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jueves, 2 de junio de 2011

Le escribo al amor...

Le escribo al amor... ese transparente...
de infantil pureza... de versos vehementes.
Le escribo al amor... ese impensado...
que se avista siempre mirando agitado.

Le escribo al amor... fuego de presencia...
que aviva los vientos... calma la tormenta.
Le escribo al amor... ese de los sueños...
que es de carne y vive en el pecho.

Le escribo al amor... casi escalofrío...
que fluye en volcanes... en invierno frío.
Le escribo al amor... que barre la arena...
y no importa el tiempo cuando el alma llena.

Le escribo al amor... paraíso interno...
pasión que te eleva... más allá del cielo.
Le escribo al amor... mágica poesía...
vocablos que bailan hasta la locura.

Le escribo al amor... verdad de una rima...
canción de la entrega... beso sin medida.
Le escribo al amor... caricia sin freno...
la luna y el sol jugando en el eco.

Le escribo al amor... embrujo de estrellas...
reales las manos... abrazo de hiedra.
Le escribo al amor... destello en la noche...
compases sublimes de dos corazones.

Norma Marchetti
2/6/11

lunes, 30 de mayo de 2011

Rosas sin espinas.

La tristeza se hace añicos tras su paso,
el misterio es un suspiro en el ocaso.
Las caricias son el agua que exonera...
la sonrisa es el fruto de la espera.

Y me abro al dulce embrujo de lo simple,
y me lleno de verdor en lo invisible.
Y acepto que no soy más que otro humano,
en la búsqueda sencilla del abrazo.

El aroma de una flor en el desierto,
lo común de un sentimiento verdadero.
El vaivén de alguna hoja entre la brisa,
la canción que sembró rosas sin espinas.

Unas alas transparentes en la espalda,
un temor a no encontrarme con mi alma.
La franqueza de exponerme en mis defectos,
caminar de pies descalzos en los sueños.

Y si el cielo no se abriera en mi universo,
y si el tiempo se me burla en el intento,
no me importa, yo encontré lo que buscaba...
no me importa, si esto amo más que a nada.

Norma Marchetti
30/5/11

domingo, 22 de mayo de 2011

Junto a la ventana.

Canción de afonía... armonía de nada,
dejos del idioma que ha perdió el habla.
Blanco mortecino... pálido cortejo...
pisadas difusas sobre los desiertos.

Ambiguas razones... tristes, soslayadas,
penumbras del cuarto a puertas cerradas.
Canción del pasado que jamás termina,
las letras bailando en su melodía.

Álgida la noche y su escaso intento,
se aquieta en los brazos fríos de los muertos.
Un paisaje agreste de otoño lluvioso...
junto a la ventana se pierden mis ojos.

Estiro mis manos de tacto prohibido...
reclamo de un tiempo que cae rendido.
La vela encendida aviva su llama...
ilumina el cielo cuando lo reclama.

Ecos casi sordos de gritos de mudos,
la gruta es refugio para los sentidos.
Espera el abrazo sentado en la cama...
y escribe los versos que le dicta el alma.

Norma Marchetti
22/5/11