Aguamarina el cielo que seduce al día,
giran los planetas en las horas idas.
En la luz, la noche, se posa en su mano,
buscando la dicha que nadie le ha dado.
Yo abro mis ventanas... ahuyento fantasmas,
descorro cortinas tejo mi esperanza,
La mesa servida... bordé servilletas...
rosa en el florero... la mirada es inquieta.
Despierto sentidos grabados de encanto,
las paredes cubren mi secreto en mano.
Cálida morada de embrujo y distancia...
busca irreverente la luz de su magia.
Afuera la noche se cubre de estrellas,
su brillo es sosiego sobre esta marea.
De cristal la copa que contiene el beso,
los labios se posan al beber sedientos.
Tramos del camino que pinto a su paso,
señales fraguadas desgarrando trazos.
Las pistas no existen, el corazón habla,
derrite la nieve que se vuelve agua.
Allá en la espesura destellan los sueños,
caminando al borde del alma y su vuelo.
Y vuelvo a mi cause de paz y cordura...
la vida comienza sobre la ternura.
Norma Marchetti
16/3/11
traductor
domingo, 3 de abril de 2011
Bocetos.
¿Qué más debo decir?... dijiste... nada,
¿Qué más hay que esperar?... pediste calma.
Supuse que era yo quien no rimaba...
dijiste que puliera mi templanza.
En medio de un esfuerzo sobrehumano...
trate de no juzgar y me hice cargo.
Hurgue en mis pasiones y miserias...
miré mi propia imagen en mi puerta.
Deje el orgullo afuera de este intento,
busque en mi humildad algún aliento.
Frene mi pulso al borde de un ataque,
busque en mi ternura un ensamble.
Estoy en el silencio del desierto,
mis noches son de lágrimas y sueños.
Los besos de papel... solo bocetos...
carentes del color que da el comienzo.
Norma Marchetti
9/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=mlHS_aV9rww
¿Qué más hay que esperar?... pediste calma.
Supuse que era yo quien no rimaba...
dijiste que puliera mi templanza.
En medio de un esfuerzo sobrehumano...
trate de no juzgar y me hice cargo.
Hurgue en mis pasiones y miserias...
miré mi propia imagen en mi puerta.
Deje el orgullo afuera de este intento,
busque en mi humildad algún aliento.
Frene mi pulso al borde de un ataque,
busque en mi ternura un ensamble.
Estoy en el silencio del desierto,
mis noches son de lágrimas y sueños.
Los besos de papel... solo bocetos...
carentes del color que da el comienzo.
Norma Marchetti
9/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=mlHS_aV9rww
martes, 29 de marzo de 2011
Un diamante tras su sombra
Un ángel de sangre blanca,
un guerrero sin escudo,
un señor aveces duro...
un galope sin las marcas.
Su majestad sin corona,
un coloso entre la hierba,
una muralla de arena...
un diamante tras su sombra.
La multitud solitaria,
un sendero a puño y letra,
un marino en la tormenta...
y la belleza en el alma.
La exigencia de un genio,
la plenitud de palabras,
el acierto en las entradas...
el equilibrio del tiempo.
La ternura en cada mano,
el perdón en los bolsillos,
la pasión en lo sencillo...
de la espalda de un mago.
Norma Marchetti
29/3/11
un guerrero sin escudo,
un señor aveces duro...
un galope sin las marcas.
Su majestad sin corona,
un coloso entre la hierba,
una muralla de arena...
un diamante tras su sombra.
La multitud solitaria,
un sendero a puño y letra,
un marino en la tormenta...
y la belleza en el alma.
La exigencia de un genio,
la plenitud de palabras,
el acierto en las entradas...
el equilibrio del tiempo.
La ternura en cada mano,
el perdón en los bolsillos,
la pasión en lo sencillo...
de la espalda de un mago.
