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lunes, 10 de febrero de 2025

Mi mirada



 Corazón en calma, late acompasado,

camina y observa, procesa el descanso.

Los mundos se mezclan, los pasos se cruzan,

sin clases, sin sesgos... esconden sus luchas.


Veo realidades desde mi ventana,

un grupo que avanza, otros, tiran anclas.

Algunos no viven, se han resignado,

los demás, no pueden seguir tironeando.


Esa idea extraña de creerse enorme,

subirse a ese carro de poder que absorbe.

Saberse humilde... ¡Eso si es grandeza!

ni pobre, ni rico, define tu esencia.


Mi mirada siente lo que otros callan,

las luces, las sombras, la canción del alma.

Noches de dolor... incansable lucha,

otros se distraen, descartan... se asustan.


Mi mirada avanza en introspectiva,

me ponen a prueba, ya no me dominan.

Y yo, que abrazaba con mucha ternura,

me quede en silencio... con palabras mudas.


No pensé en venganzas, porque no quería,

no entiendo el letargo de una vida absurda..

No voy a exponerme a nuevos engaños,

salí de la muerte que asfixio mis años.


Sigo caminando solo con coraje,

el reloj me marca que no me desarme.

Mi mirada es fuerte y a la vez es suave,

yo nunca me olvido, si ha sido clave.


Mi mirada se abre sobre las pupilas,

separa lo honesto, de palabras frías.

No tengo rencores, me duele por dentro,

pretendo ser justa, practico el respeto.


Norma.









miércoles, 5 de febrero de 2025

La lluvia

 


Escribo y lo rompo...lo guardo y lo borro,

truenos de tormenta sacuden mi entorno.

Lluvia de verano... de grito potente,

rasga y amenaza... es inconsistente.


Agradezco el hecho de tener refugio,

las pequeñas cosas, completan mi mundo.

Se calma el sonido del repiqueteo,

tiene la nostalgia que tiene el desierto.


Una historia larga, de años... de vidas,

se escurre en grietas, menguando las risas.

Y lo moja todo... y te deja helada,

un llanto del cielo, frente a las miradas.


Nadie ha advertido, lo que fue ocultado,

detrás de las nubes, el sol sigue estando. 

Y no discrimina, se da en abundancia,

cae el agua fría... lava las fachadas.


Y yo, que respeto voluntad y tiempo,

aun no me explico que es lo que veo.

La noche lluviosa que llega y reclama,

no quiere que el fuego, apague su llama..


Y yo solo observo, no puedo hacer nada,

es el firmamento que arma jugadas.

Y no sé  que espero, me iré a mi cama,

escuchando al viento golpear mi ventana.


Y espero dormirme, las horas avanzan,

soñar con que el día, devuelva mis ganas.

Y en este cansancio de noche cerrada,

le digo al futuro... ¡Ya verás mañana!


Y luego despierto, pierdo mi mirada,

mi patio mojado... alegres mis plantas.

Y yo, que no entiendo, aprendo a aceptarlo,

los charcos se forman, círculos cerrados.


Y no encuentro fe, que aclare este día,

columnas delgadas descienden y avisan.

Quiero apuntalarme y seguir sin miedos,

pero esos cristales suenan como espejos.


Y parezco ingenua... y tal vez lo sea,

elijo las noches en que no hay tormenta.

Sé que puedo sola, poco me hace falta,

a mi no me asusta iniciar sin nada.


Todavía llueve, pero estoy cansada,

aguada la tarde, envuelve mi casa.

Y si palidecen colores y tramas,

quizás, sea el momento de aceptar la falla.


Esta lluvia mansa, calma y entristece,

sé que es pasajera, grita y enmudece.

Me abrazan mis brazos, se agotan, florecen,

lo que no ha llegado, tal vez, no conviene.


Y cierro mis ojos, las ondas se ciernen,

se abren, se expanden, renuncian y vuelven.

Yo no hago gestos, no sé lo que quiere,

y mojo mis pies, mis zapatos duelen.


