traductor

viernes, 9 de enero de 2026

Solo respira más lento.



  Esta es mi publicación número 1000, sin contar todas las que se perdieron en el camino, por diferentes motivos.

 No pensé hablar de esto hoy, pero no termino de entender porque la gente complica tanto las cosas, bueno... ¡Mirá quién lo dice!, la que siempre se anticipa a cosas, que tal vez ni ocurran, pero... estoy trabajando en eso, porque no esta bien. Retomando el tema, no sé que nos pasa, la gente más insegura, solo quiere manejar a los demás, para que nadie los lastime. La gente más sumisa, suele ser temerosa de tener que enfrentar un abandono, y... ¿Quién puede juzgarlos?, todos arrastramos heridas, creo que nadie zafa de tener cicatrices. Así y todo, es válido también poder desahogarse, porque sino, algo se rompe adentro... implosiona. 

 Entonces... ¿Qué se hace?, Cómo saberlo, es prueba y error, porque, hasta la certeza duda frente a otra circunstancia. De esto, rescato que hay que aprender que la vida es un regalo que nadie debería quitarte o esconder. Cada persona es responsable de lo que provoca, lo bueno y lo malo. 

 Algunas personas, parecen inalcanzables, inaccesibles, imperturbables, seguras, fuertes y mil cosas más, pero... ¿Qué llevan dentro de esa perfecta armadura? posiblemente, sea un humano increíble, o no, puede ser un psicópata. De cualquier forma, ¿Cómo se accede a la fortaleza detrás de la fosa con cocodrilos? ¡Difícil!, casi una misión imposible. Y esta es la pregunta: ¿Cómo pretenden que se les acerquen si no bajan el puente de acceso? Que alguien me explique.

 Entre otras cosas, quisiera que algunas personas entiendan, que si una persona se aleja de su lado, no es porque ya encontró reemplazo, eso es autoengaño, porque traspasan la responsabilidad a la persona que se fue, cuando en realidad, el origen está en qué clase de vínculo estaban cultivando. Se debe entender, que si alguien se va de nuestra vida, aún amándonos, es más grave de lo que parece, porque es más fácil y más honesto, irse, porque el sentimiento se apagó. 

 La traición, no es solo permitir una triangulación, es jugar con cartas marcadas y esconderse algunos ases en la manga... por las dudas. Y todo duele... claro que sí, a un punto de creer no poder soportarlo, pero... no queda otra, la vida no espera y no se puede quedarse a esperar que alguien lo solucione. La opción, es ponerse de pie, lavarse la cara y seguir como se pueda, a pesar de todo. Lo ideal, es hablar y conciliar en puntos medios, o entender que la voluntad de sostener, solo proviene de uno de los dos, y respetar, pero entendiendo todos los por qués.

 Las cosas deberían ser más sencillas, deberíamos poder expresarnos sin temor y corrernos de lo que nos hace mal, porque las emociones regulan el ritmo de nuestro cuerpo y los órganos se desgastan, trabajando a un ritmo forzado y desgastante. Después de todo, es este cuerpo, infinitamente perfecto, más allá de nuestra percepción, el que nos mantiene en esta existencia. Nuestro cuerpo, debe ser templo de paz y de honra, debemos cuidarlo con agradecimiento, porque nos permite sentir, lo que el alma o el espíritu, no podrían experimentar por sí solos, nos permite ver colores y aromas que producen sensaciones, el tacto es especialmente importante, comer algo rico y disfrutarlo, traer memorias de momentos felices. 

 El corazón, particularmente, es ese amigo fiel, que acompaña en silencio, que no siempre sabemos cómo cuidar y en donde explotan las vivencias más potentes, pero... aún así, bombea sin descanso y sin queja, porque su misión, es sentir, que un día, va a poder bajar el ritmo y fortalecerse, en los brazos de la paz adecuada, mientras levanta su pulgar con una sonrisa cómplice, diciendo... ¡Bien, lo hiciste bien!.. Encontraste el lugar que se te asignó antes de nacer. 

 Solo respira más lento... NADIE tiene poder en tu vida, siempre fue tuyo y podés compartirlo con quien quieras, porque ser como realmente sos, te hace único, es tu huella digital... es tu ADN. Quién quiera moldear algo, que sea a sí mismo. Fuimos hechos ÚNICOS e IRREPETIBLES y eso es para llevarlo con honor. No es material para subasta, es como esa pieza única, que no le va a gustar a todos, que pueden tener réplicas de poco valor, pero no tienen su esencia. 

 Por lo grande que sos, porque tu existencia merece el espacio que le fue asignado, porque sos importante y tu lugar no puede ser ocupado. Porque sos como ese auto hecho a medida, que ni siquiera es edición limitada... ¡Es pieza única!, elaborada con precisión milimétrica. 

 Ahora y siempre, esta vida es como arcilla moldeada al calor de tus manos, a conciencia y por voluntad soberana.

Un abrazo.


Norma

miércoles, 7 de enero de 2026

Autoengaño



Sentir ese sabor, que no está bien, que no declina,

sentir, que la razón, es la injusticia repetida.

Sentir, que no pedí, que no hay certeza... son palabras,

Sentir, que la visión que ayer fue cruel, sigue arraigada.


No callo la verdad, solo no arriesgo... son esos modos,

No quiero ni escuchar como me piensa, ¿Quién es todo?

No basta con decir, que somos presas del instinto,

No busco aprobación, en los patrones de egoísmo.


El tiempo, no se estira cómo hebra indestructible,

el tiempo, es el recuerdo, que no encaja en lo visible.

El tiempo, es esa joya que se cuida o se descarta,

el tiempo, no es alivio, es soltar cuando no hay nada.


Mentiras, sin medir lo que atormentan... lo que dañan,

mentiras, por la escusa de una fe hecha de farsa.

Mentiras, que no saben remediar eso que causan,

Mentiras, cómo flores de color... dulces palabras.


Te miro, y ya no sé... no es lo que sos, es lo que abrazas.

te miro, y ya no soy yo, esa que ofrece y no reclama.

Te miro, y no sabré que te pasó... yo no dudaba.

te miro sin los ojos... no hay acuerdo en las distancias.


No entiendo, esos grilletes, de pulseras disfrazadas,

no entiendo, a esos mortales de soberbia ilimitada.

No entiendo, a quien propone una ficción elaborada.

no entiendo, a quien pretende sostener lo que  no avanza.


Apariencia, es la falacia de creer que no se nota,

apariencia, son las luces que no cubren tantas sombras.

Apariencia, es ese esmalte que ha cubierto la miseria,

apariencia, es autoengaño, disfrazado de certeza.


Norma



 

martes, 6 de enero de 2026

Mi barrio

                                                


                                                   https://youtu.be/NH3MKW8U4SA

 Las mañanas en mi barrio son tranquilas,

en mí calle, pocos autos... luz de día,

No se admiten edificios, pocos llegan,

son los mismos, que envejecen en su tierra.


Y es verdad, yo no crecí en este barrio,

bueno, al menos, ya tenía veinte años.

Y me fui, buscando al fin huir del miedo,

pero, ese tiempo, me mostró un crudo invierno.


Mismas miserias... mezquindades disfrazadas,

más agradables en su arte, sus fachadas.

Mismas personas... que se visten de arrogancia.

mismas bajezas, bajo el velo de su estampa.


Y volví al barrio, ya sin miedos, ni impaciencia,

de gente simple, que no entiende sutilezas,

entre salvaje y solidario... todo se arriesga,

no van pensando en el futuro... van sin reglas.


Todos sabemos de raíces y de historias,

cuando los viejos rezongaban a la sombra.

Pocos pudieron apartarse del destino...

acostumbrados a ser eso... no hay caminos


Pero conservan calidez, son como niños,

tan inocentes y malvados... no usan filtros.

Y por las tardes, los pequeños arman juegos,

son esos mismos, que jugaban los abuelos.


Y si pelean, todo allí es duelo abierto,

gritan tan fuerte que el final, parece incierto,

pero se insultan sin hacer... escena extraña,

después, se juntan en sus vicios y andanzas.


Se escucha el canto de las aves... ladran perros,

las casas más bonitas, saben de otros tiempos.

Esa vecina que no entiende que molesta,

escucha música y canta fuerte... sin vergüenza.


Y crecen casas que se trepan en terrazas,

y ya no todos van tranquilos a las plazas.

Miramos caras conocidas... muchos años,

y te saludan con sonrisas, hablan alto.


Y ya conocés los sonidos repetidos,

viste a ese árbol tan enorme, en sus inicios.

Mis hijos, viven todos cerca... no hay rutinas,

ellos trabajan por sus sueños, no declinan.


Pasamos fotos al whatsapp de la familia,

hacemos chistes, y compartimos las desdichas.

Y sí, es verdad, que es difícil... pero hay sueños,

nos alentamos, respetando los procesos.


Y casi siempre el desayuno lo hago a solas,

pero disfruto de esa paz, que hoy se honra.

Trabajo, y salgo a caminar, cuido mis plantas,

y yo agradezco lo que tengo... aunque aún falta.


No sabe el mundo cuánto aprecio estar en calma,

que solo el día, con su sol, abre mis alas.

Después, la noche me recuerda las carencias,

pero, me abrazo a otro mañana con falencias.


Norma.

viernes, 2 de enero de 2026

Honestamente

                                              https://www.youtube.com/watch?v=ac-xsDPNZws

 Y... ¿Qué más da?, si nadie dijo que sería,

es como el lento palpitar de la agonía.

No hay garantías, ni por qué, frente a mis ojos,

solo el silencio y su sabor, lejos de todo.


. Soy esa flor que se rearma en el desierto.

soy esa extraña identidad... algo complejo.

Soy distraída en lo común, puedo no verlo,

siento el dolor de una mirada en mi cuerpo.


Y ya no callo... ¿Para qué? ¿A quién cuidaba?,

mi tiempo es mío, y lo sé, pierdo la calma.

La vida puso su presión sobre mis hombros,

a mi sensible corazón lo hizo escombros.


Llevo en mis manos precaución, no voy tan suelta,

llevo el rumor que no se apaga... experiencia.

Me duele adentro, y es verdad que fuí sincera,

que no entendí por qué el amor no se eligiera.


Si, soy más fuerte... pero nunca lo he pedido,

pocas personas deje entrar en mi escondrijo.

Cambié mi rumbo al entender que no era mío,

por cada intento, perdí un sueño... y su sentido.


Le grité al cielo en mis noches de tristeza,

isé banderas de prohibido... nadie entra.

Faltó cariño y los cuidados... fue carencia,

faltó el descanso, y se me dió supervivencia.


