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miércoles, 1 de abril de 2026

Se predica con el ejemplo.


 Sinceramente, no sé qué me está pasando, los versos se atascan... no quieren salir, se contradicen y se retractan de todo lo dicho.

 Puedo suponer, que mi interior se ha enojado conmigo, y en una huelga absuda , se niega a expresarse con la naturalidad con la que corrían las letras, alineándose apuradas, para revelar destellos de revelación.

 No, no sé, la musa se rindió, el murmullo enmudeció, cansado de fluir sin freno, como cascada caudalosa, a un río sin forma. Como si hubiese advertido, que era un cause sin destino, o que se percatara, que sin retroalimentación, algún día, caería una última gota... y eso sería todo.

 Y  la gente aconseja, no a mí, porque algunas cosas, no pueden salir, sin su credencial aptitud en cordura. Porque, con mucha liviandad, se dice: ¡suelta!, no te apegues, no extrañes, no esperes, no te victimices, no te postergues, no te estanques, no derroches tus semillas en suelos áridos. Y sí, qué bonito, qué sabio, qué maduro y empoderado suena todo ese discurso de palabras correctas, pero... inhumanas y vacías.

 Nadie debería hablar con tanta autoridad,sobre las desiciones de otras personas. Y sí, yo también lo hago, con un solo fin, solo pretendo explicar que esas alternativas existen, pero cada uno elige o abandona la mochila que pesará, o no, en su espalda.

 En definitiva... ¿Cómo entender el dolor ajeno, cuando no se siente en la piel, en los huesos, en el corazón o el alma de otro ser.?

 Te hablan de comportamientos que se deben entender de los hombre, características propias de las mujeres, de amor propio, de los beneficios de la soledad, de invertir todo en el crecimiento y autosuperación personal, de respetar procesos, de tiempos correctos, aceptación, introspección, de elevar la vibración con pensamientos positivos, respiración, postura, observación y espacio personal... ¿Algo más?..

 Tal vez, lo ideal, sea vivir como monje, en el Tibet, en austeridad, reclusión o autoexigencia extrema, que permita conseguir facultades que la mayoría nunca conseguiría. Y yo me pregunto... ¿Para qué? ¿Qué quieren probar? ¿A dónde quieren llegar? ¿Es ego, o es incapasidad de soportar lo que demanda una convivencia diaria en las conplejidades de los entornos urbanos? 

 ¿Qué nos pasa? ¿Qué estamos queriéndo probar? ¿Estamos disfrasando el miedo a cometer errores, a enojarnos, al fracaso, o a la frustración? ¿Quién nos dijo que el objetivo de esta existencia, es intentar ser semidioses? ¿A qué llamamos valentía? ¿El valiente es el que se impone y se lleva por delante el mundo, o, el que despierta cada mañana, lidiando con la insertidumbre, las carencias, la impotencia de verse limitado en algunos caminos y con la absoluta conciencia, de que las certezas, pueden desaparecer?

 Esto que digo, pueden parecer quejas... y, tal vez lo sean, pero... ¿En qué momento nos hicieron creer que con palta, arándanos, gengibre, y algunos alimentos adecuados, íbamos a vivir ciento veinte años? ¿Cuándo nos entregamos a la idea de que nuestra meta en la vida, es alcanzar la perfección?.. ¿De verdad, nos convencimos, que hay un solo concepto de perfección?

 Curiosamente, yo prefiero, que las arrugas me cuenten, qué gesto se repite más, que nada esta bloqueando un movimiento del rostro, o la coherencia, con que la piel habla de los sentimientos y el estado de ánimo de una persona. Aunque, a decir verdad, no me gusta como me quedan a mí... pero ese es otro tema.

 Estoy algo asombrada de las posturas absurdas de personas, que no comprenden lo que somos en realidad. Es bueno, que las personas se fijen objetivos, y tengan metas... las que sean. Son como la zanahoria, que lleva al burro hacia adelante, pero... es probable, que el burro se pierda de disfrutar del paisaje que los circunda, de olfatear una flor, de sentir el pasto, de beber agua, mientras observa el paisaje ondulante que se proyecta en su superficie.

 En fin, muchas veces en la vida, me sorprendo como una observadora, asorada de lo que descubro. 

Hoy, me encuestaron en la calle, y pensé en huir, como hago siempre, con una excusa amigable, pero... acepté el desafío, para comprobar con resignación, que ni se esfuerzan por elaborar estrategias, más o menos elegantes, porque son obvios, básicos y absurdos. Creen que la gente es incapaz de discernir, de procesar, de advertir las consecuencias de las promesas hechas con el fin de enroscarte en su juego de intereses. 

