batalla. ¿Cuél era el estímulo? Su derecho de blancura. Un acuerdo despreciable, que solo se cumpliría, si sobrevivían en batalla. No puedo ni pensar en el horror que impulsaba a esas personas a tomar esa opción. Pero así fue, hasta que el asinamiento y la falta de cuidado, extinguió a gran parte de la población, con la fiebre amarilla y la elite, se desplazó lejos de ese infierno, asentándose en la zona que hoy sería el centro porteño. En conclusión, esto sucedió y en este tablero seguimos todos, pero saberlo nos permite entender dónde elegimos estar. 

 En otro extremo del mapa, están las personas que se resignan a seguir legados familiares, sumar una foto más a los álbunes, plagados de caras, que necesitan una referencia escrita para reconocerlos, porque ya no se reconocen, no se destacaron, no se revelaron contra sus supuestos destinos. Si sos pobre, te dicen que eso es digno, porque dudan de como se hacen ricos los demás. Y si son ricos, subestiman las capacidades de los pobres y desconfían de sus verdaderas intenciones cuando se acercan. Y, así, tenemos siempre un mundo dividido en esa dualidad, sea cual sea el tema o el motivo.

 Yo no podría afirmar que es justo, sin agregarle mis valores aprendidos o la enseñanza que dejaron mis cicatrices, pero, es verdad, que puedo escuchar con el suficiente interés, como para que mis ideas y paradigmas se expandan o se acomoden y me ayuden a tener una visión más real, basada en miles de puntos de vista, pero, sin olvidar que me hace bien o me mantiene estable en mi dignidad.

 Trato de ser justa... ¿Lo logro? Quién sabe, depende de quien lo ve, o lo escucha.

 Solo sé que lo único que sí podemos cambiar, es lo que tenemos dentro nuestro, nuestras relaciones personales, lo que podemos sumar a un mundo, que corre sin saber bien a dónde. Donde es más importante cumplir con la lista de tips que sugieren como ideales, que sentir que no nos estamos traicionando y que somos importantes, solo porque somos únicos, portadores de un ADN que nos distingue de cualquier otro ser vivo, diseñados artesanalmente para una misión específica... ser los únicos capaces de tomar el timón de nuestro barco con absoluta certeza, de que fue diseñado con los comandos respondan a nuestra voluntad.

 Sé que una mirada, puede provocar una sensación, que no pueden los lujos o los estímulos exagerados. 

Sé que un abrazo a la persona adecuada, tiene un poder, que jamás te dará un ansiolítico.

Sé que hay escenarios naturales que pueden hacer que broten lágrimas de gratitud ante tanta belleza.

Sé que todos podemos sentirnos culpables por muchas cosas, pero sé también, que esa emoción, solo es un recordatorio de que no se puede cambiar lo hecho, solo se puede hacerlo mejor.

Sé que no hay dinero en este mundo que compre paz, eso es fruto de un trabajo interno constante.

Sé que quien dice saberlo todo o hacer todo bien, le falta aprender que eso no es posible.

Sé que la perfección, es una quimera, o no, depende de tu concepto de perfección.

Sé que la vida se consume en un suspiro, por lo que no es conveniente no sobrepensar, ya que cuando el plazo de la conclusión llegue, es posible que tu tiempo ya no exista.

Sé que todo puede ser bonito... o no, todo depende de tu percepción de la belleza.

Sé, que a veces, la intención no alcanza, pero no se debe menospreciar.

Sé que el amor, es un sentimiento hermoso, pero no, porque evite el dolor, simplemente, porque si es correspondido, y se elige vivirlo, el intercambio que se produce, es poderoso y sanador.


Norma.

miércoles, 22 de abril de 2026

Estamos, para cambiar algo


 Quiero contarte algo, que puede sonar algo flashero, digamos que, todos fingimos demencia, pero... en el fondo, sabemos que hay algo más, que la ciencia sabe que jamás tocamos algo realmente, que nuestros dedos levitan sobre las superficies a una distancia imperceptible para el ojo humano, esto es catalogado como repulsión electromagnética, y no me voy a explayar en el tema, porque no soy una persona de ciencia, solo quise mencionar esto, porque ante este fenómeno comprobado, el cerebro, siente que no es así y defiende con con todos los argumentos posibles, que puede sentir superficies frías y superficies adorablemente cálidas, con real certeza, pero también sabemos que esto no es verdad, algunas son conductoras, y drenan tu calor con mayor facilidad, y otras te permiten retenerlo.

 Nuestro cerebro, al que le otorgamos todos los OK a su sobrevalorado y veráz razonamiento, libre de sentimientos imperfectos y perturbadores, depositario de toda nuestra confianza y de la autoridad de nuestras decisiones, pero...pero... pero, ya descubrimos que nos engaña... ¿O no?

 Y no voy a hablar de teorías y experimentos, como el de la doble rendija, que te explotan la realidad conocida y tangible, eso es para los genios que pueden manejar y procesar todas esas variables.

 Lo cierto es, que somos tan pequeñitos en el plano de existencia, que la arrogancia, no debería existir. Y si, es verdad que da miedo saber, que solo tenemos influencia en nuestro perímetro de acción, pero... también formamos parte de algo, que muchos definen como infinito, y para nuestra comprención de vida, eso es tan excesivo, que preferimos ignorarlo. 

 ¿A dónde voy con todo eso? Simplemente, a tratar de entender, que las variables de las formas de existencia visibles, son infinitas, porque el artesano, energía, o Dios que nos ha creado, no es como un humano, no es un aprendiz, no es la marioneta que se mueve con los hilos de las emosiones, no es el que actúa por instinto de supervivencia, no fue dotado de un ego que perturba su visión, no sabe de miedos, porque no tiene nada que ganar, pero tampoco, tiene nada que perder, el tiempo no lo rosa, porque no hay principio, y el final solo influye en una forma de vida cíclica como la nuestra. 

 Entonces... ¿Qué pedimos cuándo levantamos los ojos al cielo y hasta nos torturamos, en pose de ofrenda para obtener ayuda, o para agradecer? ¿Por qué los ángeles se representan como seres alados, antiguos y, hasta con rostros melancólicos? Bueno, tal vez, esto sea más simple de explicar, y tiene que ver, con las majestuosas obras de arte que se representaron hace siglos, sobre todo, en el Renacimiento y deberíamos actualizar esa percepción, porque, para los que creemos en seres de otros planos que guían o acompañan, es importante razonar, que emitimos ciertas frecuencias, que conectan con otras que pasan por el mismo rango, o algo así, digamos que, si tenés una radio AM, no va a captar las ondas de emisión de una FM, porque es otro tipo de onda, según entiendo. Así comprendo la conexión y entiendo que, ellos no se van, somos nosotros, que no los percibimos, porque nos perdemos en distracciones y en otros niveles de frecuencia. Tal vez, no sea exactamente así, pero eso hace que, nos sintamos solos, aunque eso no sea posible. Todo ese ruido en medio, no nos permite conectar o escuchar bien y da sensación de soledad.

 Somos una genialidad imposible de comprender en su totalidad. Lo intangible de nuestra composición, es complejo y sublime a la vez, y nuestra estructura visible, también lo es. 

 A pesar de muchos años de estudio y dedicación exhaustiva y masiva, no comprendemos aún, las opciones y limitaiones del cerebro, la influencia potente que emite sobre su propia composición, las capacidades del corazón y su campo magnético de influencia, el vació inmenso en el que se mueven los electrones, lo que denominan ADN basura, y la imposibilidad absoluta de que esa sea la explicación. Y... el proceso de la reproducción y la concepción, como el milagro más fascinante. 

 Todo se da por hecho, como parte de lo que toca por derecho... como algo simple, que nadie valora lo suficiente y se nos debe percibir como muy arrogantes... imagino. 

 Algunos, tienen cerebros más aptos para dimensionar parte de esto, pero, cuanto más exploran, entienden que es como un laberinto, un gran enigma, tan exquisitamente diseñado, que excede por mucho, a la idea de un dominio completo del conocimiento de la realidad. 

 Nuestra existencia, puede ser más fácil de comprender, a travez de un videojuego ( no sé mucho del tema, pero vi a mis hijos jugar por mucho tiempo ), donde cada personaje tiene una misión y lo que ves como características físicas o rasgos de personalidad, son las herramientas otorgadas, para cumplir sus objetivos. Las reglas son algo extrañas para un jueguito común, porque, los personajes, tienen autonomía y deberían responder a un bien común, pero... tienen un rasgo, que les complica las decisiones... el instinto de supervivencia. 

 El cerebro detrás de los comandos, es su divinidad, pero... como el juego no es para humanos, este ser, superior a sus avatares, los obseva interactuar sin dominarlos, solo interviniendo en momentos puntuales y accionando el botón del karma, cuando producen sufrimiento a otro avatar, tan importante en su misión como el primero.

