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martes, 14 de septiembre de 2010

Mis alas de acero No sabe que hace… ¡Qué torpe jugada!… La ola en la huella borra las pisadas. Inserto en mi espalda mis alas de acero… desando caminos… dejo este desierto. No verán caer nada de mis ojos… los demonios danzan un ritual de encono. Observo el paisaje… de marfil me vuelvo, guardo en mi valija el brutal destierro. Peor para el viento que gira sin juicio, la luna ha dejado de habitar el risco. Se viste de blanco y gira su cara… deja ese vacío poblado de nada. Me llevo mis cartas en algún bolsillo, tiro las quimeras en los lagos turbios. Respiro muy hondo y me doy la vuelta, voy a paso firme cerrando las puertas. Puse lo sincero en un alma ingenua, abrí un arco iris de luces perpetuas. Sé de soledad… nunca le he temido… muy poco he ganado… pero no he perdido. Un último gracias dejo en esta mesa… el frío me viste de nieve a la vuelta. Ahora comprendo… y no me maleo, soy cristal de roca sin luces del cielo. Reservo unas rimas para versos nuevos, mi mente se avista a empezar de nuevo. Bajo el árbol trunco lastimé mis manos… sus raíces muertas fácil lo secaron. Esto es lo que soy… me exhibo sincera, no uso disfraces, máscaras ni cercas. Cobarde el silencio y su cruz de piedra… asido del miedo fijado en su puerta. Norma Marchetti 14/9/10

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