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lunes, 27 de julio de 2026

Yo no necesito

 


Yo no necesito que nadie me salve,

que digan que sienten, aunque nada cambie,

que sean fantasías que a nadie interesa,

como humo rosa, de dulce apariencia.


Yo no necesito muros infranqueables,

ni forzar las noches de luna inestable.

Yo no necesito poder o dinero,

sostener caretas... yo soy lo que quiero.


Yo no necesito promesas futuras,

ni lazos que arraiguen falacias y dudas.

Yo no necesito que otros me aprueben,

que me acepte un mundo, de barniz endeble.


Yo no necesito disculpas o excusas,

ni una confesión que expire las culpas.

Yo no necesito que siempre me elijan,

yo soy como soy... dueña de mi vida.


Yo no necesito salvarlos del miedo,

ni ser la heroína que juega sus juegos.

Yo no necesito una historia hermosa,

ni un cuento de hadas con brujas y sombras.


Yo no necesito que alguien regrese,

quien no me valora, se irá cuando llegue.

Yo no necesito mentiras... limosnas, 

ni ser con el tiempo, la novela rota.


Yo no necesito esperar sin tregua,

ni validación de quien nada arriesga.

Yo no necesito probar que no miento,

ni egos inflados, inmaduros... cruentos.


Yo no necesito huir de mi misma,

acepté ver todo, aunque me dolía.

Yo no necesito fanfarrias, ni halagos,

ni que pongan precio al sincero abrazo.


Yo no necesito que todos me quieran,

ni ser esa paz que otros esperan.

Yo no necesito ser solo un recuerdo,

no me cambia nada... creo lo que veo.


Norma.

No renuncio



No renuncio al aire tibio aire del verano,

ni al silente abrazo del sol esperado.

No renuncio al cielo limpio del descanso,

ni al ángel que vela por mis sueños sanos.


No renuncio al trino de las aves libres,

ni a soñar con algo, que tal vez, ni existe.

No renuncio al día con su hora en blanco,

ni a esa caricia de un gesto impensado.


No renuncio al cuadro sereno y silvestre,

ni a esos ocasos que dejan inerte.

No renuncio al trazo de la letra clara,

ni a esa verdad que no niega el alma.


No renuncio al digno bastión de mis manos,

ni a los estandartes que llevo guardados.

No renuncio a ver lo que el cuerpo habla,

ni a esas miradas que gritan sus causas.


No renuncio al dulce suspiro del alba,

ni a pedir al cosmos que traiga esperanza.

No renuncio a ver lo que duele al mundo,

ni a ser consciente de lo que sea justo.


No renuncio al flujo que corre en mis venas,

ni al trabajo limpio de crear coherencia.

No renuncio al punto que busca equilibrio,

ni al amor, si es fiel en lo más profundo.


Norma.