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lunes, 27 de abril de 2026

Cartón pintado


 Las letras se deslizan por mis dedos,

como pajaros migrando del invierno,

como el tiempo que se filtra en su goteo,

como nubes inestables desde el cielo.


Y es verdad, no siempre estoy como quisiera,

es esa luz que se ha eclipsado... siento pena.

Quisiera estar como ese brillo de la aurora,

y no es posible, ya lo sé... busco la forma.


Y por la noches, vuelve el eco del misterio,

mal consejero, mal amigo... un desconcierto.

Y yo, que intento equilibrar, me toca esto,

esta caótica visión que ya no quiero.


¡Es tan difícil sostener una esperanza¡

esa fatiga que el esfuerzo deshilacha,

y ahora mismo, ya no tengo un argumento,

ni una historia que contarme en el silencio.


Si el calor llega muy tarde... o ya no llega,

o si me urge extirpar viejas quimeras,

será el Invierno esa opción inevitable,

y ese abrigo, que sea fiel a un nuevo talle. 


Limpio mis hombros de ese peso innecesario,

y aún suspiro, pero debo acomodarlo.

Cuidé historias de ilusión... solo era magia,

trucos posibles en un tiempo de ignorancia.


Y me rompieron sin un dejo de consciencia,

cuando el poder sobrevivir era una urgencia.

 No hubo nadie que entendiera mis heridas,

las que más duelen son internas... escondidas.


Y al final, si estoy más fuerte... fue forzado,

ese recuerdo que cuidé, fue destrozado.

Esto no va a continuar, no lo merezco,

no quiero pruebas, ni reproches, ni silencios.


Hoy ya no admito que mi voz sea ignorada,

que mil excusas, me retrasen la esperanza.

Qué alguien crea que juzgarme es permitido,

que alguien crea que decide en mis dominios.


Cierro mis ojos y reviso mi tristeza,

que al despertar, vea quien es... y quien no era.

Que el tiempo pasa, sin dudar y con urgencia,

que lo que fue cartón pintado, quede afuera.


Norma. 







domingo, 26 de abril de 2026

Hoy estoy un poco triste...


 Y sí, hoy estoy un poco triste, con ese sabor extraño, un sabor algo vacío, algo amargo y ácido a la vez. 

 Generalmente, intento rescatar las cosas lindas que ofrece la vida, aunque sea, la complejidad estética de una flor, un cielo despejado, un desayuno tranquilo, un árbol majestuoso, la inoscencia en la mirada de un niño, y su paraleleo en un cachorro de cualquier especie. Pero... hoy me sentí diferente, tal vez, porque siento que el invierno se acerca otra vez, y el frío me duele en la piel, o... porque veo la inestabilidad del humano, sus incoherencias, su contante esfuerzo, por ganar o quebrar la voluntad ajena. 

 Algunas personas, van por la vida, buscando conquista, aprobación o reconocimiento, otras, persiguen metas propias, sin importar a cuántos tengan que empujar o aplastar en el seguimiento de su objetivo. En esta carrera irresponsable, de invalidar los derechos ajenos, están los que compiten en fórmula uno, a máxima velocidad, con la adrenalina al cuello, la mayor cantidad de tiempo posible, con un ego absurdo, que los hace sentir superiores, pero, los mata la sola idea de pasar una tarde sentados en silencio, disfrutar de un paisaje o de comer un postre, sin mirar el reloj. Ya no comprenden que son, sin esa sobrecarga de estímulos o químicos, que los hacen vivir a mil.

 Nunca faltan, los que viven del que se arriesga, del sacrificado, o del dependiente. ¿Cruel? Sí, totalmente, así se ve. El tema es... ¿Por qué alguien lo permite? Entonces... ¿La solución fácil, es culpar al que se deja usar? No, de ninguna manera, si bien, todos somos personas con heridas y traumas, supongo que el objetivo, no es centrarse en víctimas o victimarios, aunque es justo, que las leyes pongan a cada uno en su lugar (con criterios limpios de intereses propios), pero bueno, eso no siempre representa a una justicia real, porque también proviene de seres dañados por la dureza de la existencia, aunque nada justifique su imparcialidad.

 ¿Y qué se hace?.. Nada, al menos, nada a nivel de que desaparezcan los conflictivos o utopías similares, porque por algo se permite todo esto desde otro nivel de existencia. O, tal vez, solo existan, hasta el día que dejemos de aceptar todo como parte de lo normal. 

 Me pone triste, que sufran los inoscentes, los que aún no tienen la experiencia para defenderse, y quienes deberían hacer eso por ellos, esten subidos al delirio de creerse impunes ante las limitaciones de una convivencia aceptable. 

 Lo más triste de todo esto, es que un niño sin los cuidados o consideraciones mínimas, puede tranasformarse en un adulto despiadado.