 Y bueno, puede que yo no sea un parámetro para nadie, que lo que diga sea irrelevante, o demaciado extenso, para leerlo, pero... jamás hago algo por aplausos o reconocimientos, aunque, es verdad, que es lindo recibir algún halago sincero, o un gesto de afecto. 


 Lo cierto es que, no hay comida que garantice una vida larga, aunque, si puede hacerla más sana o llevadera. No se puede vivir en lo puramente espiritual, porque también somos materia, no importa si es desde una visión cuántica, atómica, holográfica, ocualquier otra variante, Lo importante es, que el cuerpo, no tiene que ser un intrumento del ego, o lo único importante. Que tratar de alcanzar otros planos o vibraciones elevadas, nos impide disfrutar de los sentidos, de tener los pies en la tierra para apreciar los pequeños milagros que la expone en sus brotes, en sus aguas, en sus desniveles, en los movimientos suaves, que no siempre son venébolos con el humano, pero... que suelen ser indispensables, para su transformación . Placas que sacuden olas y hasta moldean nuevos pliegues, grietas , que separan las extenciones de terreno, y, hasta volcanes, que derraman lava al océno, engrosando su plataforma submarina, dibujando en el mapa otra isla, o la prolongación de una costa. 

  En resúmen, creo que complicamos todo, olvidamos la propia persepción de lo que nos hace bien, dejamos que nos invadan con fórmulas mágicas y caminos garantizados por un erudito en el tema, cuando sería más fácil ecuchar como reacciona el cuerpo y las emociones propias.

 La risa espontánea y sin malicia, cura y reactiva procesos positivos. Un abrazo a una persona elegida, no se siente igual al que se da por compromiso, porque, uno sana y contiene, y el otro se detiene en detalles, como texturas, perfumes, presiones o posturas. Una mirada, puede tener una profundidad que vulnera, que desnuda intenciones, que protege, o calma. O bien, puede incomodar, al punto de fomentar pensamientos negativos. Las manos de una persona transmiten, perciben  y delatan. La postura, los gestos repetitivos... todo trasluce el interior complejo y dual, que todos llevamos dentro. 

 Por todo eso, interpreto que cada uno sabe dónde le aprieta el zapato, qué lo hace sentir pleno, y qué le dibuja una suave curva en los labios, cuando los ojos se iluminan, enmarcando un rostro que encontró la paz.

 Y, que digan lo que quieran, que organicen charlas, conferencias, congresos, videos, clases, talleres, cursos y... exactamente lo que se les cante. 

Se toma lo que te hace bien, y lo demás, se deja al cuidado de sus autores.

Se predica con el ejemplo, y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra... 

No lo dije yo, y... esa sí puede ser una verdad universal. 

martes, 31 de marzo de 2026

Oculto frente a mis ojos

 


Y yo no sé qué pasó... ¿Será que al fin lo veo?

¿Esa agua que no fluye, va por el cauce incorrecto?

Y aún faltan los ojos, que no han de desmentirlo,

y esa poesía suave, que me muestra lo escondido.


Y yo no sé qué pasó, no importa... ya es pasado,

solo le pido a Dios, que ilumine cada tramo.

Y esperé en silencio, aunque dolió cada día,

y abrazaba a lo lejos... ya contaré que sentía.


Quiero contarte ese sueño, dónde arrasó la energía,

las veces que no entendí, y mi paz se destruía.

Ese beso tan real, que hasta sacudió mi día,

y también lo que no cuento, porque no se creería.


Ese poema perdido, oculto frente a mis ojos,

que con afán yo buscaba, en esta historia de locos.

Y no podía creerlo, era magia desbordada,

la clave, la contraseña, que llegó cuando dudaba.


Y quiero encontrar la forma de las sílabas veladas,

aunque no sé que vendrá, se abrirá una rosa blanca.

Agradezco esas frases, muy pulidas... desarmadas,

melodías sobre flores... corazón en madrugadas.


Quiero volver a escribirle, al amor que siempre sana,

a confiar, que al fin regresa, esa sonrisa espontánea.

Quiero escuchar las frases, encendidas... renovadas,

acuñadas sin escudos, cuando el sonido me abraza.


Yo no regalo promesas, cuando llega la alborada, 

te ofrezco honestidad, mi transparencia y confianza.

