Y los pies avanzan entre la neblina,
su sombra, es la sombra sobre la retina.
Los pasos son lentos, el ritmo calmado,
la luz es muy tenue desde ambos lados.
Las horas se escapan sobre el calendario
y deja sus huellas como surcos claros.
Ya no se detiene, nada la aprisiona,
la vida no espera... y la deja sola.
El cielo le ha escrito un poema en blanco,
un abrazo etéreo... un rostro sin labios.
La espera, el silencio, vacío en el alma,
recortes de un sueño sobre la distancia.
Su brújula gira sin marcar el Norte,
sus brazos son fuertes como el horizonte.
Sostiene el legado que trae en su espalda,
retiene la historia que cuido en su falda.
Y deja que pasen ficciones impropias…
y busca un acierto entre tanta estrofa.
Frágil corazón… cubierto de rocas…
por la cobardía de quien no menciona.
Y ahora es presente de un día soleado,
y ahora es Noviembre que se fue cansado.
Y ya no claudica… es verdad y entrega…
ella es la silente caricia en espera.
Norma Marchetti
1/12/11
traductor
jueves, 1 de diciembre de 2011
domingo, 27 de noviembre de 2011
Cuando abrace
En los brazos libres de los sueños,
y el crepitar de lluvia sobre el campo,
en el sonido breve de las hojas...
y la mirada tierna… en los labios.
En la palabra insomne de las letras...
en el momento oscuro de la noche,
en la belleza impune ante los tiempos,
en la dulzura impropia de los roces.
Con la exigencia lógica en los logros,
con la lección impuesta por la vida,
con la medida efímera de espacios,
con la potencia innata no asumida.
Tras la tormenta apócrifa del miedo,
tras los telones deslucidos y extirpados,
tras el fracaso inexistente sobre el hombro,
tras los versos que corrijo con mis manos.
Cuando vuelva la mirada y no este sola,
cuando sienta a mi diestra tus palabras,
cuando abrace y la distancia se haya ido,
cuando sienta los colores de tu espalda.
Norma Marchetti
27/11/11
y el crepitar de lluvia sobre el campo,
en el sonido breve de las hojas...
y la mirada tierna… en los labios.
En la palabra insomne de las letras...
en el momento oscuro de la noche,
en la belleza impune ante los tiempos,
en la dulzura impropia de los roces.
Con la exigencia lógica en los logros,
con la lección impuesta por la vida,
con la medida efímera de espacios,
con la potencia innata no asumida.
Tras la tormenta apócrifa del miedo,
tras los telones deslucidos y extirpados,
tras el fracaso inexistente sobre el hombro,
tras los versos que corrijo con mis manos.
Cuando vuelva la mirada y no este sola,
cuando sienta a mi diestra tus palabras,
cuando abrace y la distancia se haya ido,
cuando sienta los colores de tu espalda.
Norma Marchetti
27/11/11
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