 En este juego, el tiempo funciona de manera diferente para quien tiene el comando y para los personajes. Los seres en la pantalla, son capaces de obtener rasgos positivos o negativos, fruto de su interacción con otros, y no saben en que momento puede aparecer el cartelito del game over. Aprenden habilidades, se suman a grupos o no y se reproducen, dando paso a nuevas generaciones. Tienen un plazo máximo de existencia, hagan lo que hagan por mantenerse saludables y las atracciones con otros, tienen más que ver con sus rasgos de personalidad, que con la estética, aunque sí influye. Y así, es algo más fácil de comprender.

 ¿Como se conecta todo esto? Se conecta, entendiendo, que somos obras de arte complejas, con autonomía y misión, con las herramientas necesarias para cumplir ese objetivo. Que la meta, puede ser alcanzada o no, que nada se moverá en el cosmos si desaparecemos un día, pero... también, y por ser parte de un todo en la existencia, tenemos cierta influencia.

 Tiene que ver, con los vínculos emocionales y si anulamos estas sensaciones tan intensas, solo viviremos una vida vacía, porque puede doler o no, pero... su ausencia, nos convierte en máquinas que actuan por instinto y por inersia. Comprender que somos autores de nuestras historias, de nuestra herencia y herederos. Que no somos esclavos atados a una soga, llamada linaje de sangre, que por el contrario, estamos llamados a liberar los caminos de las futuras generaciones, porque ellos tienen que ser más aptos para una armonía entre las especies que habitamos el planeta, no podemos seguir siendo los depredadores que destruyen o estropean todo. 

Tenemos que enseñarles, que no vinimos a este plano de existencia para sufrir, para dominar, o ser víctimas del miedo, que nos ata al reloj o a los resultados. Vinimos a prender de este viaje, de sus paisajes alucinantes, de las variables infinitas, de personas esparcidas por el mundo, de disfrutar de los maravillosos espectáculos que brinda el clima, el arte y los movimientos de los astros. 

 Estamos, para cambiar algo, como huella de haber vivido, como agradecimiento por este recorrido fascinante, enriquecido con las enseñanzas de las experiencias. 

 Dejarles una notita a las nuevas generaciones, diciéndoles, que aprovechen todo lo que no destruya la existencia de otros, que la felicidad, no está en un auto de alta gama de edición limitada, en colecciones de valor incalculable, en el poder, o en los aplausos. Todo puede ser más simple... está al alcance de la mano, en alunas miradas, en gestos de afecto, en saber valorar el hecho de abrir los ojos una vez más, en la seguridad que da estar de la mano de la persona adecuada, o solo sentarse en silencio para observar, la majestuosa obra de arte que es este planetas y el espectáculos astronómico que lo rodea.

 No somos las víctimas, somos los coautores, los que pueden crear belleza a partir de un pensamiento... Somos los comandantes de nuestro propio destino.

Norma.

sábado, 18 de abril de 2026

¿Historias imposibles?..

 


 Hoy, estaba lavando los platos, y recordé algo que sucedió hace muchos años y lo dejé ahí... en el momento en que me impactó, me activó una emoción de frustración y tisteza. Y es verdad, no me involucraba directamente, pero... suelo meterme en las historias que escucho, para poder generar una devolución honesta y empática.

 Para explicar porque la traigo al presente, primero debo aclarar, que soy una persona que he escuchadado muchas historias en mi vida, porque me gusta entender los diferentes ángulos, desde donde cada persona interpreta la vida, y toma las decisiones, incorrectas o no... según mi propia visión y criterio.

Tengo la suerte... o no, de generar confianza en algunas personas, que me confían sus historias, incluso, con la frase, "Esto no lo sabe nadie". Explico estos temas, porque de forma involuntaría, escuché algunas historias propias de novela. Y hoy, en circunstancias totalmente cotidianas y simples de la vida, recordé, el día que esa mujer me contó su historia, y me sugirió contarla desde la esencia, desde la magia, sin hacer hincapié, en poner en evidencia, las identidades reales de los personajes... tal vez, para que no muera del todo, aunque sus personajes ya no estén en este plano, aunque yo haya tenido el privilegio de escuchar esas historias censuradas por la epoca y la cultura absurda del siglo pasado, aunque la tosudez del humano intente repetirlas, a pesar de no encontrar hoy, tantas vallas, como las impuestas por esas personas que se investían con la autoridad que les concedía su perversa arrogancia... como grotescos dioses paganos.

Bueno, después de estas aclaraciones necesarias, paso a los hechos reales, distorsionados en identidades.

 Todo comienza a mediados del siglo XX, cuando una socidad, se enmascaraba en apellidos con linaje, prejuicios, formalidades y restricciones, que hoy concideraríamos ridículas, llenas de por qués, sin un argumento realista o justificable, pero, que absurdamente, se aferran con uñas y dientes, al bastón de mando, que aún pretenden sostener con egoísmo y arrogancia.

 Tomemos en cuenta, que en esa época, el papel de las mujeres, solía ser asfixiante y reprimido. Momento de la historia, en que su papel estaba expandiéndose en la sociedad, pero eran pequeños pasos, que hoy se sienten insuficientes. Como que una mujer de clase media, o alta, pudiera tener acceso y aprobación familiar, para introducirse en un mundo competitivo, donde se sentía el rechazo de muchos hombres, que, según he escuchado, debatían con total impunidad, si el cerebro de una mujer, era apto para la ciencia o para el gobierno, como si la capacidad se midiera en centímetros cúbicos. En tal caso, pensé,cuando escuché esa grabación, si la idoneidad o inteligencia, se media por el tamaño del cerebro, sería justo, que nos gobierne un elefante, o una ballena... y no es mala idea.

 Ella, me mostró una foto de su juventud, y debo decir que era muy bella y se podría decir, que privilegiada, para los años cuarenta, dado que, pocas mujeres terminaban un profesorado, y ella tenía más de un título en su haber. 

 Era una mujer de carácter y principios, capaz de hacer poner de pie a las personas de un bar, porque se comenzaban a escuchar las primeras notas del Himno Nacional Argentino. Lo curioso, y doblemente valiente, es que, era un bar, pero en una región de Francia. Y así comenzó todo, lo hizo. 'El, la vió en ese escenario, atípico... imposible de creer, se deslumbró y se acercó a hablarle.

 Él, era un artísta plástico, que se negaba a vender algunas de sus obras, porque sentía que eran sus hijos. Ella, en su elegancia y conducta impecable ( imagino que habrá contrastado). Él, con la bohemia imagen del artísta frances. La ciencia y el arte, parecen opuestos, pero... lo diferente, produce una magia intrigante y peligrosa, que atrae y emociona.

 Y el amor arrasó con prejuicios, culpas y mandatos familiares y culturales. Surgió sin querer, como un arrebato de la rutina ensombrecida, por matrimonios impuestos, o maquillados con un legado de deber y aceptar.  Cuando el esposo apropiado, no era el amoroso enamorado, el fiel o respetuoso hombre, porque en algunas esferas de la sociedad, el verdadero valor, pasaba por el dinero, el status y círculo social, que iba a compartir con la mujer que llevaría su apellido. Pero... al cruzar el umbral de su legado elegante y prometedor, la realidad,  mostraba su cara más fría y trasnochada, que ponía al amor en el rincón censurado, donde viven la ilusiones ingenuas.

 A partir de ese momento, ella cruzaría el mar cada año, no solo con la idea de disfrutar los paisajes colmados de historia del viejo contimente europeo, ahora, la ilisión romántica de un amor prohibido y desestructurado, era el aliento que sostenía la ilusión durante los meses de trabajo y rutina, perfectamente adaptada a los designios de una sociedad, que recién comenzaba a reunirse, para escuchar algún radioteatro o  la voz de algún cantor de tangos, que con sus compases, iba dejando esa fama de baile prohibido y arrabalero, para imponerse en salones de baile. Cuándo Azucena Maizani, le había abierto el paso a las voces femeninas más agraciadas, bajo la implacable supervisión de los hombres del tango, que le impusieron esa imagen trajeada de mujer ajustada a las condiciones del ambiente.

 Esta historia, que podría haberse desarrollado en los estudios de Argentina Sono Film, en la etapa del "Cine de Oro" de la cinematografía argentina. Lamento no saber más detalles, solo sé lo que ella me contó y me pidió que plasmara con mis letras ( ella me leía, y también me corregía, cuando lo creía necesario). Solo sé, que esa historia se prolongó por años, que él le prometía, que esos cuadros, que no vendía, porque eran parte de él, algún día, serían de ella. 

 Y así fue, tras su muerte, su última pareja ( varios años menor que él ), cumplió con su última voluntad. Y su amor... esa bella joven, que ya había vivido unos cuantos años más, no había perdido sus rasgos y su personalidad. Se organizó, y se marchó a Francia una vez más. Después de una breve estadía, regresó con esos cuadros, que exhalaban movimiento y color, llenando las paredes de su comedor, desde una baja altura, hasta casi tocar el techo, como si fuera un cielo interno, reservado para estos relatos donde flores y bailarinas, danzaban en un espiral de óleos espesos y brillantes.

