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martes, 31 de marzo de 2026

Oculto frente a mis ojos

 


Y yo no sé qué pasó... ¿Será que al fin lo veo?

¿Esa agua que no fluye, va por el cauce incorrecto?

Y aún faltan los ojos, que no han de desmentirlo,

y esa poesía suave, que me muestra lo escondido.


Y yo no sé qué pasó, no importa... ya es pasado,

solo le pido a Dios, que ilumine cada tramo.

Y esperé en silencio, aunque dolió cada día,

y abrazaba a lo lejos... ya contaré que sentía.


Quiero contarte ese sueño, dónde arrasó la energía,

las veces que no entendí, y mi paz se destruía.

Ese beso tan real, que hasta sacudió mi día,

y también lo que no cuento, porque no se creería.


Ese poema perdido, oculto frente a mis ojos,

que con afán yo buscaba, en esta historia de locos.

Y no podía creerlo, era magia desbordada,

la clave, la contraseña, que llegó cuando dudaba.


Y quiero encontrar la forma de las sílabas veladas,

aunque no sé que vendrá, se abrirá una rosa blanca.

Agradezco esas frases, muy pulidas... desarmadas,

melodías sobre flores... corazón en madrugadas.


Quiero volver a escribirle, al amor que siempre sana,

a confiar, que al fin regresa, esa sonrisa espontánea.

Quiero escuchar las frases, encendidas... renovadas,

acuñadas sin escudos, cuando el sonido me abraza.


Yo no regalo promesas, cuando llega la alborada, 

te ofrezco honestidad, mi transparencia y confianza.

Lo demás... es como el río, que baja de la montaña,

tan natural bajo el sol, como en noches estrelladas.


Norma.

lunes, 23 de marzo de 2026

La paz



Algo que se explica por mentes maestras, 

que vibran y suben, hasta otra esfera.

Que hablan de seres que dejan sus cuerpos, 

que tocan frecuencias... que requiere tiempo.


Ensalzan la paz... ¡No es para cualquiera!

se visten humildes, su luz es hoguera.

Hablan de proezas... parece imposible,

solo así se alcanza... poder invencible.


Hablan de personas desafiando el frío,

ingrávidos, fuertes, en pleno equilibrio.

Su mundo es interno, su paz... garantía,

casi semidioses, sin mal, ni codicia.


Todo el misticismo, que excede lo humano,

sabios y valiosos... se han transformado.

Inspiran y exhalan... crean realidades,

su perfil no cuadra con simples mortales.


En Nepal o el Tibet... ancestral cultura,

enfocan su alma, buscando la altura,

y los Himalayas, parecen respaldo,

un hito en el mundo, que asusta al más apto.


Dos picos del mundo como grandes torres,

que quita el aliento y te lleva al borde.

Everest, gigante, feroz, e implacable,

defiende su paz, del soberbio andante.


Y aquí, el Aconcagua, con su cresta helada,

se exhibe atrevido, majestuoso, en plata.

Y  le muestra al hombre, que su vida es frágil,

se siente pequeña, dudosa... inconstante.


Nos cuentan historias de poder y esfuerzo,

¡Beberás dolor... desengaños cruentos!

Solo así tendrás verdad y alimento,

y serás llamado, el sabio... el perfecto.


Nada garantiza, que roto, seas bueno,

que tanta rudeza, te eleve a los cielos, 

que debas sangrar, sufrir... ser de hielo,

para que la paz, te premie el esfuerzo.


Y así, se nos pasan los detalles tiernos,

miradas de amor, caricias y aliento.

Esa tarde hermosa, sonidos del río,

cuando quedas mudo, de emoción y alivio.


No hay que ser monje, gurú o hechicero,

no es en la cumbre, que se observa del cielo,

no es en el brillo del oro, o el diamante,

no es en palacio, gélido y distante.


La paz, no es blasón, por tanta tortura,

la paz, no se alcanza con flagelo y dudas,

la paz, no está afuera, en marcas y estatus,

la paz, vive adentro... debe liberarse.


No es adrenalina, que agota y socava,

no viene de aplausos, ni halagos a ultranza,

no está en los trofeos, placas... o personas,

no está en escenarios de exclusiva forma.


La paz, es saber que no estás en deuda,

no estás esperando... no viene se afuera.

Es lo que te dices cuando estás a solas,

es el equilibrio... entre luz y sombra.


La paz, no se compra... no se regenera,

es trabajo diario, es fe y es paciencia.

Viene en las sonrisas, en los pensamientos,

llega, como el agua que cambia un desierto.


Norma.

domingo, 15 de marzo de 2026

Y otra vez, los ocres



Y no sé qué más decir, estoy vacía,
voy pensando, en el progreso que debía.
Y me dicen que voy bien... yo no lo veo,
mí cansancio no se ve, y no es del cuerpo.

Y otra vez  los ocres, en las hojas sueltas,
en su crepitar constante en la acera.
Las flores... fragancias que ya van menguando,
y que se acompañan de algún gris pesado.

