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domingo, 22 de febrero de 2026

Seré

 


No seré ilusión, en las fantasías,

Seré transparencia... manos extendidas.

No seré quimera de una noche breve,

seré, un ¡Buenos días! de lunes a viernes. 


No seré prohibida, en mis escenarios,

seré la que existe, con su llave en mano.

No seré un recuerdo guardado con culpa,

seré lo visible, lo que el sol no oculta.


No seré la espera, a pesar del tiempo,

seré esa voz, que expresa un deseo.

No seré un retorno al llanto y al miedo,

seré esa luz, que no esconde un trueno.


No seré un momento, que será recuerdo,

seré la alegría que no pone un freno..

No seré esa historia de final abierto,

seré ese guión que no será estrecho.


No seré un silencio, por temor del alma,

seré lo espontáneo de risas... miradas.

No seré el espacio que se va apretando,

seré lo que soy, y descubra a diario.


No seré ese reo que implora clemencia,

seré un ser libre, que elije...  y acierta.

No seré egoísmo, venganza o tristeza,

seré esa verdad que no tiene vueltas.


Norma.




miércoles, 18 de febrero de 2026

Veo

 


No sé si en verdad ¿Existen las coincidencias?

si son obras de la suerte, o son solo recompensas.

Y pienso, que es imposible, que no se haya pactado,

cada palabra, el sonido, solo un nombre a cada paso.


Y que decir de mensajes, que parecen enviados,

de esa paz que me asusté, o ese pulso acelerado,

Y del poema perdido, con las palabras vivientes,

ese que le pedí a Dios, que me traiga cuando llegue.


Y de esas otras escenas, a distancia reveladas,

de los sueños más reales, que se prolongan al alba.

De los miedos más genuinos, porque crecen como hiedra,

y porque, si apartas todo... otra vez se regenera.


Y si, no contaré todo, porque aún es más intenso,

porque si no lo sentiste, creerás que no es honesto.

Y mí poesía susurra vocablos que ni yo entiendo,

pero al pasar de los días, son pistas en mí desierto.


Y confío en las arrugas, es natural... emociones,

cada marca y cicatrices, cada experiencia y razones.

Cada minuto se extraña y hablo siempre en mí silencio,

y la noche es más difícil, porque es más frío mí cielo.


Pocas veces me resigno, aunque el cansancio es muy denso.

se siente como mochila, pero, descanso... y lo intento.

Y no puedo distraerme, porque sé lo que está en juego,

y si que  acepté este trato, aunque nadie aclaró el tiempo.


Y me enfrenté a mis tabúes, desilusiones y retos,

y aunque sé de mí paciencia, fue estirada al extremo.

Pero sé que es inútil negar lo que aún compruebo,

porque, el corazón es sabio y yo no quiero perderlo.


Y cuando quise expresarme y contar algunos hechos,

se desbordaron palabras... no supe ponerle un freno.

Y no estaba acostumbrada a medir lo que confieso,

siempre me guardé mis cosas, por eso no supe hacerlo.


Y no quise perseguir lo que se había negado,

fue difícil de entender que me había equivocado.

 Y me corrí de lo impropio, por respeto, por vergüenza,

por no entender que no vi, que me.mostré muy ingenua.


Y el cielo me obligó,a retornar por certezas, 

para ver la realidad que se escondía entre rejas.

Y me costó ver razones, tan veladas... cómo niebla,

me enfurecía y volvía, por encontrar lo que era.


Y ahora que falta el aire, por momentos... son los lazos,

ya no corro, y agradezco, la guía a cada paso.

Y no odio, no pretendo una justicia al desmadre.

solo que ya no interfieran y que el amor por fin gane.


Norma.







sábado, 14 de febrero de 2026

Buscando el centro.



Aplaco mis sentidos... por momentos,
no dejo de sentir, pero lo ordeno.
Me gustaría decir que está resuelto,
que me gané la paz , y no hay secretos.

Aprecio cada brisa en el silencio,
detecta mí interior que algo no puedo.
Y no, no es mí cerebro el que se enoja,
se altera el corazón...  y se acongoja.

No puedo ver caminos, ni destellos,
mí pies siguen a ritmo... por reflejo.
Parece no acabar esta tortura,
me quiero despegar de esa locura.

No sé que voz traerá, no puedo verlo,
tratando de seguir, hago el esfuerzo.
No puedo rescatar lo que no es mío,
intento ya apartarme de egoísmos.

No busco aprobación... solo en trabajo,
me exijo, honestidad, valor... cuidado.
Y a veces, me cuestiono... ¿Qué ha fallado?
y no tengo respuestas, ni presagios..

Yo sé, que no se juega con lo interno,
jamás dije un te amo, sin creerlo.
No creo en lo formal sin sentimientos,
ni en lazos disfrazados de perfectos.

No busco, lo que busca la manada,
no importa si no entienden... no me cambia.
los límites son justos, no hay murallas.
buscando un equilibrio... por mi calma.

Y no es verdad, que atrapes armonía,
y que ya no se irá... que es de por vida,
la lucha es día a día... por coherencia,
y acecha entre las sombras la impaciencia.

Buscando un equilibrio en el oleaje,
no importa si en teoría suena fácil,
la cruda realidad, es que no es cierto,
agota ese vaivén... buscando el centro.


Norma.

jueves, 12 de febrero de 2026

Nunca pidas tiempo.



