No entendía que me pasaba, por qué descartaba todo lo que escribía, y no es que esto no sea algo que cada tanto suceda, pero esta vez, se sentía diferente.
No voy a decir que soy de esas personas, que cuando tomo un trabajo, tenga la certeza de cuál va a ser el resultado, pero, evidentemente, transmito confianza y la gente confía en mí. Pero... debo confesar, que algunos desafíos me dan miedo, que no sé como, pero de alguna manera lo podré superar. La vida me obligó a tomar esta postura por supervivencia, por necesidad de ser autosuficiente y poder ayudar, a quien se lo merece.
Tengo un trabajo, que cuando parece que ya está listo para entregar... surge un problema, imperfecciones, errores... no sé, se ve como un castigo, más que el desafío que auguraba ser en un principio. Creo que ya lo desarmé como cuatro o cinco veces, cambié piezas, ángulos, rehice tantas veces los mismo, que ya lo sentía como karma, pero... cuando me suceden estas cosas, y parezco estancada en un bucle, sé que tengo que parar y ver que me está queriendo mostrar esta experiencia. Es difícil percibir el mensaje que trae esto, pero, si no me tomo el tiempo de entender, se me atrasa todo y me pone en encrucijadas incómodas.
Retomando el tema... hoy, entendí, obvio, no es el trabajo en sí, es para que entienda que se siente, cuando uno entra en una espiral agotadora, que perturba la realidad, al punto de sentirse atrapado. Pero todo es mental, es la sensación de sentir que te van a juzgar por haberlo hecho mal, por no ser suficientemente bueno en lo que haces y sentir, que todos lo van a saber y van a interpretar, que tus aspiraciones son muy pretenciosas y que no estás a la altura.
En conclusión, no es que yo no sea comprensiva o empática con lo que le toca vivir a otros, pero... no siempre, tengo la paciencia necesaria para entender rasgos de personalidad, que interfieren en la decisiones. No es que yo tenga autoridad para juzgar actitudes que considero irracionales o extrañas, pero... cuando me tocan de cerca, profundamente, es inevitable. Y si a mí me puede pasar en algo pequeño, no quiero imaginar lo que debe ser estar sumergido en un lugar donde la regla es, conservar con uñas y dientes, cosas no son eternas, que se pueden destruir por un mal movimiento. Entonces, me pregunto... ¿Qué hacen?, eso no trae felicidad, solo emparcha espacios vacíos. Pero, sé también, que algunas personas tardan más en ver, y otras, necesitarán varias vidas más.
Esto que voy a decir, parece no tener relación con lo anterior, pero sí la tiene. Yo siempre creí que las personas, eran dignas de otra oportunidad, pero... por inexperiencia, me equivoqué
. Me di cuenta, que algunas personas, son como esos rastros de humanidad que quedaron en Pompeya, tras la feroz embestida del Vesubio, por fuera, se ven como indefensas personas a las que el fuego calcinó, en un momento de horror y vulnerabilidad, aunque, por dentro de esa cáscara, no quedaron ni los huesos de lo que fueron. Y uno compra esa figura de un pasado desgarrador, asumiendo, que se merecen la consideración de quien ha sufrido. Y otra vez, pero... cuesta creer que hay gente que vive así... huecos, insensibles, e incapaces de generar luz y sensibilidad humana, aunque uno no pueda evitar sentir compasión por momentos. Es importante no dejarnos manipular por esa fachada, porque, es verdad que han sufrido y es verdad, que su destino ya fue marcado, pero no es responsabilidad de nadie. Algo pasó, incluso, pudieron haberlo pactado antes de nacer, pero, no tiene derecho de torcer otros propósitos, porque no puedan alcanzar sus caprichos.
¿En qué me ayudó todo esto? Me ayudó a entender, que no todos pueden solos, que la unión hace la fuerza y que nadie tiene el poder de interferir en la voluntad ajena. Que hay personas que son ladrones... parásitos de la energía, el talento y la luz ajena, porque no son capaces de generarla. Los vampiros de las películas actúan así, alimentándose de otros y perturbándoles la vida, pero no pueden con la luz, con los espejos y la verdad.
Bueno, tampoco con los ajos, pero bueno, tal vez, solo tengan que privarse de algunas comidas jajaja.
En definitiva, esto se soluciona huyendo de todo lo que nos hace mal... la vida es bonita lejos de lo turbio que irradian esas almas deformadas.
Sin culpa, no sos Dios, no tenés obligación de cargar con nada. Tu misión te espera y un amor también, si es lo que estás eligiendo.
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