Y ahora es el viento... viene a hacer lo suyo,
mí amor al verano que llega profundo.
Quiero esas mañanas... aún no se han ido,
salgo a caminar, porque es positivo.

No quiero ese frío que trae el invierno,
y en esas tormentas, algo llueve adentro.
Y no... yo sé que no puedo evitarlo todo, 
que el cielo decida abrigar mis hombros.

Compraré un paragua, este es el momento,
los días se acortan, por eso no quiero.
Los años se pierden, en el sur del mundo,
son ciclos que vuelven, cómo examen curvo.

No quiero que lleguen escenarios nuevos,
yo sé que he elegido... y sé lo que espero.
Me dicen que suelte, y luego agradezca,
que algo define, la historia... y la guerra.

No quiero fingir, yo no quiero hacerlo,
me duele el verano, cuando no es eterno.
Y si que he entendido lo que si me excede...
no quiero que digan que ya nunca sueñe.

No puedo olvidar que fue ese verano,
y que el tiempo injusto, me robó el encanto.
¡Qué gélido el tramo de prueba y batalla!
¿Qué sentido tiene si ya no hay mañana?

Norma.





domingo, 1 de marzo de 2026

La medida justa de agua.


 Si, soy una persona reservada, aunque no se perciba a simple vista. Trato de tener diálogos sinceros, pero esquivando ser brutalmente honesta o mostrarme, como quien exhibe una novela dramática. Si, es verdad, mi vida fue muy dramática por muchos años, por eso lo que escribo, no tiene que ver con lo que dice la psicología, filósofos o eruditos en el comportamiento humano, son conclusiones de vivencias propias.

 Algunas situaciones solo viven en mi interior, y no es por falta de confianza en quienes me rodean, solo que de tan profundas, creo que suenan fantasiosas.

 Soy de esas personas que caminan entre la gente, sin verlas realmente, y no es desprecio o apatía, es algo que incorporé, cuando hasta una mirada directa me hacía sentir incómoda. Por ese motivo, no me rodeo de mucha gente, y también, porque percibo algunos estados de ánimo que pueden hacerme sentir mal. 

 Sé que puedo ser medio pesada con ciertos temas, por lo tanto, aprendí a leer microgestos de cansancio, lo que me permite, saber en qué momento cambiar el tema. También aprendí a no ofenderme cuando alguien no percibe que yo estaba tratando de explicar algo, pero en cualquier pausa, dan por terminado el tema. Y bueno... no pasa nada, ya sé con quien no debo intentar revelar una opinión, que ni siquiera será escuchada.

 Y de tanto ver, me muevo con más cautela, porque ya no gasto energía innecesaria en lugares que no me aportan nada. No busco validación ni reconocimientos, pero si llegan... agradezco con alegría.

 Aunque nadie lo diría, puedo ser muy pasional también, pero esa parte de mí, se restringe a momentos en que mi confianza no sufre perturbaciones de ningún tipo. 

 Tengo varios mecanismos de defensa que se me activan como alarmas, pero entiendo que eso es más normal, que forma parte de la supervivencia.

 Una de mis tareas más repetitivas, es tratar de encontrar equilibrio, porque eso no se sostiene solo. Sé que los extremos, son complicados y los juicios rápidos también, aunque a veces me gana el impulso. Y sí, debo admitir que dudo, que me agoto, me desespero y me enojo, pero no hay deseo de venganza o de perjudicar a nadie, solo es mi humanidad que no aguanta tanta consideración hacia los demás.

 Algunas personas afirman que no todos lo excesos son malos, porque nadie los  rechazaría, mmm... yo lo dudo, aunque puedo ser intensa con temas determinados.

 En definitiva, las plantas siempre son buenos ejemplos. Algunas se ven más bonitas en climas áridos, tropicales, o incluso, en zonas frías. Hay plantas que buscan sombra, otras disfrutan más del sol, están las que viven mejor en solitario, y existen casos, donde no se pueden separar dos plantas, porque se marchitan. Algunas plantas tiene flores poco agraciadas, pero... dan frutos, vemos el ritmo de floración de las que buscan algunas estaciones del año para desplegar colores y otras, que solo son verdes, pero... en diferentes tonos y densidad. 

 La variedad es infinita, incluso, insólita, si hablamos de algas. Po eso, la conclusión, sería que no existen fórmulas universales para el trato que fomente su desarrollo, y todo es una cuestión de encontrar la medida justa de agua, porque, algunas se ahogan en el exceso, otras viven solo de agua y luz y oxígeno y, lo que todos sabemos... la falta de agua, también las mata sin remedio, aunque algunos cactus tengas su reserva, para los períodos de escasez extrema. 

¿Por qué digo esto?... simplemente, porque estoy convencida, que somos un rebaño, solo en apariencia, pero no existe resoluciones infalibles, dos más dos, no siempre es cuatro en las relaciones humanas, cada ser es único e irrepetible, aunque exteriormente, la gente busque ser un ideal estético o un estereotipo, de perfección en otros aspectos. No subestimemos la capacidad de tolerancia, pero tampoco juguemos con los límites, porque nadie está dispuesto a someterse a exámenes como si fuera un objeto de laboratorio.

