Mis alas de acero
No sabe que hace… ¡Qué torpe jugada!…
La ola en la huella borra las pisadas.
Inserto en mi espalda mis alas de acero…
desando caminos… dejo este desierto.
No verán caer nada de mis ojos…
los demonios danzan un ritual de encono.
Observo el paisaje… de marfil me vuelvo,
guardo en mi valija el brutal destierro.
Peor para el viento que gira sin juicio,
la luna ha dejado de habitar el risco.
Se viste de blanco y gira su cara…
deja ese vacío poblado de nada.
Me llevo mis cartas en algún bolsillo,
tiro las quimeras en los lagos turbios.
Respiro muy hondo y me doy la vuelta,
voy a paso firme cerrando las puertas.
Puse lo sincero en un alma ingenua,
abrí un arco iris de luces perpetuas.
Sé de soledad… nunca le he temido…
muy poco he ganado… pero no he perdido.
Un último gracias dejo en esta mesa…
el frío me viste de nieve a la vuelta.
Ahora comprendo… y no me maleo,
soy cristal de roca sin luces del cielo.
Reservo unas rimas para versos nuevos,
mi mente se avista a empezar de nuevo.
Bajo el árbol trunco lastimé mis manos…
sus raíces muertas fácil lo secaron.
Esto es lo que soy… me exhibo sincera,
no uso disfraces, máscaras ni cercas.
Cobarde el silencio y su cruz de piedra…
asido del miedo fijado en su puerta.
Norma Marchetti
14/9/10
traductor
martes, 14 de septiembre de 2010
Mis alas de acero
No sabe que hace… ¡Qué torpe jugada!…
La ola en la huella borra las pisadas.
Inserto en mi espalda mis alas de acero…
desando caminos… dejo este desierto.
No verán caer nada de mis ojos…
los demonios danzan un ritual de encono.
Observo el paisaje… de marfil me vuelvo,
guardo en mi valija el brutal destierro.
Peor para el viento que gira sin juicio,
la luna ha dejado de habitar el risco.
Se viste de blanco y gira su cara…
deja ese vacío poblado de nada.
Me llevo mis cartas en algún bolsillo,
tiro las quimeras en los lagos turbios.
Respiro muy hondo y me doy la vuelta,
voy a paso firme cerrando las puertas.
Puse lo sincero en un alma ingenua,
abrí un arco iris de luces perpetuas.
Sé de soledad… nunca le he temido…
muy poco he ganado… pero no he perdido.
Un último gracias dejo en esta mesa…
el frío me viste de nieve a la vuelta.
Ahora comprendo… y no me maleo,
soy cristal de roca sin luces del cielo.
Reservo unas rimas para versos nuevos,
mi mente se avista a empezar de nuevo.
Bajo el árbol trunco lastimé mis manos…
sus raíces muertas fácil lo secaron.
Esto es lo que soy… me exhibo sincera,
no uso disfraces, máscaras ni cercas.
Cobarde el silencio y su cruz de piedra…
asido del miedo fijado en su puerta.
Norma Marchetti
14/9/10
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!...
¡Qué poca cosa era al final!...
Entre locura sueños y espera…
da la estocada frente al vitral.
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!...
en la venganza pegó el final…
Hundió la daga el falso embrujo,
en su demencia de impunidad.
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!...
¡Qué pena! el ave que al fin murió.
¡Qué pena!... el cielo y el sol profano.
¡Qué pena imbécil!... sobre el vitro.
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!...
cerró la puerta… perdió la luz.
Se hundió en su vano perfil de sombra,
sobre su hueco de ingratitud.
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!...
no soy harina de ese costal,
ni de la noche, ni del desprecio…
conservo intacta mi dignidad.
¡Qué pena!... esto… ¡Qué pena!
perdió su ángel… lo cercenó…
entre demonios… corto cadenas…
bajó a la luna…y la desmembró.
Norma Marchetti
14/9/10
domingo, 12 de septiembre de 2010
Huecos del alba
Calles cerradas bajo del diluvio,
cerco de ira en la ciudad….
cándido coro de flores vanas,
separan logros de la verdad.
Mi rostro fija roca de luna,
el dejo suena como coral…
el brillo trina muy a lo lejos…
y deja rimas de azul usual.
No veo al tiempo ni a sus esteros,
no veo el cielo que irrita al mar,
no espero nada… es la quimera,
que se agazapa sobre su faz.
Destrona, entrega, aguarda, aviva,
camina el puente sobre la sal…
desangra y llena huecos del alba,
en su cortejo de inequidad.