Fui entrenada para actuar en la pobreza,

mi reciclada humanidad, pasó las pruebas.

Honestamente, no quería el sufrimiento,

y en el dolor, lloraba a solas, sin lamentos.


Me costó mucho comprender tanto egoísmo,

de tantos seres, que  no ven más que su ombligo,

de quien no ve por su ventana a otras personas,

porque se agrupan en niveles que valoran.


Y la verdad, no me interesa que me aprueben,

no hice un casting, no hay valores que me tienten.

Quién me conoce, sabe bien que me conmueve,

no es el lujo, ni los  halagos... ni los placeres.


Me censuraron la emoción  y el optimismo,

y me quedé, como quien mira un espejismo.

Y no me hablen de los tiempos más correctos,

llevo mil años esperando... y ya es tiempo.


Prorrogue plazos, extendidos a la nada,

busque razones, y me inventé historias raras.

Honestamente, son los hechos los que hablan,

separan cuerpo y corazón... usan... descartan.


Dicen que esto no está bien, y que es complejo,

y... ¿Qué los hace importantes, más que el resto?

Y honestamente, no me importa lo que piensan,

si han amado, si me culpan... o desprecian.


Honestamente, ya no veo a quien abrazan,

si sonríen, son felices... o es la farsa.

Si no puedo ver que ocultan las miradas,

las palabras son quimeras ensambladas.


Norma


 









 



martes, 30 de diciembre de 2025

Y yo no sé



Y yo no sé, es tan extraño, que no entiendo,

es una historia alimentada de recuerdos,

de esa infancia, de inocencia y timidez,

esas simientes, por la magia de un después.


Y yo no sé, porque busqué con tanto empeño,

a un testigo de ese tramo, de esos miedos,

de esas sonrisas desbordadas... contenidas,

de esa ilusión, de observarlo a escondidas.


Y se repiten las historias menos gratas,

cuando los celos que compiten, se desatan,

y solo queda esperar que ya no falle,

que la alegría guíe al fin al caminante.


Y yo no sé, por qué se abrió, si no quería,

colgó ésa foto, junto al muro que escribía.

y yo que vi esa expresión... no era de agrado,

pero si es cruda la verdad, cuando es amado.


Y deambulé por laberintos... fuí foránea,

y la indulgente sociedad, me dió la espalda.

Rocé los sesgos que dejaron cicatrices,

caí al abismo, añorando los matices.


Y yo no sé, cómo crucé tantos desiertos,

pasé las noches del dolor, que no deseo.

Y fue mi mundo, ese nudo en el pañuelo,

y fue la bronca, por lo injusto del destierro.


Y yo no sé, cómo contar lo sucedido,

y ni pretendo que lo entiendan... solo es mío.

Y ahora la calma me llegó sin morir nada,

y yo no sé qué va a pasar... muestro mi alma..


Norma.

                 


  


jueves, 25 de diciembre de 2025

Que...

 

                                                 https://www.youtube.com/watch?v=zseC_bG1seM

Que la triste tierra no habite mis ojos,

que el dolor sin nombre, no pese en mis hombros,

Que esfume la noche, el susurro hueco,

que no hablen mis letras de largos desiertos.


Que no encuentre lodo cubriendo caminos,

que las nubes grises no cierren destinos,

Que no hable la sombra, ni me murmure nada,

que cese la intriga... justicia sagrada.


Que no se escuche al tiempo rompiéndolo todo,

que no ponga excusas, ni recuerde enojos.

Que conceda el cielo, mirar los paisajes,

que abra caminos de fuerza y de coraje.


Que no mire atrás, si no va a alcanzarme,

que hablen estrellas, que cuenten detalles.

Que ilumine el día, el rumbo correcto,

que cierre mi boca, si no hay acierto.


Que me den lo mío, que sea lo que sienta,

que todo se asuma y paguen sus cuentas.

Que balanzas sabias, sopesen los hechos,

que cuando este firme, no renuncie a eso.


Que cubran mis brazos lo que es verdadero,

que se lleve el río lo que rompió adentro.

Qué crezcan mis ganas de seguir creando,

que mis alas nuevas me eleven más alto.


Que encuentre la magia que fue relegada,

que la paz despliegue, límites y pausas.

Que siempre priorice lo que me hace digna,

solo si es real... vital en mi vida.


Norma.



martes, 23 de diciembre de 2025

Don Julio


Muchos entendemos que el amor y el respeto no deberían separarse, incluso, si se trata de cómo nos tratamos a nosotros mismos.

 Mi padre siempre nos repetía, que uno debe cuidar sus cosas, y aún, se debía tener más cuidado cuando se trataba de algo ajeno. También, repetía frases como: "Ama a tu prójimo como a tí mismo" o "Siempre trata a los demás, como te gustaría que te traten ".Sé que todo es discutible, pero, con esas bases me crié, mi padre fue la persona más generosa que conocí, se desprendía fácil de lo material, cuando reconocía una causa justa. Lo he visto, justificar lo injustificable, poner excusas, o escuchar algún sermón de mi madre, por haber auxiliado en silencio, a una familia, o a alguna persona que casi no conocía. Él, tenía su carnet de donante universal, y en absoluta discreción, iba cada tres meses a donar sangre, sin recompensas y sin quejas.

 Cuando falleció mi abuela (su madre), los compañeros de trabajo, le juntaron un dinero, para ayudarlo a sobrellevar la situación, y él, sin dudarlo, fue a un supermercado y me trajo muchas cajas llenas de mercadería con ese dinero, porque yo estaba pasando por una situación económica bastante complicada, y tenía tres hijos.

Él, siempre fue mi apoyo y mi ayuda incondicional. Muchas veces, me repetía, que yo era la única que lo entendía. Me callé muchas tristezas, porque no quería verlo mal, pero, él siempre lo sabía.

Sé que no tomé las mejores decisiones en mi vida y me consta que eso le producía mucho dolor, pero jamás me lo reprochó, solo escuché de su parte palabras de aliento. Entendía sin palabras lo que no decía, e intentaba rescatarme. Él sabía, que mis hijos y yo, estaba viviendo una vida que no merecíamos, y me decía, que quería alquilar una casa con alguna casita la fondo, para que pudiera vivir con ellos.

 Con el tiempo, compró un hermoso terreno en La Falda, Córdoba y su sueño era construir dos casas, para podernos mudar allí, pero... no pasó, a los setenta años y tres meses, Dios lo reclamó, supongo que porque los ángeles deben vivir en el cielo. Fuí a su velatorio con un pantalón clarito y una remera blanca con florcitas, porque él detestaba que la gente fuera de negro o con colores tristes a los velatorios, siempre insistía en que los los que se iban estaban bien y supongo que no quería despedirlos con tristeza. Creo que mis tías me miraron mal, pero a mí no me importó, yo solo trataba de cumplir su voluntad.

 Era una noche de verano, pero, un relámpago dejó toda la vereda iluminada, cuando a mi hija se puso a llorar sentada en la escalera y la dos vimos, como, de la nada, se largó a llover con una fuerza insospechada. Y pasaron muchas cosas inexplicables, pero, lo más reconfortante, fue escuchar, como cada pariente que entraba, decía una frase o un chiste de los que repetía él. Era de esas personas que hacía chistes por lo bajo, hasta en los velatorios... y así se fue.

 Con su partida, nada volvió a ser igual, la familia se fue separando, mi madre ya no era la matriarca y mi hermana puso en evidencia muchas actitudes, que antes preferí no ver. Y sí, era muy obvio que él siempre fue el fuerte, el optimista, el que generosamente repartía méritos que eran suyos. Tanto es así, que yo no puedo evitar emocionarme hasta las lágrimas con solo recordarlo, porque no hacía falta explicarle nada... porque él no pedía explicaciones, solo se emocionaba, o se reía con nosotros.

 No sé si es más común de lo que creo, pero, en mi casa, cuando hay problemas, se le pide ayuda al abuelo, porque sabemos que nos cuida. Yo repito constantemente sus frases, sus dichos, sus consejos y actitudes. En mis momentos más complicados, aparece en sueños y me calma. Él, siempre decía que no había que llorar por los muertos, porque ellos estaban muy bien.

 Hoy, yo lo veo en mis hijos, y sí, también se parecen a su padre, pero, tienen esa nobleza, destreza y fina creatividad de su abuelo. Y, cuando los veo preocupados, o que la vida los acorrala, siento esa impotencia de quien quisiera poder evitarles todos los sufrimientos, pero, la vida lleva una justicia lenta y bastante amarga.

 Mi padre me enseñó a amar de forma incondicional, sin segundas intenciones. Me enseñó, que solo hay que ayudar por el placer de poder ver a alguien mejor, pero jamás, por crearle una deuda o esperar recompensas.

 Me enseñó, que nunca hay que matar al niño interior, que no hay vergüenza en reírse de tonterías en cualquier lugar. Aprendí, que los títulos, los galardones, o la clase social, no te hace mejor o peor persona, que eso se define por la nobleza, los valores y la humildad. Él le hablaba a todo el mundo con el mismo respeto y simpatía y no le daba miedo decir la verdad, incluso, si era incómoda.

 Recuerdo, que se enojaba ante la falsedad, la traición y la injusticia. Que incluso,ofendido, perdonaba y daba segundas oportunidades. 

 Los pocos años que pudo ir al colegio y su facilidad innata para absorber conocimientos, le permitieron competir con personas que podían certificar los suyos con diplomas. Él, solo se compraba libros o miraba con atención, y sin que nadie entendiera cómo, incorporaba una nueva habilidad, con mucha idoneidad. 

Sus libros de Cabecera, eran: un viejo libro de catequesis, porque creía fervientemente en Jesús, el Martín Fierro, donde José Hernández, despliega, en su poema gauchesco, crudos consejos y enseñanzas de la dura vida del campo y su época.

 Le gustaba mirar las estrellas, y supongo que les inventaba los nombres, pero todo lo hacía con mucha pasión y entusiasmo. Un día, mirando las estrellas, me contó, que cuando mi hermanita mayor murió, miraban, con madre por las noches el cielo, y decían que ella estaba en una estrella rosa, que señalaba con su dedo índice. Realmente, nunca me interesó saber si era Marte, solo me quedé con su dulce y triste historia.

 Conocía mucho de pájaros y le encantaba escucharlos cantar, por lo que en casa, siempre había una jaulita con un jilguero o un cardenal, como se usaba en esos tiempos, hasta que un día los soltó, diciendo que tenían que estar libres. Recuerdo, en una ocasión, en el campo de mi tío, me mostró un hermoso pájaro con plumas rojas y alas negras, me dijo que se llamaban bracitas, y no sé es el nombre oficial, pero era el que él había aprendido, y me quedé un rato observándolo, porque parecía una obra de arte.

