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sábado, 18 de abril de 2026

¿Historias imposibles?..

 


 Hoy, estaba lavando los platos, y recordé algo que sucedió hace muchos años y lo dejé ahí... en el momento en que me impactó, me activó una emoción de frustración y tisteza. Y es verdad, no me involucraba directamente, pero... suelo meterme en las historias que escucho, para poder generar una devolución honesta y empática.

 Para explicar porque la traigo al presente, primero debo aclarar, que soy una persona que he escuchadado muchas historias en mi vida, porque me gusta entender los diferentes ángulos, desde donde cada persona interpreta la vida, y toma las decisiones, incorrectas o no... según mi propia visión y criterio.

Tengo la suerte... o no, de generar confianza en algunas personas, que me confían sus historias, incluso, con la frase, "Esto no lo sabe nadie". Explico estos temas, porque de forma involuntaría, escuché algunas historias propias de novela. Y hoy, en circunstancias totalmente cotidianas y simples de la vida, recordé, el día que esa mujer me contó su historia, y me sugirió contarla desde la esencia, desde la magia, sin hacer hincapié, en poner en evidencia, las identidades reales de los personajes... tal vez, para que no muera del todo, aunque sus personajes ya no estén en este plano, aunque yo haya tenido el privilegio de escuchar esas historias censuradas por la epoca y la cultura absurda del siglo pasado, aunque la tosudez del humano intente repetirlas, a pesar de no encontrar hoy, tantas vallas, como las impuestas por esas personas que se investían con la autoridad que les concedía su perversa arrogancia... como grotescos dioses paganos.

Bueno, después de estas aclaraciones necesarias, paso a los hechos reales, distorsionados en identidades.

 Todo comienza a mediados del siglo XX, cuando una socidad, se enmascaraba en apellidos con linaje, prejuicios, formalidades y restricciones, que hoy concideraríamos ridículas, llenas de por qués, sin un argumento realista o justificable, pero, que absurdamente, se aferran con uñas y dientes, al bastón de mando, que aún pretenden sostener con egoísmo y arrogancia.

 Tomemos en cuenta, que en esa época, el papel de las mujeres, solía ser asfixiante y reprimido. Momento de la historia, en que su papel estaba expandiéndose en la sociedad, pero eran pequeños pasos, que hoy se sienten insuficientes. Como que una mujer de clase media, o alta, pudiera tener acceso y aprobación familiar, para introducirse en un mundo competitivo, donde se sentía el rechazo de muchos hombres, que, según he escuchado, debatían con total impunidad, si el cerebro de una mujer, era apto para la ciencia o para el gobierno, como si la capacidad se midiera en centímetros cúbicos. En tal caso, pensé,cuando escuché esa grabación, si la idoneidad o inteligencia, se media por el tamaño del cerebro, sería justo, que nos gobierne un elefante, o una ballena... y no es mala idea.

 Ella, me mostró una foto de su juventud, y debo decir que era muy bella y se podría decir, que privilegiada, para los años cuarenta, dado que, pocas mujeres terminaban un profesorado, y ella tenía más de un título en su haber. 

 Era una mujer de carácter y principios, capaz de hacer poner de pie a las personas de un bar, porque se comenzaban a escuchar las primeras notas del Himno Nacional Argentino. Lo curioso, y doblemente valiente, es que, era un bar, pero en una región de Francia. Y así comenzó todo, lo hizo. 'El, la vió en ese escenario, atípico... imposible de creer, se deslumbró y se acercó a hablarle.

 Él, era un artísta plástico, que se negaba a vender algunas de sus obras, porque sentía que eran sus hijos. Ella, en su elegancia y conducta impecable ( imagino que habrá contrastado). Él, con la bohemia imagen del artísta frances. La ciencia y el arte, parecen opuestos, pero... lo diferente, produce una magia intrigante y peligrosa, que atrae y emociona.

 Y el amor arrasó con prejuicios, culpas y mandatos familiares y culturales. Surgió sin querer, como un arrebato de la rutina ensombrecida, por matrimonios impuestos, o maquillados con un legado de deber y aceptar.  Cuando el esposo apropiado, no era el amoroso enamorado, el fiel o respetuoso hombre, porque en algunas esferas de la sociedad, el verdadero valor, pasaba por el dinero, el status y círculo social, que iba a compartir con la mujer que llevaría su apellido. Pero... al cruzar el umbral de su legado elegante y prometedor, la realidad,  mostraba su cara más fría y trasnochada, que ponía al amor en el rincón censurado, donde viven la ilusiones ingenuas.

 A partir de ese momento, ella cruzaría el mar cada año, no solo con la idea de disfrutar los paisajes colmados de historia del viejo contimente europeo, ahora, la ilisión romántica de un amor prohibido y desestructurado, era el aliento que sostenía la ilusión durante los meses de trabajo y rutina, perfectamente adaptada a los designios de una sociedad, que recién comenzaba a reunirse, para escuchar algún radioteatro o  la voz de algún cantor de tangos, que con sus compases, iba dejando esa fama de baile prohibido y arrabalero, para imponerse en salones de baile. Cuándo Azucena Maizani, le había abierto el paso a las voces femeninas más agraciadas, bajo la implacable supervisión de los hombres del tango, que le impusieron esa imagen trajeada de mujer ajustada a las condiciones del ambiente.

