Las letras se deslizan por mis dedos,
como pajaros migrando del invierno,
como el tiempo que se filtra en su goteo,
como nubes inestables desde el cielo.
Y es verdad, no siempre estoy como quisiera,
es esa luz que se ha eclipsado... siento pena.
Quisiera estar como ese brillo de la aurora,
y no es posible, ya lo sé... busco la forma.
Y por la noches, vuelve eco del misterio,
mal consejero, mal amigo... un desconcierto.
Y yo, que intento equilibrar, me toca esto,
esta caótica visión que ya no quiero.
Es tan difícil sostener una esperanza,
esa fatiga que el esfuerzo deshilacha,
y ahora mismo, ya no tengo un argumento,
ni una historia que contarme en el silencio.
Si el calor llega muy tarde... o ya no llega,
o si me urge extirpar viejas quimeras,
será el Invierno esa opción inevitable,
y ese abrigo, que sea fiel a un nuevo talle.
Limpio mis hombros de ese peso innecesario,
y aún suspiro, pero debo acomodarlo.
Cuidé historias de ilusión... solo era magia,
trucos posibles en un tiempo de ignorancia.
Y me rompieron sin un dejo de consciencia,
cuando el poder sobrevivir era una urgencia.
No hubo nadie que entendiera mis heridas,
las que más duelen son internas... escondidas.
Y al final, si estoy más fuerte... fue forzado,
ese recuerdo que cuidé, fue destrozado.
Esto no va a continuar, no lo merezco,
no quiero pruebas, ni reproches, ni silencios.
Hoy ya no admito que mi voz sea ignorada,
que mil excusas, me retrasen la esperanza.
Qué alguien crea que juzgarme es permitido,
que alguien crea que decide en mis dominios.
Cierro mis ojos y que y reviso mi tristeza,
que al despertar, vea quien es... y quien no era.
Que el tiempo pasa, sin dudar y con urgencia,
que lo que fue cartón pintado, quede afuera.
Norma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.