 De chica, pasaba muchas horas de mi vida conversando con él, en el taller que se había hecho en casa. Mientras escuchábamos la radio, me enseñaba el nombre de las herramientas, para qué se usaban, me contaba anécdotas, hacía chistes y cantaba. Desde los dos años, yo quería que mi mamá me hiciera un overol como el que usaba mi papá en la fábrica, porque él me había dicho que me iba a llevar para juntar tornillitos y yo le tomé la palabra.

 Don Julio, fue un hombre anónimo para el resto del mundo, pero, en realidad, era inventor, poeta, artista plástico, cantor, fotógrafo, artesano, carpintero, electricista, constructor, optimista, luchador, alegre, bondadoso y un padre inolvidable. 


Norma.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Quien ría conmigo

 

                    https://www.youtube.com/watch?v=2KjjrL-zv8c&list=RD2KjjrL-zv8c&start_radio=1

Y otra vez, a solas, observo el camino,

ese transitado, como un solo ciclo,

ese, que recuerda que el año termina,

ese, que su sombra, junto a mí camina.


¡Fueron tantas cosas sacudiendo el ego!

fueron esas chances que borro el silencio,

¡Tanta expectativa pegada a la espalda!

¡Tanto desencanto y noches gastadas!


Y miro hacia atrás, y digo... tranquila,

si el cielo lo quiere, no habrá despedidas.

Y si no es tu abrazo... será de quien sea,

tranquilizo el alma, para lo venga.


Y después, la noche me cuenta mentiras,

o, tal vez, no todo sea una fantasía.

Si, algo me dice que estaba en lo cierto,

pero, hago memoria y no encuentro hechos.


¿Y si esas voces, trajeran las pistas?

O quizás canciones, plegando poesías.

¿Y si nada es cierto, y no quise verlo?

¿Y si sigo sola por algo que invento?


Es así de loco este vuelo errante,

mensajes sin nombre, crudos... desafiantes.

Una voz en off, que cruza distancias...

y así, sin certezas, se intuye y rechaza.


Luego lo razono, o enumero excusas,

y nada prospera, parece renuncia.

Un gran escenario, monólogo abierto,

máscaras distintas... mi historia en los versos.


¿Y qué puedo hacer? No quiero el silencio,

y no puedo hablar, porque no es mi tiempo.

Si  no va menguando la brecha de piedras,

entiendo y acepto, la derrota nueva.


No busco ganar, ni es competencia,

nunca quise el juego, aunque no se entienda.

No importa que digan, que piensen, o hagan,

yo, soy siempre yo, aunque no les plasca.


Si es por mi edad, mi cuerpo, o mi ropa,

¡Qué pena por ellos!.. A mí no me importa.

Si es por mi intelecto, nivel o fortuna...

sí, tienen razón, no seré una ayuda.


Quien sienta mi paz, en mi cielo claro,

quien vea cumplo lo que he jurado,

quien ría conmigo sin pensar siquiera,

será quien me ha visto, aunque nadie vea.


No amo lo justo... lo que es conveniente,

no le pongo un precio... no busco obedientes.

Aprecio intenciones, limpias de soberbia,

me abro a lo justo... la lealtad es regla.


Norma.





jueves, 18 de diciembre de 2025

Traté...

                                           https://www.youtube.com/watch?v=Z0IUX1TXURw&t=2s

 Traté de ser noble, ser fuerte, ser neutra,

traté de ser cauta, sensible o serena,

traté de ser puente, ser luz, ser paciencia,

traté, y fue en vano, me dañé sin tregua.


Traté de decirme, que tal vez sirviera,

traté de entender de todas maneras.

Traté, y el esfuerzo, me cansó las ganas,

traté, y ya no quiero intentar más nada.


Traté de seguir, aún sin sustento,

traté en el silencio, superar  mis miedos.

Traté de alentarme cuando estaba oscuro,

traté de ver algo que me diera un rumbo.


Traté, y la fatiga se hizo infranqueable,

traté, de estar sola en un tono amable.

Traté de aferrarme a un... falta poco,

traté, y ya dudo, de mí fe... de todo.


Traté de aferrarme, y observé de lejos,

traté, y fue tonto retener el tiempo.

Traté, lo di todo, por otro momento,

traté, sin un piso... ciénega de un cuento.


Muchas decepciones de aire viciado,

muchos desencuentros, por ego arraigado.

Muchos los intentos, sin un resultado,

mucho, sin decir, expuesto... dañado.


Muchas noches largas de plegaria y llanto,

mucho se rompió en el duelo largo.

Mucho, aún respira, en este desierto,

mucho que cerrar o inventar de nuevo.


No sé, si es broma, o solo es cinismo,

un destino cruento, me lanzó al abismo,

y ahora me dice, pero... ¡Lo lograste!

y yo solo entiendo, que es interminable.


Ahora, me encuentro ordenando todo,

y. sigue esa angustia mojando mi rostro.

Y  ya me da miedo pedir otra chance,

no sé quién es quién... no sé si confiarme. 


Norma 

jueves, 11 de diciembre de 2025

La lluvia


 ... Y afuera nuevamente ruge el cielo y ese aliento embravecido, reduce las suaves nubes, a simples gotas. Caen las pequeñas percusionistas, y un sonido acompasado se escucha en el silencio de la noche.

 La lluvia me da escalofríos, al menos, cuando escucho los primeros truenos, y no es que me de miedo, o tenga recuerdos de haberlo tenido en la infancia, pero, si le temía al viento, y no me refiero a esas ráfagas de aire normales, o algo molestas, no... le temía a esas tormentas que embravecía al mar y sacudía los árboles que rodeaban mi casa, con la furia de coloso y la impiedad de un cazador.

  Afuera, las hojas se agitan y mis ojos se hipnotizan con las grandes luces que como destellos imposibles, rompen la oscuridad del cielo. 

 Otro estruendo, me recuerda, que aún no se ha ido, que el melancólico murmullo del agua aún insiste en recordarme momentos de mi vida en que la naturaleza nos hace sentir lo infinito de su poderío y de lo pequeños que somos. Nos hace entender, que el más poderoso de los hombres, es nada en medio del mar, o ante la explosiva ira de un volcán. Y es ahí, en el pequeño rincón en que nos posiciona la Tierra, que aprendemos de humildad y de la gracia que nos concede, al mantenerse quieta, mientras acuna nuestros sueños, nos deja jugar en su piel y respeta su pacto con el cosmos, desde nuestro primer hálito de vida. 

 Me gusta acurrucarme y sentir que estoy a salvo, mientras espero que nadie padezca las consecuencias.

Cuando era chica, mi padre decía, que si llovía, era porque San Pedro estaba baldeando el cielo, y mi razonamiento, me decía que sonaba lógico. Mi madre, nos contaba anécdotas algo más dramáticas o cinematográficas, pero ya entendíamos que era su forma de ver la vida.

 Y sí, también recuerdo vueltas del colegio, corridas hasta el colegio de mis hijos cargando paraguas y camperas... vueltas del trabajo, cuando me volvía caminando y llegaba empapada de pies a cabeza. 

 La lluvia me trae melancolía, y, a su vez, ese agradecimiento, por tener como resguardarme. Y con los años, también recuerdo haber visto hermosos arco iris y días en los que llovía con sol. Supongo, que existen miles de experiencias y alternativas diferentes, porque el planeta, es como el atelier de un artista, donde el límite existe, solo si el creativo baja los brazos y se rinde.

 La lluvia, es una música relajante, que se escucha suave por momentos, y te invita a pensar, a mirar hacia adentro. A observar lo que falta, lo que sobra y lo que se queda, aún sin hacer esfuerzos.

 Y finalmente... ¿Qué somos? y... ¿Para qué?, ¿Cuánta belleza o destrucción podemos generar?, ¿Qué pesa más en nuestra vida?,  ¿A dónde queremos llegar?

 La verdad, solo quería escribir y no pensé, solo salió.

 De fondo, tenía otra pestaña abierta con música que se reproducía libremente, como sugiriendo algo, pero... ya estoy acostumbrada, imagino que el cielo me esta queriendo decir algo. Tal vez, solo sea una gran coincidencia.

. Les comparto: "Honesty", "Never be the same", "Is This love", "Mandy", "The one" y "Making love out fo nothing at all"


Norma.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Mi Musa y yo


                                                            https://youtu.be/V0ROwAmRD88

Y volvió la musa*, despertó mí sueño,

dictó con urgencia... y ya no recuerdo.

Transcribo los versos como fueron dichos,

Debo releerlos... yo tan solo escribo.


*A menos que caigas y no desesperes,

a menos que veas la dicha que viene,

a menos que digas lo que nadie espera,

no importa, no hay miedo que aún te detenga.

No hay llanto ni duda que impida otra entrega,

los ojos sin duda, destilan misterios,

las ganas que vencen los tramos de riesgos.

No esperes, ya es tiempo, tu piel ha sanado,

los cayos, son luchas que tienen tus manos,

no esquives, no intentes poner más barreras,

tu anhelo en silencio... yo dictó las letras.

No llores, no hay forma de borrar lo escrito,

las huellas del cielo, saben lo que he dicho,

no caigas, se fuerte, ya casi revela,

abraza con ganas lo que pronto llega.

Desnuda verdades, grises... escondidas,

ya no habrá más sombras, ni habrá partidas.

Elige tu paz, no negocies eso,

ama sin piedad, porque es justo hacerlo.


Mí musa y yo.


viernes, 5 de diciembre de 2025

Ser como niños


 Y no, no se trata de andar por el mundo con la inocencia a flor de piel, no se trata de creernos todo, no tiene que ver con aceptar todo lo que proviene de nuestros padres o de obedecer a ciegas, porque no queda otra. Con frecuencia, la gente confunde conceptos y mezclamos pureza con vulnerabilidad.

 Ser como niños, no es ser inmaduro, volver a cometer las equivocaciones que cometíamos cuando la vida no nos había dado las herramientas necesarias, cuando, papá y mamá, o la figura que cumpliera ese rol, era la dueña de la verdad absoluta e indiscutida, cuando todo era nuevo, al punto de asustar o fascinar. Hay algo bonito en esa idea y no nos hace retroceder o permanecer en un estado de fragilidad. 