 Esta historia, que podría haberse desarrollado en los estudios de Argentina Sono Film, en la etapa del "Cine de Oro" de la cinematografía argentina. Lamento no saber más detalles, solo sé lo que ella me contó y me pidió que plasmara con mis letras ( ella me leía, y también me corregía, cuando lo creía necesario). Solo sé, que esa historia se prolongó por años, que él le prometía, que esos cuadros, que no vendía, porque eran parte de él, algún día, serían de ella. 

 Y así fue, tras su muerte, su última pareja ( varios años menor que él ), cumplió con su última voluntad. Y su amor... esa bella joven, que ya había vivido unos cuantos años más, no había perdido sus rasgos y su personalidad. Se organizó, y se marchó a Francia una vez más. Después de una breve estadía, regresó con esos cuadros, que exhalaban movimiento y color, llenando las paredes de su comedor, desde una baja altura, hasta casi tocar el techo, como si fuera un cielo interno, reservado para estos relatos donde flores y bailarinas, danzaban en un espiral de óleos espesos y brillantes.

 Y como la charla fue bastante íntima y consensuada, le pregunté, por qué, si su relación formal, era tan tormentosa y distante, la idea de una separación, parecía no tener chance de encajar en ese paisaje que rescataba el amor, solo para volver a esconderlo, con un celo calculado y milimétrico, Ante mi duda, comprensible y desafiante, ella me respondió, que en esos años, la separación ( porque el divorcio no existía), era el camino a la humillación y al escarnio. 

 Mi impotencia, ante esas historias, que tienen el potencial... y no llegan a ser, me sumergen en una sensación extraña de tristeza y bronca, porque, aunque la ciencia insista, en que el amor, se produce por la liberación de ciertos químicos del cuerpo, que provocan impulsos emociones, y todo lo demás que se quiera adicionar, yo creo que el amor, es como un privilegio, que pocos viven de forma correspondida. Por lo tanto, esconder el amor, despreciarlo, o postergarlo por un documento diseñado y firmado por personas, es como despreciar un bello regalo del cielo, hecho a medida.

 Así también, recuerdo otra historia, dónde la bella dama, también era la esposa de un alguién, pero, donde el amor, no llego a la cita que los definió como pareja, pero la urgencia de no ser tildada de "solterona", o la insistencia perpetua de una sociedad que condenaba a una mujer a criar hijos, ser "hacendosa" y dedicar su vida, a demostrar lo "pulcra y decente" que podía ser, mediante el máximo esfuerzo y sacrificio. Posiblemente, todo y más de lo anteriormente mencionado, hizo que esta mujer, cediera ante el acoso, y accedió a seguir el camino formal.

 Pero... cuando el corazón no está ocupado, su propietario, tiene las llaves para dar acceso a quien quiera, y así sucedió.

 Él quedó deslumbrado con la belleza externa de ella, y, aunque él también era casado, se lo dijo, pero ellla (según me contó), rechazó esa osadía, pero... la atracción, fue inmediata e innegable, sin duda, el hombre más lindo que había visto, y su voz, que sonaba impostada, la derritió al instante, pero mantuvo su pose y compostura. A pesar de la cercanía, solo volvieron a cruzarse un par de veces más, por motivos externos y puntuales.

 Por años, el dejaba mensajes para ella en su teléfono de línea, con su voz de galán enamorado y ella lo grababa, para poderlo escuchar una y otra vez. 

 No sé muchos detalles, pero sí me contó que vivían cerca, que ella siempre supo todo lo que sucedía en su familia y supongo que él también. Ella pasó muchos años muy difíciles, por una enfermedad tortuosa que padecía su marido y él pasó por algunos fallecimientos y el posterior deterioro del cuerpo, que derivó en problemas cardíacos. 

En el tiempo que yo la conocí, muy posterior al fallecimiento de su esposo, insistí en animarla para tener un acercamiento con él, pero ella nunca cedió en su postura, por la esposa de él y porque ella ya se había acostumbrado a vivir sola.

 Y sí, yo escuché su voz en el teléfono, y se percibía la profunda calidez de sus palabras, a travez de sus cambios de tonos y matices. Una profunda impotencia me asaltaba, y no entendía, me repetía... ¿Por qué?. ¿Por qué desperdician estos regalos del cielo? y ¿Por qué apuntaban a apostar todo a personas, que a simple vista, no iban a comprender que su camino no era permanecer unidos, porque uno de los dos, no tenía el corazón puesto en ese vínculo?, ¿Por qué el autoengaño, o el engaño a sus parejas?. Y ahora, muchos años después, cuando la mayoría ya no existe, me pregunto... ¿Sería solo una distracción, disfrazada de amor platónico y pohibido?, ¿Será que eligieron el camino de la infelicidad, porque importa más la opinión ajena, que nuestro propio juicio?

 Realmente, no lo sé, me angustia ver, como los humanos, se sabotean la paz que trae la verdad, se esfuerzan por ser admirados y admitidos, cuando sería más fácil, decir la verdad y dejar de excusarse con que no quieren lastimar a nadie, cuando, en realidad, siempre alguien sale herido... El tema es ¿A quién se sacrifica?

 Por ese motivo, la coherencia, la lealtad y la verdad son el único camino. Lo demás... solo espejitos de colores.


Norma.

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