Buenos Aires tiene, una mezcla extraña,
por esa humedad de río... y nostalgia.
Y ruge la noche rasgando su luto,
rompiendo escenarios de ritual absurdo.
Se parte en un trueno, y queda vibrando,
el grito del cielo, que explota en un llanto.
Me acurruco al borde... me da escalofríos,
puedo ser muy frágil, sola en mis latidos.
Y respiro hondo, busco el equilibrio,
algo de la lluvia, me envuelve en suspiros.
Y siento ese frío, anclado a mis brazos,
como hiedra impropia haciendo reclamos.
Y otra vez se siente que nunca termina,
esa cruz de gotas, que tiembla... que limpia.
Una estrofa rota, me abraza en la duda,
como ese goteo, de un alero a oscuras.
Y me iré a dormir pensando en mañana,
mi almohada es discreta, y no dice nada.
Extraño el verano, de noche estrellada,
pero vivo un tiempo que yo no esperaba..
Se escuchan afuera, sonidos acuosos,
melodía de invierno, que pesa en mis hombros.
Cómo voz que vuelve, y es reconocida,
tan viejo y tan nuevo, que nada lo explica.
Norma.