 Ser como un niño, siendo ya adulto con experiencia, no tiene que ver con la forma que vestimos, que hablamos, con la irresponsabilidad o la falta de claridad. Por el contrario, no es negar o correr lo aprendido, es mirar sin prejuicio, es creer en lo que la sociedad censura por protocolo. Es comerse una galletita rellena separando las partes, porque eso no daña a nadie y da un poco de gracia también, es no abrir juicios, o apresurados, con posterior condena, porque los niños, no cargan con mochilas pesadas de estadísticas veredictos desfavorables. Es despertar por las mañanas, imaginando algo sorprendente, o dormirse con un cuento que te haga volar de ilusión. Eso es gratis, eso sigue vivo en algún rincón de nuestro interior, pero... aprendimos a censurar toda esa magia, por carecer de bases sólidas y estudios científicos, basados en algún porcentaje, que se les ocurre suficiente, prefieren afirmar, que la realidad es siempre dura y cruel y que quien no sufre, o se desangra para obtener algo, no merece nada. Bueno, esa es la razón de la infelicidad generalizada, de los huecos profundos, imposibles de llenar y del menosprecio sobre las capacidades innatas.

 Una vez leí, que las personas complicadas de domesticar, no son las que gritan o rompen todo, porque la sociedad las reprime e incluso se aplaude un aplastamiento por la fuerza, nadie quiere a un desquiciado suelto. Pero, aquel que aprende a dominar los impulsos, el que se hace respetar con una mirada, el que no tiene nada que explicar, porque sus actos son coherente y son verdad, pueden ser ejemplo y el ejemplo, suele ser la más sabias de las lecciones. 

 ¿Qué relación tiene todo esto con los niños? Un niño, aprende a mentir, porque ve que en otros funciona para evadir algún tipo de impacto que asusta, pero, cuando puede expresarse sin el temor de ser reprimido, es real, es transparente y sabio también, no usan filtros, solo hablan con honestidad, aunque sin experiencia, sin saber que lastima y qué no es tan necesario mencionar, por eso, el adulto puede ser un niño con ventajas. Se puede ser real, transparente y honesto, pero ya aprendimos con quien hablar... y con quién no.

 En cuanto a la magia, la imaginación, la interpretación de la belleza y de lo que está bien, el adulto comprende que no todos los caminos son fáciles de transitar, no todas las personas son dignas de confianza, no todo lo que se etiqueta como arte, realmente lo es, la belleza y la perfección, no obedecen a un mismo concepto. Así nos sucede cuando calificamos algo de ideal a la distancia, pero al estar cerca, el sacudón viene solo por lo que nos hace sentir.

 El verdadero talento, pasa más por como podemos adaptarnos a nuevas situaciones, más positivas, por como entendemos las emociones, sin reprimirlas, haciendo mapas de entornos para caminar sin romper nada, pero sin detenernos, esperando guía de gente, que quizás, tenga menos visión real que nosotros. Los niños, no juzgan por apariencias o conveniencia, al menos que, alguien se los haya inculcado con desaprobación, incluso con insultos disfrazados de enseñanza. Ellos juegan, imaginan, sueñan... saben ser felices, con todos los matices que la vida ofrece. Creen que pueden, que la vida se abre en abanico para que elijan, se ven en futuros dignos y eso alimenta el impulso, que la sociedad se encarga de destruir con noticias nefastas, trampas, ambición desmedida o deterioro de la autoestima, a niveles impensados.

 Somos consientes, que los niños, no sobreviven solos, porque están aprendiendo a ver que hay sistemas y personas en ellos, que están aferrados con tanta fuerza a ser dueños de la verdad, de posesiones, de imágenes atractivas, de poses de victimismo que alimentan la culpa de otros, para no hacer nunca nada, más que destruir la vida de quienes los rodean. De los que ostentan poder y se creen dioses inmortales, hasta que el final les toca el hombro, de los que necesitan someter personas, porque es lo único que les permite sentir, que sirven para algo, aunque todo sea una gran farsa. Y así se puede seguir un rato más, pero, lo importante es entender, que un niño, no sobrevive sano, si no tiene quien lo proteja.

 El as en la manga, es no destruir al niño interior, porque ahí está la clave que cambia la percepción del mundo. Cuando un niño piensa, que lo que parece una verdad, es como la espada en la piedra del rey Arturo, es algo, que a simple vista y con las restricciones de la física, es una causa perdida, pero, el niño ignora patrones y paradigmas, entonces, solo se acerca y la saca. Nadie vuelve a recobrar la gracia de reírse sin hacer daño, de disfrutar de la libertad, de dormir con una sonrisa, cansado por haber jugado mucho. Si dejamos de escuchar esa parte bonita que aún vive escondida en nuestro interior, esa, que nos hace sonreír sin maldad y hacer cosas ridículas cuando nadie nos ve, porque son divertidas, crece la insatisfacción del hastío por llevar una careta social agobiante y pesada, que bloquea todo lo que todavía es posible, pero una parte ciega de la sociedad, se empeña en destruir.

 La elección es personal.En lo que a mí respecta, elijo ser esa niña con la responsabilidad y la conciencia de un adulto que no obedece a los patrones exigidos para una edad determinada... ¡Y, funciona!


miércoles, 3 de diciembre de 2025

Si soy cruel o justa, lo dirán los años



Y ya no me importa ser muy razonable,
ni cauta o ingenua... ni ser muy amable.
No me importa ser, ese hombro en sombras,
o paño que espera la acuosa derrota.

Se lo dejo al cielo, al cosmos... a Dios,
yo no anclo nada, no vengo ni voy.
No cargo en mí espalda errores ajenos,
no sello mis labios por guardar secretos.

Me sacudo todo lo que sea ingrato,
si soy cruel o justa, lo dirán los años.
Me tomo estos días de un año pesado,
me guardo las metas en bolsillos sanos.

Desayunos suaves de sol y silencio,
y solo las noches sin ningún recuerdo.
Le daré la espalda, a lo que hacía daño,
ya no habrá más sobras, ni muros, ni llanto.

Me espera lo nuevo , sin juegos extraños,
yo no aguardo a ciegas, en andén cerrado.
No extiendo mí mano, ni me sueño un cuento,
no quiero lugares de segundos puestos.

Norma.


sábado, 29 de noviembre de 2025

No sé


                                                          https://youtu.be/qwyF20YywVM

 Mantengo mí equilibrio en lo más neutro,

no es fácil, no lo sé, es muy complejo.

Respiro, busco calma, algo inclina,

observo mí balanza en mí rutina.


Lo sé, no es la llovizna... no es el clima,

lo sé, algo me duele, aunque no diga.

Afuera, hace frío y es Noviembre,

me habita ese rumor, quiero ser fuerte.


Aquí siguen las letras que se estancan,

el aire es más liviano en las mañanas.

Afuera se hace tarde... oscurece,

no sé ni qué pensar... no sé que viene.


Y siento un nerviosismo... algo tiembla,

no sé si será mío, o es frecuencia.

Me abrazo a esta paz que tanto cuido,

me inclino, y luego intento corregirlo.


No puedo traspasar mí horizonte,

aún, no encuentro un cielo que desborde.

Y digo que está bien, solo camino,

trabajo en lo que sé... lo dignificó.


Y siento que no sé, solo soy neutra,

no sé, si lo que entiendo son más pruebas

No me hablen de dolor, ni si eso ayuda,

prefiero no arraigarme a una postura.


Me digo, que yo puedo, lo he sabido,

no voy a ser opción de algo ficticio.

Tal vez, sea esta forma lo que queda,

no quiero que mí vida sea de espera.


Ya hice lo que pude por cuidarme,

no sé de perfección, no soy tan frágil.

No supe distinguir si eran promesas,

no vi lo que no pude... sin certezas.


Y ahora... ¿Qué más dá? Que Dios decida,

que al fin guíe el destino de mí vida.

No entiendo qué pasó, ni los silencios,

tal vez, yo sea ese sol de los desiertos.


Norma



miércoles, 26 de noviembre de 2025

De personas y soportes

                                               https://www.youtube.com/watch?v=pb4rnfo5ZjM

 Prefiero hablar de personas, porque en general, se habla mucho de conductas de hombres y mujeres, pero no estoy de acuerdo, aunque, admito que hay condicionantes en la sociedad, que de alguna manera influyen en los comportamientos repetitivos, que permiten englobar a cada género en clasificaciones generales, pero como me parece injusto, solo hablo de personas.

 En reuniones de mujeres, el villano, siempre es el hombre, a menos que... la mujer, presuma de sus méritos para conquistar o retener a ese codiciado humano, y, realmente a la larga, el mérito es de ella. De no ser tan codiciado dicho humano, no se hacen cargo de la elección voluntaria, aunque, a decir verdad, en la etapa de la conquista, no se distinguen bien los rasgos negativos. El tema de la responsabilidad sobre la elección, viene después, cuando la dama en cuestión, vive en desconformidad, pero se niega a soltar por algún motivo. 

 Otras, ante el desinterés del galán en cuestión, apelan a mostrar un exagerado interés en sus gustos, soportan lo que no se debe, se esfuerzan por demostrarle lo valiosas que son, compiten con otras mujeres, o apelan a la peor de las trampas... provocar celos.

 Por otro lado, algunas mujeres alardean de su poder en la familia o en la pareja, de como someten, por astucia o por la fuerza ( mediante extorsión, victimismo, etc.) a sus parejas sin ningún remordimiento. Las que engañan en forma descarada, justificando el reprochable movimiento, hasta con una sonrisa. Aclaro, que no comparto ni justifico ningún comportamiento, frío, egoísta, o falto de consideración y no me importa el género.

 Me podría extender mucho, pero no es necesario, todos tenemos muchos ejemplos. Lo importante, creo yo, es entender, que las mujeres que buscan al hombre marioneta, al hombre, perrito domesticado, es porque no creen estar a la altura de esa relación y creen, equivocadamente, que es la forma segura de retenerlo de todas formas, pero... nada más lejos de la realidad, si el hombre objetivo, realmente lo soporta... envejece antes de tiempo, o se enferma... ¿Eso les ayuda?.

 En el punto extremo opuesto, están las sumisas, que veneran a sus parejas, como si fuera un Dios indiscutido, o tienen miedo a sus reacciones, lo que implica, apelar al silencio y una conformidad totalmente forzada, no siempre la violencia o toxicidad de estas parejas es evidente. Algunos someten por la fuerza, y, otros más inteligentes, pueden apelar a lavados de cerebros, igualmente peligrosos, que no matan directamente, pero, inducen a que todo termine mal.

 En base a lo anteriormente mencionado, realmente estoy convencida, que puede aplicarse a hombres y mujeres, más allá de que tipo de relación elijan tener o sus gustos particulares.