 Todo esto, es observado desde afuera, como quien mira las cenizas de un volcán, que puede estallar en cualquier momento, y arrasar con toda la creación en su área de influencia. No olvidemos, que los tiranos más destructores de la historia, fueron concebidos por un hombre y una mujer... ¿Y en qué fallaron ellos? No siempre el culpable es el abandono, también el otro extremo puede ser peligroso. Cuando un niño no comprende que es el amor y que es una farsa por ego. Cuando un niño no aprende, que humildad y ser pobre no es lo mismo, cuando un niño es estimulado constantemente para competir, para ser el orgullo de sus padres... algo se está malinterpretando de base, porque realmente, no necesita más que ser lo que es para ser querido.

 ¿Triste?.. Sí, angustiante, como la falta de oxígeno. Algunos tienen influencia sobre ciertas porciones de la humanidad, y eso los hace vivir en un falacia, donde ellos se visten y se reconocen como semidioses. ¿Y por qué? Porque una vez escuché que la ambición es un virus, es una enfermedad, algo así como una adicción, peligrosa y destructiva, que es alimentada por aduladores profesionales y vampiros energéticos.

 El tablero está preparado para mandar al frente a los débiles, que se alimentan de halagos, promesas y espejitos de colores, funcionando como un blindaje, para evitar a toda costa, que se destruyan a los verdaderos cerebros que arman las jugadas. Y así, cada peón es derribado y reemplazado, porque muchos hacen colas interminables y conceden todo tipo de favores para estar ahí. Porque no ven, que un peón, es solo eso, una pieza más.

 En la época colonial argentina, la población africana, alcanzaba casi la mitad de los habitantes en algunas zonas. No soy historiadora, por lo tanto, solo contaré la historia que escuché, sin detalles precisos, pero impactante por su crudeza.

 Ellos desempeñaban labores domésticas y trabajaban en el campo, además de otras historias ocultas. El barrio de Barracas, donde viví por un tiempo, me llevó a investigar un poco, descubriendo, la asombrosa estética de las casonas de la elite de Buenos Aires, donde cada familia, ostentaba lujo y diseño europeo, para demostrar su status.

 Egos, transacciones, intereses y poder, contrastando con las barracas abarrotadas de personas capturadas, que quedaban depositadas en el puerto de Buenos Aires,  punto de tránsito y distribución.

 Terrible e imperdonable comercio de humanos, que se reunían en barrios como El mondongo, porque consumían, lo que el resto de la población adinerada, desechaba. Aportaron el candombe, a una ciudad con marcada influencia europea, y lo que no te cuentan, es que muchos de ellos, estuvieron al frente de las guerras de independencia. Algunos formaban un codón de choque, el blindaje que el ejército necesitaba para agotar al enemigo, antes de llegar a los otros rangos, en que por estrategia, se arma un ejército en el campo de batalla. ¿Cuél era el estímulo? Su derecho de blancura. Un acuerdo despreciable, que solo se cumpliría, si sobrevivían en batalla. No puedo ni pensar en el horror que impulsaba a esas personas a tomar esa opción. Pero así fue, hasta que el asinamiento y la falta de cuidado, extinguió a gran parte de la población, con la fiebre amarilla y la elite, se desplazó lejos de ese infierno, asentándose en la zona que hoy sería el centro porteño. En conclusión, esto sucedió y en este tablero seguimos todos, pero saberlo nos permite entender dónde elegimos estar. 

 En otro extremo del mapa, están las personas que se resignan a seguir legados familiares, sumar una foto más a los álbunes, plagados de caras, que necesitan una referencia escrita para reconocerlos, porque ya no se reconocen, no se destacaron, no se revelaron contra sus supuestos destinos. Si sos pobre, te dicen que eso es digno, porque dudan de como se hacen ricos los demás. Y si son ricos, subestiman las capacidades de los pobres y desconfían de sus verdaderas intenciones cuando se acercan. Y, así, tenemos siempre un mundo dividido en esa dualidad, sea cual sea el tema o el motivo.

 Yo no podría afirmar que es justo, sin agregarle mis valores aprendidos o la enseñanza que dejaron mis cicatrices, pero, es verdad, que puedo escuchar con el suficiente interés, como para que mis ideas y paradigmas se expandan o se acomoden y me ayuden a tener una visión más real, basada en miles de puntos de vista, pero, sin olvidar que me hace bien o me mantiene estable en mi dignidad.

 Trato de ser justa... ¿Lo logro? Quién sabe, depende de quien lo ve, o lo escucha.

 Solo sé que lo único que sí podemos cambiar, es lo que tenemos dentro nuestro, nuestras relaciones personales, lo que podemos sumar a un mundo, que corre sin saber bien a dónde. Donde es más importante cumplir con la lista de tips que sugieren como ideales, que sentir que no nos estamos traicionando y que somos importantes, solo porque somos únicos, portadores de un ADN que nos distingue de cualquier otro ser vivo, diseñados artesanalmente para una misión específica... ser los únicos capaces de tomar el timón de nuestro barco con absoluta certeza, de que fue diseñado con los comandos respondan a nuestra voluntad.

