ni cauta o ingenua... ni ser muy amable.
No me importa ser, ese hombro en sombras,
o paño que espera la acuosa derrota.
Se lo dejo al cielo, al cosmos... a Dios,
yo no anclo nada, no vengo ni voy.
No cargo en mí espalda errores ajenos,
no sello mis labios por guardar secretos.
Me sacudo todo lo que sea ingrato,
si soy cruel o justa, lo dirán los años.
Me tomo estos días de un año pesado,
me guardo las metas en bolsillos sanos.
Desayunos suaves de sol y silencio,
y solo las noches sin ningún recuerdo.
Le daré la espalda, a lo que hacía daño,
ya no habrá más sobras, ni muros, ni llanto.
Me espera lo nuevo , sin juegos extraños,
yo no aguardo a ciegas, en andén cerrado.
No extiendo mí mano, ni me sueño un cuento,
no quiero lugares de segundos puestos.
Norma.
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