Hace varios días que no que comienzo a escribir y no termino nada. Quien reconoce que las letras bailan una danza ordenada, que traduce emociones, que se arremolinan en un tobogán donde lo pesado cae y el corazón se siente más liviano... esas personas entienden de que hablo.
Muchas veces, la sobreexigencia de tareas o de compromisos, nos sumergen en un agotamiento mental, que se entristece, por el simple hecho de no poder mirar el cielo de una noche estrellada,o por no poder caminar una tarde soleada, sin pensar, sorprendiéndome del arte que despliega la naturaleza en forma generosa.
Ayer, traté de ordenar mis pensamientos antes de dormir, pero el cuerpo cansado, me sumergió en un sueño de pocas horas, ya que, la alarma sonó implacable. Aunque es verdad que me despierto lento, y que jamás salto de la cama, también es verdad, que soy bastante obsesiva con cumplir con lo prometido. Pero... antes de terminar de despertar, me sorprendió ese beso... seguramente, no podré describirlo. Algunos sueños son tan reales que uno abre los ojos y duda de cuál es la realidad. Yo no sé que estaba soñando, pero sé, que a último momento sucedió, como algo inesperado... no lo vi venir... imposible de impedir.
Después, mi día fue difícil, a contrarreloj, estresante... agotador... respirando hondo para no explotar. Reprochándome el hecho de exigirme tanto, pero, agradecida de tener trabajo y que finalmente, todo terminó bien.
En medio de todo esto, algo me dijo... no seas tan dura, vos también te equivocas... y mucho!!! Entonces, mi suplica de ayuda para llegar a tiempo con mi compromiso, me hizo comprender que, aunque no quiera, siento todo tan profundamente, que no puedo evitar sentir que hasta los más mínimos gestos, me acarician... o me destruyen. Y sí... me esfuerzo en nivelarlo y aplacarlo... pero me demanda mucha energía. El hecho es, que entendí que ya no necesito tantos escudos, o al menos, que no siempre es necesario usarlos, que mi corazón es un adicto a la indulgencia y, bueno... los vicios no son recomendables, por eso, me protejo, pero... ya comprendí que algunas cosas no se deben negar, porque es una forma de autoflagelarse... y nadie merece eso.
Por lo tanto, aquí estoy, con todos mis miedos, con todo lo que extraño, con todo lo que abrazo, con mis enojos cortitos, que terminan con lágrimas, con mi sonrisas sin sentido, para quien no sabe que recuerdo. Y el recuerdo es tan dulce, que merece recortar algunas estrofas de mis poesías. Porque negar una verdad de marquesina, es una idea tan ilógica, como pretender vivir sin comer. Así que, en medio de mi caos... y sorprendida por ese beso, que fue un arrebato, prometí ser más flexible, pero sin cerrar los ojos. Admitir que ser humano nos hace reaccionar de maneras impensadas, pero... sin justificar las reincidencias.
Y, así es... espero verte otra vez y te dejo los temas* que se estaban reproduciendo en otra pestaña, mientras escribía esto.
Un abrazo.
Norma.
*Esta ausencia.
*Cuidarte el alma.
*Culpable.
*Corazón que miente.
*Ahora.
*Simplemente tú.
*Me enamoré de tí.
*Tu respiración.
*No importa la distancia.
*Sabes lo que pasa.
*La promesa.
*Si te vas.
*Voy a amarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.