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domingo, 3 de abril de 2011

Bocetos.

¿Qué más debo decir?... dijiste... nada,
¿Qué más hay que esperar?... pediste calma.
Supuse que era yo quien no rimaba...
dijiste que puliera mi templanza.

En medio de un esfuerzo sobrehumano...
trate de no juzgar y me hice cargo.
Hurgue en mis pasiones y miserias...
miré mi propia imagen en mi puerta.

Deje el orgullo afuera de este intento,
busque en mi humildad algún aliento.
Frene mi pulso al borde de un ataque,
busque en mi ternura un ensamble.

Estoy en el silencio del desierto,
mis noches son de lágrimas y sueños.
Los besos de papel... solo bocetos...
carentes del color que da el comienzo.

Norma Marchetti
9/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=mlHS_aV9rww

martes, 29 de marzo de 2011

Un diamante tras su sombra

Un ángel de sangre blanca,
un guerrero sin escudo,
un señor aveces duro...
un galope sin las marcas.

Su majestad sin corona,
un coloso entre la hierba,
una muralla de arena...
un diamante tras su sombra.

La multitud solitaria,
un sendero a puño y letra,
un marino en la tormenta...
y la belleza en el alma.

La exigencia de un genio,
la plenitud de palabras,
el acierto en las entradas...
el equilibrio del tiempo.

La ternura en cada mano,
el perdón en los bolsillos,
la pasión en lo sencillo...
de la espalda de un mago.

Norma Marchetti
29/3/11

lunes, 28 de marzo de 2011

Ya no importa el tiempo

Ya no importa el tiempo... hoy trajo rosas,
y le quitó la espina a mi derrota,
y destruyo el acero de toda espada...
y le infundió a mi cuerpo toda su savia.

Ya no importa el tiempo... se hizo prosa,
en la distancia, el viento, trajo el aroma,
y el revelado instinto a sol y arena...
se despojo de muerte sobre las piernas.

Ya no importa el tiempo... revivió en magia,
y me cubrió rincones con aguas mansas.
y se clavo en mi pecho... azahar y hierba...
y se amoldó la forma de la belleza.

Ya no importa el tiempo... es cruz de tierra,
y puede la llovizna fundir su fuerza,
la piedra se agujerea en la gota de agua...
la grieta es la flaqueza de una muralla.

Ya no importa el tiempo... se vuelve beso,
y se conjuga el arte sobre el cimiento,
y la cadencia es brisa suave de otoño...
el limón, en el árbol, es cuenta de oro.

Ya no importa el tiempo... corre a su antojo,
y de nácar, la arena, baña los hombros.
y es la mano el deleite de los poetas...
y sus ojos son gozo de de paz y entrega.

Norma Marchetti
28/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=BHJJLO0RWhk

domingo, 27 de marzo de 2011

Abriendo el cielo.

La sangre que me hierve aquí en las venas...
las venas que se expanden en su impotencia.
La calma que me aplaca... me queda corta...
y me deja desnuda en cada estrofa.

Porque no se en el camino y me desespera,
y me duele en el pecho la odiosa espera.
Y ya no sé si es tiempo o son mis ojos...
que jamás se resignan a es reposo.

Y yo busco y encuentro... pero no alcanza,
no se nutre mi pecho de mi templanza.
Y me grita y reclama y se funde en fuego,
esa pena tediosa del desacierto.

Y ya no digo nada... no sé hacerlo...
y le gana esa ira... al dulce beso.
Y ese latido es lava, galope y vuelo...
nacido en las entrañas del desconsuelo.

Es en mi pecho el frágil cristal labrado...
es en mi pecho acero bien modelado.
Es la distancia cruel de este silencio...
y es la caricia dulce abriendo el cielo.

Me mata y me revive... es piel y piedra...
es singular suspiro del alma entera.
Es la indefensa prisa que se desangra...
es la mirada firme sobre esas aguas.

Morma Marchetti
27/3/11

jueves, 24 de marzo de 2011

Me duele.

Ya no tengo palabras... la ausencia duele,
camino suspirando... sobre esta nieve.
Me duele esa historia que ayer leía...
ne duele todo el frío que se avecina.

Me duele el canto manso y la sordera...
me duele esa llovizna que a veces pega.
Me duele estar tan sola frente a la nada,
me duele ese retrato que se desgrana.

La noche que se apresta... duelo de horas,
se la mofa la desdicha... mora en mi alcoba.
Hoy la implacable muerte mato al pecado...
de creer que podía extender mis manos.

Me duele esa mirada sin un presente,
me duele que ese día no sea al siguiente.
Me duele el acorde amargo de la cordura,
me duele que nunca cierre la herida aguda.

Tan sola que hoy me abriga tan solo el viento,
tan duro que se me clava justo en el pecho.
Me duele la forma torpe de mi pureza,
me duele romper las cartas sobre la mesa.

Me duelen estas ojeras de tanto intento,
me duele lo que me causa el movimiento.
Me duele el ser la muerte por un momento,
me duele ver esta sangre que cubre el cielo.

Norma Marchetti
24/3/11