Puede ser difícil de entender, ese brillo gris en la mirada,
una luz nublada imperceptible, cuenco de una gota congelada.
Un velo flotando en su misterio, nadie se percata de lo dicho,
un camino frágil, sin sustento... la profunda voz de lo incisivo.
Una prioridad en su cuidado, nada que fragmente lo obtenido,
habla a su interior, y ella sabe, algo que omitió desde el inicio.
Nada se alteró en lo visible, algo transmutó sin más indicio,
ella se corrió de ese camino, algo que entendió, quedó escondido.
Y aunque no hay dos sin tres... así fue dicho,
¡Qué mal hace insistir, si no hay señal de algo preciso!
Nadie vió el derrumbe de un altar sobre su pecho,
nadie se alteró al advertir... muros sin paz, dichos sin hechos.
En un cielo nublado y algo ambiguo, harto de negarse en su desierto,
mira y evalúa el recorrido, algo adormecido... no es intento.
Llora sin sonido, nadie ha visto, flor de una emoción en detrimento,
muda, en su expresión más desvelada, grave, en lo profundo de su centro.
Algo la corrió sin más consulta... algo decidió desde su ego,
algo se apropió de algo impropio, alguien, no entendió que no era apego.
Nunca fue esa hiedra, y no fue orquídea, trepando sin pensar, sin desaliento,
no supieron ver que era genuino, ella decidió... y fue correcto.
Todos miran algo inesperado, ella supo ser más que el libreto,
nadie supo ver cuánto costaba, tan solo imaginaron que fue bueno.
Y no quiso explicar, pero intentaba, mostrar lo que omitieron en la huida,
y ella dijo... ¿Para qué seguir hablando, si no solucionaba la partida?
No hay forma de olvidar lo que ha vivido... irónica la fe, se ha congelado,
¿Qué le pasó al destino en su emboscada? ¿Por qué se dió ese giro inesperado?
Si no se va luz, habrá otro día, tan claro como un cielo despejado,
no niega su verdad, no va rogando, sus pasos son genuinos y callados.
Norma