 Y como la charla fue bastante íntima y consensuada, le pregunté, por qué, si su relación formal, era tan tormentosa y distante, la idea de una separación, parecía no tener chance de encajar en ese paisaje que rescataba el amor, solo para volver a esconderlo, con un celo calculado y milimétrico, Ante mi duda, comprensible y desafiante, ella me respondió, que en esos años, la separación ( porque el divorcio no existía), era el camino a la humillación y al escarnio. 

 Mi impotencia, ante esas historias, que tienen el potencial... y no llegan a ser, me sumergen en una sensación extraña de tristeza y bronca, porque, aunque la ciencia insista, en que el amor, se produce por la liberación de ciertos químicos del cuerpo, que provocan impulsos emociones, y todo lo demás que se quiera adicionar, yo creo que el amor, es como un privilegio, que pocos viven de forma correspondida. Por lo tanto, esconder el amor, despreciarlo, o postergarlo por un documento diseñado y firmado por personas, es como despreciar un bello regalo del cielo, hecho a medida.

 Así también, recuerdo otra historia, dónde la bella dama, también era la esposa de un alguién, pero, donde el amor, no llego a la cita que los definió como pareja, pero la urgencia de no ser tildada de "solterona", o la insistencia perpetua de una sociedad que condenaba a una mujer a criar hijos, ser "hacendosa" y dedicar su vida, a demostrar lo "pulcra y decente" que podía ser, mediante el máximo esfuerzo y sacrificio. Posiblemente, todo y más de lo anteriormente mencionado, hizo que esta mujer, cediera ante el acoso, y accedió a seguir el camino formal.

 Pero... cuando el corazón no está ocupado, su propietario, tiene las llaves para dar acceso a quien quiera, y así sucedió.

 Él quedó deslumbrado con la belleza externa de ella, y, aunque él también era casado, se lo dijo, pero ellla (según me contó), rechazó esa osadía, pero... la atracción, fue inmediata e innegable, sin duda, el hombre más lindo que había visto, y su voz, que sonaba impostada, la derritió al instante, pero mantuvo su pose y compostura. A pesar de la cercanía, solo volvieron a cruzarse un par de veces más, por motivos externos y puntuales.

 Por años, el dejaba mensajes para ella en su teléfono de línea, con su voz de galán enamorado y ella lo grababa, para poderlo escuchar una y otra vez. 

 No sé muchos detalles, pero sí me contó que vivían cerca, que ella siempre supo todo lo que sucedía en su familia y supongo que él también. Ella pasó muchos años muy difíciles, por una enfermedad tortuosa que padecía su marido y él pasó por algunos fallecimientos y el posterior deterioro del cuerpo, que derivó en problemas cardíacos. 

En el tiempo que yo la conocí, muy posterior al fallecimiento de su esposo, insistí en animarla para tener un acercamiento con él, pero ella nunca cedió en su postura, por la esposa de él y porque ella ya se había acostumbrado a vivir sola.

 Y sí, yo escuché su voz en el teléfono, y se percibía la profunda calidez de sus palabras, a travez de sus cambios de tonos y matices. Una profunda impotencia me asaltaba, y no entendía, me repetía... ¿Por qué?. ¿Por qué desperdician estos regalos del cielo? y ¿Por qué apuntaban a apostar todo a personas, que a simple vista, no iban a comprender que su camino no era permanecer unidos, porque uno de los dos, no tenía el corazón puesto en ese vínculo?, ¿Por qué el autoengaño, o el engaño a sus parejas?. Y ahora, muchos años después, cuando la mayoría ya no existe, me pregunto... ¿Sería solo una distracción, disfrazada de amor platónico y pohibido?, ¿Será que eligieron el camino de la infelicidad, porque importa más la opinión ajena, que nuestro propio juicio?

 Realmente, no lo sé, me angustia ver, como los humanos, se sabotean la paz que trae la verdad, se esfuerzan por ser admirados y admitidos, cuando sería más fácil, decir la verdad y dejar de excusarse con que no quieren lastimar a nadie, cuando, en realidad, siempre alguien sale herido... El tema es ¿A quién se sacrifica?

 Por ese motivo, la coherencia, la lealtad y la verdad son el único camino. Lo demás... solo espejitos de colores.


Norma.

domingo, 12 de abril de 2026

Sin cadenas


 Sin venganzas, sin suspiros, o egoísmo eclipsando,

sin temor y sin las culpas del dolor manipulado.

Caminando a paso firme, asumiendo lo que es cierto,

sin desear la pesadilla que asignaron a mis sueños.


Con las voces de la duda, diluídas en paciencia,

con los ecos de esas llanto, como el agua sobre piedra.

Porque era innecesario tanto alcohol sobre la herida,

cuando el ego es un demonio, que no encuentra la salida.


En las sombras de ese cuarto, que me retuvo encogida,

por no soltar esa magia, que imagino que servía.

Porque el amor no es perfume, que se ostenta por el precio,

porque el amor es sagrado, y no se juega con eso.


Porque no importa si vive, a kilómetros... o cerca,

ya no espero, yo soy libre, de compromiso y promesa.

Yo no rompí esos votos, solo rompí el documento,

ese, con los datos falsos, que no pudo ser acuerdo.


Y no importa, no lo vi... te concedo que era miedo,

y no, yo no puedo odiarte, solo me cuido y respeto.

Tampoco es indiferencia, por ahora no es posible,

después... que decida el cielo lo que sí será visible.


No busco la perfección, no me parece de humanos,

solo quiero la verdad, y la lealtad en los pasos.

Y si me llega el amor... que sea correspondido,

y sino, buscaré formas de que no forme vacíos.


Y apreciar esos momentos, que se etiquetan de diarios,

los colores de una flor amaneciendo en el campo.

Fragancias de prinavera, luna que duerme al río,

la colosal imponencia de las estrellas... y su brillo.


Después de todo, es la paz, esa indulgencia del cosmos,

esa alfombra de ternura, para que sientas su apoyo.

Y qué interprete las voces, por su valor e intenciones,

qué mi mente no divague en fantasía o reproches.


Que la claridad me alcance y decida con coherencia,

y que ya nunca me frene donde hay inconsistencia.

Que pueda abrazar sin miedo, cuando llegue ese momento,

que la vida no se rinde... porque la sangre es de fuego.


Y aquí estoy sin las cadenas, sin ninguna expectativa,

sin esperar madrugadas, que apasiguen la intriga,

sin maquillar los recuerdos, para anclarlos a mi vida,

sin reclamar ese cuento que enamoraba mis días.


Norma.

miércoles, 1 de abril de 2026

Se predica con el ejemplo.


 Sinceramente, no sé qué me está pasando, los versos se atascan... no quieren salir, se contradicen y se retractan de todo lo dicho.

 Puedo suponer, que mi interior se ha enojado conmigo, y en una huelga absuda , se niega a expresarse con la naturalidad con la que corrían las letras, alineándose apuradas, para revelar destellos de revelación.

 No, no sé, la musa se rindió, el murmullo enmudeció, cansado de fluir sin freno, como cascada caudalosa, a un río sin forma. Como si hubiese advertido, que era un cause sin destino, o que se percatara, que sin retroalimentación, algún día, caería una última gota... y eso sería todo.

 Y  la gente aconseja, no a mí, porque algunas cosas, no pueden salir, sin su credencial aptitud en cordura. Porque, con mucha liviandad, se dice: ¡suelta!, no te apegues, no extrañes, no esperes, no te victimices, no te postergues, no te estanques, no derroches tus semillas en suelos áridos. Y sí, qué bonito, qué sabio, qué maduro y empoderado suena todo ese discurso de palabras correctas, pero... inhumanas y vacías.

 Nadie debería hablar con tanta autoridad,sobre las desiciones de otras personas. Y sí, yo también lo hago, con un solo fin, solo pretendo explicar que esas alternativas existen, pero cada uno elige o abandona la mochila que pesará, o no, en su espalda.

 En definitiva... ¿Cómo entender el dolor ajeno, cuando no se siente en la piel, en los huesos, en el corazón o el alma de otro ser.?

 Te hablan de comportamientos que se deben entender de los hombre, características propias de las mujeres, de amor propio, de los beneficios de la soledad, de invertir todo en el crecimiento y autosuperación personal, de respetar procesos, de tiempos correctos, aceptación, introspección, de elevar la vibración con pensamientos positivos, respiración, postura, observación y espacio personal... ¿Algo más?..

 Tal vez, lo ideal, sea vivir como monje, en el Tibet, en austeridad, reclusión o autoexigencia extrema, que permita conseguir facultades que la mayoría nunca conseguiría. Y yo me pregunto... ¿Para qué? ¿Qué quieren probar? ¿A dónde quieren llegar? ¿Es ego, o es incapasidad de soportar lo que demanda una convivencia diaria en las conplejidades de los entornos urbanos? 