 Sé que una mirada, puede provocar una sensación, que no pueden los lujos o los estímulos exagerados. 

Sé que un abrazo a la persona adecuada, tiene un poder, que jamás te dará un ansiolítico.

Sé que hay escenarios naturales que pueden hacer que broten lágrimas de gratitud ante tanta belleza.

Sé que todos podemos sentirnos culpables por muchas cosas, pero sé también, que esa emoción, solo es un recordatorio de que no se puede cambiar lo hecho, solo se puede hacerlo mejor.

Sé que no hay dinero en este mundo que compre paz, eso es fruto de un trabajo interno constante.

Sé que quien dice saberlo todo o hacer todo bien, le falta aprender que eso no es posible.

Sé que la perfección, es una quimera, o no, depende de tu concepto de perfección.

Sé que la vida se consume en un suspiro, por lo que no es conveniente no sobrepensar, ya que cuando el plazo de la conclusión llegue, es posible que tu tiempo ya no exista.

Sé que todo puede ser bonito... o no, todo depende de tu percepción de la belleza.

Sé, que a veces, la intención no alcanza, pero no se debe menospreciar.

Sé que el amor, es un sentimiento hermoso, pero no, porque evite el dolor, simplemente, porque si es correspondido, y se elige vivirlo, el intercambio que se produce, es poderoso y sanador.


Norma.

miércoles, 22 de abril de 2026

Estamos, para cambiar algo


 Quiero contarte algo, que puede sonar algo flashero, digamos que, todos fingimos demencia, pero... en el fondo, sabemos que hay algo más, que la ciencia sabe que jamás tocamos algo realmente, que nuestros dedos levitan sobre las superficies a una distancia imperceptible para el ojo humano, esto es catalogado como repulsión electromagnética, y no me voy a explayar en el tema, porque no soy una persona de ciencia, solo quise mencionar esto, porque ante este fenómeno comprobado, el cerebro, siente que no es así y defiende con con todos los argumentos posibles, que puede sentir superficies frías y superficies adorablemente cálidas, con real certeza, pero también sabemos que esto no es verdad, algunas son conductoras, y drenan tu calor con mayor facilidad, y otras te permiten retenerlo.

 Nuestro cerebro, al que le otorgamos todos los OK a su sobrevalorado y veráz razonamiento, libre de sentimientos imperfectos y perturbadores, depositario de toda nuestra confianza y de la autoridad de nuestras decisiones, pero...pero... pero, ya descubrimos que nos engaña... ¿O no?

 Y no voy a hablar de teorías y experimentos, como el de la doble rendija, que te explotan la realidad conocida y tangible, eso es para los genios que pueden manejar y procesar todas esas variables.

 Lo cierto es, que somos tan pequeñitos en el plano de existencia, que la arrogancia, no debería existir. Y si, es verdad que da miedo saber, que solo tenemos influencia en nuestro perímetro de acción, pero... también formamos parte de algo, que muchos definen como infinito, y para nuestra comprención de vida, eso es tan excesivo, que preferimos ignorarlo. 

 ¿A dónde voy con todo eso? Simplemente, a tratar de entender, que las variables de las formas de existencia visibles, son infinitas, porque el artesano, energía, o Dios que nos ha creado, no es como un humano, no es un aprendiz, no es la marioneta que se mueve con los hilos de las emosiones, no es el que actúa por instinto de supervivencia, no fue dotado de un ego que perturba su visión, no sabe de miedos, porque no tiene nada que ganar, pero tampoco, tiene nada que perder, el tiempo no lo rosa, porque no hay principio, y el final solo influye en una forma de vida cíclica como la nuestra. 

 Entonces... ¿Qué pedimos cuándo levantamos los ojos al cielo y hasta nos torturamos, en pose de ofrenda para obtener ayuda, o para agradecer? ¿Por qué los ángeles se representan como seres alados, antiguos y, hasta con rostros melancólicos? Bueno, tal vez, esto sea más simple de explicar, y tiene que ver, con las majestuosas obras de arte que se representaron hace siglos, sobre todo, en el Renacimiento y deberíamos actualizar esa percepción, porque, para los que creemos en seres de otros planos que guían o acompañan, es importante razonar, que emitimos ciertas frecuencias, que conectan con otras que pasan por el mismo rango, o algo así, digamos que, si tenés una radio AM, no va a captar las ondas de emisión de una FM, porque es otro tipo de onda, según entiendo. Así comprendo la conexión y entiendo que, ellos no se van, somos nosotros, que no los percibimos, porque nos perdemos en distracciones y en otros niveles de frecuencia. Tal vez, no sea exactamente así, pero eso hace que, nos sintamos solos, aunque eso no sea posible. Todo ese ruido en medio, no nos permite conectar o escuchar bien y da sensación de soledad.

 Somos una genialidad imposible de comprender en su totalidad. Lo intangible de nuestra composición, es complejo y sublime a la vez, y nuestra estructura visible, también lo es. 