 Después, la sociedad, los patrones familiares, dichos populares o ideologías de cualquier tipo, influyen en decisiones equivocadas, o limitantes. De este razonamiento, deriva mi rechazo al concepto de prohibido. ¿Qué puedo admitir como prohibido? Quitarle la vida a una persona en forma premeditada, porque los accidentes existen, manipular personas con fines destructivos y egoístas, porque todos apelamos a un pequeño grado de manipulación al intentar convencer. Considero, que las leyes están hechas para cumplirse, pero, también la ley toma en cuenta ciertas circunstancias y motivos, que liberan ciertas limitaciones.

 Ante todo, mi visión de la vida, comprende la posibilidad de discernir, de equivocarse y entender qué estuvo mal y qué fue un acierto. De no obligar a nadie a nada, de respetar otras formas de vida, aunque no las comprendamos, siempre y cuando no nos perjudique directamente .De comprender que si una pareja no es el reflejo de la palabra que la define, no vale la pena. Que tampoco sirve, si los dos no cuentan con ventajas similares. Que las mentiras, las ausencias, los silencios estratégicos y las infidelidades, son el veneno que poco a poco, mata la posibilidad de alcanzar la armonía, la confianza y la complicidad necesarias para prolongar esa hermosa sensación de estar con la persona adecuada.

 Algunas frases ridículas, repetidas y arraigadas. (Algunas no tan comunes, pero, increíblemente aceptadas) :

_Es que ella lo provocaba. (A menos que sea abuso, no justifica nada)

_Es que esa persona se metió en la pareja y la destruyó. (Yo diría que alguien le abrió la puerta)

_Es que no se arreglaba lo suficiente y se cruzó con una persona que sí lo hacía. (Falso, faltó amor)

_Es que no puede dejar a sus hijos. ( Las personas no se divorcian de sus hijos, es otro tema)

_Es que estaba pasando por un mal momento. ( No es argumento, todo se debería poder conversar)

_Es que su reputación está en juego. ( Buena excusa, pero la verdad es lo único que nos hace dignos)

_Es que una persona que está casada, no se puede enamorar de otra persona. ( Si puede, de manera involuntaria, lo que no puede es no blanquearlo)

_Es que cómo va a dejar a su pareja, porque está enferma. ( Se puede asistir a una persona sin acostarse con ella )

Y así podría seguir, pero no tiene sentido. Y para terminar, la frase que me causó más gracia y un poco de asco también. Alguien me comentó, con una expresión muy seria, que su hijo le decía, que no podía comprometerse seriamente con alguien, porque era muy atractivo y no quería privar a otras mujeres de su cuerpo. ¡Ay Dios, nunca escuché algo tan ridículo! A veces, lo más irresistible de un hombre, son sus neuronas y su corazón.


Norma. 

   

sábado, 22 de noviembre de 2025

Y... ¿Para qué?

  


                                                                https://youtu.be/jp5dn07kP-c
Y... ¿Para qué la luna que colgué del techo?

¿Para qué el cuidado de pintar silencios?

¿Para qué ese tiempo, húmedo de gotas?

¿Para qué esta cruz de volver en sombras?


A decir verdad... no sé en qué pensaba,

décadas sin ser, sin reclamos... nada.

Una gran fogata que se va apagando,

desgarro de ausencia... puente abandonado.


Y quedé sentada, esperando auroras,

como esa laguna que estanca su forma,

que no es la corriente propia de los ríos,

que no llega al mar... porque no han querido.


¿Para qué soñar, si no hay presente?

¿Para qué vocablos que no se comprenden?

¿Para qué hablar cuando está prohibido?

¿Para qué ser fiel cuándo nada es mío?


No quiero la historia resignada y triste,

la que va sin ganas... la que no decide.

La que solo sueña, y susurra al alba,

la que dice eterno, sobre las distancias.


Y se va otro año de calles vacías,

de suspiros largos, en  noches perdidas,

de quedar a solas, cuando el tiempo grita, 

de cartas sin nombre bajo la llovizna.


Y... ¿Para qué el abrazo a un nombre invisible?

¿Para qué ese truco de ilusión posible?

¿Para qué he rasgado tantos almanaques?

¿Para qué?.. Si miro, y no veo a nadie.


Y sabrán que es cierto todo lo que he dicho,

y será Diciembre un portón sin vidrios,

no miraré a atrás, todo ya fue escrito,

limpiaré mi espacio de dolor y hastío.


Norma.




miércoles, 19 de noviembre de 2025

El medio vaso vacío


                                              https://www.youtube.com/watch?v=35Ee_byKQPU

 En algún momento de nuestra vida, comenzamos a escuchar sobre resignación, y las definiciones son diversas, esas ideas moldean en parte nuestro inicio en la vida, con el tiempo, se presentan alternativas y experiencias propias, que pulen el verdadero poder de las elecciones y las consecuencias que generan.  

 Los más competitivos, te impulsan a borrar esa palabra de tu diccionario, porque simplemente les recuerda, que lo que no es ganar... es perder, incluso un empate, se traduce en decepción y resignación, en su comunicación interna, no es algo para agradecer con honestidad.

 Algunas personas, confunden resignación con agradecimiento, y pasan la vida, esperando que algo les caiga del cielo, pero no llega, y se sienten ignorados, frustrados, poco queridos. Pero, el universo no funciona así, somos seres maravillosos, con el poder de elegir y discernir. Es verdad, que algunas cosas parecen predestinadas, y es posible que así sea, pero, nadie te obliga a elegir, al menos, en la parte del mundo, donde existe, aunque sea, algún vestigio de libre albedrío.

 Religiones, sectas, estatus social o cultural, legados familiares, prejuicios, etc. etc., limitan las decisiones humanas, al punto de condenarlos a vidas huecas, llenas de palabras y contratos absurdos, que destruyen el derecho divino que traemos al nacer, o tal vez, el propósito para el que hemos sido creados.

 Otros, tal vez, con belleza innata o fabricada, basan todos sus esfuerzos, en la seducción, o el beneficio que brinda esa tarjeta de presentación, y, en su caprichosa tarea de conseguir con facilidad, aquellas cosas, que otros solo alcanzan con mucho sacrificio, comienzan a interpretar que nada les será negado, y caminan con la seguridad de un privilegiado. Si la vida les abre puertas sin manipulación, no es su responsabilidad, pero, si se transforma en un juego egoísta, sin empatía, ni disculpas... lamentablemente, llegará a su fin cuando los años agoten esa fuente desbordada de facilismo.

 Supongo, que los ejemplos son por miles, porque los humanos no somos perfectos, y está bien, pero... la ambición, también crece como hiedra, en personas que creen que el mundo debe ser conquistado con dinero y poder. Lo engañoso de esta trampa, es que funciona a la perfección, porque muchos creen lo mismo, y no se ponen límites de ningún tipo para lograr la meta. ¿Por qué es una trampa? Porque una vez que entrás en esa vorágine, ya nada es suficiente, siempre alguien consigue más, o maneja a más personas. Y se los ve muy seguros o satisfechos, pero no es así, es una adicción, de la que difícilmente puedan salir, porque tienen todo lo que necesitan... y más, pero, ya no consiguen la satisfacción de su primer logro, lo que los mantiene constantemente en su tabla de surf, tratando de dominar la ola para no caer. Extenuante, inhumano y demoledor camino, donde la paz no existe y el verdadero disfrute tampoco, solo son inyecciones de egolatría, disfrazadas de éxito. ¿Y las relaciones? Imposibles de clasificar como auténticas, porque hay muchos disfrazando amistades y relaciones, solo para beneficiarse, o para hacerlos caer y ocupar su lugar. ¿Alguien puede darles amor y lealtad? Si, por supuesto que sí, también son personas diseñadas para recibir amor, el tema es... ¿Lo pueden ver? Quién sabe, algunas personas harían cualquier cosa por posicionarse a su lado. Y así pasan sus vidas como celebridades entre aplausos, envidias, traiciones y manipulaciones obsecuentes.

 ¿Cuál es el objetivo de hablar de eso? Realmente, no voy a cambiar el mundo, no tengo ese poder, pero... si pudiera cambiar algo, me encantaría, que algún día, podamos ver lo que tenemos y no nos abrume la tristeza o el enojo, por el medio vaso vacío. A diario, nos lamentamos por historias y objetos, que quizás, nunca podamos obtener, pero, no agradecemos los alimentos que tenemos disponibles, mientras, que algunos, siguen muriendo de hambre en el mundo. No agradecemos, tener un lugar donde resguardarnos de la intemperie. No agradecemos poder abrigarnos o cambiarnos de ropa, el hecho de poder bañarnos con agua caliente. No agradecemos el hecho de poder ver o de poder desplazarnos, porque se nos concedió un cuerpo
increíblemente perfecto... y no hablo de músculos o apariencia. Básicamente, nuestro cuerpo permanece alerta, aún cuando dormimos, porque su objetivo es mantenernos vivos, para que apreciemos la increíble experiencia de estar vivos, de sentir... de crear. 

 La naturaleza nos cuida también, incluso nos da comida y reparo, si entendemos como obtenerlo, aunque nos encaprichemos en ignorarla, pero ella no depende de nuestra voluntad, porque si algún día, el humano desaparece, la Tierra no moriría.  
 Hoy vivimos, una era tecnológica que nos conecta con cualquier rincón del mundo, pero... todo en la vida es un arma de doble filo, se puede utilizar para el bien común, o para mezquinos intereses propios. El conocimiento, llega a manos llenas a todos, aunque algunos solo elijan entretenimiento, esperando que la vida se consuma sin enterarse de la realidad que ofrece.

 En fin, no me extiendo más, porque todo parece crítica, pero no lo es, solo pretendo, que entendamos, que poseemos mucho más de lo que podemos percibir, que una sonrisa, también es un regalo perfecto, que un abrazo, si es sincero, evita enfermedades, que la lealtad y el cariño auténtico, son las herramientas más poderosas para alcanzar la felicidad.
 Sé, que parece que hablo de religión, de resignación o conformismo, pero no... no hablo de bajar los brazos y vivir en la comodidad, me refiero a que si medio vaso está vacío, es solo porque el otro medio vaso contiene un algo que se debe agradecer.

Norma

sábado, 15 de noviembre de 2025

Y otra vez la musa

 

                                                         https://youtu.be/BWXiV_vJc9g

Y otra vez la musa*, despierta mis sueños.

escribo sin ver... es urgente hacerlo.

Este es mi mensaje, cuéntalo... no temas,

espigas de Dios, para tu faena.


*Canciones del sol, alivio del tiempo,

tu cara en mis ojos, dibuja desvelos.