 ¿Qué nos pasa? ¿Qué estamos queriéndo probar? ¿Estamos disfrasando el miedo a cometer errores, a enojarnos, al fracaso, o a la frustración? ¿Quién nos dijo que el objetivo de esta existencia, es intentar ser semidioses? ¿A qué llamamos valentía? ¿El valiente es el que se impone y se lleva por delante el mundo, o, el que despierta cada mañana, lidiando con la insertidumbre, las carencias, la impotencia de verse limitado en algunos caminos y con la absoluta conciencia, de que las certezas, pueden desaparecer?

 Esto que digo, pueden parecer quejas... y, tal vez lo sean, pero... ¿En qué momento nos hicieron creer que con palta, arándanos, gengibre, y algunos alimentos adecuados, íbamos a vivir ciento veinte años? ¿Cuándo nos entregamos a la idea de que nuestra meta en la vida, es alcanzar la perfección?.. ¿De verdad, nos convencimos, que hay un solo concepto de perfección?

 Curiosamente, yo prefiero, que las arrugas me cuenten, qué gesto se repite más, que nada esta bloqueando un movimiento del rostro, o la coherencia, con que la piel habla de los sentimientos y el estado de ánimo de una persona. Aunque, a decir verdad, no me gusta como me quedan a mí... pero ese es otro tema.

 Estoy algo asombrada de las posturas absurdas de personas, que no comprenden lo que somos en realidad. Es bueno, que las personas se fijen objetivos, y tengan metas... las que sean. Son como la zanahoria, que lleva al burro hacia adelante, pero... es probable, que el burro se pierda de disfrutar del paisaje que los circunda, de olfatear una flor, de sentir el pasto, de beber agua, mientras observa el paisaje ondulante que se proyecta en su superficie.

 En fin, muchas veces en la vida, me sorprendo como una observadora, asorada de lo que descubro. 

Hoy, me encuestaron en la calle, y pensé en huir, como hago siempre, con una excusa amigable, pero... acepté el desafío, para comprobar con resignación, que ni se esfuerzan por elaborar estrategias, más o menos elegantes, porque son obvios, básicos y absurdos. Creen que la gente es incapaz de discernir, de procesar, de advertir las consecuencias de las promesas hechas con el fin de enroscarte en su juego de intereses. 

 Y bueno, puede que yo no sea un parámetro para nadie, que lo que diga sea irrelevante, o demaciado extenso, para leerlo, pero... jamás hago algo por aplausos o reconocimientos, aunque, es verdad, que es lindo recibir algún halago sincero, o un gesto de afecto. 


 Lo cierto es que, no hay comida que garantice una vida larga, aunque, si puede hacerla más sana o llevadera. No se puede vivir en lo puramente espiritual, porque también somos materia, no importa si es desde una visión cuántica, atómica, holográfica, ocualquier otra variante, Lo importante es, que el cuerpo, no tiene que ser un intrumento del ego, o lo único importante. Que tratar de alcanzar otros planos o vibraciones elevadas, nos impide disfrutar de los sentidos, de tener los pies en la tierra para apreciar los pequeños milagros que la expone en sus brotes, en sus aguas, en sus desniveles, en los movimientos suaves, que no siempre son venébolos con el humano, pero... que suelen ser indispensables, para su transformación . Placas que sacuden olas y hasta moldean nuevos pliegues, grietas , que separan las extenciones de terreno, y, hasta volcanes, que derraman lava al océno, engrosando su plataforma submarina, dibujando en el mapa otra isla, o la prolongación de una costa. 

  En resúmen, creo que complicamos todo, olvidamos la propia persepción de lo que nos hace bien, dejamos que nos invadan con fórmulas mágicas y caminos garantizados por un erudito en el tema, cuando sería más fácil ecuchar como reacciona el cuerpo y las emociones propias.

 La risa espontánea y sin malicia, cura y reactiva procesos positivos. Un abrazo a una persona elegida, no se siente igual al que se da por compromiso, porque, uno sana y contiene, y el otro se detiene en detalles, como texturas, perfumes, presiones o posturas. Una mirada, puede tener una profundidad que vulnera, que desnuda intenciones, que protege, o calma. O bien, puede incomodar, al punto de fomentar pensamientos negativos. Las manos de una persona transmiten, perciben  y delatan. La postura, los gestos repetitivos... todo trasluce el interior complejo y dual, que todos llevamos dentro. 

 Por todo eso, interpreto que cada uno sabe dónde le aprieta el zapato, qué lo hace sentir pleno, y qué le dibuja una suave curva en los labios, cuando los ojos se iluminan, enmarcando un rostro que encontró la paz.

 Y, que digan lo que quieran, que organicen charlas, conferencias, congresos, videos, clases, talleres, cursos y... exactamente lo que se les cante. 

Se toma lo que te hace bien, y lo demás, se deja al cuidado de sus autores.

Se predica con el ejemplo, y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra... 

No lo dije yo, y... esa sí puede ser una verdad universal. 

martes, 31 de marzo de 2026

Oculto frente a mis ojos

 


Y yo no sé qué pasó... ¿Será que al fin lo veo?

¿Esa agua que no fluye, va por el cauce incorrecto?

Y aún faltan los ojos, que no han de desmentirlo,

y esa poesía suave, que me muestra lo escondido.


Y yo no sé qué pasó, no importa... ya es pasado,

solo le pido a Dios, que ilumine cada tramo.

Y esperé en silencio, aunque dolió cada día,

y abrazaba a lo lejos... ya contaré que sentía.


Quiero contarte ese sueño, dónde arrasó la energía,

las veces que no entendí, y mi paz se destruía.

Ese beso tan real, que hasta sacudió mi día,

y también lo que no cuento, porque no se creería.


Ese poema perdido, oculto frente a mis ojos,

que con afán yo buscaba, en esta historia de locos.

Y no podía creerlo, era magia desbordada,

la clave, la contraseña, que llegó cuando dudaba.


Y quiero encontrar la forma de las sílabas veladas,

aunque no sé que vendrá, se abrirá una rosa blanca.

Agradezco esas frases, muy pulidas... desarmadas,

melodías sobre flores... corazón en madrugadas.


Quiero volver a escribirle, al amor que siempre sana,

a confiar, que al fin regresa, esa sonrisa espontánea.

Quiero escuchar las frases, encendidas... renovadas,

acuñadas sin escudos, cuando el sonido me abraza.


Yo no regalo promesas, cuando llega la alborada, 

te ofrezco honestidad, mi transparencia y confianza.

Lo demás... es como el río, que baja de la montaña,

tan natural bajo el sol, como en noches estrelladas.


Norma.

lunes, 23 de marzo de 2026

La paz



Algo que se explica por mentes maestras, 

que vibran y suben, hasta otra esfera.

Que hablan de seres que dejan sus cuerpos, 

que tocan frecuencias... que requiere tiempo.


Ensalzan la paz... ¡No es para cualquiera!

se visten humildes, su luz es hoguera.

Hablan de proezas... parece imposible,

solo así se alcanza... poder invencible.


Hablan de personas desafiando el frío,

ingrávidos, fuertes, en pleno equilibrio.

Su mundo es interno, su paz... garantía,

casi semidioses, sin mal, ni codicia.


Todo el misticismo, que excede lo humano,

sabios y valiosos... se han transformado.

Inspiran y exhalan... crean realidades,

su perfil no cuadra con simples mortales.


En Nepal o el Tibet... ancestral cultura,

enfocan su alma, buscando la altura,

y los Himalayas, parecen respaldo,

un hito en el mundo, que asusta al más apto.


Dos picos del mundo como grandes torres,

que quita el aliento y te lleva al borde.

Everest, gigante, feroz, e implacable,

defiende su paz, del soberbio andante.


Y aquí, el Aconcagua, con su cresta helada,

se exhibe atrevido, majestuoso, en plata.

Y  le muestra al hombre, que su vida es frágil,

se siente pequeña, dudosa... inconstante.


Nos cuentan historias de poder y esfuerzo,

¡Beberás dolor... desengaños cruentos!

Solo así tendrás verdad y alimento,

y serás llamado, el sabio... el perfecto.


Nada garantiza, que roto, seas bueno,

que tanta rudeza, te eleve a los cielos, 

que debas sangrar, sufrir... ser de hielo,

para que la paz, te premie el esfuerzo.


Y así, se nos pasan los detalles tiernos,

miradas de amor, caricias y aliento.

Esa tarde hermosa, sonidos del río,

cuando quedas mudo, de emoción y alivio.


No hay que ser monje, gurú o hechicero,

no es en la cumbre, que se observa del cielo,

no es en el brillo del oro, o el diamante,

no es en palacio, gélido y distante.


La paz, no es blasón, por tanta tortura,

la paz, no se alcanza con flagelo y dudas,

la paz, no está afuera, en marcas y estatus,

la paz, vive adentro... debe liberarse.


