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lunes, 17 de enero de 2011

Formas de sus formas

 Presencia en extremo dotada de encanto... 
mi mente que infringe portales del pacto. 
caminos de lluvia, praderas de ensueño... 
la noche seduce diluyendo cuerpos.

 Camino esta playa... caracoles sueltos, 
el sol que revive todo lo depuesto. 
Cadenas selladas en versos de sangre... 
dolor del destino que albergó el ensamble. 

Calles que sin prisa, se deslizan solas, 
camino tus pasos siguiendo tu sombra. 
Canales de agua que corren sin prisa... 
fuentes que reflejan las viejas sonrisas. 

 A través del cielo o por aguas blancas, 
ventanas que se abren sobre nuevas causas. 
y yo con mis manos descartando cercos... 
y en ese desierto germinan sus versos. 

 Una historia endeble de mágica estrofa, 
una voz que anida corazón y forma. 
Retoma el coraje... enhebra pasiones, 
acomoda el tiempo detrás de su nombre. 

 La gesta se vuelve... reconoce coplas, 
que cuentan las lunas que llenó de horas. 
Enfrenta el silencio que cubrió la estrella... 
y se pinta un sol que ilumina y besa. 

 Los brazos se vuelven firmes y confiados, 
envuelven la aurora bajo sus encantos. 
Concede y decide ampliar sus designios... 
cautiva colores para esos delirios. 

 Resiste y retorna... abre nuevas tramas, 
la senda se cubre de rosas plateadas. 
Domina su espacio y expande su aroma... 
refleja en los ríos formas de sus formas. 

 Norma Marchetti 15/12/10

domingo, 16 de enero de 2011

Asesina al llanto La escena da un giro sobre mi horizonte, la calle se place en decir mi nombre. Allá en los esteros se quedaba el llanto, que ocultaba en verbos bien amordazados. Bálsamo inaudito vertiendo caricias... los brazos que se unen tras de las cortinas. La brisa que deja suspiros vehementes... se lían las aguas de las nuevas fuentes. Páramos creciente de luna y misterio... las orlas recuadran las nubes del tiempo. Se izan las velas blancas del destino... antorchas plateadas sobre esos caminos. Alineado y tenue despejan la aurora... Las venas henchidas de sus aguas rojas. Acelera y baja... pies sobre la tierra... asesina al llanto y lo deja afuera. Modera la cuota de de entrega y quebranto, se para y se muestra... se deshace al tacto. Su forma es terrena y su voz pausada... penetra el los ojos, corazón y flama. Se agacha y se quiebra... buscando el abrazo, De humano los hombros se ven muy cansados. Mi brazos que abarcan, de vuelven fronteras, que aíslan el tiempo que el destino adeuda. Un guiño a lo lejos... me quedo en la espera, le ruego a las horas que no quede afuera. Tengo hoy la fuerza de diez mil guerreros... con escudo en mano voy tras de mi sueño. Norma Marchetti 17/1/11