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domingo, 5 de mayo de 2013

Con el dolor...


Con el dolor en las manos
por sostener sentimientos,
que laceraron mi dermis
entre afanosos intentos.

Con el dolor en el pecho
cuando dejo la contienda,
y me quedo entre la nada
cuando me quito la venda.

Con el dolor en los años
que esculpieron mi mirada,
que destrozaron mis sueños
reconstruyendo mis alas.

Con el dolor en los nombres
que se grabaron a fuego,
en la raíces profundas...
en mi voz y mis silencios.

Con el dolor en la espalda
desprotegida de abrazos,
cuando elegí priorizarme...
y tener mi frente en alto.

Norma Marchetti
5/5/13

 

sábado, 4 de mayo de 2013

Un puñado de dolor y otro de inocencia...


 Gotea el cielo en su incesante crepitar entristecido... como una nostalgia húmeda que te llega hasta los huesos.
 Y vuelvo de otro día de trabajo, a esa hora en que la oscuridad invade los espacios y el firmamento no es más que un techo empapelado de destellos. Pero esta noche no... un manto gris acuoso nos separa de esa visión casi idílica. Y abro mi paraguas cuando traspaso el umbral... y a partir de allí, los pasos se suceden apurados, como un acto reflejo, como una necesidad imperiosa de escapar... de escaparme. Y transito una vez más las mismas veredas, con los mismos árboles, entre otros más que se resguardan de esa persistente llovizna... desconsolada, solitaria, monótona... traslúcida. Las mismas dos cuadras se desplazan bajo mis pies en dirección inversa y ya no sé si soy yo la que me escapo... o son ellas que me abandonan. Espero que el semáforo detenga a los autos que me impiden cruzar y después el mismo camino en diagonal que corta la plaza, el busto de Alberdi, con su expresión rígida de metal y mármol. Ese camino rojizo que hoy estaba particularmente blando, permitiéndole a mis pies hundir piedritas a su paso, en esa tierra escondida bajo el polvillo.
 Cruzo una calle más y llego a la otra esquina, mientras intento hacerle frente al viento con mi paraguas y me siento un poco Don Quijote, enfrentando a un gigante que no es tal. Todavía me esperan algunas cuadras hasta la Estación. Mis piernas llevan el ritmo de un autómata programado y yo quedo inmersa en ese pensamiento recurrente que se asemeja a la lluvia, por melancólico e inagotable... entonces me replanteo esta decisión tomada de aprender de mis errores, de sostener la dignidad tan olvidada, descartada, en pos de esta liviandad con que lo material se impone a lo esencial. Es posible que sea yo la equivocada, generalmente no descarto posibilidades, pero entiendo también, que soy lo que se ve de mi, mis acciones y lo que me generan algunos sentimientos que me llevan a los extremos que no quiero. Por esa razón me aíslo y busco en soledad un equilibrio, mientras mi cuerpo recorre un camino aprendido... pautado y me deja el tiempo necesario para encontrarme en mi interior... con mis miedos, con mis dudas, con mis sueños y mi impotencia ante la imposibilidad de abrir esas puertas que me son negadas.
 Tengo un puñado de dolor y otro de inocencia guardado en mi mochila y mi fuerza innata escondida en las entrañas, en contacto con mi sangre... un fluido vital que se purifica en mi corazón. Tengo también, una paz extraña que se instala y me abandona y algunas certezas rotas colgando de las ruinas de mi pasado... y la esperanza como estandarte clavada en la entrada de este mundo mío... tan indescifrable para algunos y tan transparente para los que ven más allá de mi pacífica mirada triste.

Norma Marchetti
4/5/13
 

viernes, 26 de abril de 2013

Sabrá Dios...


Sabrás Dios ese motivo
que frenaba mis pisadas...
que encendía mis sentidos,
y me aferraba a su espalda.

Que fluía por mis venas,
que traspasaba el silencio,
que me ataba a una quimera,
mutilando los intentos.

Que enraizaba un sentimiento
en distancias provocadas...
en la aridez de un desierto,
por eludir las miradas.

En los eternos abrazos
de tan solo algún segundo,
en internas conexiones
que no reconocen muros.

Sin noción de los espacios...
revivía en pulsaciones,
desesperados desvelos...
por encontrar las razones.

"Sabrá Dios, por qué mi alma
se desbordó entre tus brazos,
sabrá Dios por qué tus miedos
eligieron el fracaso."

Norma Marchetti
26/4/13
http://www.youtube.com/watch?v=PD28WBO0fHE




lunes, 22 de abril de 2013

Antes de dormir...


Antes de dormir, cuando el recuerdo revolotea en el inmenso vacío, en el silencio imperceptible... en la desbordada conciencia... en ese dolor injustificado de mi diafragma.
 Antes de dormir... en el balance retrospectivo que me pesa en el espacio íntimo de las cicatrices y en la carga cotidiana, que se hace soluble en la conciencia.
 Antes de dormir... cuando le pido a Dios que me ayude y me guíe, para entender como conservar lo que tengo. Cuando el abrazo es a mis hijos y al sublime amor por ellos, que me mantiene de pie, que me hace ser mejor y ser única en mi condición, en esta relación sanguínea e incondicional, que traspasa los límites de mi delimitada vida terrenal.
 Antes de dormir... cuando dejo la ilusión para el nuevo crepúsculo, que es el paisaje de un futuro inmediato, que nada garantiza en la sutileza de su lenguaje tonal y mudo.
 Antes de dormir... cuando percibo la pequeñez de mi humanidad en la inconmensurable dimensión del cosmos. Mi fragilidad frente al desafío de estar viva y mi indescriptible impotencia ante esta arraigada manera de respetar y aceptar lo que se puede o se debe.
 Antes de dormir... estas conmigo... y pierdo esta batalla cruel en contra de mi corazón, que me recuerda que la apuesta fue fuerte... y la voluntad tambalea, cuando las lágrimas son el lenguaje de un sentimiento asfixiado...

Norma Marchetti
22/4/13
http://www.youtube.com/watch?v=oNVm2V0vlJk