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martes, 23 de junio de 2026

Tal vez.


 Y tal vez, nada activó como quería,

y tal vez, vi esa verdad... pero seguía.

Tal vez, callé el dolor, porque era extraño,

tal vez, supe que no... que era en vano.


 Tal vez, cuidé de más a quien no era,

tal vez, vieron en mí, bondad sin tregua.

Tal vez, quise creer, aunque sabía,

tal vez, siempre aposté a quien quería.


Tal vez, no estoy aquí haciendo fiestas,

tal vez, algo me duele... hago limpieza.

Tal vez, miro de lejos y no me acerco,

tal vez, no creo ya... no tengo tiempo.


Tal vez, no temo a costo del presente,

tal vez, me pesa ver como se miente.

Tal vez, rompí los lazos... los legados,

tal vez, no admita nunca otro agrabio.


Tal vez, nunca el amor se ha vuelto odio,

tal vez, quiera explorar otros entornos.

Tal vez, ya nunca admita condiciones,

tal vez, cierro en adiós las decepciones.


Tal vez, las lágrimas limpiaron mi mirada,

tal vez, le dí mi luz a quien no daba.

Tal vez, creí en la voz de mi inoscencia,

Tal vez, se usó mi fe como falencia.


Tal vez, abrace solo lo sincero,

tal vez, tan solo admita lo correcto.

Tal vez, ni me interesa lo que piensen,

que digan lo que quieran... ya no hieren.


Norma.

domingo, 21 de junio de 2026

También existe mucha gente buena


 Sinceramente, creo que hay muchos desafíos que enfrentar todavía, aunque, prefiero no pensar en eso, el futuro es incierto, y lo verdaderamente importante, es que aún hay un presente, que las ideas no tienen por qué agotarse y los límites son herramientas de construcción para un mañana más libre y más digno.

 Yo no hablo de religión o de mandatos familiares, porque no creo en eso. En alguna etapa de mi vida, viví una fe angustiada, temerosa, del castigo divino y tratando de no desviarme del camino trasado por mis padres, pero... después de tantos años, llegué a la conclusión, que los hombres interpretamos los legados, o los preceptos, como cárceles, como la zanahoria delante del burro.

 Siempre tuve la sensación, que algo no estaba bien en poner la otra mejilla o en el setenta veces siete, pero... todos sabemos que cuestionar, era herejía. Y está bien, cada uno es libre de creer en lo que quiera, siempre y cuando, no interfiera en las elecciones ajenas. Considero, que si las creecias limitantes ayudan a vivir seguras a ciertas personas, deberíamos no invalidar en sus decisiones.

 Me cuesta comprender el fanatismo, la fe ciega y los legados estructurados, cuyo objetivo, se limita a el valor de un apellido o de una tradición, pero... insisto, cada uno es libre y responsable por cada pieza que mueve en el tablero de su vida.

 Me resisto a creer, que Dios, actúa como un humano enojado, rencoroso y con un ego tan exagerado, que despierta desconfianza. Porque la energía que, con insuperable belleza y dedicación, dió origen a el misterio del cosmos y su evolución, a la majestuosa expresión de arte en nuestro planeta y la exquisita conjunción de mecanismos complejos y autónomos que componen un cuerpo humano, no puede ser parte de los caprichos, muerte y sometimiento que muchos traducen de lo que fue escrito.

 Muchas situaciones han cambiado desde que tengo uso de razón, como: el hecho, de entender, que no todos podíamos tener teléfono de línea, que la puerta del zaguán de mi abuela Ninfa, solo se cerraba por las noches, que la gente salía en verano a sentarse en la vereda después de la cena, mientras los niños, jugábamos en la calle. Hoy, me cuesta convencer a mis hijos, que todos usábamos accesorios de oro, sin miedo, porque era bastante accesible, y que los de plata, se usaban como algo más económico. Recuerdo también, que mi madre nos contaba sobre las monedas que tenían una fragata, y que nosotros no volvimos a ver, hasta que le sacaron cuatro ceros a la moneda en curso.

 Las contradicciones de los adultos, serían algo muy reprobable en la actualidad, como por ejemplo, decirte: _¡No me contestes! y, acto seguido, reprocharte el hecho de no contestar cuando te hablaban... en fin...

 El extremo, de interpretar, que los maestros, profesores, médicos y cualquiera que colgara un título en su pared, eran dueños de la verdad, aunque yo siempre fuí una silenciosa rebelde de esa idea tan equivocada, porque detrás de cada profesional, hay un ser humano, con traumas, creencias y posturas morales diversas.

