Amo su sonrisa, amplia... relajada,
y esa picardía que asoma sin causa.
Esa esencia inquieta, curiosa y activa,
la luz de su aura, cuando no hay fatiga.
Tal vez, suene extraño que hable sin tiempo,
que repita estrofas de antiguos versos.
Recuerdos ausentes, que nunca se han ido,
que vuelven y juegan, sin espacio fijo.
Y puede ser raro, o sentirse absurdo,
años han pasado, vivencias, terruño.
Cicatrices grandes, promesas grabadas,
que abrazan, sostienen, sin soltar el ancla.
Y de alguna forma, no se desvanece,
pero se acomoda y esquiva la muerte,
Y vive conmigo, aunque no lo vean,
me enoja, conmueve, me divierte... y vuela.
Una historia rota, ausente, o etérea,
parece mentira... o verdad a medias.
Y quedó a mi lado, no se va... y no llega,
trascendió el silencio, rencores, barreras.
Y yo no comprendo, le pregunto al cielo,
si será esa foto, que sonrie muda, a pesar de tiempo.
Y... ¿Qué hago con eso que vive conmigo?
parece un fantasma, platónico, ajeno... flotando en el limbo.
Yo bajé los brazos y que Dios resuelva lo que no he podido,
no hay promesa rota, fue a un personaje que me ha confundido,
cuando abriendo el alma, jugué sin querer, a peder el juicio,
y a pesar de todo, partí por salvarme... pero no hay olvido.
Los sueños reales, con rostro, o en alma,
como una explosión de fuerza y de calma.
Sonriendo alegre, pleno, entusiasmado,
y yo con prudencia, midiendo mis pasos.
Norma.
