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lunes, 18 de abril de 2011

Siempre en el puerto.

No seré cruel... es mi promesa,
no busco un daño... aunque me duela.
Desafía al cambio... y no lo quiere...
pide un silencio que ya no entiende.

Someto mi alma al sacrificio...
no cree nada de lo que digo.
Soy tan sincera... hasta imprudente,
sirvo el café que nunca quiere.

Nunca entendí bien que decía...
"vos escribime", y yo... algún día.
Busco una amiga... y yo ahí estaba,
siempre dispuesta... y lo alentaba.

Nadie me cree tanta inocencia...
mucho despiste... poca experiencia.
Yo sé que nunca desprecié nada...
eran regalos que yo adoraba.

Propuse un pacto... y lo aceptó,
quien se cansara diría un... NO.
Un ya no sigas... esto me cansa...
un ya no escribas... no quiero nada.

Las letras mudas que me asfixiaban...
y yo volvía con varias cartas.
Un cuestionario de mil preguntas...
o confesiones, risas... o furia.

Y yo esperaba el siguiente día...
y yo soñaba que allí estaría.
Mi alma rosa crecía en poesía...
y entre los versos me estremecía.

Y se hizo ausente... crónico y frío,
sin nombre y rostro fue mi delirio.
Abrazo etéreo de noches frías...
manos de fuego sobre las mías.

Y fue el amante de la ternura...
hombre invisible de mi locura.
Noches tan largas como lejanas...
sin su perfume ni sus miradas.

Pronto entendí que iba mutando...
de mi paciencia pendía el encanto.
En busca fui, de aquel... mi amigo...
mi consejero... mi preferido.

Hombre ideal... humano y débil,
talento y brillo... dulzura y temple.
El se había ido... y estuvo cerca,
quiso ser cruel... si que lo era.

Me armé de todo lo que tenía...
solté las alas que retenía.
Su libertad... su privilegio...
si regresara... es mi gran sueño.

Y ya no sé que no he entendido,
y solo escucho que yo me he ido.
Yo solo espero algo en el cielo,
una caricia que borre el tiempo.

El controlaba... media palabras...
todo expresaba con mucha calma.
Todo a su tiempo...y en sus misterios,
yo junto al faro... siempre en el puerto.

Norma Marchetti
18/4/11

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