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jueves, 21 de junio de 2012

Soy mujer de pie


Tengo algunas letras contenidas,
prendidas al clamor descontrolado,
macero entre mis manos la poesía...
aguardo la armonía de sus brazos.

Espero en el dintel de mi ventana,
clausuro las opciones no deseadas,
aclaro mi mirada... soy honesta...
me abro a la cordura no escuchada.

Tengo en vertical mi voz más blanca,
tengo la expresión y los motivos,
tengo la coherencia en mi templanza...
voy a agudizarme los sentidos.

Busco el visceral grito del pecho,
busco la armonía en la razones,
descorro los telones de mis miedos...
voy a rescatarme en mis valores.

Soy mujer de pie sin maquillaje,
soy lo que he podido y lo que ansío,
soy la decisión y mi andamiaje...
soy el interior de un cuerpo vivo.

Norma Marchetti
21/6/12

domingo, 17 de junio de 2012

El equilibrio


Busco el equilibrio...
y me quedo afuera,
sola en mi universo
de temple y espera.

Protejo la fuerza 
del amor negado,
congelo el instinto...
respiro pausado.

Busco el equilibrio
que perdí en batallas,
enorme el esfuerzo...
desgastó mis garras.

Las lides dejaron
hondas cicatrices...
corazón que extiende
sus fuertes raíces.

Aprendo del tiempo
que fue mi adversario,
con su cruel discurso...
y su impulso sabio.

Enfrento este duelo
con audaz altura...
voy a sincerarme
desde mi cordura.

Mi cobarde esfuerzo
de eludir el riesgo...
ese amor tan vivo
dentro de mi pecho.

Ese verso trunco
por negar lo cierto...
me planta en el borde
de mis desaciertos.

Enciendo mis luces,
la noche es oscura,
honesta conmigo...
ya no tengo dudas.

Norma Marchetti
17/6/12
 

sábado, 16 de junio de 2012

Yo sé que es así...



Hoy, que la vida me muestra esa cara gris que tanto se parece a una fría máscara de metal, hoy... que me adeudo tanto y tanto debo agradecer. Hoy, que comprendo la certeza de la compañía de los que ya no están.  Algunas personas jamás nos dejan... y yo sé que es así, porque mi padre siempre esta conmigo... me acompaña en las oscuras y frías calles... mis regresos. Esta conmigo en esas noches en la que lo busco en las estrellas... él decía que la gente que nos amó nos cuida desde el cielo... que están en esas estrellas que se destacan del resto por su brillo... y yo sé que esta... y tal vez no tan lejos. Mi padre era una maravillosa fusión de hombre y de niño... era el tipo que vuelve a casa cansado... al borde de la hipotermia... y sonreía... sacaba caramelos de los bolsillos y los repartía. Recuerdo esas noches de principios de los ´70, cuando vivíamos en Mar del Plata y los inviernos se ensañaban con los indefensos transeúntes que regresaban a sus hogares... mi papá era uno de ellos... y volvía tarde... en bicicleta y silbando... podíamos escucharlo desde lejos y corríamos a la puerta para recibirlo. Él era Don Julio, un tipo generoso al extremo, frontal... siempre con un enorme caudal de chistes... confieso que ya los sabíamos de memoria... pero yo se los festejaba igual, porque él era feliz así. Recuerdo que cuando viajábamos en colectivo, a él le gustaba que nos sentáramos en el último asiento, porque jugábamos y nos reíamos mucho... esto provocaba que mi mamá le hiciera gestos para que se callara... pero a él no le daba vergüenza jugar conmigo... entonces, tomaba una distancia prudencial... y listo. Como olvidar que cuando tenía los pies fríos, él que me sacaba los zapatitos para calentarmelos con sus manos... las noches en las que me quedaba dormida en sus brazos... cuando mi mamá viajaba y él nos preparaba la comida... lavaba los platos y jamás se olvidaba del postre. Como olvidar la incontable cantidad de horas que pasaba con él en su tallercito... él, con sus mates, bizcochitos y la radio... yo, aprendiendo los nombres de las herramientas, su utilidad, las letras de los tangos que sonaban en la radio... anécdotas al margen, autores y "cantores"... él me los cantaba o me recitaba las letras... reminiscencias de su pasado como "cantor de tangos". Me divertía mucho escuchar sus anécdotas... a él también... se reía mucho mientras relataba sus historias. Como olvidar su complicidad con nosotras para eludir la supervisión de mi madre. Como borrar esa mirada protectora, siempre salvándome en los peores momentos... desdramatizando la situación con un optimismo muchas veces forzado... pero oportunamente necesario. Él respetaba mis decisiones, pero sé que sufría mucho con mis desaciertos. Muchas veces evité decirle: - Papi... TE QUIERO, por evitarme verlo emocionarse hasta las lágrimas... él sabía cuánto lo quería, pero sabía que yo era demasiado sensible como para verlo llorar. Y él estaba ahí... cubriendo siempre todos los baches, alentándome incansablemente, reclamándome una poesía para su cumpleaños, amando a mis hijos, sometiéndose a cualquier sacrificio, por evitarme un sufrimiento.
 Un grande!!!... Dios sabe que fue un padre ENORME... hasta su último momento de lucidez, sonriéndole a mis hijos, aunque ya no podía respirar por sus propios medios.
 Fue mi gran ejemplo... él me enseñó a amar desinteresadamente, aunque duela... las veces que sean necesarias; me enseñó que es más gratificante dar que recibir; que lo material va y viene... y que los afectos son para siempre; que no importa cuantos te digan "sos un gil", lo importante es ser buena persona y poder dormir plácidamente por las noches; que el amigo, no es el que te palmea la espalda y te dice que "sos un genio"... sino, el que te dice la verdad y te va de frente; que no es mejor el que tiene "guita" o un título, sino él que da sin esperar nada a cambio.
 Mi papá... "mi viejo" ... nunca se fue... su cuerpo tenía fecha de vencimiento (como él decía)... pero los tipos así de grandes y así de únicos... jamás desaparecen...!!!!
TE QUIERO MUCHO PA!!!.

miércoles, 13 de junio de 2012

Seguiré luchando.


Y será el coraje
sombra de mi cuerpo,
compañero altivo
que abraza mi miedo.

Tomaré mis sueños...
los haré posibles,
cerraré la herida...
mi hemorragia triste.

Mi balcón sin flores,
mis frías mañanas,
un café amargo...
lágrimas del alma.

La elección errónea...
la escena en reversa,
callejón cerrado
de rotas veredas .

La carga pesada...
mis manos sin fuerza,
el pecho sangrante
al cerrar la puerta.

Contengo el impulso...
refreno mis pasos,
me enfrento a mi misma...
le temo a esos brazos.

Mis versos son tramos
de historia y entrañas,
soy mujer sensible...
resistiendo al alba.

Busco esa mirada
que se abre paso,
soy guerrera innata...
seguiré luchando.

La sobreviviente
de amores inmensos,
la que se desgarra
viviendo el intento.

Norma Marchetti
13/6/12