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lunes, 31 de agosto de 2026

La luna y el mar.



Con la mente en blanco, sigues caminando,

con el tiempo en cero y nada en las manos.

Con hojas en blanco, sin saber que llega,

en un lapso extraño de giros y treguas.


La luna, que es muda en su fase plena,

se duerme en un lento latir... sin certeza.

Nadie puede ver lo que lleva adentro,.

porque se ha eclipsado en cielo sereno.


Es de luz callada y parece quieta

algunos afirman que que sí, que se aleja.

Es sutil su paso... parece mentira.

¿Qué será del agua, cuándo al fin se rinda?


Algo la ha alineado, no fue voluntario,

ni la Tierra es todo lo que ve a su paso.

La pintan con luz , circular y plena,

o apenas visible, en creciente o nueva.


Dicen que es extraña, porque reverbera,

dicen,  que es muy grande y no hay coherencia,

dicen que es fragmento de algún pasado,

dicen, y no saben, cuánto  ha inspirado.


Y después de todo, ven brillar al sol,

cultos ancestrales de ofrenda y fervor,

pero, pocos piensan si habrá un final,

si algún día, la luna, se aleja del mar.


Ya no habrá reflejo, ni luz, ni templanza,

el agua sin freno, desborda... y avanza.,

ya no habrá mareas frenadas a tiempo,

ni luz en las noches, cuando el sol no ha vuelto.


Norma.

lunes, 24 de agosto de 2026

Nunca esperes


 No esperes todo aquello que es de humo y es de piedra,

ni busques flores bonitas, donde solo hay maleza.

No esperes siendo fiel, cuando a nadie le interesa.

no esperes el amor, que no avanza... o se fragmenta.


 No le des al indeciso, ni una hora de tu tiempo,

que no estás rogando al cielo, ni atrapada en desespero.

Solo vive con las ganas que te inspiran los momentos,

no postergues esos planes, por la apatía del necio.


 Que el silencio, no sea pausa, en las páginas de un cuento,

ni fantasía de otro, por creerse muy selecto.

Que puedas decir ¡Ya basta!, cuando aún estas a tiempo,

no claudiques en valores, por acoplarte al desierto.


 Nunca abraces con cariño, a un muro de cemento,

ni acompañes a esa sombra, que simula ser un perro.

No traiciones tus ideas, ni descartes sentimientos,

nunca aplaques tus palabras, por no dañar lo deshecho.


Nunca aceptes las fracciones, exige que esté completo,

no mereces las migajas, de un banquete palaciego.

Nunca creas en las frases que sustituyen los hechos,

ni esperes en la puerta, bajo el frío del invierno.


Nadie merece ser parte, de un tal vez, o de un secreto,

que no pese ese pasado... el presente es lo concreto.

No alimentes los egos, ni te encojas a otra altura,

no expliques a distancias, lo que dolió su estructura.


 No reserves, no acumules, que la vida no te espera,

que es un hermoso viaje, cuando cortas las cadenas.

Nunca entregues tu lealtad, si no saben valorarla,

y no cubras las espaldas, de un guerrero sin batallas.


 Al final, miras el campo, que sembraste con templanza,

y entendés cuál fue el costo, de abrigar esa esperanza.

No hay reloj que se acomode y revierta lo sufrido,

pero... el verano no llega, si el frío no se ha ido.


No esperes, no hay promesas que justifiquen lo anclado,

porque esperar es muy cruel, cuando no fue necesario.

No esperes que sea justo, aceptar ,es lo valiente,

no te culpes por sentir, en un mundo indiferente.


Norma.



lunes, 17 de agosto de 2026

La pregunta.


  Siempre pensé, que los años traerían certezas, fórmulas, salidas y un camino claro, pero... al menos a mí, no me sucedió así. Es increíble pensar, que muchas cosas que he vivido me sirvieron, y otras... no sé, no les encuentro un sentido. 

 La eterna pregunta, tan repetida y desmenuzada a través de la historia, da vueltas en un espiral, donde las respuestas, se alzan como un humo inevitable, y giran hasta disolverse en el aire, que contiene polen, sonidos, hojas y partículas, que se desplazan con la fuerza que impulsa al aire, para convertirlo en viento. 

 Y entonces, cuando la tarde se despide, en un espectáculo propio de la creación, cuando una inexplicable esfera roja se asoma desde el horizonte, desde los llanos propios del campo, amplio y generoso, que aún guardan el rocío de la madrugada, se siente esa magia.