Los hombros mansos, dimiten peso,
bajan el ancla… no quieren más,
ni noches tristes, ni cielo oscuro,
ni este presente de indignidad.
Carillas frías de viento y sombra…
tramos plagados de gris letal,
la apuesta hecha perdió su tino…
y crea un freno con su bondad.
La carne es filo de lo intangible,
el frío invierno es el morral…
la sangre cambia su estado... y frena…
escarcha el lago de humanidad.
Norma Marchetti
12/9/10
viernes, 3 de septiembre de 2010
Que regrese a casa
Afirmando el pulso… corazón y mano,
se caen mis brazos tiesos a los lados.
La angustia me aprieta fuerte la garganta…
temporal de arena, viento, frío y agua.
Y yo tan pequeña en este universo…
mis huesos dibujan mi estructura y fuero.
Me acurruco y veo estelares mantos,
que ocultan las luces que filtran sus rayos.
Enmudezco y siento la daga del miedo,
que se filtra y me hace derrames internos.
Mi rosa desangra su sangre en estrofas,
pero cicatriza pétalos sin forma.
Ya no es alegría… ni emosión extrema,
no puedo pedir más que alguna tregua.
Ahora… ¡a los ojos!… a observar su brillo,
mordazas de acero sobre lo escondido.
Puedo con marañas de historias y tiempo,
paciencia y constancia me sobran… y puedo.
¡Nada más difícil que esta batalla!…
nada que asegure que hoy vuelvo a casa.
Hoy soy lo que fui… o aún seguía siendo…
un pacto de luz trazado en el cielo.
Un río de sueños… una luna fría…
una rosa blanca… y el norte su guía.
El halcón en vuelo recibió un disparo…
corro entre montañas… pretendo encontrarlo.
Resarcir el daño impreso en sus alas…
y esperar paciente que regrese a casa.
Norma Marchetti.
3/9/10
jueves, 2 de septiembre de 2010
La ceguera
Creí estar ciega… y sí que lo estaba,
abriendo los ojos… la luz me cegaba.
En la insuficiencia de visión expresa…
Las luces desbordan toda su belleza.
La visión es sangre y se hizo huella,
Arrasa en el cosmos con el alma en pena.
La eleva muy alto… más que las estrellas…
donde lo escondido se vuelve diadema.
Agudizo el foco… y me quedo helada,
¡Tanto compromiso con su buena causa!.
¿Cómo compensar mi tonta ignorancia?...
¿Cómo?... si el guardián laceró su espalda.
La cresta del aura se viste en destellos,
la imagen que oculta… desnuda su anhelo.
El cielo discreto se retira un rato…
mientras que acomoda máscaras y pactos.
Y yo que pensaba que veía un oasis…
sobre este desierto de días y frases.
Todo un universo que yacía en sombras…
se alzo ante mi paso con fuerza y victoria.
Mis manos pequeñas abarcan lo poco,
no podía avistar al genial coloso.
Sonrío azorada… ya perdí cadencia…
el curso del río que vuelve a su esencia.
Solo espero ahora que guíe mis pasos,
la costa es un sueños abriendo sus brazos.
No espero otra cosa… nada más deseado,
Como el día eterno que crece en el lago.
Norma Marchetti
2/9/10
miércoles, 1 de septiembre de 2010
La gárgola cuida
Fastuoso el inicio en el firmamento,
dibuja su palco frente a los destierros.
Enjambre avispado que se muta y calla…
ofrece los versos que fluyen sin fragua.
Vastos los designios que inspiran deleite,
los ojos que miran todo lo existente.
La curva se expresa de manera extraña,
mis letras se visten según lo reclama.
Nada es excesivo cuando el sol se acerca,
los cercos existen en las horas muertas.
Me invade y recibo todo su perfume…
cuando el aire muestra lo que se presume.
Más allá del yerro… de siglos… de sombras,
la gárgola cuida su feliz victoria.
Con paso apurado y frenando el ritmo…
en acelerado dejo del destino.
Perfiles sin mancha, nudos… ni certezas,
las huellas me dicen que algo se acerca.
Un pinar… el cielo… las noches sin calle…
la piel de la estrofa se ajustan al talle.
Láminas de fuego que ilustran clemencia,
las manos reclaman la mirada entera.
Toda su paciencia, su tino y su talla…
describen la vuelta de Eros a casa.
Yo pongo ilusiones a los pies del río,
La cumbre me eleva en lento delirio.
No voy a espantarme… tal vez este cerca…
Cadenas me atan en total simpleza.
Norma Marchetti
1/9/10
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