Esta vez será distinto, puedo ver con claridad,
no habrá sombras ni delirios, paso a paso... honestidad.
Le diré adiós al miedo, de no saber que esperar,
un alma buena, no esconde, se ilumina en su verdad.
La noche oscura ha pasado, el sol va a volver a entrar,
sin intrigas ni artilugios, sin decir... vas a llorar.
Hoy, descubrí en silencio, qué está bien para mi paz,
para el abrazo sincero, sin un trono que cuidar.
La sanidad me ha cubierto, al llegar el hurcán,
cuando los ojos oscuros decidieron atacar.
Cuatro ángeles guardianes, me guían en tempestad,
dejan mensajes en otros y me alertan al entrar.
Siento mi cuerpo con vida y mi mente en claridad,
no habrá huella tan profunda, que no pueda superar.
Mi estandarte es muy blanco, mi lealtad es equidad,
ha pasado la tormenta, y me voy a cosechar.
Y llegará con confianza, lo majestuoso... lo audaz,
la edad, nunca es la roca que impida avanzar.
La templaza y la alegría son amigas, y es real,
son un ramo de entusiarmo, son dos rosas de cristal.
Norma.
