Yo entiendo, que nos enamoramos de esa persona, de la que muchas veces dijimos que era imposible, por aburrida, por excesivamente osada, por desleal, por vicios, por obseciones, por traumas, por depresiva, y miles de motivos más. Lo que realmente sucede, es que esas personas, en algún lugar de su conciencia, saben que cargan con eso, y con esto no quiere decir, que alguno esté libre de algún tipo de patrón que pueda causar rechaso.
Esto que mencioné antes, es solo para aclarar, que todos somos humanos... aunque algunos no lo parezcan.
En mi experiencia de vida, admito que aceleré los tiempos, y eso siempre tiene un motivo. Diría que fuí la más pequeña en mi familia, pero... de todas las familias que incluían tios, tias y primos. Como muchos descendiente de inmigrantes, solo tuve una abuela argentina, ellos armaban grandes familias de siete a diez hijos, como si nada, y no se los puede juzgar, porque en su realidad era perfecto, aunque algunos fallecieran de muy niños, y otros, pasaran por circunstancias que les generarían traumas en la adultez. Volviendo al tema, fuí muy sobreprotegida, imagino que porque tengo una hermana mayor que falleció con solo dos días de vida, y mi madre quedó muy marcada son eso... y es terriblemente justificado.
Siempre fuí muy romántica, yo soñaba con encontrar a un chico, del que me enamorara y que correspondiera mi sentimiento, para vivir en armonía por el resto de mi vida... ¿Utópico no? Bueno, era mi vida ideal, tener una familia con hijos y ser docente. De todo eso, agradezco con el alma por mis hijos, de los que siempre aprendo y me han dado consejos, que fueron muy valiosos en las encrucijadas de la vida.
Me emancipé a los diecisiete años, porque me casé, después de muchas barreras y malas caras. Después de tener a mi primer hijo, a los dieciocho, mucha gente sospechó que me había casado por el embarazo, pero no... no les daban las cuentas, a menos que alguien supiera de un embarazo de poco más de diez meses. La verdad, es que nos conocimos cuando yo tenía quince y él dieciocho, hoy él sería mayor de edad, pero, en esa epoca la mayoría de edad llegaba a los veintiuno. Y es justo en este punto, donde comenzó todo, o tal vez, en mi infancia, en esa impotencia por estar todo el tiempo vigilada y sentenciada, porque supuestamente, tener iniciativa, implicaba riesgo... peligrsísimo actuar sin la supervisión constante. Y no niego que los niños necesiten cuidado, límites y consejos, pero... cuando el límite es excesivo y se critica a ese niño por su timidez, o por sus miedos... esto no está nada bien. No critico a mi madre, solo entiendo que quiso mejorar su historia, en donde su madre no tenía mucho tiempo para dedicarle a cada hijo en particular, por el simple hecho de que eran muchos, más los sobrinos y todos los parientes que llegaban de Italia para "Hacerse la América".
Volviendo a la tema, mi madre creía en que las brujas existían y sus hechizos, podían malograr cualquier relación, era increíblemente intuitiva, muy trabajadora, amante de las películas dramáticas y con una pose de melancolía constante, por lo que mi padre, riéndose, le decía "La doloratta", o también en broma, "Lo que se perdió Migré", y obvio, nosotras nos reíamos porque sabíamos que era broma, pero ella siempre se ofendía y se enojaba mucho.