 A pesar de muchos años de estudio y dedicación exhaustiva y masiva, no comprendemos aún, las opciones y limitaiones del cerebro, la influencia potente que emite sobre su propia composición, las capacidades del corazón y su campo magnético de influencia, el vació inmenso en el que se mueven los electrones, lo que denominan ADN basura, y la imposibilidad absoluta de que esa sea la explicación. Y... el proceso de la reproducción y la concepción, como el milagro más fascinante. 

 Todo se da por hecho, como parte de lo que toca por derecho... como algo simple, que nadie valora lo suficiente y se nos debe percibir como muy arrogantes... imagino. 

 Algunos, tienen cerebros más aptos para dimensionar parte de esto, pero, cuanto más exploran, entienden que es como un laberinto, un gran enigma, tan exquisitamente diseñado, que excede por mucho, a la idea de un dominio completo del conocimiento de la realidad. 

 Nuestra existencia, puede ser más fácil de comprender, a travez de un videojuego ( no sé mucho del tema, pero vi a mis hijos jugar por mucho tiempo ), donde cada personaje tiene una misión y lo que ves como características físicas o rasgos de personalidad, son las herramientas otorgadas, para cumplir sus objetivos. Las reglas son algo extrañas para un jueguito común, porque, los personajes, tienen autonomía y deberían responder a un bien común, pero... tienen un rasgo, que les complica las decisiones... el instinto de supervivencia. 

 El cerebro detrás de los comandos, es su divinidad, pero... como el juego no es para humanos, este ser, superior a sus avatares, los obseva interactuar sin dominarlos, solo interviniendo en momentos puntuales y accionando el botón del karma, cuando producen sufrimiento a otro avatar, tan importante en su misión como el primero.

 En este juego, el tiempo funciona de manera diferente para quien tiene el comando y para los personajes. Los seres en la pantalla, son capaces de obtener rasgos positivos o negativos, fruto de su interacción con otros, y no saben en que momento puede aparecer el cartelito del game over. Aprenden habilidades, se suman a grupos o no y se reproducen, dando paso a nuevas generaciones. Tienen un plazo máximo de existencia, hagan lo que hagan por mantenerse saludables y las atracciones con otros, tienen más que ver con sus rasgos de personalidad, que con la estética, aunque sí influye. Y así, es algo más fácil de comprender.

 ¿Como se conecta todo esto? Se conecta, entendiendo, que somos obras de arte complejas, con autonomía y misión, con las herramientas necesarias para cumplir ese objetivo. Que la meta, puede ser alcanzada o no, que nada se moverá en el cosmos si desaparecemos un día, pero... también, y por ser parte de un todo en la existencia, tenemos cierta influencia.

 Tiene que ver, con los vínculos emocionales y si anulamos estas sensaciones tan intensas, solo viviremos una vida vacía, porque puede doler o no, pero... su ausencia, nos convierte en máquinas que actuan por instinto y por inersia. Comprender que somos autores de nuestras historias, de nuestra herencia y herederos. Que no somos esclavos atados a una soga, llamada linaje de sangre, que por el contrario, estamos llamados a liberar los caminos de las futuras generaciones, porque ellos tienen que ser más aptos para una armonía entre las especies que habitamos el planeta, no podemos seguir siendo los depredadores que destruyen o estropean todo. 

Tenemos que enseñarles, que no vinimos a este plano de existencia para sufrir, para dominar, o ser víctimas del miedo, que nos ata al reloj o a los resultados. Vinimos a prender de este viaje, de sus paisajes alucinantes, de las variables infinitas, de personas esparcidas por el mundo, de disfrutar de los maravillosos espectáculos que brinda el clima, el arte y los movimientos de los astros. 

 Estamos, para cambiar algo, como huella de haber vivido, como agradecimiento por este recorrido fascinante, enriquecido con las enseñanzas de las experiencias. 

 Dejarles una notita a las nuevas generaciones, diciéndoles, que aprovechen todo lo que no destruya la existencia de otros, que la felicidad, no está en un auto de alta gama de edición limitada, en colecciones de valor incalculable, en el poder, o en los aplausos. Todo puede ser más simple... está al alcance de la mano, en alunas miradas, en gestos de afecto, en saber valorar el hecho de abrir los ojos una vez más, en la seguridad que da estar de la mano de la persona adecuada, o solo sentarse en silencio para observar, la majestuosa obra de arte que es este planetas y el espectáculos astronómico que lo rodea.

 No somos las víctimas, somos los coautores, los que pueden crear belleza a partir de un pensamiento... Somos los comandantes de nuestro propio destino.

Norma.

sábado, 18 de abril de 2026

¿Historias imposibles?..

 


 Hoy, estaba lavando los platos, y recordé algo que sucedió hace muchos años y lo dejé ahí... en el momento en que me impactó, me activó una emoción de frustración y tisteza. Y es verdad, no me involucraba directamente, pero... suelo meterme en las historias que escucho, para poder generar una devolución honesta y empática.