 Algunas cosas eran bonitas, como escuchar a mi padre leernos cuentos, o  mi madre, contándonos historias largas y adornadas con muchos detalles, que desbordaban la imaginación. Planear un domingo de picnic, preparar la casa para las fiestas y las publicidades que contagiaban ese clima de magia e ilusión. Esas noches donde la tormenta era intensa afuera, y mis padres preocupados, por la inestabilidad de la casa y la furia del vendaval, nos decían que nos tapemos bien e imaginemos una escena, donde afuera llovía torrencialmente, pero... nosotras, estábamos a salvo en una cueva calentita.

 Recuerdo las vueltas a casa por las noches, y mi padre subiéndome a sus hombros, porque estaba con sueño y cansada. Los primeros días de Primavera en Mar del plata, cuando mi madre nos pasaba a buscar por el colegio, para ir a almorzar a la playa, y muchas veces, de postre, comíamos amarettis, que a ella le gustaban.Mi padre haciendo churros, o sus pastelitos hojaldrados con granas de colores.

 Las situaciones no parecían tan complejas en ese entonces, porque éramos niños, pero... los dultos, no entendían mucho de psicológia o de autoestima en aquellos años, por lo que tocó sobrevivir a muchos métodos equivocados, pero... ¿Cómo culparlos?, si para poder informarse de algo, había que comprar libros y tener tiempo de leerlos, o ir a una biblioteca, resumir y copiar a mano. 

 La televisión en blanco y negro y su uso restringido. La idea, de que óseo era pereza o vagancia, y estaba muy mal visto. Sí, se nos enseñaba a ser más responsables y colabordores en casa. Entre las tareas, podías barrer, lavar platos, sacarle los hilitos a las chauchas, darle forma a los ñoquis, aprender a coser la ropa si se enganchaba, sacar la ropa de la soga, empanar las milanesas, enrrollar las medias, cambiar la toalla del baño, pasar el trapo al piso si era necesario, o dar vuelta la ropa que estaba colgada, y esta última, solo la van a entender los que conocieron los lavarropas antiguos.

 En conclusión, no es que todo haya sido complicado o malo, pero... también las restricciones eran inhibidores de una expresión natural, para no ofender, por evitar el reto, por conseguir un halago, por no avergonzar a tu familia, porque no quedaba bien en una nena o en un varón, porque Dios te iba a castigar, porque había que cuidar la reputación a cualquier precio y... porque si no hacías caso, te ibas a arrepentir de por via.

 Un día, me dí cuenta, que intenté ser buena, hasta la estupidez, con dolor y con dudas, con errores y fracasos, pero... cuando decidí hacer algo diferente, algunos fingieron no conocerme, y se dedicaron a hablar mal de mí y a tratar de influenciar en las personas que yo más quería. A partir de ese momento, entendí, que no es cuestión de ser mala persona, solo es importante saber que no debe afectarte la opinión de gente sin códigos, que solo finge afecto. Ellas tiene su opinión y yo ya sé quien son, pero no importa, me enseñaron a diferenciar, que no toda cercanía tiene que ver con la lealtad, que no hay que justificar una sonrisa que se escapa cuando estas sufriendo, que decir y hacer no es lo mismo y que algunas personas, solo permanecen cerca par drenar tu energía, para usarte de chivo expiatorio o para destruirte cuando se de la ocasión.

 La venganza, o los malos deseos no conducen a nada, lo importante es mantener la distancia necesaria para no exponerse a sus intenciones retorcidas. 

 Y bueno, también existe mucha gente buena, y, no es sinónimo de perfección.


Norma                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  







domingo, 14 de junio de 2026

Distorsión



 Hace unos años, conocí a alguien y creí que al fin, encontraría la tranquilidad que trae la experiencia y el aprendizaje después de los continuos fracasos, pero... 

 Juro, que no podía creer, la irrealidad que viven algunas personas, sumidas en la superficialidad y las emociones fugaces, cargadas de adrenalina y esa distorsión de lo que es una persona, física y espiritualmente. 

Yo había vivido, treinta y un años, en una relación que había comenzado a mis quince años, por lo que, tenía una visión muy acotada de lo que era estar soltera. ¿Si fuí fiel? absolutamente y a pesar de todo. Supongo que debí ponerle fin a esa relación muchos años antes, pero... es muy complejo desvincularse de la persona con quien creciste. Pero finalmente, mis ancestros, mis ángeles, o alguna fuerza superior, me envió la ayuda menos esperada, pero que tenía un poder especial en mi vida. Y hasta ahí, ya todo fue contado, el agradecimiento fue expresado, y lo que vino a continuación... fue muy complejo. 