No es adrenalina, que agota y socava,

no viene de aplausos, ni halagos a ultranza,

no está en los trofeos, placas... o personas,

no está en escenarios de exclusiva forma.


La paz, es saber que no estás en deuda,

no estás esperando... no viene se afuera.

Es lo que te dices cuando estás a solas,

es el equilibrio... entre luz y sombra.


La paz, no se compra... no se regenera,

es trabajo diario, es fe y es paciencia.

Viene en las sonrisas, en los pensamientos,

llega, como el agua que cambia un desierto.


Norma.

domingo, 15 de marzo de 2026

Y otra vez, los ocres



Y no sé qué más decir, estoy vacía,
voy pensando, en el progreso que debía.
Y me dicen que voy bien... yo no lo veo,
mí cansancio no se ve, y no es del cuerpo.

Y otra vez  los ocres, en las hojas sueltas,
en su crepitar constante en la acera.
Las flores... fragancias que ya van menguando,
y que se acompañan de algún gris pesado.

Y ahora es el viento... viene a hacer lo suyo,
mí amor al verano que llega profundo.
Quiero esas mañanas... aún no se han ido,
salgo a caminar, porque es positivo.

No quiero ese frío que trae el invierno,
y en esas tormentas, algo llueve adentro.
Y no... yo sé que no puedo evitarlo todo, 
que el cielo decida abrigar mis hombros.

Compraré un paragua, este es el momento,
los días se acortan, por eso no quiero.
Los años se pierden, en el sur del mundo,
son ciclos que vuelven, cómo examen curvo.

No quiero que lleguen escenarios nuevos,
yo sé que he elegido... y sé lo que espero.
Me dicen que suelte, y luego agradezca,
que algo define, la historia... y la guerra.

No quiero fingir, yo no quiero hacerlo,
me duele el verano, cuando no es eterno.
Y si que he entendido lo que si me excede...
no quiero que digan que ya nunca sueñe.

No puedo olvidar que fue ese verano,
y que el tiempo injusto, me robó el encanto.
¡Qué gélido el tramo de prueba y batalla!
¿Qué sentido tiene si ya no hay mañana?

Norma.





domingo, 1 de marzo de 2026

La medida justa de agua.


 Si, soy una persona reservada, aunque no se perciba a simple vista. Trato de tener diálogos sinceros, pero esquivando ser brutalmente honesta o mostrarme, como quien exhibe una novela dramática. Si, es verdad, mi vida fue muy dramática por muchos años, por eso lo que escribo, no tiene que ver con lo que dice la psicología, filósofos o eruditos en el comportamiento humano, son conclusiones de vivencias propias.

 Algunas situaciones solo viven en mi interior, y no es por falta de confianza en quienes me rodean, solo que de tan profundas, creo que suenan fantasiosas.

 Soy de esas personas que caminan entre la gente, sin verlas realmente, y no es desprecio o apatía, es algo que incorporé, cuando hasta una mirada directa me hacía sentir incómoda. Por ese motivo, no me rodeo de mucha gente, y también, porque percibo algunos estados de ánimo que pueden hacerme sentir mal. 

 Sé que puedo ser medio pesada con ciertos temas, por lo tanto, aprendí a leer microgestos de cansancio, lo que me permite, saber en qué momento cambiar el tema. También aprendí a no ofenderme cuando alguien no percibe que yo estaba tratando de explicar algo, pero en cualquier pausa, dan por terminado el tema. Y bueno... no pasa nada, ya sé con quien no debo intentar revelar una opinión, que ni siquiera será escuchada.

 Y de tanto ver, me muevo con más cautela, porque ya no gasto energía innecesaria en lugares que no me aportan nada. No busco validación ni reconocimientos, pero si llegan... agradezco con alegría.

 Aunque nadie lo diría, puedo ser muy pasional también, pero esa parte de mí, se restringe a momentos en que mi confianza no sufre perturbaciones de ningún tipo. 

 Tengo varios mecanismos de defensa que se me activan como alarmas, pero entiendo que eso es más normal, que forma parte de la supervivencia.

 Una de mis tareas más repetitivas, es tratar de encontrar equilibrio, porque eso no se sostiene solo. Sé que los extremos, son complicados y los juicios rápidos también, aunque a veces me gana el impulso. Y sí, debo admitir que dudo, que me agoto, me desespero y me enojo, pero no hay deseo de venganza o de perjudicar a nadie, solo es mi humanidad que no aguanta tanta consideración hacia los demás.

 Algunas personas afirman que no todos lo excesos son malos, porque nadie los  rechazaría, mmm... yo lo dudo, aunque puedo ser intensa con temas determinados.

 En definitiva, las plantas siempre son buenos ejemplos. Algunas se ven más bonitas en climas áridos, tropicales, o incluso, en zonas frías. Hay plantas que buscan sombra, otras disfrutan más del sol, están las que viven mejor en solitario, y existen casos, donde no se pueden separar dos plantas, porque se marchitan. Algunas plantas tiene flores poco agraciadas, pero... dan frutos, vemos el ritmo de floración de las que buscan algunas estaciones del año para desplegar colores y otras, que solo son verdes, pero... en diferentes tonos y densidad. 

 La variedad es infinita, incluso, insólita, si hablamos de algas. Po eso, la conclusión, sería que no existen fórmulas universales para el trato que fomente su desarrollo, y todo es una cuestión de encontrar la medida justa de agua, porque, algunas se ahogan en el exceso, otras viven solo de agua y luz y oxígeno y, lo que todos sabemos... la falta de agua, también las mata sin remedio, aunque algunos cactus tengas su reserva, para los períodos de escasez extrema. 

¿Por qué digo esto?... simplemente, porque estoy convencida, que somos un rebaño, solo en apariencia, pero no existe resoluciones infalibles, dos más dos, no siempre es cuatro en las relaciones humanas, cada ser es único e irrepetible, aunque exteriormente, la gente busque ser un ideal estético o un estereotipo, de perfección en otros aspectos. No subestimemos la capacidad de tolerancia, pero tampoco juguemos con los límites, porque nadie está dispuesto a someterse a exámenes como si fuera un objeto de laboratorio.

 Ante todo, la humildad de reconocer los errores, de saber que no se gana a cualquier precio, y la dignidad de no comprimirse en espacios asignados, solo por agradar. La expectativa ajena, solo es eso... ajena.


Norma.

Lo entiendo así

                                              https://www.youtube.com/watch?v=tGrH-Xh5gqE

  No entendía que me pasaba, por qué descartaba todo lo que escribía, y no es que esto no sea algo que cada tanto suceda, pero esta vez, se sentía diferente. 

 No voy a decir que soy de esas personas, que cuando tomo un trabajo, tenga la certeza de cuál va a ser el resultado, pero, evidentemente, transmito confianza y la gente confía en mí. Pero... debo confesar, que algunos desafíos me dan miedo, que no sé como, pero de alguna manera lo podré superar. La vida me obligó a tomar esta postura por supervivencia, por necesidad de ser autosuficiente y poder ayudar, a quien se lo merece. 

 Tengo un trabajo, que cuando parece que ya está listo para entregar... surge un problema, imperfecciones, errores... no sé, se ve como un castigo, más que el desafío que auguraba ser en un principio. Creo que ya lo desarmé como cuatro o cinco veces, cambié piezas, ángulos, rehice tantas veces los mismo, que ya lo sentía como karma, pero... cuando me suceden estas cosas, y parezco estancada en un bucle, sé que tengo que parar y ver que me está queriendo mostrar esta experiencia. Es difícil percibir el mensaje que trae esto, pero, si no me tomo el tiempo de entender, se me atrasa todo y me pone en encrucijadas incómodas.

 Retomando el tema... hoy, entendí, obvio, no es el trabajo en sí, es para que entienda que se siente, cuando uno entra en una espiral agotadora, que perturba la realidad, al punto de sentirse atrapado. Pero todo es mental, es la sensación de sentir que te van a juzgar por haberlo hecho mal, por no ser suficientemente bueno en lo que haces y sentir, que todos lo van a saber y van a interpretar, que tus aspiraciones son muy pretenciosas y que no estás a la altura.

 En conclusión, no es que yo no sea comprensiva o empática con lo que le toca vivir a otros, pero... no siempre, tengo la paciencia necesaria para entender rasgos de personalidad, que interfieren en la decisiones. No es que yo tenga autoridad para juzgar actitudes que considero irracionales o extrañas, pero... cuando me tocan de cerca, profundamente, es inevitable. Y si a mí me puede pasar en algo pequeño, no quiero imaginar lo que debe ser estar sumergido en un lugar donde la regla es, conservar con uñas y dientes, cosas no son eternas, que se pueden destruir por un mal movimiento. Entonces, me pregunto... ¿Qué hacen?, eso no trae felicidad, solo emparcha espacios vacíos. Pero, sé también, que algunas personas tardan más en ver, y otras, necesitarán varias vidas más. 