 Ante todo, la humildad de reconocer los errores, de saber que no se gana a cualquier precio, y la dignidad de no comprimirse en espacios asignados, solo por agradar. La expectativa ajena, solo es eso... ajena.


Norma.

Lo entiendo así

                                              https://www.youtube.com/watch?v=tGrH-Xh5gqE

  No entendía que me pasaba, por qué descartaba todo lo que escribía, y no es que esto no sea algo que cada tanto suceda, pero esta vez, se sentía diferente. 

 No voy a decir que soy de esas personas, que cuando tomo un trabajo, tenga la certeza de cuál va a ser el resultado, pero, evidentemente, transmito confianza y la gente confía en mí. Pero... debo confesar, que algunos desafíos me dan miedo, que no sé como, pero de alguna manera lo podré superar. La vida me obligó a tomar esta postura por supervivencia, por necesidad de ser autosuficiente y poder ayudar, a quien se lo merece. 

 Tengo un trabajo, que cuando parece que ya está listo para entregar... surge un problema, imperfecciones, errores... no sé, se ve como un castigo, más que el desafío que auguraba ser en un principio. Creo que ya lo desarmé como cuatro o cinco veces, cambié piezas, ángulos, rehice tantas veces los mismo, que ya lo sentía como karma, pero... cuando me suceden estas cosas, y parezco estancada en un bucle, sé que tengo que parar y ver que me está queriendo mostrar esta experiencia. Es difícil percibir el mensaje que trae esto, pero, si no me tomo el tiempo de entender, se me atrasa todo y me pone en encrucijadas incómodas.

 Retomando el tema... hoy, entendí, obvio, no es el trabajo en sí, es para que entienda que se siente, cuando uno entra en una espiral agotadora, que perturba la realidad, al punto de sentirse atrapado. Pero todo es mental, es la sensación de sentir que te van a juzgar por haberlo hecho mal, por no ser suficientemente bueno en lo que haces y sentir, que todos lo van a saber y van a interpretar, que tus aspiraciones son muy pretenciosas y que no estás a la altura.

 En conclusión, no es que yo no sea comprensiva o empática con lo que le toca vivir a otros, pero... no siempre, tengo la paciencia necesaria para entender rasgos de personalidad, que interfieren en la decisiones. No es que yo tenga autoridad para juzgar actitudes que considero irracionales o extrañas, pero... cuando me tocan de cerca, profundamente, es inevitable. Y si a mí me puede pasar en algo pequeño, no quiero imaginar lo que debe ser estar sumergido en un lugar donde la regla es, conservar con uñas y dientes, cosas no son eternas, que se pueden destruir por un mal movimiento. Entonces, me pregunto... ¿Qué hacen?, eso no trae felicidad, solo emparcha espacios vacíos. Pero, sé también, que algunas personas tardan más en ver, y otras, necesitarán varias vidas más. 

 Esto que voy a decir, parece no tener relación con lo anterior, pero sí la tiene. Yo siempre creí que las personas, eran dignas de otra oportunidad, pero... por inexperiencia, me equivoqué

. Me di cuenta, que algunas personas, son como esos rastros de humanidad que quedaron en Pompeya, tras la feroz embestida del Vesubio, por fuera, se ven como indefensas personas a las que el fuego calcinó, en un momento de horror y vulnerabilidad, aunque, por dentro de esa cáscara, no quedaron ni los huesos de lo que fueron. Y uno compra esa figura de un pasado desgarrador, asumiendo, que se merecen la consideración de quien ha sufrido. Y otra vez, pero... cuesta creer que hay gente que vive así... huecos, insensibles, e incapaces de generar luz y sensibilidad humana, aunque uno no pueda evitar sentir compasión por momentos. Es importante no dejarnos manipular por esa fachada, porque, es verdad que han sufrido y es verdad, que su destino ya fue marcado, pero no es responsabilidad de nadie. Algo pasó, incluso, pudieron haberlo pactado antes de nacer, pero, no tiene derecho de torcer otros propósitos, porque no puedan alcanzar sus caprichos.

 ¿En qué me ayudó todo esto? Me ayudó a entender, que no todos pueden solos, que la unión hace la fuerza y que nadie tiene el poder de interferir en la voluntad ajena. Que hay personas que son ladrones... parásitos de la energía, el talento y la luz ajena, porque no son capaces de generarla. Los vampiros de las películas actúan así, alimentándose de otros y perturbándoles la vida, pero no pueden con la luz, con los espejos y la verdad.

Bueno, tampoco con los ajos, pero bueno, tal vez, solo tengan que privarse de algunas comidas jajaja.

En definitiva, esto se soluciona huyendo de todo lo que nos hace mal... la vida es bonita lejos de lo turbio que irradian esas almas deformadas. 

 Sin culpa, no sos Dios, no tenés obligación de cargar con nada. Tu misión te espera y un amor también, si es lo que estás eligiendo.