 Para explicar porque la traigo al presente, primero debo aclarar, que soy una persona que he escuchadado muchas historias en mi vida, porque me gusta entender los diferentes ángulos, desde donde cada persona interpreta la vida, y toma las decisiones, incorrectas o no... según mi propia visión y criterio.

Tengo la suerte... o no, de generar confianza en algunas personas, que me confían sus historias, incluso, con la frase, "Esto no lo sabe nadie". Explico estos temas, porque de forma involuntaría, escuché algunas historias propias de novela. Y hoy, en circunstancias totalmente cotidianas y simples de la vida, recordé, el día que esa mujer me contó su historia, y me sugirió contarla desde la esencia, desde la magia, sin hacer hincapié, en poner en evidencia, las identidades reales de los personajes... tal vez, para que no muera del todo, aunque sus personajes ya no estén en este plano, aunque yo haya tenido el privilegio de escuchar esas historias censuradas por la epoca y la cultura absurda del siglo pasado, aunque la tosudez del humano intente repetirlas, a pesar de no encontrar hoy, tantas vallas, como las impuestas por esas personas que se investían con la autoridad que les concedía su perversa arrogancia... como grotescos dioses paganos.

Bueno, después de estas aclaraciones necesarias, paso a los hechos reales, distorsionados en identidades.

 Todo comienza a mediados del siglo XX, cuando una socidad, se enmascaraba en apellidos con linaje, prejuicios, formalidades y restricciones, que hoy concideraríamos ridículas, llenas de por qués, sin un argumento realista o justificable, pero, que absurdamente, se aferran con uñas y dientes, al bastón de mando, que aún pretenden sostener con egoísmo y arrogancia.

 Tomemos en cuenta, que en esa época, el papel de las mujeres, solía ser asfixiante y reprimido. Momento de la historia, en que su papel estaba expandiéndose en la sociedad, pero eran pequeños pasos, que hoy se sienten insuficientes. Como que una mujer de clase media, o alta, pudiera tener acceso y aprobación familiar, para introducirse en un mundo competitivo, donde se sentía el rechazo de muchos hombres, que, según he escuchado, debatían con total impunidad, si el cerebro de una mujer, era apto para la ciencia o para el gobierno, como si la capacidad se midiera en centímetros cúbicos. En tal caso, pensé,cuando escuché esa grabación, si la idoneidad o inteligencia, se media por el tamaño del cerebro, sería justo, que nos gobierne un elefante, o una ballena... y no es mala idea.

 Ella, me mostró una foto de su juventud, y debo decir que era muy bella y se podría decir, que privilegiada, para los años cuarenta, dado que, pocas mujeres terminaban un profesorado, y ella tenía más de un título en su haber. 

 Era una mujer de carácter y principios, capaz de hacer poner de pie a las personas de un bar, porque se comenzaban a escuchar las primeras notas del Himno Nacional Argentino. Lo curioso, y doblemente valiente, es que, era un bar, pero en una región de Francia. Y así comenzó todo, lo hizo. 'El, la vió en ese escenario, atípico... imposible de creer, se deslumbró y se acercó a hablarle.

 Él, era un artísta plástico, que se negaba a vender algunas de sus obras, porque sentía que eran sus hijos. Ella, en su elegancia y conducta impecable ( imagino que habrá contrastado). Él, con la bohemia imagen del artísta frances. La ciencia y el arte, parecen opuestos, pero... lo diferente, produce una magia intrigante y peligrosa, que atrae y emociona.

 Y el amor arrasó con prejuicios, culpas y mandatos familiares y culturales. Surgió sin querer, como un arrebato de la rutina ensombrecida, por matrimonios impuestos, o maquillados con un legado de deber y aceptar.  Cuando el esposo apropiado, no era el amoroso enamorado, el fiel o respetuoso hombre, porque en algunas esferas de la sociedad, el verdadero valor, pasaba por el dinero, el status y círculo social, que iba a compartir con la mujer que llevaría su apellido. Pero... al cruzar el umbral de su legado elegante y prometedor, la realidad,  mostraba su cara más fría y trasnochada, que ponía al amor en el rincón censurado, donde viven la ilusiones ingenuas.

 A partir de ese momento, ella cruzaría el mar cada año, no solo con la idea de disfrutar los paisajes colmados de historia del viejo contimente europeo, ahora, la ilisión romántica de un amor prohibido y desestructurado, era el aliento que sostenía la ilusión durante los meses de trabajo y rutina, perfectamente adaptada a los designios de una sociedad, que recién comenzaba a reunirse, para escuchar algún radioteatro o  la voz de algún cantor de tangos, que con sus compases, iba dejando esa fama de baile prohibido y arrabalero, para imponerse en salones de baile. Cuándo Azucena Maizani, le había abierto el paso a las voces femeninas más agraciadas, bajo la implacable supervisión de los hombres del tango, que le impusieron esa imagen trajeada de mujer ajustada a las condiciones del ambiente.

