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martes, 29 de septiembre de 2026
¿Cómo entender?
miércoles, 23 de septiembre de 2026
Y sí que me enoja.
Y sí que me enoja, no hubo un consenso,
alguien lo escogió... no hubo respeto.
No quiero escuchar que usé estrategia,
sí, me he equivocado, eso no se niega.
Y sí que me enoja esa espera impuesta,
yo no tengo jefes, ni me abro a cualquiera.
Soy lo que aquí ven... no me importa el juicio,
sí, soy muy sensible, y espero lo mismo.
Y sí que me enoja, si usan mi empatía,
o mi trato amable, por cuidar sus días.
La absurda arrogancia de creer que pueden,
verter su opinión como quien protege.
Y sí, me da bronca... si me han conocido,
que me fijen plazos, que se crean listos.
Que piensen que importa, si me dan o niegan,
que usen mi paz, como cura alterna.
Y sí, me sublevan los juegos mentales,
porque nunca intento manejar las frases,
porque lo que escribo, no tiene una meta,
yo no obligo a nadie, ni busco una tregua.
Y si que me enoja tanta prueba absurda,
no soy lo que quiero, si debo ser dura.
Detesto esa forma de buscar reacciones,
no tengo la culpa de sus decepciones.
Y sí, que me enoja la historia inventada,
la que se contaron... la que trajo calma.
Justificaciones de un trato incoherente,
no entendieron nada... y ganó su mente.
Y sí, estoy cansada de cosas impuestas,
no me han preguntado si estaba dispuesta.
Cuál sería el costo, si quería aceptarlo,
si estaba de acuerdo... o fue sentenciado.
A veces consigo no pensar en esto,
no soy responsable de lo que no he hecho.
Asumo la falla de haber permitido,
sin mala intención... yo confié en lo dicho.
Debí acostumbrarme a no ver respuestas,
a sentirme triste... a soltar quimeras,
a tener certeza, solo cuando hay hechos,
a ser más mental, ante el trato ajeno.
Y así son las cosas... no quería ser otra,
tomaron mi amor, como a cualquier cosa,
mi aliento genuino, como su derecho,
mi lealtad más noble... como trato ingenuo.
Y esto es lo que soy... no sé si me gusta,
extraño mi fase más tierna y más pura.
Me han roto mil veces... y me he levantado,
pero, ya es difícil entrar en mi espacio.
Todo tiene un precio, yo no pedí nada,
aposté al amor... y todo fue un drama.
Quisiera borrar, mucho del pasado,
pero... es lamentable tener que aceptarlo.
Y sí que me enoja que digan que es bueno,
que ahora soy más fuerte... ¿Debo agradecerlo?
¿Quién me quita ahora esta desconfianza?
Ya no sé soñar... estoy congelada.
Norma.
martes, 22 de septiembre de 2026
Aceptar
Es muy difícil de explicar lo que no tiene lógica... ¿Verdad?
Me gustaría poder escribir, y que cada palabra sea la expresión más pura de lo incomprensible, de lo que solo puede sentirse, aunque el cerebro no procese muy bien las emociones.
¿Cómo transmitir lo que implica sentir una emoción?
Aunque tardé muchos años en entenderlo, algunas personas, tienen bloqueada esa posibilidad, sin embargo, las emociones no son sinónimo de debilidad o de exposición, solo es la manera más auténtica de demostrar nuestra humanidad.
Nos empeñamos en ser inhumanos, fríos, calculadores, exactos, astutos... estúpidos, negando una esencia otorgada como un regalo del cielo, solo para encajar en un mundo que valora lo artificial, la tecnología, y el hecho de sumar objetos, que no nos vamos a llevar a ninguna parte, ni nos hacen más valiosos.
La vida no es fácil para nadie, pero así y todo, somos un engranaje más en esta maquinaria de existencia, donde podemos ser seres recordados por lo valioso de nuestro aporte, aunque solo se trate de nuestro rol en una familia o un entorno, o... ser recordado como un ser despiadado, mezquino, destructivo, o que algunas personas suspiren aliviadas cuando ya no estemos. Lo ideal, es encontrar el equilibrio... aunque sea una meta difícil de sostener.
¿Cuál es la forma correcta de vivir? ¿Quién puede tener la arrogancia de contestar esto con una guía detallada? Yo creo, que la forma menos difícil de vivir, tiene como base el no auto-engañarse, no traicionarse a uno mismo, no justificar lo que te hace mal, y entender que la competencia con otra persona, es una forma de desgaste voluntario, sin ningún sentido. Solo aspiro a ser mejor de lo que soy hoy, aunque el mundo no me entienda, aunque nadie tenga la certeza de cuántas noches he llorado en silencio, aunque nadie pueda ver todo lo que hay detrás de mi sonrisa.
Con los años, volví a cerrarme un poco, no porque desprecie a la gente, sino, porque entendí que es inútil explicar lo que los demás no tienen tiempo, o intención de entender.