Un jardín de flores, verde y campanitas,

los ojos del aire escriben poesía.


El tiempo y sus formas, las nubes del cielo,

se alzan y forman, universos bellos.

Arcos de colores en plena alborada,

sus brazos son robles que no se desarman.


Se alista y emerge desde sus cenizas,

arenas doradas, describe en sus rimas.

La voz del recuerdo, presenta sus cuadros,

cadenas se rompen en campos dorados.


Crece la semilla fuerte y atinada.

llevará el maestro la guía adecuada.

Y serán sus manos, mostrando los frutos,

la fruta madura del dulce designio.


Abriré sus manos, será compañero,

regaron sus ojos ese fruto inmenso.

La bella mirada que le fue otorgada,

será la simiente de bella alborada.


Abrirá sus alas entre los suspiros,

beberán sus labios lo que ha querido.

Ya no habrá distancia que parta su pecho,

plumas de alabanza en su viaje nuevo.


Norma y mi musa.


martes, 11 de noviembre de 2025

Prefiero caminar



 Prefiero caminar... eso me calma,

y me acompaña el sol, con voz callada.

Un pacto de bondad a mis sentidos,

y dudo si es verdad eso que sigo.


Camino por mis calles conocidas,

las que me acompañaron mucha vida.

Temidas, cuando el miedo fue dañino,

aquel, que me apreso desde un principio.


Conozco cada bache y lo que cambia,

me fuí con esperanza de ser calma.

Y sí, me hizo crecer desde el tormento,

muy pocos, son pasajes no desiertos.


Estuve allí, tan cerca de la historia,

de excelsa arquitectura... luz y sombra.

Y recorrí las calles de otros barrios,

de voces de otros siglos, y de esclavos.


El parque con gastadas escaleras,

museos que se colman de extrañezas.

La plaza de otros tiempos, y los balcones,

el arte del herrero... hierro y bronce.


Leyendas de fantasmas sin descanso,

de lazos en barrotes... deseos varios.

Entrar en corredores muy antiguos,

de almas que han sufrido... lo he sentido.


Y allí, donde la Patria alzó su lucha,

también hubo rufianes sin censura.

Sentí hasta su olor... trajes gastados,

y si que me impactó... fue muy extraño.


Las calles empedradas... los tranvías,

los bares de bohemia... letras vivas.

Iglesia de seglares... por la culpa.

vendiendo hasta sus hijas... ¡Qué locura!


Las fábricas de ayer, los que apostaron,

los gringos desde Europa y su legado.

Lenguajes fusionados en  modismos,

su anhelo de afrontar algo distinto.


Y allá, en los arrabales, suena un tango,

el baile pasional... burdel y guapos.

Candombe y su sonido de tambores,

danzando con su ritmo y sus colores.


La casa del virrey, y el gran mercado,

las rejas, los vitrales, lujo y mármol.

Detalles ostentosos de otro status,

cariátides y atlantes... sus palacios.


Los patios con malvón... pisos dameros,

oscuro el interior, buscando el fresco.

Personas que se han ido... o, ya sin cuerpos,

suspiros de existencias... solo el eco.


Y luego... el fracaso, fue un regreso,

volvía a desandar viejos recuerdos.

Pero, bajo mis pies, no había miedo,

los pájaros, son parte del silencio.


Mis hijos, con sus pasos tan pequeños,

tomados de la mano hacia el colegio.

Hablándome a la vez... yo contestando,

de risas y tristezas... ¡Tantos años!


Norma.

 










domingo, 9 de noviembre de 2025

Yo sé



Ya sabes, yo no busco competencia,
me centro en repararme... mí tarea.
No busco fantasías... solo existen,
yo dejo que me alcancen, si persisten.

No espero que me salven... ni lo pido,
soy siempre agradecida cuando es visto.
Yo le agradezco al cielo despejado,
yo le agradezco al sol por ser milagro.

No sé, si alguien me entiende... no pretendo,
yo sé que he causado desconcierto.
Yo veo ese respeto en sus miradas,
o si no han entendido... es desconfianza.

Yo sé, que no se entiende mí firmeza,
mí lucha de ideales sin banderas.
Lo sé, si que lo sé, pocos se quedan,
es duro, aventurarse en lo que pesa.

No tengo la intención de ser intensa,
eso es parte de mí... lo llevo a cuestas.
No puedo en expresión, ser tan sincera,
asusta mí optimismo... desespera.

Tal vez, no se vivir como otros piensan,
el tiempo es mí dolor, me causa pena.
Percibo ese rechazo disfrazado,
que es mucha información... que no interesa.

Respeto otro pensar... es lo que suma,
aprendí a estar muy sola en la comuna.
Mis sueños son de paz, amor y encanto,
pero yo sé y soy consciente... esto es raro.

Me paro siempre erguida, sé que puedo,
me lo enseñó la vida con sus retos.
Algunos me tildaron de soberbia,
no importa, no es verdad, ya no están cerca.

Aquellos que me cuidan, me protegen,
me ven la presa fácil... a eso temen.
Y sí, pude haber sido muy ingenua,
pero tengo mucha vida y no fue buena.

Yo sigo siendo así... sigo aprendiendo,
no sé cómo soñar, ya no sé hacerlo.
No creo fantasías... no estoy rota
mí historia es realidad... de esas que mojan.

Que crezcan las alas, para seguir "El vuelo".
Norma.




sábado, 8 de noviembre de 2025

A PESAR DE TODO... Capítulo 6 "El desafío de mis elecciones"

 


El colegio secundario, esperaba con sus desafíos y decisiones. 

Yo soñaba con ser docente, desde siempre, soñaba con un aula y alumnos, los que guiaría por las páginas del conocimiento... la sola idea me emocionaba, pero mi madre no estuvo de acuerdo, cambió mis planes de entrar a un normal y me condicionó a seguir alguna carrera universitaria, por lo que la elección fue, un bachiller.

El primer día de clase, los alumnos de quinto año, se negaban a entrar al colegio, en protesta por la resolución de imponer una aprobación con siete, cuando en años anteriores, solo se les pedía alcanzar un seis.

Mi hermana retomó conmigo y las dos viajábamos de cincuenta minutos a una hora, porque mi madre temía que no pasáramos un examen de admisión, y el San Martín, nos recibió a todos los que huíamos de ese desafío.

 Todo se me hizo muy complejo, los profesores, los preceptores, jefes de preceptores y también rectoría sonaba como un lugar de temer. Muchos reglamentos y requisitos me asustaron, pero sabía que solo era el comienzo.

 Mis compañeros de primero quinta, eran divertidos en su mayoría, pero también complicados. El colegio, tenía menos chicas, porque originalmente, el colegio fue exclusivo de varones, en la época en que los colegios secundarios no eran mixtos. 

 Tuvimos algunos profesores inolvidables, como la profesora Fraga de castellano, a un año de jubilarse, e integrante del primer staff de profesores del colegio, allá por 1945. Ella me enseñó de imágenes, metáforas y del sonidos suaves o fervorosos en los versos de una poesía. Esas letras que me ayudaron a drenar tantas tristezas y alegrías, para que no se atascaran sin remedio en mi garganta.       

El profesor Carnevale, de dibujo, también del grupo original de profesores del colegio. Sus dibujo a pizarrón completo en tizas de colores, su insistencia en que presentemos la carpeta, aunque no recordaba que ya la había calificado muchas veces y sus largos discursos, sentado en frente de la clase, con sus piernas cruzadas y los anteojos descansando en sus rodillas. Sus conocimientos fluían como una lección aprendida de memoria, que se repetía en bucle una y otra vez.

 La profesora de historia, tan temida, con sus pedidos de cuadernos de cien hojas numeradas, para que no las podamos sacar sin que se note, y sus interminables cuestionarios de casi cien preguntas, que solo lográbamos completar consultándonos y colaborando entre los compañeros. Detrás de su fachada dura, y por momentos desgarradora, cuando se deshacía en lágrimas en medio de una clase, tenía una historia oculta de apariencias y egoísmos, que me fue revelada muchos años después.

  La profesora de biología, que solo ponía nota de concepto, por trabajos muy complejos, pero, que nos enseño a partir una palabra larga o difícil, para poder memorizarla mejor. Y así me quedó grabado eritroblastosis fetal, o ácido desoxirribonucleico, su asombrosa partición de manzana con solo sus manos y la espantosa experiencia de la vivisección del sapo. También recuerdo la excursión al Museo de Ciencias Naturales, donde vi la majestuosidad de un águila con sus alas desplegadas, lo monumental de un dinosaurio y su permiso para acceder a una parte del museo, con restricción para adultos, en donde se exhibían figuras, que demostraban las indescifrables consecuencias de las enfermedades de transmisión sexual. ¿Estuvo bien?.. tal vez, pero no tenía la autorización de nuestros padres. Y para la frutilla del postre, nos largó en la puerta y se fue a su casa. Mi amiga Carmen, sigue contando esa historia a todos, porque no podía creer que yo no supiera volver a mi casa. Bueno, por suerte, ella sí... jajaja. Yo estaba asustadísima, nunca salía de mi casa sola, o si, pero con instrucciones o un planito hecho a mano por mi madre. El tema, es que caminamos mucho, porque yo no quise tomar el colectivo, en paradas desconocidas y solo lo hice en la parada cercana al colegio. Por suerte, Carmen vivía en Almagro y no tan lejos de la parada. Todavía me reta, porque no nos vemos muy seguido y creo que no me cree que es mi única amiga.   

Y... obvio, mi pesadilla... las clases de educación física que nunca pude disfrutar. Ese año, el patio del colegio se dividía en dos, las de primero, compartíamos espacio con las chicas de tercero y en el otro extremo, los chicos de quinto, pero esta disposición, traía mucha distracción a chicos y chicas, por lo que en años sucesivos, el colegio, impartió las clases, en Caballito, donde está la cancha de Ferrocarril Oeste. Nuestro lugar, era un ex cancha de tenis con piso de goma (ya desgastada y rota). Desde allí, se veía la cancha, donde en oportunidades, los equipos de fútbol entrenaban. La clase comenzaba con trote por fuera de la cancha, por debajo de las tribunas y terminábamos entrando a un pasillo, desde donde se veía la cancha de básquet, que siempre lucía  impecable. Agotadores diez minutos de trote rápido, que terminaba con nuestro aliento... bueno, hacíamos lo que podíamos. El tema, es que mis compañeras disfrutaban jugando al vóley... yo prefiero ni hablar del tema, pero... a veces zafaba con pruebas de resistencia. Ni un recuerdo bonito.