 Esta historia, que podría haberse desarrollado en los estudios de Argentina Sono Film, en la etapa del "Cine de Oro" de la cinematografía argentina. Lamento no saber más detalles, solo sé lo que ella me contó y me pidió que plasmara con mis letras ( ella me leía, y también me corregía, cuando lo creía necesario). Solo sé, que esa historia se prolongó por años, que él le prometía, que esos cuadros, que no vendía, porque eran parte de él, algún día, serían de ella. 

 Y así fue, tras su muerte, su última pareja ( varios años menor que él ), cumplió con su última voluntad. Y su amor... esa bella joven, que ya había vivido unos cuantos años más, no había perdido sus rasgos y su personalidad. Se organizó, y se marchó a Francia una vez más. Después de una breve estadía, regresó con esos cuadros, que exhalaban movimiento y color, llenando las paredes de su comedor, desde una baja altura, hasta casi tocar el techo, como si fuera un cielo interno, reservado para estos relatos donde flores y bailarinas, danzaban en un espiral de óleos espesos y brillantes.

 Y como la charla fue bastante íntima y consensuada, le pregunté, por qué, si su relación formal, era tan tormentosa y distante, la idea de una separación, parecía no tener chance de encajar en ese paisaje que rescataba el amor, solo para volver a esconderlo, con un celo calculado y milimétrico, Ante mi duda, comprensible y desafiante, ella me respondió, que en esos años, la separación ( porque el divorcio no existía), era el camino a la humillación y al escarnio. 

 Mi impotencia, ante esas historias, que tienen el potencial... y no llegan a ser, me sumergen en una sensación extraña de tristeza y bronca, porque, aunque la ciencia insista, en que el amor, se produce por la liberación de ciertos químicos del cuerpo, que provocan impulsos emociones, y todo lo demás que se quiera adicionar, yo creo que el amor, es como un privilegio, que pocos viven de forma correspondida. Por lo tanto, esconder el amor, despreciarlo, o postergarlo por un documento diseñado y firmado por personas, es como despreciar un bello regalo del cielo, hecho a medida.

 Así también, recuerdo otra historia, dónde la bella dama, también era la esposa de un alguién, pero, donde el amor, no llego a la cita que los definió como pareja, pero la urgencia de no ser tildada de "solterona", o la insistencia perpetua de una sociedad que condenaba a una mujer a criar hijos, ser "hacendosa" y dedicar su vida, a demostrar lo "pulcra y decente" que podía ser, mediante el máximo esfuerzo y sacrificio. Posiblemente, todo y más de lo anteriormente mencionado, hizo que esta mujer, cediera ante el acoso, y accedió a seguir el camino formal.

 Pero... cuando el corazón no está ocupado, su propietario, tiene las llaves para dar acceso a quien quiera, y así sucedió.

 Él quedó deslumbrado con la belleza externa de ella, y, aunque él también era casado, se lo dijo, pero ellla (según me contó), rechazó esa osadía, pero... la atracción, fue inmediata e innegable, sin duda, el hombre más lindo que había visto, y su voz, que sonaba impostada, la derritió al instante, pero mantuvo su pose y compostura. A pesar de la cercanía, solo volvieron a cruzarse un par de veces más, por motivos externos y puntuales.

 Por años, el dejaba mensajes para ella en su teléfono de línea, con su voz de galán enamorado y ella lo grababa, para poderlo escuchar una y otra vez. 

 No sé muchos detalles, pero sí me contó que vivían cerca, que ella siempre supo todo lo que sucedía en su familia y supongo que él también. Ella pasó muchos años muy difíciles, por una enfermedad tortuosa que padecía su marido y él pasó por algunos fallecimientos y el posterior deterioro del cuerpo, que derivó en problemas cardíacos. 

En el tiempo que yo la conocí, muy posterior al fallecimiento de su esposo, insistí en animarla para tener un acercamiento con él, pero ella nunca cedió en su postura, por la esposa de él y porque ella ya se había acostumbrado a vivir sola.

 Y sí, yo escuché su voz en el teléfono, y se percibía la profunda calidez de sus palabras, a travez de sus cambios de tonos y matices. Una profunda impotencia me asaltaba, y no entendía, me repetía... ¿Por qué?. ¿Por qué desperdician estos regalos del cielo? y ¿Por qué apuntaban a apostar todo a personas, que a simple vista, no iban a comprender que su camino no era permanecer unidos, porque uno de los dos, no tenía el corazón puesto en ese vínculo?, ¿Por qué el autoengaño, o el engaño a sus parejas?. Y ahora, muchos años después, cuando la mayoría ya no existe, me pregunto... ¿Sería solo una distracción, disfrazada de amor platónico y pohibido?, ¿Será que eligieron el camino de la infelicidad, porque importa más la opinión ajena, que nuestro propio juicio?

 Realmente, no lo sé, me angustia ver, como los humanos, se sabotean la paz que trae la verdad, se esfuerzan por ser admirados y admitidos, cuando sería más fácil, decir la verdad y dejar de excusarse con que no quieren lastimar a nadie, cuando, en realidad, siempre alguien sale herido... El tema es ¿A quién se sacrifica?

