La ceguera
Creí estar ciega… y sí que lo estaba,
abriendo los ojos… la luz me cegaba.
En la insuficiencia de visión expresa…
Las luces desbordan toda su belleza.
La visión es sangre y se hizo huella,
Arrasa en el cosmos con el alma en pena.
La eleva muy alto… más que las estrellas…
donde lo escondido se vuelve diadema.
Agudizo el foco… y me quedo helada,
¡Tanto compromiso con su buena causa!.
¿Cómo compensar mi tonta ignorancia?...
¿Cómo?... si el guardián laceró su espalda.
La cresta del aura se viste en destellos,
la imagen que oculta… desnuda su anhelo.
El cielo discreto se retira un rato…
mientras que acomoda máscaras y pactos.
Y yo que pensaba que veía un oasis…
sobre este desierto de días y frases.
Todo un universo que yacía en sombras…
se alzo ante mi paso con fuerza y victoria.
Mis manos pequeñas abarcan lo poco,
no podía avistar al genial coloso.
Sonrío azorada… ya perdí cadencia…
el curso del río que vuelve a su esencia.
Solo espero ahora que guíe mis pasos,
la costa es un sueños abriendo sus brazos.
No espero otra cosa… nada más deseado,
Como el día eterno que crece en el lago.
Norma Marchetti
2/9/10
traductor
jueves, 2 de septiembre de 2010
La ceguera
Creí estar ciega… y sí que lo estaba,
abriendo los ojos… la luz me cegaba.
En la insuficiencia de visión expresa…
Las luces desbordan toda su belleza.
La visión es sangre y se hizo huella,
Arrasa en el cosmos con el alma en pena.
La eleva muy alto… más que las estrellas…
donde lo escondido se vuelve diadema.
Agudizo el foco… y me quedo helada,
¡Tanto compromiso con su buena causa!.
¿Cómo compensar mi tonta ignorancia?...
¿Cómo?... si el guardián laceró su espalda.
La cresta del aura se viste en destellos,
la imagen que oculta… desnuda su anhelo.
El cielo discreto se retira un rato…
mientras que acomoda máscaras y pactos.
Y yo que pensaba que veía un oasis…
sobre este desierto de días y frases.
Todo un universo que yacía en sombras…
se alzo ante mi paso con fuerza y victoria.
Mis manos pequeñas abarcan lo poco,
no podía avistar al genial coloso.
Sonrío azorada… ya perdí cadencia…
el curso del río que vuelve a su esencia.
Solo espero ahora que guíe mis pasos,
la costa es un sueños abriendo sus brazos.
No espero otra cosa… nada más deseado,
Como el día eterno que crece en el lago.
Norma Marchetti
2/9/10
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La gárgola cuida
Fastuoso el inicio en el firmamento,
dibuja su palco frente a los destierros.
Enjambre avispado que se muta y calla…
ofrece los versos que fluyen sin fragua.
Vastos los designios que inspiran deleite,
los ojos que miran todo lo existente.
La curva se expresa de manera extraña,
mis letras se visten según lo reclama.
Nada es excesivo cuando el sol se acerca,
los cercos existen en las horas muertas.
Me invade y recibo todo su perfume…
cuando el aire muestra lo que se presume.
Más allá del yerro… de siglos… de sombras,
la gárgola cuida su feliz victoria.
Con paso apurado y frenando el ritmo…
en acelerado dejo del destino.
Perfiles sin mancha, nudos… ni certezas,
las huellas me dicen que algo se acerca.
Un pinar… el cielo… las noches sin calle…
la piel de la estrofa se ajustan al talle.
Láminas de fuego que ilustran clemencia,
las manos reclaman la mirada entera.
Toda su paciencia, su tino y su talla…
describen la vuelta de Eros a casa.
Yo pongo ilusiones a los pies del río,
La cumbre me eleva en lento delirio.
No voy a espantarme… tal vez este cerca…
Cadenas me atan en total simpleza.
Norma Marchetti
1/9/10
domingo, 29 de agosto de 2010

Se acurruca... y cae
Ábaco en espejo de espectral firmeza,
cándido retrato trazando la vuelta.
Belleza y misterio sobre los diamantes,
conciso el esfuerzo en busca de ensambles.
Pirámide tronca de arena y silencio,
se alza en la noche y le roba el sueño.
Se aferra con prisa y golpea su fase…
la luna entristece, se acurruca... y cae.
Cadenas de fuego en la costa fría…
barreras saneadas con palabras vivas.
Allá en la tristeza, me abraza y contiene,
los pasos se acercan derritiendo nieves.
La rosa se inclina en su llanto débil…
el sol se abre en arco para su despliegue.
Garganta cerrada que percibe el eco…
versículo esclavo que recorre el tiempo.
Mi casa, ese templo, la lumbre… y mis rosas,
estrofas de sangre sobre el alma rota.
Un fluido claro desagua en caricias…
que tiembla en el sueño frágil de la vida.
Yo cierro mis ojos en respiro intenso…
retomo e inicio su congoja y ruego.
Las manos de letras me guían y sienten…
el pecho clavado en brutal vertiente.
Norma Marchetti
29/8/10
http://www.youtube.com/watch?v=HGyes2XxN7o
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