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domingo, 9 de septiembre de 2012

No permitas...


Viernes 7 de Septiembre, 19:58 hs. Es invierno... transito un paisaje frío y solitario... es mi vuelta, mi regreso, a solas, cargando una mochila negra en mi espalda. Cruzo la despoblada plaza en diagonal y paso frente al busto de bronce de Juan Bautista Alberdi, lo observo al pasar y no puedo evitar retener la imagen de su rígida expresión, pero sigo viaje... todavía falta bastante para llegar a la estación. Un camino rojizo bajo mis pies y la mirada al frente... atenta... pero ausente. Los pensamientos enroscados entre presente, pasado y futuro... y esa angustia... ese sabor amargo que me deja el día. Camino unas cuadras más... me las consumo con pasos largos y apurados. Cruzo la avenida y camino por la angosta vereda del parque... ya a oscuras, con la humedad que dejo la lluvia... y algunos charcos que inevitablemente, detienen mi automática elección por caminar en línea recta.
 Detrás de mí, un hombre trota... me rebasa y finalmente, se achica en la perspectiva de la siguiente cuadra. Dos hombres conversan, mientras pasean a sus perros y una parejita de enamorados, camina delante de mi.
 La última cuadra del parque, la camino en diagonal nuevamente para cruzar la otra avenida... tres cuadras más... y finalmente... el andén de la estación. Advierto con cierta tranquilidad que el tren esta próximo a arribar, porque el grupo de gente que espera, es lo suficientemente grande. Camino hasta el otro extremo  para que me facilite el descenso en la terminal.
Me apoyo sobre el enrejado, intentando descansar y me detengo a mirar que hace la gente... dos o tres conversan... el resto, parecen estar recortados de otros mundos... cada uno en lo suyo, sumergidos en mensajes desde sus celulares, leyendo... con auriculares, o simplemente, con la mirada perdida, resignados a esta imposición de horarios que nos marcan el ritmo.
 Se escucha la campanilla del paso a nivel y a mi derecha, la gente se va acercando a la franja amarilla que marca el límite seguro del andén. Pronto se ve la luz y el tren avanza para tomar posición, las puertas se abren y suspiro aliviada... "Qué suerte, hoy juega Argentina!!!"... al menos, puedo entrar al vagón sin empujar y sostenerme del pasamano... aunque esto parezca lo lógico, no lo es en este horario. Después de dos estaciones, logro acomodarme en un asiento y descansar.
 Suben dos vendedores ambulantes, uno vende fundas para la tarjeta Sube y el otro, alfajores. Vuelvo a observar... y las escenas se repiten, con la diferencia que se suman al cuadro... los dormidos, los se apoyan en la ventanilla y los que simplemente dejan caer sus cabezas hasta acomodarse.
 Personas muy humildemente vestidas y otras muy elegantes... en todos, se advierte esa ansiedad por llegar quien sabe a dónde y con quién...
 Llega la última estación y todos se aglutinan en las puertas... el descenso es lento, como la caminata por el andén hasta llegar al extremo, en donde se bifurca en dos grupos... yo me acoplo al de la derecha. Paso por el supermercado y con una bolsa en cada mano me dirijo al semáforo para cruzar la última avenida... solo me faltan ocho cuadras más...
 Entonces, hago un resumen de lo sucedido en la semana... pasaron muchas cosas que hubiese preferido evitar, pero pienso... la vida me esta brindando una segunda chance y esta vez, no voy a dejar que nadie me diga que debo hacer, porque en definitiva, la que pago los platos rotos... siempre soy yo, pero la vida me enseñó que un buen consejo de alguien bien intencionado, puede ser una puerta que alguien descubre para nuestros ojos. Todos tenemos el derecho a cambiar o a defender lo que somos... sin intensión de ser soberbia,  insisto en ocasiones, que solo Dios tiene más autoridad sobre mi persona que yo, al menos cuando se refiere a limitaciones en mi expresión... en mis anhelos, en lo que soy... o lo que elijo ser... incluso en mi poesía, que es el más claro lenguaje de mi sensibilidad.
 Si algunas personas no hubiesen pensado que los moldes no existen, que cada uno de nosotros es artífice y artesano de su tiempo en esta vida y que no esta todo dicho... que los libros se componen de experiencias, estadísticas y emociones ajenas... pero todavía faltan las mías... que si para algunos no es importante, lo son para mi. Que si tengo la capacidad de crear, es porque los límites para lo positivo no existen y no hay libro que contenga lo que queda por decir... lo que todavía no fue descubierto... lo que queda por revertir, lo que todavía no aconteció. Por estas y por tantas otras razones, comprendo que vivir es la oportunidad de abrir puertas, de caminar hacia adelante, de aprovechar el afecto... los abrazos, las sonrisas, las miradas... las caricias... los proyectos... y las utopías.
 Finalmente... estoy en casa, saco las llaves, abro la puerta... voy a darle un beso a mi hija.

