La música tiene ese poder de penetrar por los poros sin acceso, así y todo, estuve muchos años en silencio, luchando con demonios del infierno, tan humanos a la vista, que no podrías creer de lo que son capaces.
Aprendí, que arriesgarse a ser uno mismo, mientras tratamos de cuidar a seres insensibles, es como apoyar las manos en superficies filosas, mientras observan cómo te flagelas, en la imposible tarea de intentar sostenerlos.
Y esta bien, si es cuestión de aprender y desangrarse, para que la sangre se renueve, yo no podría impedir eso. Me enojé con los ángeles que no comprenden la fragilidad humana, el dolor de quedar sin aliento en cada intento, la frustración de ver espejismos en el desierto... el jugarse por un corazón de papel.
¿De verdad van a reprocharme?.. ¿Y que me dirían?, ¿De verdad les debo algo? Y, no es que no reconozca la infinidad de errores que cometo, pero, devolví con paciencia desgarradora, cada segundo que me han regalado.
No hubo ojos frente a mi, no hubo cara...
Puedo ser tierna, si conmueve, o puedo ser esa pared impenetrable, si me engañan.
Lo verdaderamente estúpido de todo esto, es creer que somos eternos, y supongo que el alma sí lo es, pero... el cuerpo es limitado y nadie sabe quién se irá primero, o por qué hemos desperdiciado la vida entre autocompasión y trivialidades, intentando no defraudar a gente, que debió esforzarse y enfocarse en sus propios intereses, en lugar de tomar exámenes absurdos, sin ninguna autoridad.
Siempre agradezco lo que tengo, pero, también me revelo ante el dolor innecesario. Me defiendo, ahora que aprendí a hacerlo, no voy a permitir que nadie me haga sufrir, no me interesa que digan que son maestros, que nos ayudan a crecer y bla, bla, bla. Esas explicaciones ya no son para mí, ya no las admito. Mucho desgaste, mucha energía,tratando de entender a personas, que solo se alimentan de quien pretende darles amor.
No me voy a culpar por ser ingenua, porque es lo más puro y más bonito que pude entregar, y la vida quiso ridiculizarme en un juego de impiedad, que no es de Dios, es de los perturbadores instintos más bajos, que provienen de la frecuencia en la que se mueven algunos seres.
Y está bien, ya comprendí, no espero nada, pero no esperen ya de mi. Y no, no estoy cerrando el corazón, luche por eso, pero... no soy segunda opción, no llamo la atención para ser vista, ni espero compasión o migajas de algún tipo... no necesito eso, solo estoy intentando no desperdiciar mi vida.
Y finalizo, con esta última reflexión: no importa cuánto se hayan creído importantes, si tenían mejores ofertas, si su argumento fue... no puedo, no me dejan, como si tuvieran cinco años. Cuando, en realidad, fue buscar lo fácil, sin mirar el destrozo que dejaban tras esa fase tan inconsistente. Lo importante de todo esto, es que el amor es para valientes y que,quien no puede valorarte, no merece ni un segundo de tu tiempo, porque cuando las papas quemen, saldrá huyendo nuevamente a pedir consuelo en cualquier abrazo que se ofrezca... aunque no sea real ni duradero.
Porque... ver para creer, es la única verdad.
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