Y camino de regreso, por las calles conocidas,
las que fueron confidentes, cuando la vida oprimía.
En las que aguanté ese nudo, que tenía en la garganta,
el que deshice con tiempo, con esfuerzo y esperanza.
Y camino de regreso, como si nada pasara,
donde me esperaba el sol, nubes, lluvia, viento y calma..
Unas veinticinco cuadras que recorría apurada,
con la mano de mi hija y su mochila en mi espalda..
Y camino de regreso, reviviendo los recuerdos,
con su carita y sus miedos, protegidos con mi cuerpo.
Y ese reclamo en llanto, por su infancia y sus carencias,
jurándole el compromiso, de compensar tantas grietas..
Y camino de regreso, a la casa que cobija,
que dejé y que regreso, porque me dió la salida.
Porque una unión no asegura que se ensalce un compromiso,
porque algunos solo miran lo que se ve sus ombligos.
Y camino de regreso, con la calma concedida,
con la nostalgia de letras, que volqué en mis poesías.
Y de todo lo vivido, solo tengo una disculpa,
a mis hijos y sus almas, por esa vida tan dura..
Y camino de regreso, sin rencores y sin dudas,
no llegó la explicación que le pedí a la excusa.
Y no importa, en soledad, acomodé las renuncias,
y yo sigo como sea, mientras sostengo sonrisas.
Y camino de regreso, por esas calles nubladas,
colmadas de hojas ocre, hojas rojas y doradas.
Y comprendo que es más fácil, esperar, que mover algo,
que asumir, que era difícil enfrentarse a ese pasado.
Y camino de regreso, paso a paso en mi cosecha,
el silencio no ha ayudado... se sintió como condena.
Pero está bien, yo camino, si saber que es lo que llega,
confío, en que bajo el cielo, se descorre toda niebla..
Norma.

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