Norma Marchetti
29/3/11
lunes, 28 de marzo de 2011
Ya no importa el tiempo
Ya no importa el tiempo... hoy trajo rosas,
y le quitó la espina a mi derrota,
y destruyo el acero de toda espada...
y le infundió a mi cuerpo toda su savia.
Ya no importa el tiempo... se hizo prosa,
en la distancia, el viento, trajo el aroma,
y el revelado instinto a sol y arena...
se despojo de muerte sobre las piernas.
Ya no importa el tiempo... revivió en magia,
y me cubrió rincones con aguas mansas.
y se clavo en mi pecho... azahar y hierba...
y se amoldó la forma de la belleza.
Ya no importa el tiempo... es cruz de tierra,
y puede la llovizna fundir su fuerza,
la piedra se agujerea en la gota de agua...
la grieta es la flaqueza de una muralla.
Ya no importa el tiempo... se vuelve beso,
y se conjuga el arte sobre el cimiento,
y la cadencia es brisa suave de otoño...
el limón, en el árbol, es cuenta de oro.
Ya no importa el tiempo... corre a su antojo,
y de nácar, la arena, baña los hombros.
y es la mano el deleite de los poetas...
y sus ojos son gozo de de paz y entrega.
Norma Marchetti
28/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=BHJJLO0RWhk
y le quitó la espina a mi derrota,
y destruyo el acero de toda espada...
y le infundió a mi cuerpo toda su savia.
Ya no importa el tiempo... se hizo prosa,
en la distancia, el viento, trajo el aroma,
y el revelado instinto a sol y arena...
se despojo de muerte sobre las piernas.
Ya no importa el tiempo... revivió en magia,
y me cubrió rincones con aguas mansas.
y se clavo en mi pecho... azahar y hierba...
y se amoldó la forma de la belleza.
Ya no importa el tiempo... es cruz de tierra,
y puede la llovizna fundir su fuerza,
la piedra se agujerea en la gota de agua...
la grieta es la flaqueza de una muralla.
Ya no importa el tiempo... se vuelve beso,
y se conjuga el arte sobre el cimiento,
y la cadencia es brisa suave de otoño...
el limón, en el árbol, es cuenta de oro.
Ya no importa el tiempo... corre a su antojo,
y de nácar, la arena, baña los hombros.
y es la mano el deleite de los poetas...
y sus ojos son gozo de de paz y entrega.
Norma Marchetti
28/3/11
http://www.youtube.com/watch?v=BHJJLO0RWhk
domingo, 27 de marzo de 2011
Abriendo el cielo.
La sangre que me hierve aquí en las venas...
las venas que se expanden en su impotencia.
La calma que me aplaca... me queda corta...
y me deja desnuda en cada estrofa.
Porque no se en el camino y me desespera,
y me duele en el pecho la odiosa espera.
Y ya no sé si es tiempo o son mis ojos...
que jamás se resignan a es reposo.
Y yo busco y encuentro... pero no alcanza,
no se nutre mi pecho de mi templanza.
Y me grita y reclama y se funde en fuego,
esa pena tediosa del desacierto.
Y ya no digo nada... no sé hacerlo...
y le gana esa ira... al dulce beso.
Y ese latido es lava, galope y vuelo...
nacido en las entrañas del desconsuelo.
Es en mi pecho el frágil cristal labrado...
es en mi pecho acero bien modelado.
Es la distancia cruel de este silencio...
y es la caricia dulce abriendo el cielo.
Me mata y me revive... es piel y piedra...
es singular suspiro del alma entera.
Es la indefensa prisa que se desangra...
es la mirada firme sobre esas aguas.
Morma Marchetti
27/3/11
las venas que se expanden en su impotencia.
La calma que me aplaca... me queda corta...
y me deja desnuda en cada estrofa.
Porque no se en el camino y me desespera,
y me duele en el pecho la odiosa espera.
Y ya no sé si es tiempo o son mis ojos...
que jamás se resignan a es reposo.