 Esto que voy a decir, parece no tener relación con lo anterior, pero sí la tiene. Yo siempre creí que las personas, eran dignas de otra oportunidad, pero... por inexperiencia, me equivoqué

. Me di cuenta, que algunas personas, son como esos rastros de humanidad que quedaron en Pompeya, tras la feroz embestida del Vesubio, por fuera, se ven como indefensas personas a las que el fuego calcinó, en un momento de horror y vulnerabilidad, aunque, por dentro de esa cáscara, no quedaron ni los huesos de lo que fueron. Y uno compra esa figura de un pasado desgarrador, asumiendo, que se merecen la consideración de quien ha sufrido. Y otra vez, pero... cuesta creer que hay gente que vive así... huecos, insensibles, e incapaces de generar luz y sensibilidad humana, aunque uno no pueda evitar sentir compasión por momentos. Es importante no dejarnos manipular por esa fachada, porque, es verdad que han sufrido y es verdad, que su destino ya fue marcado, pero no es responsabilidad de nadie. Algo pasó, incluso, pudieron haberlo pactado antes de nacer, pero, no tiene derecho de torcer otros propósitos, porque no puedan alcanzar sus caprichos.

 ¿En qué me ayudó todo esto? Me ayudó a entender, que no todos pueden solos, que la unión hace la fuerza y que nadie tiene el poder de interferir en la voluntad ajena. Que hay personas que son ladrones... parásitos de la energía, el talento y la luz ajena, porque no son capaces de generarla. Los vampiros de las películas actúan así, alimentándose de otros y perturbándoles la vida, pero no pueden con la luz, con los espejos y la verdad.

Bueno, tampoco con los ajos, pero bueno, tal vez, solo tengan que privarse de algunas comidas jajaja.

En definitiva, esto se soluciona huyendo de todo lo que nos hace mal... la vida es bonita lejos de lo turbio que irradian esas almas deformadas. 

 Sin culpa, no sos Dios, no tenés obligación de cargar con nada. Tu misión te espera y un amor también, si es lo que estás eligiendo.

 

 




 






domingo, 22 de febrero de 2026

Seré

 


No seré ilusión, en las fantasías,

Seré transparencia... manos extendidas.

No seré quimera de una noche breve,

seré, un ¡Buenos días! de lunes a viernes. 


No seré prohibida, en mis escenarios,

seré la que existe, con su llave en mano.

No seré un recuerdo guardado con culpa,

seré lo visible, lo que el sol no oculta.


No seré la espera, a pesar del tiempo,

seré esa voz, que expresa un deseo.

No seré un retorno al llanto y al miedo,

seré esa luz, que no esconde un trueno.


No seré un momento, que será recuerdo,

seré la alegría que no pone un freno..

No seré esa historia de final abierto,

seré ese guión que no será estrecho.


No seré un silencio, por temor del alma,

seré lo espontáneo de risas... miradas.

No seré el espacio que se va apretando,

seré lo que soy, y descubra a diario.


No seré ese reo que implora clemencia,

seré un ser libre, que elije...  y acierta.

No seré egoísmo, venganza o tristeza,

seré esa verdad que no tiene vueltas.


Norma.




miércoles, 18 de febrero de 2026

Veo

 


No sé si en verdad ¿Existen las coincidencias?

si son obras de la suerte, o son solo recompensas.

Y pienso, que es imposible, que no se haya pactado,

cada palabra, el sonido, solo un nombre a cada paso.


Y que decir de mensajes, que parecen enviados,

de esa paz que me asusté, o ese pulso acelerado,

Y del poema perdido, con las palabras vivientes,

ese que le pedí a Dios, que me traiga cuando llegue.


Y de esas otras escenas, a distancia reveladas,

de los sueños más reales, que se prolongan al alba.

De los miedos más genuinos, porque crecen como hiedra,

y porque, si apartas todo... otra vez se regenera.


Y si, no contaré todo, porque aún es más intenso,

porque si no lo sentiste, creerás que no es honesto.

Y mí poesía susurra vocablos que ni yo entiendo,

pero al pasar de los días, son pistas en mí desierto.


Y confío en las arrugas, es natural... emociones,

cada marca y cicatrices, cada experiencia y razones.

Cada minuto se extraña y hablo siempre en mí silencio,

y la noche es más difícil, porque es más frío mí cielo.


Pocas veces me resigno, aunque el cansancio es muy denso.

se siente como mochila, pero, descanso... y lo intento.

Y no puedo distraerme, porque sé lo que está en juego,

y si que  acepté este trato, aunque nadie aclaró el tiempo.


Y me enfrenté a mis tabúes, desilusiones y retos,

y aunque sé de mí paciencia, fue estirada al extremo.

Pero sé que es inútil negar lo que aún compruebo,

porque, el corazón es sabio y yo no quiero perderlo.


Y cuando quise expresarme y contar algunos hechos,

se desbordaron palabras... no supe ponerle un freno.

Y no estaba acostumbrada a medir lo que confieso,

siempre me guardé mis cosas, por eso no supe hacerlo.


Y no quise perseguir lo que se había negado,

fue difícil de entender que me había equivocado.

 Y me corrí de lo impropio, por respeto, por vergüenza,

por no entender que no vi, que me.mostré muy ingenua.


Y el cielo me obligó,a retornar por certezas, 

para ver la realidad que se escondía entre rejas.

Y me costó ver razones, tan veladas... cómo niebla,

me enfurecía y volvía, por encontrar lo que era.


Y ahora que falta el aire, por momentos... son los lazos,

ya no corro, y agradezco, la guía a cada paso.

Y no odio, no pretendo una justicia al desmadre.

solo que ya no interfieran y que el amor por fin gane.


Norma.







sábado, 14 de febrero de 2026

Buscando el centro.



Aplaco mis sentidos... por momentos,
no dejo de sentir, pero lo ordeno.
Me gustaría decir que está resuelto,
que me gané la paz , y no hay secretos.

Aprecio cada brisa en el silencio,
detecta mí interior que algo no puedo.
Y no, no es mí cerebro el que se enoja,
se altera el corazón...  y se acongoja.

No puedo ver caminos, ni destellos,
mí pies siguen a ritmo... por reflejo.
Parece no acabar esta tortura,
me quiero despegar de esa locura.

No sé que voz traerá, no puedo verlo,
tratando de seguir, hago el esfuerzo.
No puedo rescatar lo que no es mío,
intento ya apartarme de egoísmos.

No busco aprobación... solo en trabajo,
me exijo, honestidad, valor... cuidado.
Y a veces, me cuestiono... ¿Qué ha fallado?
y no tengo respuestas, ni presagios..

Yo sé, que no se juega con lo interno,
jamás dije un te amo, sin creerlo.
No creo en lo formal sin sentimientos,
ni en lazos disfrazados de perfectos.

No busco, lo que busca la manada,
no importa si no entienden... no me cambia.
los límites son justos, no hay murallas.
buscando un equilibrio... por mi calma.

Y no es verdad, que atrapes armonía,
y que ya no se irá... que es de por vida,
la lucha es día a día... por coherencia,
y acecha entre las sombras la impaciencia.

Buscando un equilibrio en el oleaje,
no importa si en teoría suena fácil,
la cruda realidad, es que no es cierto,
agota ese vaivén... buscando el centro.


Norma.

jueves, 12 de febrero de 2026

Nunca pidas tiempo.



 No siempre somos consientes de lo que representa el tiempo en nuestra vida, por ese motivo, no sabemos cuidarlo, enaltecerlo, o valorarlo.

 En ocasiones, las personas piden tiempo, sin tener una visión real de lo que esto representa.

Muchas verdades, pasan desapercibidas y creemos poder manipular tiempos propios y ajenos, pero... es demasiada soberbia, para una existencia limitada. 

 Tal vez, no se comprende el verdadero valor del tiempo. Nada en este mundo puede comprar más tiempo para su vida, por lo tanto, no se debería pretender que alguien suspenda su vida, o nos entregue treguas no pactadas, solo resueltas en la mente de alguien, que va acomodando sus necesidades.

 Nunca pidas tiempo, porque no hay garantía de encontrar lo que dejamos. Es egoísta planificar a futuro, sobre una vida que no nos pertenece. No se puede jugar con el tiempo, porque jamás se detiene, porque solo avanza, porque quien no lo aprecia... lo pierde.

 Si fuéramos realistas, sabríamos que llegamos a esta existencia con plazos que solo sabe la esencia que propuso esta aventura de vivir, y por más importante que uno se crea, dentro de los roles que protagonizamos en esta experiencia de vida, la única verdad, es que no podemos manejar lo que nos excede, lo que el cielo, Dios o el cosmos, pacto con nosotros antes de nacer. Este misterio, es un freno a la vanidad, a la falsa superioridad, al ego inflado, de creer que podemos manejarlo todo. 

 Por lo tanto... ¿Cómo osamos intentar manipular los tiempos ajenos?

 En conclusión: Quien se aleja, por el motivo que sea, solo corre el riesgo de perder, ya sea lo que tuvo, el tiempo, o peor aún, que cuando decida regresar, la realidad plantee otras reglas, y sean indiscutidas.

