traductor

jueves, 3 de marzo de 2011

El campo amanece.

Cálido el silencio se filtro en su aurora...
en tiempo se acerca y cuenta las horas.
Un portal se abre... designio divino...
ternura en los trazos hasta sus dominios.

Humano... sin alas, fragor en las sombras,
fuego de sus letras incendian las costas.
Sangre de un torrente que rompe barreras,
cadenas forjadas... generosa esencia.

Camina a la cumbre... con sudor y esfuerzo...
sus venas henchidas de fervor e intento.
Bosqueja un paisaje... verde paraíso...
desnuda su imagen sobre el lago tibio.

Su voz es de almendra... un grito del alma,
se abre camino rompiendo ventanas.
La clave que besa posee y reclama...
la vida se extiende sobre sus entrañas.

Dulzura en extremo en blanco terruño...
la dulce promesa de soñar un mundo.
El campo amanece... el lirio enamora...
la esfera es milagro de las simples cosas.

Norma Marchetti
3/3/11

martes, 1 de marzo de 2011

Como te digo...

Como te digo... si parezco desquiciada,
es el dolor de imaginar no ser amada.
Como te digo que no grito... yo no quiero,
solo me aterra esta penumbra que no entiendo.

Como te digo que no pido nada extraño,
solo quiero que no hables con mis manos.
Como te digo que analizo los detalles
del silencio que dejas sin perturbarte.

Como te digo que soy frágil y tranquila,
solo me asusto en la desdicha que me abriga.
Como te digo que esto no es tan complicado,
que yo quiero ese café tan postergado.

Como te digo que no quiero alguien perfecto,
lo ideal es lo sencillo... lo honesto.
Como te digo que no creo ser lejana...
si siempre estoy tan cerca que te cansa.

Como te digo que no entiendo que te pasa,
que mis manos que se estiran no te alcanzan.
Como te digo que yo espero y que destejo...
de Penélope mis noches... tu regreso.

Me darías dos segundos?...

Si por cada tontería yo ganase una indulgencia...
no dudes, estoy salvada... tendría la vida eterna.
Si por cada necedad una estrella se encendiera...
no dudes, ya no habría noche... cuidate de la ceguera.

Si por cada impaciencia cayera una gota de agua...
más grande este diluvio que aquel que requirió un arca.
Si por cada egoísmo se me otorgara una rima...
de las poetizas sería la más grande... a la cima!.

Si por cada yerro un rosa se posara aquí en mi mano...
otro Aconcagua hacia este... y yo estaría debajo.
Si por cada irreverencia, se deslizara un suspiro...
se volaría el Sahara hasta encontrar su destino.

Si por cada vez que dudo, alguien amase en el mundo...
dudaría hasta del sí que te dije hace un segundo.
Pero esto no sucede... gracias a Dios que es muy justo...
y si juro que te creo... me darías dos segundos?...

domingo, 27 de febrero de 2011

Muero sin alas.

Una mano grande me comprime el pecho...
un sudor de frío recorre mi cuerpo.
Y me ahoga el miedo de llegar muy tarde...
camino escabroso entre los desmanes.

Triste la expresión... pero muy serena,
desafía mi temple desde sus arenas.
No puedo evitarlo, tiemblo en la distancia,
tal vez ya no encuentre el tiempo de gracia.

Todavía en pie... pero muy cansada...
livianos los pasos avanzan sin pausa.
Y dentro de mí, tengo el sentimiento...
que crece e implora por fluir sin cerco.

Una brisa suave se instala en mi espalda,
mi columna siente como se desarma.
El silencio daña mi otro sentido...
percibo y me quedo sola en un vacío.

Tanto por andar... y yo a contramano...
perdí tanto tiempo sin verme en lo humano.
Y soy tan mortal que muero sin alas...
escribiendo versos en tus manos blancas.

Norma Marchetti
27/2/11