Y yo busco y encuentro... pero no alcanza,
no se nutre mi pecho de mi templanza.
Y me grita y reclama y se funde en fuego,
esa pena tediosa del desacierto.
Y ya no digo nada... no sé hacerlo...
y le gana esa ira... al dulce beso.
Y ese latido es lava, galope y vuelo...
nacido en las entrañas del desconsuelo.
Es en mi pecho el frágil cristal labrado...
es en mi pecho acero bien modelado.
Es la distancia cruel de este silencio...
y es la caricia dulce abriendo el cielo.
Me mata y me revive... es piel y piedra...
es singular suspiro del alma entera.
Es la indefensa prisa que se desangra...
es la mirada firme sobre esas aguas.
Morma Marchetti
27/3/11
jueves, 24 de marzo de 2011
Me duele.
Ya no tengo palabras... la ausencia duele,
camino suspirando... sobre esta nieve.
Me duele esa historia que ayer leía...
ne duele todo el frío que se avecina.
Me duele el canto manso y la sordera...
me duele esa llovizna que a veces pega.
Me duele estar tan sola frente a la nada,
me duele ese retrato que se desgrana.
La noche que se apresta... duelo de horas,
se la mofa la desdicha... mora en mi alcoba.
Hoy la implacable muerte mato al pecado...
de creer que podía extender mis manos.
Me duele esa mirada sin un presente,
me duele que ese día no sea al siguiente.
Me duele el acorde amargo de la cordura,
me duele que nunca cierre la herida aguda.
Tan sola que hoy me abriga tan solo el viento,
tan duro que se me clava justo en el pecho.
Me duele la forma torpe de mi pureza,
me duele romper las cartas sobre la mesa.
Me duelen estas ojeras de tanto intento,
me duele lo que me causa el movimiento.
Me duele el ser la muerte por un momento,
me duele ver esta sangre que cubre el cielo.
Norma Marchetti
24/3/11
camino suspirando... sobre esta nieve.
Me duele esa historia que ayer leía...
ne duele todo el frío que se avecina.
Me duele el canto manso y la sordera...
me duele esa llovizna que a veces pega.
Me duele estar tan sola frente a la nada,
me duele ese retrato que se desgrana.
La noche que se apresta... duelo de horas,
se la mofa la desdicha... mora en mi alcoba.
Hoy la implacable muerte mato al pecado...
de creer que podía extender mis manos.
Me duele esa mirada sin un presente,
me duele que ese día no sea al siguiente.
Me duele el acorde amargo de la cordura,
me duele que nunca cierre la herida aguda.
Tan sola que hoy me abriga tan solo el viento,
tan duro que se me clava justo en el pecho.
Me duele la forma torpe de mi pureza,
me duele romper las cartas sobre la mesa.
Me duelen estas ojeras de tanto intento,
me duele lo que me causa el movimiento.
Me duele el ser la muerte por un momento,
me duele ver esta sangre que cubre el cielo.
Norma Marchetti
24/3/11
domingo, 20 de marzo de 2011
El viaje ll - "Mi corazón como consejero".
Días atrás, mientras la soledad amenazaba con devorarme y dejarme la ropa sin secar, decidí emprender una caminata bajo el sol de este inminente otoño. Pensé durante algunas horas cual era la solución... y se me ocurrieron varias, pero todo lo que no se sustenta en lo verdadero, tiende a caer por su propio peso y es verdad que a veces decimos cosas de las que no estamos del todo convencidos... y no es que uno quiera mentir o mentirse, es simplemente que pensamos que la solución, puede estar en esa otra opción que nunca contemplamos.