 Por ese motivo, la coherencia, la lealtad y la verdad son el único camino. Lo demás... solo espejitos de colores.


Norma.

domingo, 12 de abril de 2026

Sin cadenas


 Sin venganzas, sin suspiros, o egoísmo eclipsando,

sin temor y sin las culpas del dolor manipulado.

Caminando a paso firme, asumiendo lo que es cierto,

sin desear la pesadilla que asignaron a mis sueños.


Con las voces de la duda, diluídas en paciencia,

con los ecos de esas llanto, como el agua sobre piedra.

Porque era innecesario tanto alcohol sobre la herida,

cuando el ego es un demonio, que no encuentra la salida.


En las sombras de ese cuarto, que me retuvo encogida,

por no soltar esa magia, que imagino que servía.

Porque el amor no es perfume, que se ostenta por el precio,

porque el amor es sagrado, y no se juega con eso.


Porque no importa si vive, a kilómetros... o cerca,

ya no espero, yo soy libre, de compromiso y promesa.

Yo no rompí esos votos, solo rompí el documento,

ese, con los datos falsos, que no pudo ser acuerdo.


Y no importa, no lo vi... te concedo que era miedo,

y no, yo no puedo odiarte, solo me cuido y respeto.

Tampoco es indiferencia, por ahora no es posible,

después... que decida el cielo lo que sí será visible.


No busco la perfección, no me parece de humanos,

solo quiero la verdad, y la lealtad en los pasos.

Y si me llega el amor... que sea correspondido,

y sino, buscaré formas de que no forme vacíos.


Y apreciar esos momentos, que se etiquetan de diarios,

los colores de una flor amaneciendo en el campo.

Fragancias de prinavera, luna que duerme al río,

la colosal imponencia de las estrellas... y su brillo.


Después de todo, es la paz, esa indulgencia del cosmos,

esa alfombra de ternura, para que sientas su apoyo.

Y qué interprete las voces, por su valor e intenciones,

qué mi mente no divague en fantasía o reproches.


Que la claridad me alcance y decida con coherencia,

y que ya nunca me frene donde hay inconsistencia.

Que pueda abrazar sin miedo, cuando llegue ese momento,

que la vida no se rinde... porque la sangre es de fuego.


Y aquí estoy sin las cadenas, sin ninguna expectativa,

sin esperar madrugadas, que apasiguen la intriga,

sin maquillar los recuerdos, para anclarlos a mi vida,

sin reclamar ese cuento que enamoraba mis días.


Norma.

miércoles, 1 de abril de 2026

Se predica con el ejemplo.


 Sinceramente, no sé qué me está pasando, los versos se atascan... no quieren salir, se contradicen y se retractan de todo lo dicho.

 Puedo suponer, que mi interior se ha enojado conmigo, y en una huelga absuda , se niega a expresarse con la naturalidad con la que corrían las letras, alineándose apuradas, para revelar destellos de revelación.

 No, no sé, la musa se rindió, el murmullo enmudeció, cansado de fluir sin freno, como cascada caudalosa, a un río sin forma. Como si hubiese advertido, que era un cause sin destino, o que se percatara, que sin retroalimentación, algún día, caería una última gota... y eso sería todo.

 Y  la gente aconseja, no a mí, porque algunas cosas, no pueden salir, sin su credencial aptitud en cordura. Porque, con mucha liviandad, se dice: ¡suelta!, no te apegues, no extrañes, no esperes, no te victimices, no te postergues, no te estanques, no derroches tus semillas en suelos áridos. Y sí, qué bonito, qué sabio, qué maduro y empoderado suena todo ese discurso de palabras correctas, pero... inhumanas y vacías.

 Nadie debería hablar con tanta autoridad,sobre las desiciones de otras personas. Y sí, yo también lo hago, con un solo fin, solo pretendo explicar que esas alternativas existen, pero cada uno elige o abandona la mochila que pesará, o no, en su espalda.

 En definitiva... ¿Cómo entender el dolor ajeno, cuando no se siente en la piel, en los huesos, en el corazón o el alma de otro ser.?

 Te hablan de comportamientos que se deben entender de los hombre, características propias de las mujeres, de amor propio, de los beneficios de la soledad, de invertir todo en el crecimiento y autosuperación personal, de respetar procesos, de tiempos correctos, aceptación, introspección, de elevar la vibración con pensamientos positivos, respiración, postura, observación y espacio personal... ¿Algo más?..

 Tal vez, lo ideal, sea vivir como monje, en el Tibet, en austeridad, reclusión o autoexigencia extrema, que permita conseguir facultades que la mayoría nunca conseguiría. Y yo me pregunto... ¿Para qué? ¿Qué quieren probar? ¿A dónde quieren llegar? ¿Es ego, o es incapasidad de soportar lo que demanda una convivencia diaria en las conplejidades de los entornos urbanos? 

