Y yo no sé qué pasó... ¿Será que al fin lo veo?
¿Esa agua que no fluye, va por el cauce incorrecto?
Y aún faltan los ojos, que no han de desmentirlo,
y esa poesía suave, que me muestra lo escondido.
Y yo no sé qué pasó, no importa... ya es pasado,
solo le pido a Dios, que ilumine cada tramo.
Y esperé en silencio, aunque dolió cada día,
y abrazaba a lo lejos... ya contaré que sentía.
Quiero contarte ese sueño, dónde arrasó la energía,
las veces que no entendí, y mi paz se destruía.
Ese beso tan real, que hasta sacudió mi día,
y también lo que no cuento, porque no se creería.
Ese poema perdido, oculto frente a mis ojos,
que con afán yo buscaba, en esta historia de locos.
Y no podía creerlo, era magia desbordada,
la clave, la contraseña, que llegó cuando dudaba.
Y quiero encontrar la forma de las sílabas veladas,
aunque no sé que vendrá, se abrirá una rosa blanca.
Agradezco esas frases, muy pulidas... desarmadas,
melodías sobre flores... corazón en madrugadas.
Quiero volver a escribirle, al amor que siempre sana,
a confiar, que al fin regresa, esa sonrisa espontánea.
Quiero escuchar las frases, encendidas... renovadas,
acuñadas sin escudos, cuando el sonido me abraza.
Yo no regalo promesas, cuando llega la alborada,
te ofrezco honestidad, mi transparencia y confianza.
Lo demás... es como el río, que baja de la montaña,
tan natural bajo el sol, como en noches estrelladas.
Norma.