Lo demás... es como el río, que baja de la montaña,

tan natural bajo el sol, como en noches estrelladas.


Norma.

lunes, 23 de marzo de 2026

La paz



Algo que se explica por mentes maestras, 

que vibran y suben, hasta otra esfera.

Que hablan de seres que dejan sus cuerpos, 

que tocan frecuencias... que requiere tiempo.


Ensalzan la paz... ¡No es para cualquiera!

se visten humildes, su luz es hoguera.

Hablan de proezas... parece imposible,

solo así se alcanza... poder invencible.


Hablan de personas desafiando el frío,

ingrávidos, fuertes, en pleno equilibrio.

Su mundo es interno, su paz... garantía,

casi semidioses, sin mal, ni codicia.


Todo el misticismo, que excede lo humano,

sabios y valiosos... se han transformado.

Inspiran y exhalan... crean realidades,

su perfil no cuadra con simples mortales.


En Nepal o el Tibet... ancestral cultura,

enfocan su alma, buscando la altura,

y los Himalayas, parecen respaldo,

un hito en el mundo, que asusta al más apto.


Dos picos del mundo como grandes torres,

que quita el aliento y te lleva al borde.

Everest, gigante, feroz, e implacable,

defiende su paz, del soberbio andante.


Y aquí, el Aconcagua, con su cresta helada,

se exhibe atrevido, majestuoso, en plata.

Y  le muestra al hombre, que su vida es frágil,

se siente pequeña, dudosa... inconstante.


Nos cuentan historias de poder y esfuerzo,

¡Beberás dolor... desengaños cruentos!

Solo así tendrás verdad y alimento,

y serás llamado, el sabio... el perfecto.


Nada garantiza, que roto, seas bueno,

que tanta rudeza, te eleve a los cielos, 

que debas sangrar, sufrir... ser de hielo,

para que la paz, te premie el esfuerzo.


Y así, se nos pasan los detalles tiernos,

miradas de amor, caricias y aliento.

Esa tarde hermosa, sonidos del río,

cuando quedas mudo, de emoción y alivio.


No hay que ser monje, gurú o hechicero,

no es en la cumbre, que se observa del cielo,

no es en el brillo del oro, o el diamante,

no es en palacio, gélido y distante.


La paz, no es blasón, por tanta tortura,

la paz, no se alcanza con flagelo y dudas,

la paz, no está afuera, en marcas y estatus,

la paz, vive adentro... debe liberarse.


No es adrenalina, que agota y socava,

no viene de aplausos, ni halagos a ultranza,

no está en los trofeos, placas... o personas,

no está en escenarios de exclusiva forma.


La paz, es saber que no estás en deuda,

no estás esperando... no viene se afuera.

Es lo que te dices cuando estás a solas,

es el equilibrio... entre luz y sombra.


La paz, no se compra... no se regenera,

es trabajo diario, es fe y es paciencia.

Viene en las sonrisas, en los pensamientos,

llega, como el agua que cambia un desierto.


Norma.

domingo, 15 de marzo de 2026

Y otra vez los ocres...

    https://youtu.be/JGl5IG5dlQU

Y no sé qué más decir, estoy vacía,
voy pensando, en el progreso que debía.
Y me dicen que voy bien... yo no lo veo,
mí cansancio no se ve, y no es del cuerpo.

Y otra vez  los ocres, en las hojas sueltas,
en su crepitar constante en la acera.
Las flores... fragancias que ya van menguando,
y que se acompañan de algún gris pesado.

Y ahora es el viento... viene a hacer lo suyo,
mí amor al verano que llega profundo.
Quiero esas mañanas... aún no se han ido,
salgo a caminar, porque es positivo.

No quiero ese frío que trae el invierno,
y en esas tormentas, algo llueve adentro.
Y no... yo sé que no puedo evitarlo todo, 
que el cielo decida abrigar mis hombros.

Compraré un paragua, este es el momento,
los días se acortan, por eso no quiero.
Los años se pierden, en el sur del mundo,
son ciclos que vuelven, cómo examen curvo.

No quiero que lleguen escenarios nuevos,
yo sé que he elegido... y sé lo que espero.
Me dicen que suelte, y luego agradezca,
que algo define, la historia... y la guerra.

No quiero fingir, yo no quiero hacerlo,
me duele el verano, cuando no es eterno.
Y si que he entendido lo que si me excede...
no quiero que digan que ya nunca sueñe.