¿Cómo se explica el esfuerzo de salir de la cama por las mañanas, cuando no hay una meta particularmente motivadora?, ¿Cómo explicar que pocas veces pido ayuda, porque me acostumbré a resolver o descartar?, ¿Cómo explicar que ya no tengo ganas de explicar nada?, ¿Cómo explicar que toda mi vida valoré mucho el tiempo, y no entiendo cómo la gente pretende jugar con eso, sin entender las consecuencias?
No pretendo cambiar lo que los demás hacen, sus criterios, sus decisiones... realmente, no.
-No comprendo el sentido de un pensamiento que se queda girando en una fantasía que no va a ningún lado.
-No entiendo cómo algunas personas, imaginan que es suficiente sostener un recuerdo, o decirte que por algún motivo, fuiste especial en su vida. ¿Y en qué me ayudaría eso a mí?
-No logro aceptar que debería agradecer el sufrimiento, porque transformó algo dentro de mi. A veces, solo deja como secuela: desconfianza, desilusión y emociones anestesiadas.
Así y todo, aprendí a vivir con esta sensación de no esperar nada, de entender que lo que tiene que llegar, llegará, si es que realmente hay alguien o algo en mi futuro. Lo que sí sé, es que yo ya no corro detrás de nadie, soy lo que ven, y me quieran... o no, voy a aceptar lo que me toque. Y no, no es depresión, no es coraje, no es manipulación, victimismo, o algo similar... es seguir caminando con lo que tengo, sin idealizar nada, entendiendo que cada uno está en su momento de evolución o retroceso, y yo solo tengo poder sobre mí.
Y es muy difícil para mí aceptar, comprender que mis sueños siempre fueron muy idealizados, muy utópicos, porque admiro profundamente la belleza de este planeta, a pesar de lo caótico que pueda ser a veces. Amo los amaneceres, los atardeceres, las noches estrelladas de verano, las flores, la majestuosidad de los árboles y las montañas, la fluidez de los ríos, la imponente potencia del mar, lo magnánimo de la tierra, de las semillas, de los frutos, de los silencios que realmente no existen, incluso, la lluvia, a pesar de la melancolía que me trae, pero... sé que es fundamental en un ecosistema variado, y necesario para todo lo que sigue vivo .
Sigo creyendo en el amor, en que el humano posee una fase muy bonita, que no siempre está expuesta. Creo, en una mirada, aunque sé que los actores dominan ese arte, pero aún así, trato de escuchar a mi intuición, a los efectos que mi cuerpo percibe.
En definitiva, trato de no culpar o justificar a nadie, intento no confiar en todo lo que veo o escucho. No me gusta esperar, detesto desperdiciar mi tiempo así, aunque en realidad, no esté haciendo nada en especial.
Es complicado intentar acomodar mis sentimientos, para aceptar lo que es... y lo que no, porque no está en mi esencia la resignación, pero... aprendo a no gastar mi energía en lo que no puedo resolver, así que, solo tomo lo que llega, y veo si lo acomodo o lo descarto. Tal vez, esto cambie en algún momento, pero no quiero sentarme a esperar milagros o acomodarme en ideas bonitas que solo son quimeras. Solo aspiro a aceptar lo que no puedo cambiar.
Norma
jueves, 17 de septiembre de 2026
Tan solo imaginaron que fue bueno
Puede ser difícil de entender, ese brillo gris en la mirada,
una luz nublada imperceptible, cuenco de una gota congelada.
Un velo flotando en su misterio, nadie se percata de lo dicho,
un camino frágil, sin sustento... la profunda voz de lo incisivo.
Una prioridad en su cuidado, nada que fragmente lo obtenido,
habla a su interior, y ella sabe, algo que omitió desde el inicio.
Nada se alteró en lo visible, algo transmutó sin más indicio,
ella se corrió de ese camino, algo que entendió, quedó escondido.
Y aunque no hay dos sin tres... así fue dicho,
¡Qué mal hace insistir, si no hay señal de algo preciso!
Nadie vió el derrumbe de un altar sobre su pecho,
nadie se alteró al advertir... muros sin paz, dichos sin hechos.
En un cielo nublado y algo ambiguo, harto de negarse en su desierto,
mira y evalúa el recorrido, algo adormecido... no es intento.
Llora sin sonido, nadie ha visto, flor de una emoción en detrimento,
muda, en su expresión más desvelada, grave, en lo profundo de su centro.
Algo la corrió sin más consulta... algo decidió desde su ego,
algo se apropió de algo impropio, alguien, no entendió que no era apego.
Nunca fue esa hiedra, y no fue orquídea, trepando sin pensar, sin desaliento,
no supieron ver que era genuino, ella decidió... y fue correcto.
Todos miran algo inesperado, ella supo ser más que el libreto,
nadie supo ver cuánto costaba, tan solo imaginaron que fue bueno.
Y no quiso explicar, pero intentaba, mostrar lo que omitieron en la huida,
y ella dijo... ¿Para qué seguir hablando, si no solucionaba la partida?
No hay forma de olvidar lo que ha vivido... irónica la fe, se ha congelado,
¿Qué le pasó al destino en su emboscada? ¿Por qué se dió ese giro inesperado?
Si no se va luz, habrá otro día, tan claro como un cielo despejado,
no niega su verdad, no va rogando, sus pasos son genuinos y callados.
Norma