 La profesora de geografía, que su marido era astrónomo, nos deslizaba sus ideas de extraterrestres, los misterios del cosmos, las propiedades y la leyenda de las calaveras de cristal y el misticismo de Egipto. Las sirenas y los ovnis en los grabados. Yo la escuchaba con mucha atención, porque desde pequeña, mi padre me hizo entender, que no tenía lógica que la divinidad, Dios, o como prefieran llamarle, crearían un universo, solo para nosotros. Además, siempre sentí una fascinación inexplicable por Egipto, sentía que era un lugar apartado del tiempo y la geografía, con más misterios de los que los eruditos se permitieran aceptar. Con el tiempo, reconocí el legado de la India y su arquitectura antigua sin justificación real, los Mayas, los misterios de la antigua mesopotamia y su innegable legado en los Persas y podría seguir, pero no es el tema.  Bueno, en realidad no sé todo lo que me gustaría, pero creo, que sería imperioso que la humanidad entienda de esa herencia poderosa y negada, para no desaparecer en el tiempo.

 En primer año, un compañero, propuso hacer la broma, que consistía en, entrar en el recreo, tomar una carpeta al azar, y mezclar todas las hojas y después reírse de la víctima, no voy a decir su nombre, pero él se hizo cargo después de muchos años y desde su residencia en España. Y, aunque parece cruel, creo que no había maldad. Los chicos escribían con tiza en mi pupitre, "El kiosquito de Marchetti", porque yo, nunca me negaba a compartir lo que tenía. 

Un día, un profe, los encontró haciendo algo, que a su criterio, era para amonestar al grupo completo, y llamó al preceptor, quien advirtió la picardía  y aguantó la risa. Completó el parte y se retiró como si todo estuviera bien, pero... resultó que todo el grupo de apellidos, formaban parte de la selección nacional... y si, eran ingeniosos... y el preceptor muy joven. 

 Más tarde, me sentaron al lado a un compañero medio conflictivo con los demás varones del curso, supongo que para evitar que sea menos molesto y mantener la clase en paz, mi especialidad desde la primaria, siempre el complicado pedido de calmar a la fiera. Yo le tuve mucha paciencia, hasta que un día, se enojó y me dijo "momia"... y me ofendí tanto, que yo le contesté con un apodo que le decían los demás compañeros, quedamos enojados y dejamos de hablarnos unos días, y creo que fue un alivio. Alguien le había dicho, que tener un apellido francés y ser rubio, lo hacía superior en algún sentido, y no, pero, espero que alguna vez lo haya entendido.

Un compañero me preguntó un día, si podía acompañarme a la parada de colectivo, y aunque me parecía un lindo chico, le dije que no, que yo iba con mi hermana jajaja, y después me arrepentí, pero no hablamos más. Con el tiempo, otro compañero, me dijo que yo le gustaba y con cualquier excusa, vino alguna vez a mi casa, pero, a mi no me pasaba lo mismo, aunque sí admiraba su memoria. En realidad, yo miraba a un chico de tercero, con el que viajábamos en el mismo colectivo todos los días, pero nunca hablé con él.

 Mientras tanto, ese año nos mudamos a una cuadra de dónde vivíamos hasta ese momento, era una de esas casas con habitaciones que daban a una galería, muy cerquita de los pintorescos pasajes de Villa del Parque.

Mi madre, insistió en que formáramos parte de algún grupo de la Iglesia, como había hecho ella en su juventud. Primero lo intentamos en la Parroquia Santa Rita y finalmente, encontramos un grupo más cálido de acción católica en la Iglesia Santa Ana, cerca de la estación. Pero, cuando la dirigente del grupo, se casó, no pudo seguir y el grupo se deshizo. 

 Mientras tanto, en el colegio, nos reuníamos en los recreos, con dos compañeras de mi hermana, con las que una vez, fuimos a Pumper Nic. Y también, habíamos comenzado una amistad con una chica del comercial, pero, quedó en la nada.

 Mi padre, tenía un compañero de trabajo, que llevaba un don para el canto y la guitarra, que había heredado de su abuelo, uno de los virtuosos guitarristas de Gardel. Con él incursionó, en el arte de hacer guitarras, algo así, como un luthier intuitivo, que con el tiempo y el asesoramiento de su compañero, llegó a hacer guitarras de medio concierto, pero solo por pedido. También, intentó impulsarlo, para incursionar en concursos de televisión, porque estaba deslumbrado con su voz, afinación y el mencionado virtuosismo en la guitarra. Había compuesto,  creo que era un tango o un vals de su autoría, llamado "Viaje a Estambul". Mi padre, golpeó puertas con el grabador a cuestas y le consiguió un lugar en un concurso que promocionaba "Grandes Valores del Tango", pero... el día de la audición, se quedó dormido y no fue. La decepción de mi padre, que incluso, le había prestado un traje y creo que hasta le dió la plata para el viaje,  fue tan grande, que no volvieron a hablarse y tampoco volvió a armar otra guitarra.

 Segundo año, traería aún más sorpresas. Mi hermana se cambió de colegio, pero yo no quise, necesitaba arraigarme a algo, y me hice cargo de mi viaje a solas. 

 Ese año, éramos solo tres chicas en el curso, cursando con trece varones. Una de las chicas, vivía cerca de mi casa y nos fuimos haciendo amigas. Ella, era mucho más sociable que yo, tenía un grupo de amigos, que hacían "asaltos" en sus casas, bailaban en el patio, mientras que, la familia dueña de casa, estaba adentro y todo era muy sano.

 Yo me divertía mucho con ella, porque era muy extrovertida y siempre planeaba situaciones "mágicamente perfectas", al menos, eso parecía en un inicio. Así, entre ella y la madre, planearon que conociera a Sergio, un amigo de ellas, que vivía en frente. Curiosamente, todos creían que estábamos saliendo, pero... solo bailábamos de vez en cuando, cuando salíamos con el grupo de amigos de mi compañera. Así pasaban los días, mientras su amigo Alejandro, venía a esperarme a la puerta del colegio "de parte de Sergio" y nos volvíamos a casa entre risas y comiendo las garrapiñadas que él me traía de regalo. También bailábamos juntos cuando el grupo se reunía. Alejandro, vivía en un pasaje cerca de casa y cuando venía a charlar a la puerta de mi casa, mi madre se enojaba, porque no entendía ese extraño acuerdo con Sergio... y yo tampoco.

 Todo terminó cuando me cansé de que me vieran como la chica que salía con Sergio, cuando, en realidad, solo una vez me puso un brazo en el hombro y eso fue lo más osado que sucedió. Así que, lo dejé una noche que íbamos al cumpleaños de quince de la otra compañera de curso. 

 Esa noche, había varios chicos del colegio en la fiesta, incluso un preceptor. Yo bailé toda la noche, con un chico de tercero que se llamaba Jorge y quedamos en charlar cuando nos viéramos en el colegio, pero como tenía muchas admiradoras, solo se paraba cerca de mí, pero me daba la espalda mientras conversaba con otras chicas.

 Mi compañera Ana, la quinceañera, me preguntó el lunes en el colegio si me había gustado algún chico, de los que estaban en su fiesta, y le dije que no, por vergüenza, pero al otro día, después de haberlo conversado con mi amiga, decidimos decirle que si, que alguien me había gustado, pero ella me respondió que había tres chicos que querían salir conmigo y me los señaló, pero, me dijo que si era Jorge, ya era tarde, porque ya estaba saliendo con una amiga de ella. Yo creo que fue mejor así, porque los veía siempre discutiendo en la esquina del colegio. Un día, ella me vino a aclarar que ella salía con Jorge, y yo me mantuve neutral, aunque, era muy obvio que era una advertencia, y no sé por qué, si en realidad, no volvimos a hablar... cosa de chicos.

 Ese año, para mi cumpleaños, encontré entre mis carpetas, un estuche, con una cadenita de plata, con un dije de corazón que decía "Amor". Sorprendida por el regalito sin tarjeta, decidí usarlo, para ver si alguien decía algo... pero no. Yo supuse que sería de ese compañero que algunas veces vino a casa y quería salir conmigo, pero, no lo pude corroborar, aunque, alguna vez me dijo que había llorado por mí y medió mucha pena, pero no podía hacer nada. Él me acompañó a casa el día que repetí, porque me puse a llorar y no me quiso dejar sola... fue un gesto muy lindo. Años más tarde, volviendo de Malvinas, volvió a buscarme, pero yo ya me había casado y ya no vivía en la casa de mis padres.

 Ese año, se jugó el mundial de fútbol en Argentina y nos corrieron las vacaciones. Se podían ver chicos en los pasillos del colegio con una radio, o algunos profesores, más empáticos, los dejaban escuchar los partidos en el aula.

 Todavía me causa gracia cuando lo recuerdo... y fue así, una tarde, al finalizar la clase, teníamos que reunirnos en el patio, para celebrar un acto, no recuerdo bien de que. Llovía, y segundo quinta, tenía su aula en el anexo del colegio. La forma posible de acceder al resto del colegio, era por un pasillo, que en partes, no estaba techado. Para los actos, debíamos llevar pollera hasta las rodillas, medias tres cuartos azules y mocasines negros, que hasta el momento, no tenían suela de goma. Por algún motivo, salí casi última del aula y crucé apurada el pasillo con charcos de agua. Sin siquiera darme cuenta como, me caí sentada en el agua, y cuando levanté la vista, un preceptor me miraba sin hacer ni un gesto, mientras me preguntaba... ¿Se cayó Marchetti? y la tentación, era decirle, no, estoy jugando con el agua.... jajaja. Pero, entre la vergüenza y lo tentada de risa que estaba, solo contesté si y acto seguido, volvió a preguntar... ¿Está bien?, pero sin hacer ni un amague de ayudarme, siempre en distancia. Contesté sí nuevamente y me fui a la fila. Supongo que se habrá reído cuando me fui, y yo también seguía tentada, lo difícil fue explicar, por qué tenía mojado el guardapolvo.  

Al año siguiente, otra vez en segundo año, pero con otros compañeros, solo me dolió que mis ex compañeros me ignoraran y mi amiga ya no estaba en el colegio, por lo tanto, pasé el año bastante sola, por elección. Y, otra vez, compartía pupitre con varones complicados, a los que sentaban a mi lado con la ilusión de tener la clase en paz. Creo que algunos pensaban que era como un castigo para apartarlos del grupo revoltoso, pero no imaginaban, que realmente a mi me daba lo mismo si estaban o no.