Cuando la soledad es tu única compañera y el dolor se te atraviesa en la garganta dibujándote una sonrisa absurda que no puede ni emitir sonido... uno piensa... observa y entiende que no se puede confiar en cualquiera, pero siempre hay alguien que se nos acerca y nos regala los colores, que nos devuelven a la vida, personas mágicas, seres de corazón puro que no persiguen fines mezquinos, que te abrazan con ternura y te protegen los sueños... son como ángeles de la guarda, pero con la bendición de ser de carne y hueso, accesibles, pero tan sensibles que podríamos destrozarlos hasta sin advertirlo. Ellos no pueden acercarse a cualquiera, porque podrían desangrarse y morir, la persona que quiera acompañarlos a lo largo de la vida, o por el tiempo que ellos decidan, deben evitar el raciocinio, el egoísmo y cualquier otro recurso humano de supervivencia.Cuando alguien así se nos acerca, es muy probable que uno piense que no es real, uno supone que no es posible que alguien así sea humano y lo estropeamos todo... el corazón nos grita que sí, que puede ser, pero la cabeza desconfía... tiene miedo y se defiende... nos aparta y nos destruye, entonces nos transformamos en nuestros propios enemigos... solo destruimos, incluso cuando el corazón se desespera por advertirnos que no hay forma de alcanzar la felicidad lejos de esos seres... ellos son luz y guía... uno no debe apartase jamás de esas personas, hay que defenderlas de todo y de todos... incluso de nuestra cabeza. A ellos se les debe hablar con el corazón en la mano... abrirse el pecho y que puedan ver como palpita.
Después de escuchar a mi corazón y entender que es mi mejor consejero... tomé una decisión... vos a comprar algunas temperas, porque no manejo la técnica del óleo ni de la acuarela y me voy a sentar a pintar ese paraíso que tanto soñé cuando era niña y mi alma era pura... voy a usar todos los colores del arco iris y los cálidos bañaran todo el paisaje, como un manto de sol... como un abrazo de la estrella que es el centro del sistema solar en el que giro... esa estrella que brilla con luz propia e ilumina dando vida a todo lo existente sobre la superficie terrestre
y que es tan generosa, que permite que todos veamos a la luna, que vanidosa, cambia sus fases como vestidos, se introduce en las voces y los vocablos de los poetas. Los enamorados la evocan y le dedican todo tipo de melodías, mientras que el sol, generoso hasta el hartazgo, jamás les recuerda que solo es un pequeño satélite que desaparecería con solo darle la espalda, ella solo refleja la luz que emana de tan poderoso astro... él la observa y le permite estos privilegios... ella a veces se deja llevar, y se olvida que sin él es solo una gigante roca gris que puede girar solo alrededor de la Tierra y que solo es una partícula imperceptible en el cosmos... mientras que él es una estrella generosa que la convierte en el símbolo más misterioso y romántico que buscan los amantes cuando él sol se esconde para no opacarla. Definitivamente, voy a seguir a mi corazón y voy a escuchar cuando llora en silencio mi necedad, mis ganas de seguir a ese alguien que me volvió a la vida en los colores, en la luz de la inocencia que inundó de amor todos los rincones de mi corazón.
Camino a la terminal, me apuro, acelero el paso. No sé, si algún día podré abrazar a ese alguien que se transformó en la luz que me permitió caminar cuando estaba a oscuras, que acarició mi alma cuando tenía miedo y me leyó poemas al oído para que no escuchara los rugidos de las fieras salvajes que me rodeaban con su odio y esperaban agazapadas para desgarrar hasta mis entrañas. Por eso, voy a llevarle este cuadro, porque decidí que mi corazón debía tomar posesión de las manos, es es el único que conoce ese edén en donde la vida comienza y la mirada se fija en toda la extensión de la perfecta imperfección de sus líneas... y su luz, para ser el gozo de mi alma... Voy a buscarlo donde no esperaba... donde siempre estuvo... EN MI CORAZÓN.