 Cuando sientas algo positivo y tengas un sueño... no permitas que nadie te diga... NO PODÉS.

Norma Marchetti
9/9/12

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Junco


 En la nostalgia de este Invierno que se va, salpicando de anticipados días primaverales este letargo de la despedida, este llanto de nubes grises, esta mirada fría y temperamental bajo un cielo extraño. Cuando la soledad se vuelve pulsera y parece adorno... pero es grillete.
 Entre las imágenes comunes, rostros arraigados al corazón... y de los otros. En este espacio que pocos entienden y que yo transito a diario con la ilusión de cambiar... de darle un giro a esta realidad que pasa factura y me recuerda que no es momento de bajar los brazos... que nunca lo fue... y que esto recién empieza. Cuando todo esto pasa, me doy cuenta que soy una columna viva... un engranaje.
 Es muy difícil sostener una posición... y ser madre, ser hermana, ser amiga... y ser MUJER. Cuando la soledad no es un espacio placentero, es un fantasma... una sombra que me cubre después del ocaso, el momento en que el hueco imperceptible, se hace oscuro en mi interior y quiero irme... dormirme, escaparme.
 Yo no soy lo que parezco, soy un cúmulo sensible de sensaciones que buscan armonía. Soy la música que se escucha a lo lejos... que se aleja.
 Quiero acurrucarme, me duele el egoísmo y no hago más que lastimarme intentando proteger lo que no se debe y justificando lo injustificable... y aguantar lo que no se puede. Estoy sola en medio de este aglutinamiento de pasos a mi alrededor... no me quejo... estoy viva, pero esta noche me angustia... voy a dormir mis lágrimas para que mañana estén muertas... y sea otro día... y vuelva a mi rutina pautada, poniendo a prueba esta vocación de junco que me hace flexible y resistente cuando debo serlo...

Norma Marchetti
5/9/12

martes, 4 de septiembre de 2012

Crecer y vivir.


De la estrechez del pasado,
se conjugan estos verbos...
amar y partir... se han dado,
crecer y vivir... surgieron.

Tengo una mano abierta
y la otra sobre el pecho...
con una, te tengo cerca,
con la otra, me preservo.

Voy a caminar calmada,
por la senda de esta vida,
en la bajada... el alivio,
el coraje cuesta arriba.

Mi ojos serán reflejos,
como luna en el agua,
si brillan... serán sonrisas,
si lloran... serán templanza.

Volveré a los comienzos,
sin parámetros ni bridas,
sin vallas que me limiten,
sin renuncias exigidas.

Cuando la musa se acople
y me susurre un poema,
será mi lenguaje interno...
mi versión más valedera.

Norma Marchetti
4/9/12




domingo, 2 de septiembre de 2012

Palabras mudas

Cascada de pigmentos...
perfil sin sombras,
se elevan las salidas
sobre derrotas.

Un tiempo de sentir
sin más dobleces,
la hora es de llegar...
a donde fuere.

Dibujo en mis pupilas
un par de sueños,
se vuelan con las hojas
los viejos miedos.