No puedo olvidar que fue ese verano,
y que el tiempo injusto, me robó el encanto.
¡Qué gélido el tramo de prueba y batalla!
¿Qué sentido tiene si ya no hay mañana?

Norma.





domingo, 1 de marzo de 2026

La medida justa de agua.

                                                           https://youtu.be/29vv81nTK3c
 Si, soy una persona reservada, aunque no se perciba a simple vista. Trato de tener diálogos sinceros, pero esquivando ser brutalmente honesta o mostrarme, como quien exhibe una novela dramática. Si, es verdad, mi vida fue muy dramática por muchos años, por eso lo que escribo, no tiene que ver con lo que dice la psicología, filósofos o eruditos en el comportamiento humano, son conclusiones de vivencias propias.

 Algunas situaciones solo viven en mi interior, y no es por falta de confianza en quienes me rodean, solo que de tan profundas, creo que suenan fantasiosas.

 Soy de esas personas que caminan entre la gente, sin verlas realmente, y no es desprecio o apatía, es algo que incorporé, cuando hasta una mirada directa me hacía sentir incómoda. Por ese motivo, no me rodeo de mucha gente, y también, porque percibo algunos estados de ánimo que pueden hacerme sentir mal. 

 Sé que puedo ser medio pesada con ciertos temas, por lo tanto, aprendí a leer microgestos de cansancio, lo que me permite, saber en qué momento cambiar el tema. También aprendí a no ofenderme cuando alguien no percibe que yo estaba tratando de explicar algo, pero en cualquier pausa, dan por terminado el tema. Y bueno... no pasa nada, ya sé con quien no debo intentar revelar una opinión, que ni siquiera será escuchada.

 Y de tanto ver, me muevo con más cautela, porque ya no gasto energía innecesaria en lugares que no me aportan nada. No busco validación ni reconocimientos, pero si llegan... agradezco con alegría.

 Aunque nadie lo diría, puedo ser muy pasional también, pero esa parte de mí, se restringe a momentos en que mi confianza no sufre perturbaciones de ningún tipo. 

 Tengo varios mecanismos de defensa que se me activan como alarmas, pero entiendo que eso es más normal, que forma parte de la supervivencia.

 Una de mis tareas más repetitivas, es tratar de encontrar equilibrio, porque eso no se sostiene solo. Sé que los extremos, son complicados y los juicios rápidos también, aunque a veces me gana el impulso. Y sí, debo admitir que dudo, que me agoto, me desespero y me enojo, pero no hay deseo de venganza o de perjudicar a nadie, solo es mi humanidad que no aguanta tanta consideración hacia los demás.

 Algunas personas afirman que no todos lo excesos son malos, porque nadie los  rechazaría, mmm... yo lo dudo, aunque puedo ser intensa con temas determinados.

 En definitiva, las plantas siempre son buenos ejemplos. Algunas se ven más bonitas en climas áridos, tropicales, o incluso, en zonas frías. Hay plantas que buscan sombra, otras disfrutan más del sol, están las que viven mejor en solitario, y existen casos, donde no se pueden separar dos plantas, porque se marchitan. Algunas plantas tiene flores poco agraciadas, pero... dan frutos, vemos el ritmo de floración de las que buscan algunas estaciones del año para desplegar colores y otras, que solo son verdes, pero... en diferentes tonos y densidad. 

 La variedad es infinita, incluso, insólita, si hablamos de algas. Po eso, la conclusión, sería que no existen fórmulas universales para el trato que fomente su desarrollo, y todo es una cuestión de encontrar la medida justa de agua, porque, algunas se ahogan en el exceso, otras viven solo de agua y luz y oxígeno y, lo que todos sabemos... la falta de agua, también las mata sin remedio, aunque algunos cactus tengas su reserva, para los períodos de escasez extrema. 

¿Por qué digo esto?... simplemente, porque estoy convencida, que somos un rebaño, solo en apariencia, pero no existe resoluciones infalibles, dos más dos, no siempre es cuatro en las relaciones humanas, cada ser es único e irrepetible, aunque exteriormente, la gente busque ser un ideal estético o un estereotipo, de perfección en otros aspectos. No subestimemos la capacidad de tolerancia, pero tampoco juguemos con los límites, porque nadie está dispuesto a someterse a exámenes como si fuera un objeto de laboratorio.

 Ante todo, la humildad de reconocer los errores, de saber que no se gana a cualquier precio, y la dignidad de no comprimirse en espacios asignados, solo por agradar. La expectativa ajena, solo es eso... ajena.


Norma.