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domingo, 15 de marzo de 2026

Y otra vez, los ocres

Y no sé qué más decir, estoy vacía,
voy pensando en el progreso que debía.
Y me dicen que voy bien... yo no lo veo,
mí cansancio no se ve, y no es del cuerpo.

Y otra vez, los ocres en las hojas sueltas,
en su crepitar constante en la acera.
Las flores... fragancias que ya van menguando,
y que se acompañan de algún gris pesado.

Y ahora es el viento... viene a hacerlo suyo,
mí amor al verano que llega profundo.
Quiero esas mañanas... aún no se han ido,
salgo a caminar, porque es positivo.

No quiero ese frío que trae el invierno,
y en esas tormentas, algo llueve adentro.
Y no... yo sé que no puedo evitarlo todo, 
que el cielo decida abrigar mis hombros.

Compraré un paragua, este es el momento,
los días se acortan, por eso no quiero.
Los años se pierden, en el sur del mundo,
son ciclos que vuelven, cómo examen curvo.

No quiero que lleguen escenarios nuevos,
yo sé que he elegido... y sé lo que espero.
Me dicen que suelte, y luego agradezca,
que algo define, la historia... y la guerra.

No quiero fingir, yo no quiero hacerlo,
me duele el verano, cuando no es eterno.
Y si que he entendido lo que si me excede...
no quiero que digan que ya nunca sueñe.

No puedo olvidar que fue ese verano,
y que el tiempo injusto, me robó el encanto.
¡Qué gélido el tramo de prueba y batalla!
¿Qué sentido tiene si ya no hay un mañana?

Norma.



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