Carillas que se acoplan...
hojas de vida,
mis huellas que plasman
en sendas vivas.

Abrazos de mi alma...
dentro del pecho,
los brazos, son los lazos
de juego abierto.

Gestos de sus palabras
mudas... y a solas,
mensajes de los latidos...
que se desbordan.

Norma Marchetti
2/9/12






sábado, 1 de septiembre de 2012

Presente


El presente es la región
donde resido,
lo franqueable... lo tangible,
el lenguaje terrenal.

El lugar más cotidiano,
el sabor que se percibe,
una flor sobre la mano,
lo accesible... la verdad.

Es el nudo de la historia,
la versión más valedera,
el sonido ineludible,
la expresión más terrenal.

Es el tacto exacerbado,
la agudeza en lo certero,
la fluidez en lo espontáneo,
la debida ambigüedad.

Son los ojos sublimados,
ambos pies sobre la tierra,
la vehemencia del latido...
la visión más natural.

Norma Marchetti
1/9/12


lunes, 27 de agosto de 2012

Con la mente abierta


Latirá la vida
y seré respuesta,
un lugar a tiempo...
la verdad en mi diestra,
un encuentro afable
con la mente abierta
y el silencio justo,
cuando así lo crea.

Un anoche a solas...
y otra entre sus brazos,
llenando el vacío
que dejó el pasado,
y seré completa...
modelando vida,
y seré retorno
de otra partida.

Abriré mi pecho
limitando sueños,
construiré un refugio
para los recuerdos,
y serán mis noches
de pasión pactada,
dejando el momento
guardado en su cama.

Caminando lunas
con los pies descalzos,
un salto al vacío
lento y consensuado,
la distancia justa...
la fe en mi entereza,
rearmando el enigma
labrado en mis venas.

Norma Marchetti
27/8/12





viernes, 24 de agosto de 2012

Vacío


Camino de luz
sobre las tinieblas,
caléndulas grises...
camino de piedras.

Portales cerrados
que se desmoronan,
sobre noches tristes...
silentes derrotas.

De amores raídos
por el egoísmo,
que a la piel se arraigan
negando el instinto.

Con la copa llena
de ese vino amargo,
que mancha los días
con un luto extraño.

Alas atrofiadas
bajo un cielo helado,
cartas del destino
con ases marcados.

La brújula rota
al caer la tarde,
la noche se cierne
con negro semblante.

Pálida la luna,
se quedó sin brazos,
y muta sus fases...
en gris azulado.

No admite reclamos,
ya pagó su deuda,
un silencio cruento
se acopla a sus venas.

Sola por las noches,
se ahoga en su prosa,
bebiendo el vacío
que quedó en su boca.

Los versos sin letras...
vocales cerradas,
cautiva el enigma
de las madrugadas.

Un rosario a cuestas,
páginas de historia,
tatuajes inertes...
vivos en memorias.

Huecos y tormentas
del torrente interno,
se muere y revive
en cíclico intento.

Al volver la cara,
se cubre de ausencia,
contiene el presente...
cubre sus falencias.

Y respira hondo...
retiene el aliento,
se seca ese llanto...
enfrenta su reto.

Norma Marchetti
21/9/12



lunes, 13 de agosto de 2012

Un verso con comas.

Quiero esconderme al caer la tarde,
voy a acurrucarme... no quiero pensar,
la noche es eterna... y el dolor certero,
mi llanto, es el cepo de mi libertad.

Mi silencio... el velo de amor desbordado,
una llaga oculta que no va a cerrar,
un verso con comas, desnudo... entrañable,
un suspiro agudo desgarrando paz.

Quiero estar a solas hasta ver el alba,
despintar el cielo... cubrirlo de mar,
claudicar al trono... descartar promesas,
y besar los labios que van más allá.

Con las manos frías y mirada ausente,
preludio de un vuelo bajo y desigual,
me detengo al borde y cierro los ojos,
bajo de una mueca... máscara de sal.