Mi padre, era el contraste de mi madre. Acarreaba una infancia difícil y bastante dolorosa, pero, el humor era su salvoconducto. Tuvo su pasado de galán, donde imagino que solo busccaba distraerse, creo que nunca pensaba en lastimar a alguien, supongo que solo jugaba, porque no tuvo tiempo de hacerlo de chico, ya que en ocasiones, lo mandaban a trabajar como peón de campo, con apenas nueve añitos. Y tampoco juzgo a mis abuelos, ellos venían de infancias mucho más complicadas, uno sufrió el desarraigo brutal de dejar su ciudad en Italia a los diecisiete años y mi abuela, perdió a su madre muy chica, por lo que su padre viudo y con varios hijos, también hizo lo que pudo. Y enfrentaron la vida con mucho coraje y trabajo agotador, mientras criaban a sus seis hijos. Todo esto y más, marcó a mi padre, pero, él era un hombre muy inteligente, con iniciativa, con recursos creativos ilimitados, pero viviendo con la ingenuidad de un niño. Él, creía en las personas, no creía en rangos sociales, respetaba por igual a un ingeniero, o a una persona en situación de calle. No tenía miedo a decir la verdad, lo que no implica, que a veces no mintiera para no ser juzgado. Pero, lo que aprendí de él, es que hay que ser agradecidos con lo que uno tiene, pero ir por más también está muy bien. Siempre repetía refranes como: "No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista", "Has el bien, sin mirar a quien", o, "No hay mal, que por bien no venga". entre tantos otros.
La psicología, asocia la relación de una hija con su padre, con la forma en que después se relacionará con los hombres. Y sí, lo mismo sucede con los hombres con su madre. Dadas estas pautas, y por consecuencia, yo debería haber tenido buenas experiencias, y fue todo lo contrario. Puede ser, que la explicación, esté en que yo confiaba tanto en él, que lo trasladé a cada hombre en el que confié. Es verdad, que hubo uno en el que confié a ojos cerrados, pero tal vez, por ese motivo, nunca lo vi realmente.
La verdad, es que me atraen los hombres muy inteligentes y de buen corazón, pero... lo primero, no se puede fingir, tal vez al principio, pero después, repiten una y otra vez lo mismo que creen que te deslumbró, y... fin de la magia. La bondad, es más fácil de interpretar, un narcisista, lo hace a la perfección, en su fase de conquista, pero... te apuran en tomar decisiones, porque no lo pueden sostener, entonces, se ofenden, te desafían y apelan a cualquier estrategia, que les permita salir de esa pose de hombre bueno, porque no es real y los desgasta.
En este punto, abro paréntesis, porque soy casi experta en el tema. Compartí treinta y nueve años, con un hombre incapaz de amar o hacerse responsable de algo, su única tarea, era inclinar la balanza a su favor, la ley del menor esfuerzo, y fundamentalmente, provocar miedo y desarmar la autoestima de cualquier potencial persona que se pusiera en su camino como ostáculo a sus objetivos. Ni siquiera, se como hacen para desconectarse así de las emosiones genuinas, pero algo se les congeló adentro, en este caso, por una adolescencia dolorosa y desbastadora, de la que pudo salir con astusia, estrategia y manipulación. Y como funcionó... fue su coraza y no se la sacó nunca más. Y lo vi tener momentos en los que parecía muy tierno, o generoso, lo vi sufrir, lo vi llorar y suplicar. Ví como no podía evitar las lágrimas cuando veía películas de un padre con su hijo, pero nunca volvió a ser completamente humano, aunque yo siempre quise pensar que sí.
Y casi muero triste y angustiada en esa relación, donde yo sabía que si lo dejaba, él se venía abajo, sabía que siempre estaba al filo de las malas acciones que yo intentaba frenar una y otra vez, pera evitarle las consecuencias. Pero... yo no era Dios, y sus elecciones no debían forzarse, si él no había entendido que nada queda impune en esta vida, que no se puede vivir usando a otras personas... que del karma nadie escapa. No es como en un arresto, que si el denunciante, levanta la denuncia... sos libre, no, lamentablemente no, cada vez que accionamos mal, movemos algo, que al reacomodarse nos golpea fuerte, no depende de nadie, solo depende de la empatía, el respeto y la responsabilidad que le pongas a tus actos. Yo creo, que la excepción a la regla, es cuando movemos algo, sin darnos cuenta, sin maldad.
