No esperes todo aquello que es de humo y es de piedra,
ni busques flores bonitas, donde solo hay maleza.
No esperes siendo fiel, cuando a nadie le interesa.
no esperes el amor, que no avanza... o se fragmenta.
No le des al indeciso, ni una hora de tu tiempo,
que no estás rogando al cielo, ni atrapada en desespero.
Solo vive con las ganas que te inspiran los momentos,
no postergues esos planes, por la apatía del necio.
Que el silencio, no sea pausa, en las páginas de un cuento,
ni fantasía de otro, por creerse muy selecto.
Que puedas decir ¡Ya basta!, cuando aún estas a tiempo,
no claudiques en valores, por acoplarte al desierto.
Nunca abraces con cariño, a un muro de cemento,
ni acompañes a esa sombra, que simula ser un perro.
No traiciones tus ideas, ni descartes sentimientos,
nunca aplaques tus palabras, por no dañar lo deshecho.
Nunca aceptes las fracciones, exige que esté completo,
no mereces las migajas, de un banquete palaciego.
Nunca creas en las frases que sustituyen los hechos,
ni esperes en la puerta, bajo el frío del invierno.
Nadie merece ser parte, de un tal vez, o de un secreto,
que no pese ese pasado... el presente es lo concreto.
No alimentes los egos, ni te encojas a otra altura,
no expliques a distancias, lo que dolió su estructura.
No reserves, no acumules, que la vida no te espera,
que es un hermoso viaje, cuando cortas las cadenas.
Nunca entregues tu lealtad, si no saben valorarla,
y no cubras las espaldas, de un guerrero sin batallas.
Al final, miras el campo, que sembraste con templanza,
y entendés cuál fue el costo, de abrigar una esperanza.
No hay reloj que se acomode y revierta lo sufrido,
pero... el verano no llega, si el frío no se ha ido.
No esperes, no hay promesas que justifiquen lo anclado,
porque esperar es muy cruel, cuando no fue necesario.
No esperes que sea justo, aceptar ,es lo valiente,
no te culpes por sentir, en un mundo indiferente.
Norma.