Todo sucedía en un gobierno de facto, y el colegio paso a tener un interventor y un vice interventor militar, por lo que el reglamento del colegio, se volvió más estricto. Debajo del guardapolvo, solo pantalón azul o negro, mocasines negros y medias tres cuartos azul, si había pollera, debía ser larga hasta las rodillas, la ropa que se podía ver entre las solapas del guardapolvos, podían ser: blanca, azul o celeste. De no ser así, el cuello debía cerrarse con un botón extra, para que no se vea otro color que no sea uno de esos permitidos. Además, pelo atado, sin flequillo y vincha azul. En los actos del colegio, era imprescindible la ropa reglamentada, más el escudo del colegio. Estos requisitos, eran el filtro entre poder entrar o no al colegio y cada falta, se contaba como doble. Lo más cruel, era si te tocaba formar en la escalera del patio que te llevaba al laboratorio, porque no estaba techada y si llovía... nadie te sacaba de ese lugar hasta que no terminara el acto.

 Y si, no todo fue malo, también conocí a un chico que vivía a cinco cuadras de casa, un acuariano, muy divertido, muy celoso, muy orgulloso y buen amigo. Fue algo muy inocente, éramos muy chicos y salimos seis meses. El iba al colegio parroquial, de la parroquia donde yo tomé mi primera comunión y me confirmé. Un día vino asustado, diciéndome que había soñado que yo entraba a la iglesia con otro del brazo y me casaba, yo me reí en el momento, pero sí... me casé en esa Iglesia, con quien fue por veintinueve años mi marido. 

 Por años, no recordaba por qué nos habíamos peleado, pero, con el tiempo recordé, que yo lo dejé, porque recibía invitaciones a cumpleaños de sus compañeros, donde sabía que también iban chicas. Como no quería llevarme porque decía que eran "buitres", me enojé porque me pareció injusto. Cuando me dijo por tercera vez, mi madre me aconsejó que también yo fuera a bailar, y se lo dije, pero, supongo que no me creyó. La discusión vino por eso y porque yo había bailado con un chico que quería que nos volviéramos a ver. El no cedió, yo tampoco y corté todo por teléfono, mientras me advertía que me iba a arrepentir. 

 Él me había prometido, que cuando cumpliera quince, me iba a saludar, aunque estuviéramos peleados y yo lo esperé ese día frío y lluvioso... pero no. Un tiempo después, me lo crucé otra vez y me dijo que nos podríamos volver a ver para conversar, pero tampoco sucedió. La última vez que lo vi, me sorprendí, porque no me di cuenta que estaba caminando por la calle en la que todavía vivía. Yo volvía de la plaza con mi primer bebé en el cochecito y con nosotros, iba mi madre. Él estaba lavando el auto, y fue tal la sorpresa, que solo dijo...¡Hola!. También recuerdo que siempre me decía, que como éramos muy chicos, que cuando enviudara, lo llame, y yo me enojaba, porque no solo no quería quedarse conmigo, sino, que además, quería que quede viuda. Y, no sé como lo hizo, pero también acertó con eso... aunque yo no volvería a llamarlo.


Norma.

 

 


jueves, 6 de noviembre de 2025

Desde sus rincones escondidos



 Hoy no tuve un buen día, pero tampoco fue tan malo, se bien que no siempre puede salir todo bien, por lo tanto, mañana será otro día... e imagino que todo va a ir bien. 

Mi infancia y adolescencia, se vieron opacadas por el miedo y la timidez... nada fácil, lo aseguro. Con el paso del tiempo y la llegada de mis hijos, fueron borrándose parcialmente algunos de mis tabúes más aterradores... como hablarle a un desconocido... sí, a ese extremo. Debo reconocer, que algo me ayudó mucho, fue mi experiencia en la Iglesia, como guía de padres, en catequesis familiar. Mi limitación por leer en público, llegaba al extremo de ver letras indescifrables, porque el temor de estar expuesta, me provocaba la desafiante tarea de intentar leer, cuando las letras se borroneaban ante mis ojos, sin la excusa de tener un problema en la vista. 

De igual manera, el desafío de sentarme frente a un grupo de madres, padres, o abuelas, para guiar la lectura del tema del día, también significó un reto. No solo surgían reclamos, además, los desafíos pasaban por cuestionar mi rol de lidiar con personas desconocidas, sin que sea redituable para mi bolsillo.

De todas formas, y a pesar de los reclamos en casa, aprendí a desenvolverme de una manera más fluida. Tampoco fue del día a la noche, fueron siete años, que se interrumpieron con mi último embarazo.

 En conclusión, si fue difícil, pero me ayudó a vencer algunas limitaciones autoimpuestas. 

Más adelante, la vida me confrontó nuevamente, es muy fuerte darse cuenta que es inútil insistir en un vínculo perpetuado durante años, con la esperanza de remontar un amor ya muerto y en perpetua agonía. El cuestionarse, si enamorarse nuevamente, sin intención, sin proponerse nada, era suficiente razón para salir del letargo consensuado, de la tristeza innegable, la certeza de saber que nada fue suficiente y la confrontación para lograr mi libertad, iba a ser feroz.

 Todo parecía irreal y tortuoso, pero salí con la ilusión de comenzar algo bonito y transparente, pero... también fue una ilusión truncada por una realidad que yo no sé comprender. 

 Y después, la soledad, las cargas, el trabajo, el estudio, los hijos, la casa... y mi escondida tristeza.

 Familia y conocidos insistiendo en que era joven para quedarme sola y conocí gente con la que no encajaba. Después conocí a alguien que creí... pero no. Y después, la bronca, la impotencia y el blindaje que intenté crear a mi alrededor, pero, cuando ya tenía todo mi tiempo acomodado para no intentar nada más... apareció alguien que pregonaba querer enamorarse y todo eso que tal vez necesitaba escuchar. Entonces, lo intenté y entré en una espiral de once años de desilusión, discusiones, ver la cara del cinismo, disfrazado por momentos. Creo, que si lo anterior había sido difícil, esta era la tesis final para mi graduación. Sinceramente, no se lo deseo a nadie, pero sí, es verdad, salí de ahí con dolor, con fuerza y con la convicción de saber que solo vencería, quitándole el poder sobre mí. Ese poder que otorgamos, cuando no tenemos idea de en que nos estamos metiendo. Y si... me hizo más fuerte, pero... ¿A qué precio?

 Entre toda esta vorágine de hechos, quise estudiar, pero nada es fácil, diferencias obvias de edad con mi grupo, estudiar por la noche, o en medio del ruido y la rutina, para no alterar la vida familiar. Ir a rendir parciales y finales, después de haber discutido o llorado. Estar en un lugar bonito, como examen final, después de tres años intensos, y extrañar a la gente que quiero. Sentada con mis compañeras en una hamaca, bajo las estrellas de una noche bellísima, y yo, pensando cómo estarían mis hijos.

 Si, también sirvió para poder expresarme mejor y sociabilizar. Entonces, comencé a hacer algo, que siempre pensaba, pero que era muy difícil para mí llevar a la práctica. 

 Casi sin proponérmelo, veo algo valioso de algunas personas, tal vez, un gesto imperceptible para otros, pero yo me propuse decírselos, aunque, puede desorientar, porque la gente cree que ganar es llegar primero, y yo creo que es tener la alegría de poder caminar junto a otros que son igual de importantes. 

 Con ese criterio, le dije a una de mis profes, cuánto la admiraba, era un sin fin de conocimientos, era la pasión por el paisaje o el destino ideal, el énfasis en los detalles, el amor al arte y sus autores. Toda una vida como guía de turismo internacional, amante de mi país, sobre todo del norte. Tal vez no tenía el mejor carácter y era muy exigente, pero yo le pedí que escriba un libro con esos conocimientos adquiridos en la experiencia, y que me avise... yo quiero ese libro. Nunca falté a ninguna de sus clases y mi cuaderno de esa materia, no se prestaba, o sí... pero para llevar hasta la fotocopiadora y de vuelta a casa. 

 También hubo un profesor de historia, que a todos nos marcó de maneras diferentes. Con su humor sarcástico, en la medida justa para no ofender, sus clases fueron esclarecedoras, en cuanto a hechos conectados, el por qué de algunos resultados y, obvio, sí, también se lo dije. Algunos hechos históricos que uno aprende aislados, cobran sentido, cuando se ve la conexión y el trasfondo.

 A mi profe de contabilidad, le agradecí, por llegar todos los días con una sonrisa, a pesar de ver su cansancio. Le dije que apreciaba mucho su buen trato y su respeto. Ella quedo sorprendida, me dijo que nunca se lo habían dicho. Y si, el contraste con otras profesoras era notorio.

 El último día de clase con una profesora, que muchos cuestionaban... me tocó a mí.

 Yo estaba sin dormir, porque las últimas semanas, fueron agotadoras en presentación de trabajos y finales. Una compañera, me cuestionó un tema que expuse, porque me salí de su libreto, pero, presentábamos un proyecto de grupo de un hotel en una bodega mendocina y, hasta el logo debía representar el sentido de ese alojamiento. Luché un poco con la presentación casi desganada que querían entregar, entonces, me hice cargo de la parte gráfica y la compaginación del trabajo. Cuando terminé el final, ella me preguntó si me había sentido cómoda trabajando con mis compañeras, y sin pensarlo, dije sí, pero ella insistió, entonces, le mencioné que intuía que no siempre los chicos aceptan a las personas mayores y se complica, cuando no tienen buena relación con sus madres. Ella me dijo que eso no lo justificaba y que yo debía valorarme mucho, porque era una persona muy valiosa. Que en un parcial, me calificó con un diez, por mi manera de expresarme. 

Y desde entonces, intento destacar en algunas personas, esa luz que irradian, desde sus rincones escondidos. 

Hace unos días, pasaba por el bajo nivel de una estación de tren cercana, por donde hace años que paso bastante seguido. No es de esos lugares que dan miedo, es un espacio en que la gente vende diferentes productos, desde medias a condimentos. Pero, cerca de las escaleras, suele haber un señor sentado con su guitarra que interpreta temas de los Beatles. Realmente, yo no tengo un oído refinado, ni conocimientos de música, pero... para mí, es muy bueno en lo que hace. La última vez que pasé por el lugar, el señor no estaba cantando, simplemente, conversaba con alguien, pero yo me acerqué y le dejé dinero en el sombrero que deja para ese fin, a un costado. Creo que se sorprendió, entonces le dije que ya lo había escuchado cantar muchas veces, y que era excelente, se sonrió y me agradeció, yo me fui a esperar el tren, y cuando subía las escaleras, escuche...  Yesterday, all my troubles seemed so far away...

 Y todo fue real... 

Norma.