 En esos días, que la lluvia no cesa, y te atrapa en su juego hipnótico, cuando una ventana o una puerta, te ofrece una butaca en primera fila, en ese teatro húmedo y nostálgico, donde las gotas caen con un ritmo adormecedor, o se multiplican en una implacable cortina de hilos cristalinos.

 También, en esas noches de verano, donde las estrellas se expanden o disminuyen, en su tímido parpadeo, jugando a ser reales o solo fantasmas, que dejaron su eco de luz en el universo y aún parecen vivas para nuestros ojos. 

Y no puedo dejar de mencionar, la imponencia de las montañas, como colosos inertes y poderosos, y la sensación de infinito, que el mar despliega en su abrazo de olas y sus profundidades misteriosas...

 Tal vez, contemplando un arco iris, mágico y fabulosamente irracional a la vista. Frente a alguno de estos momentos, el tiempo se frena, y todo parece silenciarse, entonces, surge la pregunta... ¿Por qué estoy vivo? Y, sinceramente, algunas veces, me cuestiono, si todo es tan real como parece. 

 Es extraño, pero suelo tener la sensación de que no todo es lo que parece, que el hombre, inventa fórmulas, respuestas, relojes, y medidores de cualquier tipo, para sentir que entiende, que lo puede explicar, que domina lo que existe, para no sentirse indefenso, frente a la omnipotencia de todo lo que puede ver y de todo lo que ya sabe, que sus sentidos no pueden registrar. Pero... yo sospecho, que si entendiéramos la fragilidad de nuestra vida, frente a un leve movimiento de la Tierra o de un fenómeno cósmico, aprenderíamos de un segundo para otro, que no se puede aprender sin la humildad, porque es la llave para abrirle las puertas a lo desconocido. Aún así, existen personas que prefieren no ahondar en esos temas, porque los asustan, y se debe respetar esa postura, porque cada uno vive o sobrevive como puede. Lo que no comprendo, es esa postura de superioridad que algunos se atribuyen, a pesar de no contar con garantías de ningún tipo.

. Y nosotors allí, en el medio, en la superficie de un planeta pequeño, diseñado a medida para nuestra existencia y aprendizaje. Sufriendo por amor, por necesidad, por resguardo, por certezas, por salud, por posibilidades, por ilusiones, por atención... o por lo que sea. ¿Qué absurdo no? pasan años, meses, días, horas y sus fracciones, y no hacemos otra cosa más que quejarnos, lamentarnos, culpar, criticar... y también agradecer (cuando nos acordamos), a algo, o a alguien que sentimos como una energía celestial, superior, creadora, indiscutible e incomprensible también.

 Algunos, se llenan de tabúes, dioses que reaccionan como humanos arrogantes y vanidosos. Otros, viven todo sin entender límites, o lo que provocan. Nunca faltan los que se sacrifican sin sentido, porque cada uno es responsable de su vida, pero si la empatía es auténtica, realza su valor. Convivimos en un escenario de personajes diversos y complejos. Algunos, se alinean detrás de un líder, aunque no estén de acuerdo en todo. Los rebeldes, se resisten a todo, aunque en ocasiones no lo sientan así. No faltan los que se obsesionan con el equilibrio, los que quieren ser solo espirituales o los que se contraponen, en su versión carnal y tangible de todo lo posible.

 ¿Quién tiene la razón, o está más acertado? Tal vez nadie del todo, todo depende del paradigma que crearon en sus mentes, los parámetros del bien y del mal, la visión personal, o más global de la existencia. Entiendo, que el error, está en desechar automáticamente lo que nos molesta, juzgar ante la incomodidad que nos provoca o sentir que ya lo sabemos todo. ¿Cuál es la salida entonces?.. Es posible que la única salida, sea la negociación, porque todos vivimos en una gran casa, aunque, por grupos, nos dividamos en habitaciones individuales. 

 Yo, no estoy filosofando, pretendiendo que tengo las mejores preguntas, ni encontrando las respuestas correctas, solo creo, que no todo es como parece, ni vemos todo lo que existe, y muchos menos, podríamos agrupar o etiquetar personas, por su aspecto, capacidad intelectual, destreza física, posición social, o por fórmulas matemáticas, que al proporcionarle datos, nos devuelvan un resultado certero, para catalogar a una persona, con la complejidad incomprensible que guarda en su interior.