 Nunca pidas tiempo que no es tuyo, porque solo contás con un dominio parcial sobre tus años, tu cuerpo y tus decisiones. No somos dioses, ni tan importantes dentro del universo.


Norma.

viernes, 6 de febrero de 2026

Algo me dijo... no seas tan dura.

 
Hace varios días que no que comienzo a escribir y no termino nada. Quien reconoce que las letras bailan una danza ordenada, que traduce emociones, que se arremolinan en un tobogán donde lo pesado cae y el corazón se siente más liviano... esas personas entienden de que hablo.

 Muchas veces, la sobreexigencia de tareas o de compromisos, nos sumergen en un agotamiento mental, que se entristece, por el simple hecho de no poder mirar el cielo de una noche estrellada,o por no poder caminar una tarde soleada, sin pensar, sorprendiéndome del arte que despliega la naturaleza en forma generosa.
 
Ayer, traté de ordenar mis pensamientos antes de dormir, pero el cuerpo cansado, me sumergió en un sueño de pocas horas, ya que,  la alarma sonó implacable. Aunque es verdad que me despierto lento, y que jamás salto de la cama, también es verdad, que soy bastante obsesiva con cumplir con lo prometido. Pero... antes de terminar de despertar, me sorprendió ese beso... seguramente, no podré describirlo. Algunos sueños son tan reales que uno abre los ojos y duda de cuál es la realidad. Yo no sé que estaba soñando, pero sé, que a último momento sucedió, como algo inesperado... no lo vi venir... imposible de impedir.

 Después, mi día fue difícil, a contrarreloj, estresante... agotador... respirando hondo para no explotar. Reprochándome el hecho de exigirme tanto, pero, agradecida de tener trabajo y que finalmente,  todo terminó bien.

 En medio de todo esto, algo me dijo... no seas tan dura, vos también te equivocas... y mucho!!! Entonces, mi suplica de ayuda para llegar a tiempo con mi compromiso, me hizo comprender que, aunque no quiera, siento todo tan profundamente, que no puedo evitar sentir que hasta los más mínimos gestos, me acarician... o me destruyen. Y sí... me esfuerzo en nivelarlo y aplacarlo... pero me demanda mucha energía. El hecho es, que entendí que ya no necesito tantos escudos, o al menos, que no siempre es necesario usarlos, que mi corazón es un adicto a la indulgencia y, bueno... los vicios no son recomendables, por eso, me protejo, pero... ya comprendí que algunas cosas no se deben negar, porque es una forma de autoflagelarse... y nadie merece eso. 

 Por lo tanto, aquí estoy, con todos mis miedos, con todo lo que extraño, con todo lo que abrazo, con mis enojos cortitos, que terminan con lágrimas, con mi sonrisas sin sentido, para quien no sabe que recuerdo. Y el recuerdo es tan dulce, que merece recortar algunas estrofas de mis poesías. Porque negar una verdad de marquesina, es una idea tan ilógica, como pretender vivir sin comer. Así que, en medio de mi caos... y sorprendida por ese beso, que fue un arrebato, prometí ser más flexible, pero sin cerrar los ojos. Admitir que ser humano nos hace reaccionar de maneras impensadas, pero... sin justificar las reincidencias.
 
Y, así es... espero verte otra vez y te dejo los temas* que se estaban reproduciendo en otra pestaña, mientras escribía esto.
 
Un abrazo.
Norma.

*Esta ausencia.
*Cuidarte el alma.
*Culpable.
*Corazón que miente.
*Ahora.
*Simplemente tú.
*Me enamoré de tí.
*Tu respiración.
*No importa la distancia.
*Sabes lo que pasa.
*La promesa.
*Si te vas.
*Voy a amarte.




 

sábado, 31 de enero de 2026

Y si preguntas qué ha cambiado.


Y si preguntas que ha cambiado... todo y nada,

ese dolor me abrió las grietas... como llagas.

Y me falló esa mirada de inocencia,

y ese pacto que creí sin más certezas.


Y si preguntas que ha cambiado... yo te cuento,

yo creí que era sagrado ese recuerdo.

Y no entendí que la ambición, infla los egos,

y que los años cambian luces, por placebos.


Y si preguntas que ha cambiado... es evidente,

yo nunca muestro lo que expuse al inclemente.

Y me han dicho que fui cruel... ¡Qué ironía!

y sin pensar, me disculpé... no pretendía.


Y si preguntas que ha cambiado... quedó expuesto,

¿De dónde sacan tanto odio mis opuestos?

Alguien posó y se salvó... lo rompió todo,

y al fin la venda se cayó... fue terremoto.


Y  si preguntas que ha cambiado... es la mirada,

yo me he quedado para ver... y no vi nada,

solo pedía claridad.. y fue muy cruento,

ya había puesto mis dos manos en el fuego.


Y si preguntas que ha cambiado... yo no he sido,

solo busqué mi dignidad... lo merecido.

Alguien jugó con sentimientos muy sagrados,

y prefirió la doble vida... gustos caros.


Y si preguntas que ha cambiado... es el tiempo,

que han estirado y consumido con desprecio.

Esa sobervia de creerse inalcanzable,

muy superior, en las esferas de mortales.


Y si preguntas que ha cambiado... es evidente,

fue tanta triste encrucijada... y esa gente,

Nadie entendió que es lo que dí a manos llenas,

nadie me vió llorando mares, sin certezas.


Y si preguntas que ha cambiado... no es poesía,

es tener vivo un sentimiento que no rima.

Es ver el canje y el por qué... eso no es miedo,

es ver que un truco, es ilusión por un momento.


Y si preguntas que ha cambiado... es muy complejo,

se me ha cansado la versión de los recuerdos.

Hoy necesito realidad... mi fortaleza,

y esa paz que no negocio... se venera. 


Y si, tal vez, ya ni importara que ha cambiado,

quedará así, en los anales del pasado.

Y ahora sé, de su versión... y lo que intuyo,

de lo que quiso presumir... y lo que obtuvo.


Norma.






miércoles, 28 de enero de 2026

Creo que sabía


Y no soy más sabia, no soy más experta,

no he vivido tanto, del mundo y sus vueltas.

No conozco mucho de otras culturas,

percibo del aire, esa paz que cura.


No camino libre buscando trofeos,

ni halagos, ni acciones de luces y fuego.

Respiro muy hondo, cuando el sol me abraza,

el tiempo es valioso, cuando no hay muralla.


Y cierro mis ojos, para ver más claro,

pido a las estrellas, que me den su abrazo.

Recuerdo esa fuerza del mar infinito.

y esa melodía, cuando pasa el río.


No piso descalza superficies frías,

amortiguo bordes, con mí fantasía.

Hablo con los ojos que nunca han mentido,

sostengo promesas, aún sin motivo.


No hay oscuridad que resista el día,

tarde o temprano... la luz la invalida.

Y no hay primavera que no se abra paso,

hay algo divino en sus escenarios.


Y solo descanso, cuando ya no puedo,

pesan los minutos en mis pensamientos.

Y seré la brisa... del aire en verano,

y seré real, en sonido humano.


Y  cuesta creer que todo fue en vano.

señales, colores... poemas y abrazos.

¿Qué fue todo eso? ¿Quién lo orquestaría?

me sonríe un ángel... creo que sabía.


Y me dice, es tiempo, ¿Ya no lo recuerdas?

entiendo, es complejo, dar amor a ciegas.

Y dice, el silencio fue lo más pesado,

pero, no se puede forzar lo esperado.


¡Esto es tan hermoso, que ni lo imaginas!

limpiamos caminos... verás maravillas.

Y no tengas miedo, estamos de fiesta,

porque se abre el tiempo... el milagro llega.


Norma.


sábado, 24 de enero de 2026

No sé que pueda suceder



 Y no, no tengo las palabras que buscaba,

esas, de tardes de verano, brisa en calma.

esas que nacen como flor en primavera,

esas de fruta en el verano, sol y arena.


De esas noches de calor... ropa liviana,

de esos brillos infinitos... madrugadas.

Y los recuerdos brotan solos... sin esfuerzo,

Cómo esas perlas, de un tesoro que conservo.


Y voy mirando, esos árboles frondosos,

y así me digo que estoy bien, que es reposo.

Y yo no se... ese silencio es como un nudo,

y me pregunto ¿Cómo fue?.. no es seguro.


Y viene el sol, a saludarme si es de día,

tal vez la lluvia llega gris... será poesía.

Y yo no sé, porque la noche es tan ingrata,

también la luna, suele irse y ya no hay nada.


Y aunque yo tenga una verdad... y otra exista,

yo me convenzo al despertar, que es el día,

ese que trae atardeceres cautivantes,

una promesa, algún suspiro... o un detalle.


Y digo gracias, cuando quedo con mí sombra,

y mis pupilas quedan fijas... buscan formas.

