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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Todo es personal.

  Con los años, entendí la importancia de no esperar mucho de personas o circunstancias. La vida es compleja, el futuro que imaginamos es como una mañana de neblina espesa y el pasado, se distorsiona, de acuerdo a la emoción que haya provocado.
 Un día, cuando mi hijo mayor era bebé, mi madre me dijo, que llegaría en momento, en que me miraría al espejo, y no podría entender cómo pasaron diez años, sin que me diera cuenta. Y sí, así pasó, pero no fue la única vez, varias veces en mi vida, el tiempo parece escaparse sin alternativa.
 Algunas etapas de la existencia, suelen ser más complejas que otras y, por extraño que parezca, las etapas de soledad y aparente calma, conllevan una revolución interna. El conflicto es interno, personal y profundo, donde las salidas que ofrecen los libros o los expertos, son desechadas por una voz interior, rebelde y desafiante, que grita enojada, que no pueden opinar sobre lo que no entienden del todo, porque es como querer ponerle un freno a un fenómeno de la naturaleza. 
 Por extraño que suene, somos parte de ciclos, como los lunares, por el inmenso porcentaje de agua en nuestro cuerpo, y por la influencia de la luna sobre los líquidos. También las hormonas y su influencia en los estados de ánimo, los químicos que segregamos, según el estímulo, la forma en que procesamos la información, los paradigmas de lo que puede ser... y lo que no, el entorno, los estigmas que cargamos desde la infancia e infinidad de otros motivos o contrastes posibles.
 Entonces me pregunto... ¿Cómo podría existir una fórmula secreta que agrupe a innumerables mundos interiores complejos de variantes aleatorias, en un solo diagnóstico?
 Y mi reflexión, tal vez un tanto insolente, nunca se resignó a esa premisa. Siempre creí, que las teorías son sumamente interesantes, pero, de ninguna manera, tan efectivas como la mayoría supone. 
 Incluso creer, que solo con silencio y calma, algo en tu interior te guía por el buen camino... permítanme dudarlo.
 Alguien pensaría que, de acuerdo con lo que digo, encontre la solución, o fórmulas alquímicas secretas que tienen el poder de trasmutar de la noche a la mañana procesos dolorosos, que solo con sonreir en la angustia, engañamos al cerebro o que la sensación de alivio que puede provocar el respirar bien, te va a solucionar todo de por vida, pero... la magia no existe.
 No es que sea pesimista, pero... el estar vivos, implica decisiones, movimiento, intuición, estrategia, cuidado, experiencia y un sin fin de habilidades, y todo eso, solo ayuda a poder elegir con un porcentaje un poco más elevado de acierto.
 Entonces, si somos seres básicamente emocionales... ¿Qué determina la emoción que acompaña a cada acontecimiento? Y ahí, todo vuelve a empezar, no depende de una sola razón, somos seres extremadamente complejos y sofisticados, aunque algunos, corten o anulen ciertas conexiones, para supuestamente, sufrir menos, aunque nunca lo consigan realmente.
 Sé que todo lo que he escrito, suena negativo o desesperanzado, pero no es así, solo quiero expresar esa rebeldía que me brota al escuchar a muchas personas que creen que la vida puede ser sencilla, siguiendo algunos tips, escritos con maestría y cierta autoridad, mientras que algunos, pensamos en silencio, que se aprende mucho más de un ejemplo. Es decir, si podés demostrarme que funciona,  yo te creo.
 Las personas, con frecuencia, siguen a líderes que te guían por el camino seguro de sus consejos y eso, los tranquiliza y todos estos estímulos de aprobación que estos oyentes generan, hacen que esa persona se suba al caballo de la verdad y el acierto, aunque su vida sea un caos, y tal vez, muy poco de lo que dicen sea efectivo en su vida personal. Así nacen los placebos verbales que hipnotizan a la gente desesperada por soluciones rápidas. Y sí, es posible que logren convencerse de que encontraron soluciones e intenten ponerlas en práctica, y porque apostaron con fuerza a esa idea, es muy probable que algunos consigan resultados, entonces... la premisa es ajena, pero los procesos fuertes para lograrlo, son personales y profundos, o solo son momentáneos, hasta que otra pista parezca más certera.
 Y así, pasan años y oportunidades, pasan emociones, llanto, bronca, momentos de calma, fragmentos de alegría, satisfacción o de entusiasmo, pero... las interacciones nos otorgan o nos quitan poder, a la hora de moldear una realidad. No tenemos ningún derecho de torcer decisiones ajenas, cada uno debe hacerse responsable de cómo maneja su vida y esas acciones, influyen directamente en otras personas, en los entornos, e incluso, en los paisajes.
 Por lo tanto, no quiero escuchar consejos, no pretendo halagos o incentivos. Mi vida es un laberinto complejo, imagino que como la de cualquier mortal, pero, no existe un plano universal para recorrerlo, ni caminos rectos, con salidas infalibles, solo se descubre el siguiente recoveco mientras se avanza. 
 Mi conclusión, es que tener éxito, depende de como definas a esa palabra, depende de qué estés dispuesto a sacrificar y si ese es realmente tu objetivo. 
 La perfección, depende de la ilusión que generó esa definición. Incluso, la verdad, depende de tus creencias, limitaciones morales, formatos aprendidos y conceptos.
 La vida ideal, es discutible, no todos esperamos lo mismo.
 Las utopías, idealizaciones e inspiraciones platónicas, son estrictamente personales.
 Incluso, el amor, u otras sensaciones y emociones profundas, son definidas desde diferentes puntos de vista.
 Es verdad, es importante expandirse y abrir las ideas con definiciones más amplias, pero... también la libertad debe tener límites sanos, no es necesario vivirlo todo y de ninguna manera se debe transgredir la voluntad de otros. El respeto bien entendido es un límite básico en un mundo compartido.

Norma.