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viernes, 7 de diciembre de 2012

Límites a la soberbia


Buenos Aires, 6 de diciembre de 2012.
 Hoy recordaba que cuando era chiquita, le preguntaba a mi papá... ¿Por qué llueve tanto? y él, siempre me contestaba riéndose... "Es San Pedro que está baldeando el cielo" y como todos los chicos, mi imaginación hacía que esa respuesta se tradujera en una imagen... y esa imagen, ajustaba en el diámetro exacto de mi duda, cubriendo así mi curiosidad. Cuando tenía unos 9 años, estando en casa de una tía, llegó una enfermera a inyectarle una medicación a mi tío, que estaba enfermo. Cuando estaba por retirarse, se detuvo un momento a conversar con mi tía sobre enfermedades, síntomas y esos temas que suelen tocarse cuando se dan estas circunstancias. Recuerdo que yo escuchaba atentamente y me angustié, entonces le pregunté... -¿Por qué la gente tiene que sufrir?... y ella me contestó...-Por qué sino, la gente sería muy mala. Yo la quedé mirando un poco asustada, sin entender bien la relación entre el dolor y la antítesis de la maldad, entonces ella me explicó, que si nada nos doliera, no entenderíamos el dolor ajeno y que si supiéramos cuando íbamos a morir... haríamos cualquier cosa los últimos días, sin importar las consecuencias... que Dios era sabio en esto y no nos dejaba saberlo. Sin duda, esta explicación y otras tantas que se alinearon a lo largo de mi vida, formaron los cimientos de mi forma de actuar. Tal vez parezca que no existe relación entre el primer recuerdo y el segundo... pero sí la tiene. Más allá de cualquier connotación religiosa, o asociación a un poder de cualquier tipo de deidad, lo que es innegable, es que la naturaleza parece ensañarse en ocasiones... y todos sabemos que es indomable, incontenible e impredecible en ocasiones. El tema es... "¿Por qué?"... es perfectamente razonable y demostrable, que la desidia y los intereses mezquinos de los humanos, hacen estragos en el equilibrio natural... pero, también es una manera de poner límites a la soberbia humana, a la estupidez de imaginarnos todopoderosos... y el dolor, también nos recuerda que nadie esta exento del padecimiento y que el que sabe de que se trata... ya es consciente de lo que ocasiona al provocarlo en alguna persona o simplemente siendo indiferente al dolor ajeno. Finalmente, es sabido, que la muerte es parte de la vida, que no se puede predecir el momento y no hay soborno posible, ni fortuna que la detenga.
 Después de tanta lluvia y en una mirada algo melancólica y reflexiva, podría decir, que nada se parece tanto a la definición de felicidad, como la paz interior... y ella viene de la mano de buenos sentimientos y de un sentido profundo de la ubicación dentro de un tiempo y espacio en el que la vida nos es dada, para cultivarla y disfrutarla, pero desde la humildad y la generosidad, entendiendo que "Quien no vive para servir, no sirve para vivir". Juan Bosch.
 Rescatemos lo más lindo de cada persona...

Norma Marchetti
7/12/12

jueves, 6 de diciembre de 2012

Y la vida sigue...


Y la vida sigue... a pesar de todo,
después de ese llanto tatuado en los ojos,
después de los años.. de horas perdidas,
después de de la noche, regresa otro día.

Y la vida sigue... nada la detiene,
vuelve al equilibrio a ubicar pendientes,
vuelve la cordura a encausar los pasos,
vuelven los sentidos a aflorar sin daños.

Y la vida sigue... de eso se trata,
tan solo una larga cadena de causas,
tan solo el momento que pasa y no vuelve,
tan solo un futuro soñado en presente.

Y la vida sigue... restaura los daños,
le agrega matices, de oscuros a claros,
le agrega esa cura a la herida expuesta,
le agrega un sentido a soñar sin tregua.

Y la vida sigue... se abraza a la espalda,
de los gestos nobles que buscan mañana.
de los gestos tiernos que alivian el peso,
de los gestos dignos de algunos comienzos.

Norma Marchetti
6/12/12


domingo, 2 de diciembre de 2012

A la vuelta de la esquina


A la vuelta de la esquina,
mi pedido a las estrellas,
solo faltaba la alfombra
para amortiguar mis huellas.

A la vuelta de la esquina,
alguien me dejó el pedido,
un desafío impensado
sacudiendo mis sentidos.

Los zapatos de princesa
para olvidar mi cansancio,
un despliegue de promesas
de matiz inusitado.

Un portal a otro mundo...
esos ojos que sostienen,
un suspiro en el alivio...
sin relajar mi consciente.

A la vuelta de la esquina,
mi posición en alerta,
las dos manos extendidas
aplacando mi demencia.

A la vuelta de la esquina,
se despliegan escenarios,
me sorprende este presente
que me trae lo esperado.

A la vuelta de la esquina,
en esa curva forzada...
alguien me ofrece los ases
para ganar la jugada.

Norma Marchetti
2/12/12



sábado, 1 de diciembre de 2012

Soy mujer entera

Que Dios me proteja
sobre mis dos piernas,
que tiemblan mis manos
en la herida expuesta.

El desgarro interno...
miradas perdidas,
la cruz en la espalda
cuando no hay salida.


La mano extendida...
algún cuento de hadas,
en el cauto inicio
que a gritos reclama.

Y cierro mis ojos...
me voy desangrando,
no entiendo ese yugo
de amor desmembrado.

Y me enfrento al reto...
y al dolor punzante,
soy mujer entera
que no va a ocultarse.

Voy por mi revancha...
reclamo el derecho,
con la frente en alto...
y el pedido al cielo.

Norma Marchetti
1/12/12