 Algunas historias, quedan grabadas a fuego en el corazón, y otras... son expulsadas sin retorno, por un mecanismo de defensa, desarrollado de forma inconsciente, no sé bien en qué momento.

 En algún momento, después de mucho tiempo a solas, mi familia, me alentó a salir y conocer personas, para apartarme de tanto sufrimiento, tristeza, rutina y obligaciones. Confieso que tenía mucho miedo, la primera vez que acepté una cita, porque ya era grande, no tenía idea de como se manejaba el mundo afuera y siempre creí, que iba a ser imposible otro intentode pareja, después de tanta desilución, pero... el día llegó.

 Sin intenciones secundarias, había comentado algo sobre unas reflexiones publicadas, y la respuesta fue inmediata. La verdad, yo no tenía ningún interés en conocer a alguien, pero sucedió, animándome a imaginar algo diferente, pero... intuyendo que algo oculto había. Y a partir de ese momento, descubrí lo burdo, lo inmaduro y lo bajo que estaba cayendo el mundo, no el turbio o peligroso, sino, el más común e inofensivo que se desplegaba antes mis ojos. 

 No puedo decir que enfrenté momentos complicados, pero... debo destacar, que filtré intensamente cualquier propuesta. 

 Y, después de tanta voluntad para no prejuzgar, terminé asqueada, de la mirada con que el mundo adulto decide mirarse y tratarse, sin considerar nada, con un egoísmo extremo.

 Pasada esa etapa, intensifiqué los métodos de evasión, con horarios y disciplina que me ayudaran a no pensar y a seguir adelante, pero... mi vida no era fácil, un paso en falso, y... el caos económico y emocional estaba garantizado.

 Y cuando creí que lo peor había pasado... la vida me puso el desafío más intrincado, la pesadilla nunca soñada, esa persona que no quisieras cruzarte jamás. Y sí, es verdad, yo lo elegí, porque pensé, que su madurez y experiencia, ayudarían a construír algo tranquilo, donde el compañerismo acompañara los días de un futuro real. Pero... ¡No!, el destino tiene formas de entrenarte y de sacarte las dudas o los miedos. 

En mi pasado, me habían hecho creer que no sabía defenderme, y creo que el cielo, me puso delante a una persona a la que se le podía ver como una bolsa de boxeo, y sin remordimientos, para poder experimentar la verdadera defensa, sin pensar en no querer herir a un inocente. ¿Cómo explicarlo?.. No fuí su primera víctima, hubo muchas mujeres en su haber y su técnica ya estaba muy pulida para ese entonces.

 Fueron once años de una batalla feroz, atenuada intermitentemente, para confundir, como lo hace cualquier narcisista, pero, en su terreno, donde el escape, lastimaría a quien amaba. 

 Y así, la trampa se armó con estrategia, sin dejarme más alternativa, que esperar que el tiempo se acomode. Y sí... aprendí a defenderme con uñas y dientes, incluso en su idioma. Pero... a pesar de todo, no le dí la estocada final, no me interesaba destruírlo, pero tenía todo a mi alcance para hacerlo, incluso, infinidad de motivos.

 Y sí, esta vez lo hice sola, y costó muchísimo. Este hombre era la representación de un demonio, con todas sus retorcidas trampas, bromas malintencionadas, despectivas y perversas. Dos años, me llevó ubicarlo dentro de mi, en el lugar que se merecía, no porque me haya enamorado, sino, porque yo no quería ser cruel, no quería aprovecharme de lo que sabía o intuía de él.

 No ví las banderas rojas, porque no sabía lo que esos patrones de comportamiento, obedecían a un esquema de muy baja vibración, que ya no pueden revertir.

 Yo siempre creí que con amor, paciencia y comprención, podía suceder un milagro, pero... ¡No!

 En algún momento, ves algo, y ya nada vuelve a ser igual, aunque sabes que eso solo no va a salvarte, porque la araña, no deja ir a la mosca, solo porque la mosca decida que ya no quiere estar allí. 

