Si, soy una persona reservada, aunque no se perciba a simple vista. Trato de tener diálogos sinceros, pero esquivando ser brutalmente honesta o mostrarme, como quien exhibe una novela dramática. Si, es verdad, mi vida fue muy dramática por muchos años, por eso lo que escribo, no tiene que ver con lo que dice la psicología, filósofos o eruditos en el comportamiento humano, son conclusiones de vivencias propias.
Algunas situaciones solo viven en mi interior, y no es por falta de confianza en quienes me rodean, solo que de tan profundas, creo que suenan fantasiosas.
Soy de esas personas que caminan entre la gente, sin verlas realmente, y no es desprecio o apatía, es algo que incorporé, cuando hasta una mirada directa me hacía sentir incómoda. Por ese motivo, no me rodeo de mucha gente, y también, porque percibo algunos estados de ánimo que pueden hacerme sentir mal.
Sé que puedo ser medio pesada con ciertos temas, por lo tanto, aprendí a leer microgestos de cansancio, lo que me permite, saber en qué momento cambiar el tema. También aprendí a no ofenderme cuando alguien no percibe que yo estaba tratando de explicar algo, pero en cualquier pausa, dan por terminado el tema. Y bueno... no pasa nada, ya sé con quien no debo intentar revelar una opinión, que ni siquiera será escuchada.
Y de tanto ver, me muevo con más cautela, porque ya no gasto energía innecesaria en lugares que no me aportan nada. No busco validación ni reconocimientos, pero si llegan... agradezco con alegría.
Aunque nadie lo diría, puedo ser muy pasional también, pero esa parte de mí, se restringe a momentos en que mi confianza no sufre perturbaciones de ningún tipo.
Tengo varios mecanismos de defensa que se me activan como alarmas, pero entiendo que eso es más normal, que forma parte de la supervivencia.
Una de mis tareas más repetitivas, es tratar de encontrar equilibrio, porque eso no se sostiene solo. Sé que los extremos, son complicados y los juicios rápidos también, aunque a veces me gana el impulso. Y sí, debo admitir que dudo, que me agoto, me desespero y me enojo, pero no hay deseo de venganza o de perjudicar a nadie, solo es mi humanidad que no aguanta tanta consideración hacia los demás.
Algunas personas afirman que no todos lo excesos son malos, porque nadie los rechazaría, mmm... yo lo dudo, aunque puedo ser intensa con temas determinados.
En definitiva, las plantas siempre son buenos ejemplos. Algunas se ven más bonitas en climas áridos, tropicales, o incluso, en zonas frías. Hay plantas que buscan sombra, otras disfrutan más del sol, están las que viven mejor en solitario, y existen casos, donde no se pueden separar dos plantas, porque se marchitan. Algunas plantas tiene flores poco agraciadas, pero... dan frutos, vemos el ritmo de floración de las que buscan algunas estaciones del año para desplegar colores y otras, que solo son verdes, pero... en diferentes tonos y densidad.
La variedad es infinita, incluso, insólita, si hablamos de algas. Po eso, la conclusión, sería que no existen fórmulas universales para el trato que fomente su desarrollo, y todo es una cuestión de encontrar la medida justa de agua, porque, algunas se ahogan en el exceso, otras viven solo de agua y luz y oxígeno y, lo que todos sabemos... la falta de agua, también las mata sin remedio, aunque algunos cactus tengas su reserva, para los períodos de escasez extrema.
¿Por qué digo esto?... simplemente, porque estoy convencida, que somos un rebaño, solo en apariencia, pero no existe resoluciones infalibles, dos más dos, no siempre es cuatro en las relaciones humanas, cada ser es único e irrepetible, aunque exteriormente, la gente busque ser un ideal estético o un estereotipo, de perfección en otros aspectos. No subestimemos la capacidad de tolerancia, pero tampoco juguemos con los límites, porque nadie está dispuesto a someterse a exámenes como si fuera un objeto de laboratorio.
Ante todo, la humildad de reconocer los errores, de saber que no se gana a cualquier precio, y la dignidad de no comprimirse en espacios asignados, solo por agradar. La expectativa ajena, solo es eso... ajena.
Norma.
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