Norma.  





   


martes, 28 de enero de 2025

Pocos lo sabían

 


Pocos lo sabían, solo los cercanos,

¡Fuí tan insistente!.. los tenía cansados.

Pocos lo sabían, ¿Tímida y callada?

preocupé a docentes, y me interrogaban.


La verdad no es esa, cantaba y bailaba,

hablaba por horas, leía, bromeaba.

Pocos lo sabían, lo disimulaba,

no quería ser vista... no lo soportaba.


Me crié escuchando, que era muy débil,

un cartel de frágil, pegado en la frente.

Me veía muy rara... ¿Era insuficiente?

yo tenía custodia, casi permanente.


Fue mi rebeldía, un par de portazos,

no sabía gritar... no, a confrontarlos.

Si tenía una amiga... no, no te conviene,

no, no podés sola... ¡Peligro inminente!


"Eso no es amor, todavía sos chica",

algunos complejos. miedos... directivas.

Creo que escapé... y no lo sabía,

siendo aún menor, cargué mis mochilas.


Los recuerdos lindos, me roban sonrisas,

¿Si tenía un secreto?... si que lo tenía.

Fuí Anna de Frozen... siempre ilusionada,

escuchaba historias... las imaginaba.


Siempre optimista, me reía hasta el llanto,

tenía esos sueños, de un hogar sagrado.

No leía historias con finales tristes,

toda mi atención, la tenía quien quise.


Comía con calma... última en la mesa,

odiaba ese frío, cuando iba a la escuela,

las llegadas tardes... y quedar expuesta,

competir sin causa, encajar a fuerza.


Comer merengadas, no dormir la siesta,

elegir la hamaca, siempre que pudiera.

observando flores, eligiendo piedras,

no quería dormir... mi tiempo no acepta.


Así fue mi infancia, y mi adolescencia,

con un mundo interno... propio de novela.

Quería ser madre y también maestra,

la vida no pudo borrarme esa esencia.


Norma






domingo, 26 de enero de 2025

Bolsillos vacíos

                                                           https://youtu.be/LzEhmhihE10

A ver si me explico... a ver si lo logro,
¿Cómo no sentirlo, cuándo fue tan obvio?
Entregué inocencia, a quien conocía,
le abrí el corazón, porque yo creía.

Descubrí esas letras, que a veces sorprenden,
se pulen, seducen, parecen muy fuertes.
Se van y regresan, hablan y enmudecen,
juegan en las sombras... aunque todo arriesgues.

Y aunque no lo entiendas, vas en desventaja,
usan sus disfraces... vos, cara lavada.
Te confiesan cosas que no aceptarías,
pero era muy tarde... igual lo querías.

Confianza, ternura... paciencia infinita,
por estar muy cerca, en la lejanía.
Y entender muy pronto, que fue despedida,
y sentirme mal... ¿Cuándo aprendería?

Y al fin enfrentarlo, ¿No daba la talla?,
decepción-dolor... todo fue un drama.
Yo no volvería... ¿Qué quiso explicarme?
Sociedad, trabajo, familia... ¿Alejarme?

Y no pensó en mí... ¿Por qué entendería?
Deslizó promesas que no cumpliría.
Y a pesar de todo, creí que entendía,
no arriesgan nada... y todo a escondidas.

Me hice más fuerte... me asqueé de rufianes,
de sus proyecciones, chatas... delirantes.
La vida, o mi Dios, me trajo de vuelta,
no iba a arriesgarme... ¿Su vida es perfecta? 

Me alegro, está bien, eso es lo que quiso,
no puedo soltar, quiero ver distinto.
Escribo, le cuento, le hablo... se niega,
yo me pongo un plazo... acoto la tregua.

Y tal vez, aún vuelva... tal vez, sea cierto,
saco de mi pecho un último intento.
Comparto mi humor, mis fallos, mis miedos,
bolsillos vacíos... ¡Enorme el silencio!

Norma