 ¿Qué nos pasa? ¿Qué estamos queriéndo probar? ¿Estamos disfrasando el miedo a cometer errores, a enojarnos, al fracaso, o a la frustración? ¿Quién nos dijo que el objetivo de esta existencia, es intentar ser semidioses? ¿A qué llamamos valentía? ¿El valiente es el que se impone y se lleva por delante el mundo, o, el que despierta cada mañana, lidiando con la insertidumbre, las carencias, la impotencia de verse limitado en algunos caminos y con la absoluta conciencia, de que las certezas, pueden desaparecer?

 Esto que digo, pueden parecer quejas... y, tal vez lo sean, pero... ¿En qué momento nos hicieron creer que con palta, arándanos, gengibre, y algunos alimentos adecuados, íbamos a vivir ciento veinte años? ¿Cuándo nos entregamos a la idea de que nuestra meta en la vida, es alcanzar la perfección?.. ¿De verdad, nos convencimos, que hay un solo concepto de perfección?

 Curiosamente, yo prefiero, que las arrugas me cuenten, qué gesto se repite más, que nada esta bloqueando un movimiento del rostro, o la coherencia, con que la piel habla de los sentimientos y el estado de ánimo de una persona. Aunque, a decir verdad, no me gusta como me quedan a mí... pero ese es otro tema.

 Estoy algo asombrada de las posturas absurdas de personas, que no comprenden lo que somos en realidad. Es bueno, que las personas se fijen objetivos, y tengan metas... las que sean. Son como la zanahoria, que lleva al burro hacia adelante, pero... es probable, que el burro se pierda de disfrutar del paisaje que los circunda, de olfatear una flor, de sentir el pasto, de beber agua, mientras observa el paisaje ondulante que se proyecta en su superficie.

 En fin, muchas veces en la vida, me sorprendo como una observadora, asorada de lo que descubro. 

Hoy, me encuestaron en la calle, y pensé en huir, como hago siempre, con una excusa amigable, pero... acepté el desafío, para comprobar con resignación, que ni se esfuerzan por elaborar estrategias, más o menos elegantes, porque son obvios, básicos y absurdos. Creen que la gente es incapaz de discernir, de procesar, de advertir las consecuencias de las promesas hechas con el fin de enroscarte en su juego de intereses. 

 Y bueno, puede que yo no sea un parámetro para nadie, que lo que diga sea irrelevante, o demaciado extenso, para leerlo, pero... jamás hago algo por aplausos o reconocimientos, aunque, es verdad, que es lindo recibir algún halago sincero, o un gesto de afecto. 


 Lo cierto es que, no hay comida que garantice una vida larga, aunque, si puede hacerla más sana o llevadera. No se puede vivir en lo puramente espiritual, porque también somos materia, no importa si es desde una visión cuántica, atómica, holográfica, ocualquier otra variante, Lo importante es, que el cuerpo, no tiene que ser un intrumento del ego, o lo único importante. Que tratar de alcanzar otros planos o vibraciones elevadas, nos impide disfrutar de los sentidos, de tener los pies en la tierra para apreciar los pequeños milagros que la expone en sus brotes, en sus aguas, en sus desniveles, en los movimientos suaves, que no siempre son venébolos con el humano, pero... que suelen ser indispensables, para su transformación . Placas que sacuden olas y hasta moldean nuevos pliegues, grietas , que separan las extenciones de terreno, y, hasta volcanes, que derraman lava al océno, engrosando su plataforma submarina, dibujando en el mapa otra isla, o la prolongación de una costa. 

  En resúmen, creo que complicamos todo, olvidamos la propia persepción de lo que nos hace bien, dejamos que nos invadan con fórmulas mágicas y caminos garantizados por un erudito en el tema, cuando sería más fácil ecuchar como reacciona el cuerpo y las emociones propias.

 La risa espontánea y sin malicia, cura y reactiva procesos positivos. Un abrazo a una persona elegida, no se siente igual al que se da por compromiso, porque, uno sana y contiene, y el otro se detiene en detalles, como texturas, perfumes, presiones o posturas. Una mirada, puede tener una profundidad que vulnera, que desnuda intenciones, que protege, o calma. O bien, puede incomodar, al punto de fomentar pensamientos negativos. Las manos de una persona transmiten, perciben  y delatan. La postura, los gestos repetitivos... todo trasluce el interior complejo y dual, que todos llevamos dentro. 

 Por todo eso, interpreto que cada uno sabe dónde le aprieta el zapato, qué lo hace sentir pleno, y qué le dibuja una suave curva en los labios, cuando los ojos se iluminan, enmarcando un rostro que encontró la paz.

 Y, que digan lo que quieran, que organicen charlas, conferencias, congresos, videos, clases, talleres, cursos y... exactamente lo que se les cante. 

Se toma lo que te hace bien, y lo demás, se deja al cuidado de sus autores.

Se predica con el ejemplo, y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra... 

No lo dije yo, y... esa sí puede ser una verdad universal.