 No siempre somos consientes de lo que representa el tiempo en nuestra vida, por ese motivo, no sabemos cuidarlo, enaltecerlo, o valorarlo.

 En ocasiones, las personas piden tiempo, sin tener una visión real de lo que esto representa.

Muchas verdades, pasan desapercibidas y creemos poder manipular tiempos propios y ajenos, pero... es demasiada soberbia, para una existencia limitada. 

 Tal vez, no se comprende el verdadero valor del tiempo. Nada en este mundo puede comprar más tiempo para su vida, por lo tanto, no se debería pretender que alguien suspenda su vida, o nos entregue treguas no pactadas, solo resueltas en la mente de alguien, que va acomodando sus necesidades.

 Nunca pidas tiempo, porque no hay garantía de encontrar lo que dejamos. Es egoísta planificar a futuro, sobre una vida que no nos pertenece. No se puede jugar con el tiempo, porque jamás se detiene, porque solo avanza, porque quien no lo aprecia... lo pierde.

 Si fuéramos realistas, sabríamos que llegamos a esta existencia con plazos que solo sabe la esencia que propuso esta aventura de vivir, y por más importante que uno se crea, dentro de los roles que protagonizamos en esta experiencia de vida, la única verdad, es que no podemos manejar lo que nos excede, lo que el cielo, Dios o el cosmos, pacto con nosotros antes de nacer. Este misterio, es un freno a la vanidad, a la falsa superioridad, al ego inflado, de creer que podemos manejarlo todo. 

 Por lo tanto... ¿Cómo osamos intentar manipular los tiempos ajenos?

 En conclusión: Quien se aleja, por el motivo que sea, solo corre el riesgo de perder, ya sea lo que tuvo, el tiempo, o peor aún, que cuando decida regresar, la realidad plantee otras reglas, y sean indiscutidas.

 Nunca pidas tiempo que no es tuyo, porque solo contás con un dominio parcial sobre tus años, tu cuerpo y tus decisiones. No somos dioses, ni tan importantes dentro del universo.


Norma.

viernes, 6 de febrero de 2026

Algo me dijo... no seas tan dura.

 
Hace varios días que no que comienzo a escribir y no termino nada. Quien reconoce que las letras bailan una danza ordenada, que traduce emociones, que se arremolinan en un tobogán donde lo pesado cae y el corazón se siente más liviano... esas personas entienden de que hablo.

 Muchas veces, la sobreexigencia de tareas o de compromisos, nos sumergen en un agotamiento mental, que se entristece, por el simple hecho de no poder mirar el cielo de una noche estrellada,o por no poder caminar una tarde soleada, sin pensar, sorprendiéndome del arte que despliega la naturaleza en forma generosa.
 
Ayer, traté de ordenar mis pensamientos antes de dormir, pero el cuerpo cansado, me sumergió en un sueño de pocas horas, ya que,  la alarma sonó implacable. Aunque es verdad que me despierto lento, y que jamás salto de la cama, también es verdad, que soy bastante obsesiva con cumplir con lo prometido. Pero... antes de terminar de despertar, me sorprendió ese beso... seguramente, no podré describirlo. Algunos sueños son tan reales que uno abre los ojos y duda de cuál es la realidad. Yo no sé que estaba soñando, pero sé, que a último momento sucedió, como algo inesperado... no lo vi venir... imposible de impedir.

 Después, mi día fue difícil, a contrarreloj, estresante... agotador... respirando hondo para no explotar. Reprochándome el hecho de exigirme tanto, pero, agradecida de tener trabajo y que finalmente,  todo terminó bien.

 En medio de todo esto, algo me dijo... no seas tan dura, vos también te equivocas... y mucho!!! Entonces, mi suplica de ayuda para llegar a tiempo con mi compromiso, me hizo comprender que, aunque no quiera, siento todo tan profundamente, que no puedo evitar sentir que hasta los más mínimos gestos, me acarician... o me destruyen. Y sí... me esfuerzo en nivelarlo y aplacarlo... pero me demanda mucha energía. El hecho es, que entendí que ya no necesito tantos escudos, o al menos, que no siempre es necesario usarlos, que mi corazón es un adicto a la indulgencia y, bueno... los vicios no son recomendables, por eso, me protejo, pero... ya comprendí que algunas cosas no se deben negar, porque es una forma de autoflagelarse... y nadie merece eso. 

 Por lo tanto, aquí estoy, con todos mis miedos, con todo lo que extraño, con todo lo que abrazo, con mis enojos cortitos, que terminan con lágrimas, con mi sonrisas sin sentido, para quien no sabe que recuerdo. Y el recuerdo es tan dulce, que merece recortar algunas estrofas de mis poesías. Porque negar una verdad de marquesina, es una idea tan ilógica, como pretender vivir sin comer. Así que, en medio de mi caos... y sorprendida por ese beso, que fue un arrebato, prometí ser más flexible, pero sin cerrar los ojos. Admitir que ser humano nos hace reaccionar de maneras impensadas, pero... sin justificar las reincidencias.
 
Y, así es... espero verte otra vez y te dejo los temas* que se estaban reproduciendo en otra pestaña, mientras escribía esto.
 
Un abrazo.
Norma.

*Esta ausencia.
*Cuidarte el alma.
*Culpable.
*Corazón que miente.
*Ahora.
*Simplemente tú.
*Me enamoré de tí.
*Tu respiración.
*No importa la distancia.
*Sabes lo que pasa.
*La promesa.
*Si te vas.
*Voy a amarte.