Amplío la voz, al estallido de mis versos,
tiembla el temor, porque no puede detenerlo.
La calma cubre la anciedad... y se adormece,
nace la aurora en claridad... algo converge.
Y yo que siempre me escondía en lo discreto,
ya no pretendo ser mayor, o ser pequeño,
porque no quise destruir, y me encogía,
porque hoy no cargo con el peso de otras vidas.
¡Pueden hablar cuanto les plazca!.. Son mentiras,
pueden inflar el ego frágil del que evita..
Pueden contar la misma historia en su locura,
pueden jurar que por pasión fue su tortura.
Y la verdad... hablan de amor en voz profana,
no se desangra a quien se quiere...no se estanca,
no se posee ni tortura, y no se amarra,
solo es la excusa de los celos que disfrazan..
¿Qué nos paso humanidad con el respeto?
¿Cuándo empezamos a creer que somos cuerpos?
¿Cuándo entendimos que aturdirnos es salida?
¿A dónde vamos a olvidar viejas heridas?
Está en los ojos la verdad más disfrazada,
está en tus manos, que al sentir, no sienten nada.
Está en plegarias y en lo oscuro de la noche,
y en el desgaste, en la columna y los soportes.
¿A dónde vas humanidad con tus caretas?
¿A quién complaces con fervor, aunque te mienta?
¿Dónde quedó ese esplendor de tu nobleza?
¿Cómo cotiza ese valor de la belleza?
¿A dónde corren con el peso en las mochilas?
¿A quién engañan en las noches más prohibidas?
¿Cómo se esconden de verdades destrozadas?
¿Cuánto se gasta en apariencias consensuadas?
¿Cuánto se agrieta el maquillaje en la tormenta?
¿Quién es el dios que te tortura y te desprecia?
¿Por qué dolor se te encarnó en las entrañas?
¿Cuándo aceptaste que el amor te da migajas?
Norma.

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