Y no, no tengo las palabras que buscaba,
esas, de tardes de verano, brisa en calma.
esas que nacen como flor en primavera,
esas de fruta en el verano, sol y arena.
De esas noches de calor... ropa liviana,
de esos brillos infinitos... madrugadas.
Y los recuerdos brotan solos... sin esfuerzo,
Cómo esas perlas, de un tesoro que conservo.
Y voy mirando, esos árboles frondosos,
y así me digo que estoy bien, que es reposo.
Y yo no se... ese silencio es como un nudo,
y me pregunto ¿Cómo fue?.. no es seguro.
Y viene el sol, a saludarme si es de día,
tal vez la lluvia llega gris... será poesía.
Y yo no sé, porque la noche es tan ingrata,
también la luna, suele irse y ya no hay nada.
Y aunque yo tenga una verdad... y otra exista,
yo me convenzo al despertar, que es el día,
ese que trae atardeceres cautivantes,
una promesa, algún suspiro... o un detalle.
Y digo gracias, cuando quedo con mí sombra,
y mis pupilas quedan fijas... buscan formas.
Se me ve bien, sigo sonriendo... puedo hacerlo,
hay algo interno que se esconde en su misterio.
Y es tan difícil discernir... no sé qué es cierto,
no debería ser así... no sé que he hecho.
Y ya no puedo pronunciar ciertas palabras,
dolor, silencio y deslealtad, son desterradas.
Y he aprendido a no esperar, porque no es justo,
cargar a otra humanidad con lo que busco.
Pensar que tiene que pasar, no sé que sea,
no sé que pueda suceder... no será espera.
Norma.
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