Se me ve bien, sigo sonriendo... puedo hacerlo,

hay algo interno que se esconde en su misterio.


Y es tan difícil discernir... no sé qué es cierto,

no debería ser así... no sé que he hecho.

Y ya no puedo pronunciar ciertas palabras,

dolor, silencio y deslealtad, son desterradas.


Y he aprendido a no esperar, porque no es justo,

cargar a otra humanidad con lo que busco.

Pensar que tiene que pasar, no sé que sea,

no sé que pueda suceder... no será espera.


Norma.

domingo, 18 de enero de 2026

¿Qué dice señor?

 


 Anoche me acosté angustiada y más allá, de las cosas emocionales que quisiera que mejorarán, escuché un vídeo de un terapeuta, que pretendía explicar que les pasa a los hombres en su autoestima, después de los cuarenta o cincuenta años.

 Y bueno... yo no sé si estos hombres interpretan que no están afuera de lo que describen, más allá de su profesionalismo. Describen comportamientos masculinos con mucha liviandad, como si no ofendiera o agredieron a las mujeres, mencionando cómo se desgastan criando niños, o como el descarte se justifica con la edad o con el deterioro de su capacidad para hacer sentir a su pareja como un héroe... ¿En serio? 

 Más adelante, señala que saber estas verdades nos hará libres... en definitiva, todos esos comentarios pasivo-agresivo, no liberan a nadie, yo diría, que deterioran la autoestima.

 De todo ese bombardeo de cachetazos de realidad brutal, pretende que alguien como yo, le agradezca, ese discurso de revelación, de... te guste o no, de somos todos la misma porquería. 

 ¿Que pretende señor, eliminar la competencia? Cómo si lo básico y cultural, definieran todo el mundo íntimo masculino. Describía hombres incapaces de ser fieles, totalmente imposibilitados de dejar relaciones, cuando el amor se transforma en otra cosa. Hombres que solo usan a las mujeres para reafirmar su masculinidad y diciendo que no los justifica, pero...  termina los párrafos dando muchos argumentos para que se entienda el por qué.

 En resumen, yo creo, que más allá de que libros y teorías, definan a muchos que siguen ese patrón, yo creo en la individualidad, en la capacidad de un individuo para recortarse de esa foto masiva y justificadora de un retrato nefasto de lo que es un hombre. 

 ¿Y por qué ese señor imagina que lo mismo no sucede en muchas mujeres, que mediante el coqueteo constante, validan o levantan su valor, sin poner el más mínimo interés en las personas que usan para ese fin?. Transforma a las personas para este rol, en objetos descartables. También las mujeres pueden engañar a sus maridos, pero no dejarlos, por la estabilidad económica o por la imagen que proyectan. 

 Entonces... ¿Hablamos de mentalidad masculina, o de personas perversas que justifican todo? Cuyos argumentos pasan desde el haber sido víctimas de un gran dolor, de no ser todo lo agraciados que pretenden los estándares actuales, o, simplemente, que necesitan estafar emocionalmente a las personas, porque su validación interna pueda quebrantarse.

 ¿Qué explicación de m..... es esa? Y que la exponga un terapeuta diciendo que no hay salida para la débil fortaleza interior masculina... ¡Perdón!, trátenme de ignorante, irrespetuosa... y lo que se les ocurra, pero ante está exposición tan simplista e injusta para algunas personas, solo puedo decir, que comprendo que la única solución es quedarse sola, o aceptar, que los hombres (este señor también estaría incluído), deberían entregar algo valioso a la relación, que justifique su falta de fidelidad o lealtad. Llámese, poder, dinero, imagen o utilidad de algún tipo. 

 Y si yo no creyera, que existen hombres y mujeres que rompen el molde, estaría eligiendo la soledad cómo única opción, pero, confío que aún la vida puede cruzarme con alguien que cultive como yo, los valores que crecen en la verdad, el amor, la lealtad y la fidelidad... no lo idealizado, pero sí, lo honestamente cuidado y valorado.

 

Soy mí propia versión de Norma.

miércoles, 14 de enero de 2026

De esos castillos y palacios


De esos castillos y palacios... a mansiones,

esos vestigios de sus egos y blasones.

Cómo esas joyas de imponencia desbordantes,

como ese eco de un dominio desafiante.


Esas columnas inmortales... persistentes.

son los gigantes, en un siglo diferente,

Son la estratégica visión, en los castillos,

y en los palacios, los jardines... paraíso.


Es esa impune ostentación, salas sin voces,

pompa y soberbia en su legado y sucesiones.

Muebles tallados en las manos de un artista,

frescos de un genio con pincel... coleccionistas.



Muros y torres protegiendo sus riquezas,

tras las almenas, vigilar, no admite tregua.

Bajo las alas del feudal, un pueblo espera,

que la obediencia, los cobije de otra afrenta.


En los palacios, la estrechez no es coincidente,

alfombras bellas, con maestría del oriente.

Con oro y seda, terciopelos y brocados,

cristal de roca, en los caireles más osados.


Corren sirvientes y asistentes con mandatos,

con porcelanas de la china, flores... cuadros.

Volcando copas, con licores y reservas,

y nadie habla del amor... no se tolera.. 


Tejen uniones convenientes y pautadas,

llenan salones celebrando las alianzas.

Detrás de gruesos cortinados... las traiciones,

nadie hablará de sus oscuras intenciones.


Eran devotos de algún Dios... las apariencias,

vendían hijos por su anhelo de otras tierras.

Y en sus portales, se erigía su inclemencia,

aunque el final, no se soborna... todo llega.


Y en este siglo, se disfrazan de apariencias, 

¿No discriminan?... todos hacen lo que niegan.

Dicen que el mundo no te excluye... que te integra,

y no  es verdad, miran de arriba... no se mezclan.


Norma.


Ver para creer


 La música tiene ese poder de penetrar por los poros sin acceso, así y todo, estuve muchos años en silencio, luchando con demonios del infierno, tan humanos a la vista, que no podrías creer de lo que son capaces.

 Aprendí, que arriesgarse a ser uno mismo, mientras tratamos de cuidar a seres insensibles, es como apoyar las manos en superficies filosas, mientras observan cómo te flagelas, en la imposible tarea de intentar sostenerlos. 

 Y esta bien, si es cuestión de aprender y desangrarse, para que la sangre se renueve, yo no podría impedir eso. Me enojé con los ángeles que no comprenden la fragilidad humana, el dolor de quedar sin aliento en cada intento, la frustración de ver espejismos en el desierto... el jugarse por un corazón de papel.

 ¿De verdad van a reprocharme?.. ¿Y que me dirían?, ¿De verdad les debo algo? Y, no es que no reconozca la infinidad de errores que cometo, pero, devolví con paciencia desgarradora, cada segundo que me han regalado.

No hubo ojos frente a mi, no hubo cara...

 Puedo ser tierna, si conmueve, o puedo ser esa pared impenetrable, si me engañan.

 Lo verdaderamente estúpido de todo esto, es creer que somos eternos, y supongo que el alma sí lo es, pero... el cuerpo es limitado y nadie sabe quién se irá primero, o por qué hemos desperdiciado la vida entre autocompasión y trivialidades, intentando no defraudar a gente, que debió esforzarse y enfocarse en sus propios intereses, en lugar de tomar exámenes absurdos, sin ninguna autoridad.

 Siempre agradezco lo que tengo, pero, también me revelo ante el dolor innecesario. Me defiendo, ahora que aprendí a hacerlo, no voy a permitir que nadie me haga sufrir, no me interesa que digan que son maestros, que nos ayudan a crecer y bla, bla, bla. Esas explicaciones ya no son para mí, ya no las admito. Mucho desgaste, mucha energía,tratando de entender a personas, que solo se alimentan de quien pretende darles amor.

 No me voy a culpar por ser ingenua, porque es lo más puro y más bonito que pude entregar, y la vida quiso ridiculizarme en un juego de impiedad, que no es de Dios, es de los perturbadores instintos más bajos, que provienen de la frecuencia en la que se mueven algunos seres. 

 Y está bien, ya comprendí, no espero nada, pero no esperen ya de mi. Y no, no estoy cerrando el corazón, luche por eso, pero... no soy segunda opción, no llamo la atención para ser vista, ni espero compasión o migajas de algún tipo... no necesito eso,  solo estoy intentando no desperdiciar mi vida.

 Y finalizo, con esta última reflexión: no importa cuánto se hayan creído importantes, si tenían mejores ofertas, si su argumento fue... no puedo, no me dejan, como si tuvieran cinco años. Cuando, en realidad,  fue buscar lo fácil, sin mirar el destrozo que dejaban tras esa fase tan inconsistente. Lo importante de todo esto, es que el amor es para valientes y que,quien no puede valorarte, no merece ni un segundo de tu tiempo, porque cuando las papas quemen, saldrá huyendo nuevamente a pedir consuelo en cualquier abrazo que se ofrezca... aunque no sea real ni duradero.

 Porque... ver para creer, es la única verdad.