Quiero ser mutismo y verdad interna,
quiero la respuesta que no puedo hallar,
la luna en el río... su versión más bella,
la versión más noble para retomar.

Norma Marchetti
13/8/12

jueves, 9 de agosto de 2012

Sembró lirios en las piedras.


Desvencijadas las manos
modelando las opciones,
adoptando esas formas...
acoplándose a los roles.

Un café amargo... intenso,
una cruz en la columna...
Una llaga que no cierra,
en ese costado a oscuras.

Un puñado de inocencia...
desperdigado en el viento.
Apelando a la nobleza...
y el egoísmo en el eco.

Con el último suspiro...
abrió el pecho y las entrañas,
dejo todo en esos brazos...
y no se quedó con nada.

Sembró lirios en las piedras...
caminó con pies descalzos.
perdiéndose en los pasillos
que conducen al cadalso.

Una mirada tan fría...
como los gélidos pasos.
Ella traspasó su dermis...
él se cubrió de alabastro.

Norma Marchetti
9/8/12

miércoles, 8 de agosto de 2012

¿El corazón o la cabeza?


Estoy en mi presente consensuado,
reescribo esas páginas borradas,
difícil decisión la que se cierne...
buscando las razones acertadas.

La simple conclusión... y la osadía,
la eximia reflexión... y las pasiones,
rompiendo las barreras de lo impropio,
me dejo seducir... sin más temores.

No importa lo que digan... soy mi fuerza,
recorro mis pasillos interiores,
me juego el corazón o la cabeza,
los sueños o el amor... las decisiones.

Un pacto espiritual... o razonado,
los brazos de promesas... o los mudos,
la nueva afirmación... o la pendiente,
la aurora o el ocaso... mi refugio.

¿Me bajo en esta vuelta... o lo espero?
¿Desoigo mi letargo... o lo incito?
Mi tiempo va corriendo... y yo camino,
descorro este final sobre un principio.

Norma Marchetti
8/8/12


domingo, 5 de agosto de 2012

Humana


El punto de partida es doloroso,
de mente y corazón es el litigio,
se inclina la balanza... soy humana,
en búsqueda incesante de equilibrio.

Me aprieta el corazón acongojado,
mi lado más sensible y desvalido,
se suman los motivos terrenales,
un nuevo temporal... y este frío.

Estuve tan dispuesta, que fui frágil,
pospuse dignidad y fue un delirio,
hoy cargo las mochilas de mis actos...
enfrento la verdad... no es el destino.

Las cartas ya jugadas... y otra chance,
hoy sola con mi voz en mis oídos,
el costo es muy alto... yo no pago,
hoy busco la equidad...no me resigno.

Apuesto a los pilares... mis dos piernas,
aplaco mis latidos comprimidos,
mi tiempo de bondad dejó este hueco,
no voy a someterme... no claudico.

Hoy soy lo que trasluzco... y lo que oculto,
mi cuota de dolor y mi entereza,
un día... una lección... mi frente en alto,
orfebre y artesana de mis huellas.

Norma Marchetti
5/8/12







viernes, 3 de agosto de 2012

Sin más esperas.


Albergo la ternura entre mis manos,
la cuota de piedad... y la de olvido,
camino en la cornisa sin arneses...
estoy recuperando mis dominios.

Empuño mi verdad con mano diestra,
mi oído esta afirmado en mis latidos,
me voy a reinventar desde el inicio,
me aparto de las sombras sin sentido.

Las voces son de otros... solo escucho,
mi frente y corazón vuelven a proa,
el tiempo de renuncias fue depuesto...
me abrazo los aciertos de otra forma.

Me encuentro en una curva del destino,
en plena mutación... sin más esperas,
me elevo a lo más puro de mi centro...
me voy a conciliar con mis ausencias.

Estoy en mi interior... pasión y fuerza,
la justa dimensión de mi equilibrio,
me abro a la demanda de mis sueños...
voy a reafirmarme en mis motivos.


Norma Marchetti
3/8/12