Ayer le pedí a Dios, que limpie todo,
lo que vino a doler, sin más... sin modo.
Que me muestre el camino que es acierto,
que arranque lo que no es... confío en eso.
Tal vez, algo soñé, no hay certeza,
hoy limpio mis cristales, veo que pesa.
Y puede que esto sea algo muy cruento,
que arranque mí costado que no es bueno.
Yo no busqué venganzas, ni fue un juego,
busqué esa verdad... y eso enfrento.
Nunca he sido mujer de doble cara,
siempre he sido tranquila... o algo rara.
Que el cielo me conceda este deseo,
que vea en transparencia lo que es bueno.
Yo no pido ilusión... ni rosas blancas,
solo busco la paz... y lo que abraza.
Si hubo karma aquí, ya lo he pagado,
si solo eran lecciones... fue aceptado.
Si he sembrado bien, habrá cosecha,
el cielo no castiga... abre puertas.
Y aunque no agradezco el sufrimiento,
entiendo que he elegido lo que enfrento.
No hablemos de perdones... no soy jueza,
esos que pueden ver, harán las cuentas.
No pido algo puntual, está en las manos,
de aquellos que hayan visto mis contratos.
No sé que habré pactado... no recuerdo,
no sé que va a llegar... si sé que es bueno.
Y sigo trabajando sin desvelo,
no busco perfección... quiero entenderlo.
Y si no llega al fin lo que he soñado,
será que no hay camino... lo he inventado.
Y no es que esto me guste, es lo más sano,
y esto no es capricho y no es atajo.
Que no ignore el murmullo, si es sincero,
que vuelva a amanecer sin los silencios.
Mis trazos son de sangre que no calla,
no es tiempo de soñar, sin hacer nada.
Sí sé, es desafío, es más que un reto,
yo busco claridad... orden sin miedos.
Norma.
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