Norma Marchetti
20/3/11
Cuando la soledad es tu única compañera y el dolor se te atraviesa en la garganta dibujándote una sonrisa absurda que no puede ni emitir sonido... uno piensa... observa y entiende que no se puede confiar en cualquiera, pero siempre hay alguien que se nos acerca y nos regala los colores, que nos devuelven a la vida, personas mágicas, seres de corazón puro que no persiguen fines mezquinos, que te abrazan con ternura y te protegen los sueños... son como ángeles de la guarda, pero con la bendición de ser de carne y hueso, accesibles, pero tan sensibles que podríamos destrozarlos hasta sin advertirlo. Ellos no pueden acercarse a cualquiera, porque podrían desangrarse y morir, la persona que quiera acompañarlos a lo largo de la vida, o por el tiempo que ellos decidan, deben evitar el raciocinio, el egoísmo y cualquier otro recurso humano de supervivencia.Cuando alguien así se nos acerca, es muy probable que uno piense que no es real, uno supone que no es posible que alguien así sea humano y lo estropeamos todo... el corazón nos grita que sí, que puede ser, pero la cabeza desconfía... tiene miedo y se defiende... nos aparta y nos destruye, entonces nos transformamos en nuestros propios enemigos... solo destruimos, incluso cuando el corazón se desespera por advertirnos que no hay forma de alcanzar la felicidad lejos de esos seres... ellos son luz y guía... uno no debe apartase jamás de esas personas, hay que defenderlas de todo y de todos... incluso de nuestra cabeza. A ellos se les debe hablar con el corazón en la mano... abrirse el pecho y que puedan ver como palpita.
Después de escuchar a mi corazón y entender que es mi mejor consejero... tomé una decisión... vos a comprar algunas temperas, porque no manejo la técnica del óleo ni de la acuarela y me voy a sentar a pintar ese paraíso que tanto soñé cuando era niña y mi alma era pura... voy a usar todos los colores del arco iris y los cálidos bañaran todo el paisaje, como un manto de sol... como un abrazo de la estrella que es el centro del sistema solar en el que giro... esa estrella que brilla con luz propia e ilumina dando vida a todo lo existente sobre la superficie terrestre
y que es tan generosa, que permite que todos veamos a la luna, que vanidosa, cambia sus fases como vestidos, se introduce en las voces y los vocablos de los poetas. Los enamorados la evocan y le dedican todo tipo de melodías, mientras que el sol, generoso hasta el hartazgo, jamás les recuerda que solo es un pequeño satélite que desaparecería con solo darle la espalda, ella solo refleja la luz que emana de tan poderoso astro... él la observa y le permite estos privilegios... ella a veces se deja llevar, y se olvida que sin él es solo una gigante roca gris que puede girar solo alrededor de la Tierra y que solo es una partícula imperceptible en el cosmos... mientras que él es una estrella generosa que la convierte en el símbolo más misterioso y romántico que buscan los amantes cuando él sol se esconde para no opacarla. Definitivamente, voy a seguir a mi corazón y voy a escuchar cuando llora en silencio mi necedad, mis ganas de seguir a ese alguien que me volvió a la vida en los colores, en la luz de la inocencia que inundó de amor todos los rincones de mi corazón.
Camino a la terminal, me apuro, acelero el paso. No sé, si algún día podré abrazar a ese alguien que se transformó en la luz que me permitió caminar cuando estaba a oscuras, que acarició mi alma cuando tenía miedo y me leyó poemas al oído para que no escuchara los rugidos de las fieras salvajes que me rodeaban con su odio y esperaban agazapadas para desgarrar hasta mis entrañas. Por eso, voy a llevarle este cuadro, porque decidí que mi corazón debía tomar posesión de las manos, es es el único que conoce ese edén en donde la vida comienza y la mirada se fija en toda la extensión de la perfecta imperfección de sus líneas... y su luz, para ser el gozo de mi alma... Voy a buscarlo donde no esperaba... donde siempre estuvo... EN MI CORAZÓN.
Norma Marchetti
20/3/11
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