 La concepción, es una conjunción casi mágica de dos cuerpos, desarrollándose durante varios meses dentro de otro humano, con todos los riesgos que conlleva ese proceso, que llamamos "natural".

 ¡Que la vida los abrace con ternura y los guíe por el mejor camino!


Norma.

 

martes, 11 de agosto de 2026

Casi...

                                                        https://youtu.be/h7-okfqHDpY

 Casi un corazón flotando en el viento,

casi una canción que dobló el intento.

Una dulce brisa suspiró en silencio,

lejanos mis ojos, contaron un cuento.


 Casi fue una noche que mostró su estrella,

casi fue un reloj, que encendió una vela.

Un capricho ingrato que torció el destino,

casi se agotó en un sueño indigno.


Casi fue escalera, al portal del alba,

casi fue una fuente de agua sagrada.

Un lazo de seda... tornasol y oro,

un cause apropiado... una luz sin rostro.


Casi fue el encanto propio de la magia,

casi un unicornio de intensa mirada.

Un encuentro extraño, planeado con gracia,

gentil y elegante, como la esperanza.


Casi fue el destello que rasgó ese cielo,

casi fue un perfume que opacó al lucero.

Un gesto atinado en la madrugada,

una confesión que guardó una carta.


Casi fue una estela de brillo inaudito,

casi fue posible, como se había escrito.

Una tentación, un ego, una evidia...

asfixió ese casi... causando una herida.


Norma.  

lunes, 3 de agosto de 2026

Me extirpo sentencias.


 No voy a pensar qué vendrá mañana,

tomo ese perfume que llega en la calma.

Aprendí a filtrar y a ser selectiva,

 voy en mi presente, sembrando semillas.


 Intento arraigarme a los cielos claros,

hoy, veo esas nubes de un techo nublado.

Trato de ser fuerte, cuando el viento llega,

no me victomizo bajo la tormenta.


 Acomodo el tiempo, por qué es prioritario,

soy la responsable de mis buenos pasos.

Todavía me duele lo que hizo daño,

pero no me quedo en recuerdos rancios.


 Si alguien no entiende qué me está pasando,

no voy a explicar... estoy trabajando.

No pierdo la fe, restrinjo mis puertas,

nadie puede entrar, si no me respeta.


 Y sí que es difícil, yo no busco atajos,

algo esta inconcluso detrás de mis trazos.

Creo en lo bonito que no está a la vista,

creo en la creación, el amor... la vida.


 Si me he equivocado... no podía verlo,

pero, si lo he visto... ahora ya es cierto.

Hoy quiero ser justa, neutral, positiva,

aunque no me atrape la amnesia incisiva.


 No soy la perfecta versión de lo bueno,

quiero ser humana... virtud y defecto.

No uso careta, pero me resguardo,

no abriré mis manos a quien me haga daño.


 Soy la tinta blanca, que escribe mis versos,

solo los verán, quien pueda entenderlo.

El perdón es bueno, en alivio propio,

no es cohercitivo, obligado... ancioso.


 No bajo los brazos, lo traigo en mi esencia,

mi mente sugiere, salidas... sus vueltas.

Me extirpo sentencias de viejos legados,

condenas, cadenas... grilletes pesados.


Norma 

domingo, 2 de agosto de 2026

Me da escalofríos

 


Buenos Aires tiene, una mezcla extraña,

por esa humedad de río... y nostalgia.

Y ruge la noche rasgando su luto,

rompiendo escenarios de ritual absurdo.


Se parte en un trueno, y queda vibrando,

el grito del cielo, que explota en un llanto.

Me acurruco al borde... me da escalofríos,

puedo ser muy frágil, sola en mis latidos.


Y respiro hondo, busco el equilibrio,

algo de la lluvia, me envuelve en suspiros.

Y siento ese frío, anclado a mis brazos,

como hiedra impropia haciendo reclamos.


Y otra vez se siente que nunca termina,

esa cruz de gotas, que tiembla... que limpia.

Una estrofa rota, me abraza en la duda,

como ese goteo, de un alero a oscuras.


Y me iré a dormir pensando en mañana,

mi almohada es discreta, y no dice nada.

Extraño el verano, de noche estrellada,

pero vivo un tiempo que yo no esperaba..


Se escuchan afuera, sonidos acuosos,

melodía de invierno, que pesa en mis hombros.

Cómo voz que vuelve, y es reconocida,

tan viejo y tan nuevo, que nada lo explica.


Norma.