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miércoles, 14 de febrero de 2024

Me despido del recuerdo

 


Ayer soñé con el sol que en mi espacio veraniego,

un cuadro algo difuso, por los embates del tiempo.

Esas perlas victoriosas... ¡Tanta espera ilusionada!

un remolino impetuoso de poemas y palabras.


La verdad es dolorosa o reconforta en su audacia,

porque verla en el camino, despeja la niebla esclava.

Puedo ver en las ventanas que me ciegan sin palabras,

y saber que no es preciso indagar... porque no cuadra.


Perdonar... creer de nuevo, olvidarme de las trampas,

evitar esos deseos de gritárselo en la cara

y vaciarme de misterios y promesas de hojalata,

ocultas en las canciones sugeridas y encriptadas.


Tal vez quede algún suspiro desahuciado en su esperanza,

pero si el ojo es valiente... el corazón ya no abraza.

¡Tanta traición!, ¡Tanto embuste!... Tanta idiota escena armada,

me despido del recuerdo y esas fotos que ocultabas.


Me protejo por las noches... agradezco en las mañanas,

corro piedras del camino, para nunca tropezarlas,

y me arraigo con màs fuerza a no ser la misma incauta,

que creyó en cada verso... y en la voz que modulaba. 


¡Qué opereta tan absurda!.. un escenario de barro,

no olvidaré lo vivido... jamás volveré a intentarlo.

Ya no hay nada más que ver, ni me interesa tu vida,

esa magia del destino, se despliega en mil salidas.


Si llueve esta noche gris... se llevará los desechos,

si ruge muy fuerte ahora... no será por los aciertos.

Mis pies estarán mojados y mis pasos decididos,

cuando la gotas no caigan, se esfumaran los indicios .


Norma





 

miércoles, 7 de febrero de 2024

Tengo motivos

 


Un tiempo de esperar... haciendo historia, 

sentada en el umbral, aprendo estrofas.

Un trazo singular, cristales nuevos,

procuro no excusarme en el silencio.


Tan nueva esta visión como sus causas,

un paso a la razón con nuevas tramas.

Y debo recordar... busco las llaves,

la puertas que abrirán, serán ensambles.


A veces soy feliz... otras, soy duda,

el juego peculiar de la cordura.

Y cuenta cada paso afortunado,

y cuenta que persista lo apreciado. 


Creativas las ideas, hacen rondas,

batallo con mis miedos en las sombras.

Y salgo a plena luz... tengo motivos,

me ufano de saber lo que he aprendido. 


No importa ya el reloj ni el calendario,

no importa si me elige en su gregario.

Me importa ser coherente en mis valores,,

me importa ser más fuerte que el desborde.


Mi casa, mi lugar... se escuchan aves,

lo simple de la vida y ventanales.

Silencios de ladridos... patios viejos,

macetas con malvones... pan casero.


La vida, un tobogán, un subibaja,

un cielo de Argentina... tierra amada.

sonrisas con mis hijos... y mis mascotas,

abrazo en mi interior estas victorias.


Norma




lunes, 29 de enero de 2024

Y no será Cenicienta

                       


                                                           https://youtu.be/aZHNtPobIQ4

Láminas de papel ondulando en la ventisca,

fotos y calendarios, de niñez y de familia.

Llegó una madrugada con el invierno y la luna,

creció pensándose sombra que no hallaba su figura.


Los juegos, la fantasía y aquel puñado de estrellas,

un lucero entre sus manos, se acurrucaba en las letras.

Cuándo su tierna figura deshojaba margaritas,

se desplegó ese hechizo cercenando las salidas.


Y subida al subibaja, como el pulso de la vida,

la casa se le hizo grande y las penurias... rutina.

Lecciones inolvidables.... el rostro de la apatía,

la batalla era constante y las lágrimas... amigas.


Endureció la mirada, los hombros y la sonrisa,

convivía con demonios y fantasmas que escondía.

Se sentía un escudo protegiendo a sus criaturas,

pero el fuego se filtraba, vulnerando su estructura.


Los niños fueron creciendo y ese blindaje crecía,

un ángel en su ventana, más que un mantra le ofrecía,

que cerraba sus oídos...  y al dragón no obedecía,

y así liberó sus alas que por años no crecían.


Enfrentando ese dolor y muy débil de valía,

los caminos se cruzaron con quien nunca la querría.

Montado en caballo gris... promesas y margaritas,

para llevarla contenta a su morada de ortigas. 


Sus hijos tenían alas... su presencia protegía,

ellos vieron su disfraz... un lobo que se cubría.

Y acompañando el proceso, pasaron miles de días,

hasta que volvió a enfrentarlo... y él huyó por otra vida.


Y no será Cenicienta... ni otra mujer ficticia,

será una mujer común, con todo lo que ello implica,

que disfruta de ese cuadro que nos ofrece la tierra

y los espacios profundos de las miradas más tiernas.


Norma.




 







jueves, 4 de enero de 2024

Sin fantasía

Solo esta paz-felicidad... no es explosiva,

solo se aloja en mi interior por otro día.

Esa esperanza que guardé... ¿Era de humo?

abrí ventanas por el sol tras de los muros.


Y ahora sé que estaré bien... sin fantasía,

con esta humilde identidad y sin mentiras.

En este mundo tan etéreo y fascinante...

la obra cumbre de un artista alucinante.


Alguna vez voy a ser gris... seré una runa,

cuando la noche pinte estrellas sin premura.

Habrá un ocaso por mirar... o será al alba,

esos momentos que hipnotizan sin palabras.


Nada es la obra del azar... ni será en vano,

con cada pieza en su lugar gira otro tramo.

Cada segundo es de valor... ya no regresa,

abrazo el tiempo y la emoción de estar despierta.


Norma

 






martes, 26 de diciembre de 2023

Sin que nadie nos apruebe


                                                       https://youtu.be/NAGh2dQsAMU

 Amanece y es la luz... todo se inicia,

me despierto, y otra chance me da vida.

Con más años, y algo más... con menos miedo,

cavilando qué saber... y cómo hacerlo.


Y aquí estoy, una vez más, con poco andamio,

con esas letras que se agolpan en mis manos.

Con la brutal desilusión y muy asqueada,

y la potente convicción de esperar "nada".


Tantos recuerdos en angustia... ¡Tanto miedo!,

solo una pieza en los tableros de siniestros.

Dicen las voces avezadas que son "diestros",

pero son torpes y malignos seres huecos.


La perorata del amor sin condiciones,

esa premisa de pareja con sus costes,

una perversa "condición inapelable"....

una cultura de dolor... morir sin sangre.


Somos geniales sin que nadie nos apruebe,

somos perfectos aunque modas se revelen.

Somos la huella digital del nuestros genes...

somos iguales... y a la vez, muy diferentes.


Cosas sencillas y esta paz que todo llena,

algunos buitres esperando que perezca.

Me tomo un té, sonrío mucho... veo flores,

mis hijos y mi padre... son mis robles. 


Norma