Aprendí a confiar en mi padre desde que tengo uso de razón, tuvimos una relación muy bonita de compañerismo y, tal vez por eso, nunca entendí las segundas intenciones de hombres que aprendieron muy mal lo que significa ser hombre y toda su vida se comportaron como animales, porque alguien validó o fomentó ese comportamiento, y no quiero entrar en detalles, pero... no los soporto. Incluso, algunas mujeres han fomentado estos patrones, porque si necesitas un burro de carga... necesitas un animal. Lo mismo aplica, para la que ostenta su bellísimo corcel, elegante y poderoso... pero animal también, porque los usan como a una cartera cara, solo para provocar envidia en otras... eso sí que no lo entiendo. La que se siente atraída por la fuerza de un hombre, y busca un toro... sigue siendo un animal.
Personalmente, tuve muchas desepciones y desarrollé un mecanismo de defensa, que no suena muy agradable, pero es así, los hombres con los que he tenido contacto físico y en los que he depositado mi confianza, mi integridad y mi respeto, pero aún así, no eran lo que pensaba, me producen un rechazo tan grande, que me impide volver con un ex Y diciendo esto, sueno como pesona pretenciosa, que nunca me fue bien, porque pido demasiado o busco algún tipo de ideales que no existen, pero no es así, siempre busqué a un hombre con valores y no que no se equivoque, con un corazón dispuesto a dar en la medida en que recibe y que no se golpee el pecho como gorila para hacer ver a otros, que se la aguanta, que es fuerte y todo eso que es tan importante en la jungla, donde convive con otros animales. Yo creo, que muchos hombres no comprenden el valor de la reciprocidad, de no dar de más para contentar a las mujeres, y no dar de menos, para no lastimar. Se necesita mucho valor para sacarse la armadura, y entiendo que hasta que el humano alcance la evolución, puede ser necesaria, pero no con todo el mundo, es básicamente como no sacarse el uniforme, ni para comer, dormir o bañarse... ¿Suena ridículo no? Pero eso hacen, viven anestesiados, aislados, alejados de las emosiones que nos hacen sentir vivos y como están tan aislados de todo, solo sacudones fuertes les llegan parcialmente, pero... esos movimientos sísmicos que los hacen vibrar, si son fuertes, pueden ser peligrosos
En defintiva, escuché que no puede haber amor sin admiración y sí, creo que es así, por eso solemos enamorarnos del contraste, de lo que esa persona hace y creemos que nosotros no podríamos, aunque no sea cierto. De su libertad, de su osadía, su paciencia, o lo que veamos como increíble, como un valor único y destacado en la otra persona, pero... esa relación no es posible, si no estamos dispuesto a abrir el panorama. El tema es, que si admiramos a alguien porque puede hacer cosas que nosotros descartamos de plano como posibles, es porque estamos bloqueados con eso y... ¿Es real nuestra incapacidad? No, seguro que no, hay patrones de comportamiento que no se reconocen como vallas, porque son parte del paisaje conocido y se aceptan como normals, pero el entorno se hace más bonito sin ese bloqueo. Tal vez, el otro, tiene crecos que son ridículos para tu forma de ver las cosas, pero... si no pueden ver el escenario completo, no van a poder verse bien el uno al otro. No todas las limitaciones son reales, un ochenta por ciento de ellas son fruto de miedos por circunstncias que ya no existen o que nunca fueron reales.
Yo creo, que nos enamoramos, porque es bonito compartir la vida sin capturar a nadie, sin perseguir, amenazar o condicionar a otra persona. Es lindo reírse de las equivocaciones, aprender cosas nuevas, celebrar las diferencias somo algo que suma. Admirar a otro humano, que no es el modelo de perfección robótica que algunos creen ideal. Admirar su generosidad no forzada, no exagerda. Verlo disfrutar de lo que le gusta hacer, en un marco de lealtad, respeto, diálogo y ternura.
Norma.