 En la casa de su madre de, sobre una columna, colgaba un cuadrito que nunca observé directamente, solo de reojo... al pasar y dí por hecho, que se trataba de una imagen de la Virgen de Guadalupe. En una ocasión, hablando de un miembro de la familia, entonces, su madre se dirigió a la columna y tomó el cuadrito, comentando que ese era el recuerdo de este suceso que se había mencionado. Ella se acercaba con el cuadrito en la mano, y yo pude comprobar, como, lo que a lo lejos, y al descuido, era al cien por ciento la Virgen, a medida que se aproximaba a la mesa, y mis ojos ajustaban la la nitidez de los trazos, el corazón se me aceleraba con espanto y algo así como un pánico de segundos, me oprimió el corazón. Poco a poco, la imagen, que supuse de protección y santidad, se hizo pedazos ante mis ojos, porque jamás vi lo que realmente era. Al tener el cuadro en mis manos, observé con estupor, que era una persona, con un efecto de luz, que el sol dibujó en el fondo de una escena con árboles y un rostro casi fuera de foco, que se fundía con el resto del paisaje. 

 Nunca olvidé ese episodio, porque fue muy fuerte entender, que los sentidos engañan y distorsionan todo, cuando uno juraría, sin dudar, que era algo muy diferente, algo así como una pareidolia. Después que les comenté cual había sido mi percepsión por años, todos alejaban la imagen y veían lo mismo que yo, sorprendidos por esa distorsión extraña.

 En definitiva, ese episodio doméstico y simple, me demostró que podemos vivir equivocados muchos años, sosteniendo una idea de realidad, totalmente errónea e inexistente, incluso, para la gente que nos rodea. 


Norma.

sábado, 13 de junio de 2026

Invierno

                                                           https://youtu.be/c_YOclr6zXk

 Con las manos frías, deslizo mis ojos sobre la lectura,

conozco un silencio que me es ajeno, como tierra dura.

Yo cierro los ojos y se abre un mapa que siento difuso,

antiguo, inestable, enorme, grisáceo, como mar profundo.


 Se agrietan las hojas bajos las pisadas que oculta el olvido,

esos transeúntes, que pasan sin nombre, sin ningún camino.

Miradas perdidas, con prisa y sin bordes detrás de los muros,

anónimos, chatos, sin esa respuesta que cambiaría al mundo.


 Y a nadie importa, cuántos han pasado en cada segundo,

como esa sombra, que no deja huellas cuando esta oscuro.

Y si mira al cielo, verá esas nubes cubriendo el terrunio,

como esa tormenta que solo amenaza en un gris augurio.


 Pisaré ese suelo, que le sea amable a mis pies sin sesgos,

que la historia frágil, durante los vientos, no sea un desierto.

Y suelto ese aliento que empujó mi fuerza bajo los misterios,

y seré la estrofa que llegue profundo, como algún proverbio.


 Cálido por dentro, por fuera, la lluvia llega en otro intento,

prefiero ser clara, con la estrofa noble que habita mi cuerpo.

Y aborrezco el frío que duele en la piel, de junio a septiembre,

no estaré esperando que pase y me doble, como un cruel grillete.


Norma.

sábado, 6 de junio de 2026

Y camino de regreso.

                                                         https://youtu.be/_homnsC5Pag

 Y camino de regreso, por las calles conocidas, 

las que fueron confidentes, cuando la vida oprimía.

En las que aguanté ese nudo, que tenía en la garganta, 

el que deshice con tiempo, con esfuerzo y esperanza.


Y camino de regreso, como si nada pasara,

donde me esperaba el sol, nubes, lluvia, viento y calma..

Unas veinticinco cuadras que recorría apurada,

con la mano de mi hija y su mochila en mi espalda.


Y camino de regreso, reviviendo los recuerdos,

con su carita y sus miedos, protegidos con mi cuerpo.

Y ese reclamo en llanto, por su infancia y sus carencias,

jurándole el compromiso, de compensar tantas grietas..


Y camino de regreso, a la casa que cobija,

que dejé y que regreso, porque me dió la salida.

Porque una unión no asegura que se ensalce un compromiso,

porque algunos solo miran, lo que se ve sus ombligos.


Y camino de regreso, con la calma concedida,

con la nostalgia de letras, que volqué en mis poesías.

Y de todo lo vivido, solo tengo una disculpa,

a mis hijos y  sus almas, por esa vida tan dura.


Y camino de regreso, sin rencores y sin dudas,

no llegó la explicación que le pedí a la excusa.

Y no importa, en soledad, acomodé las renuncias,

y yo sigo como sea, mientras sostengo sonrisas.


Y camino de regreso, por esas calles nubladas,

colmadas de hojas ocre, hojas rojas y doradas.

Y comprendo que es más fácil, esperar, que mover algo,

que asumir, que era difícil enfrentarse a ese pasado.


Y camino de regreso, paso a paso en mi cosecha,

el silencio no ha ayudado... se sintió como condena.

Pero está bien, yo camino, si saber que es lo que llega,

confío, en que bajo el cielo, se descorre toda niebla..


Norma.