traductor

sábado, 20 de diciembre de 2025

Quien ría conmigo

 

                    https://www.youtube.com/watch?v=2KjjrL-zv8c&list=RD2KjjrL-zv8c&start_radio=1

Y otra vez, a solas, observo el camino,

ese transitado, como un solo ciclo,

ese, que recuerda que el año termina,

ese, que su sombra, junto a mí camina.


¡Fueron tantas cosas sacudiendo el ego!

fueron esas chances que borro el silencio,

¡Tanta expectativa pegada a la espalda!

¡Tanto desencanto y noches gastadas!


Y miro hacia atrás, y digo... tranquila,

si el cielo lo quiere, no habrá despedidas.

Y si no es tu abrazo... será de quien sea,

tranquilizo el alma, para lo venga.


Y después, la noche me cuenta mentiras,

o, tal vez, no todo sea una fantasía.

Si, algo me dice que estaba en lo cierto,

pero, hago memoria y no encuentro hechos.


¿Y si esas voces, trajeran las pistas?

O quizás canciones, plegando poesías.

¿Y si nada es cierto, y no quise verlo?

¿Y si sigo sola por algo que invento?


Es así de loco este vuelo errante,

mensajes sin nombre, crudos... desafiantes.

Una voz en off, que cruza distancias...

y así, sin certezas, se intuye y rechaza.


Luego lo razono, o enumero excusas,

y nada prospera, parece renuncia.

Un gran escenario, monólogo abierto,

máscaras distintas... mi historia en los versos.


¿Y qué puedo hacer? No quiero el silencio,

y no puedo hablar, porque no es mi tiempo.

Si  no va menguando la brecha de piedras,

entiendo y acepto, la derrota nueva.


No busco ganar, ni es competencia,

nunca quise el juego, aunque no se entienda.

No importa que digan, que piensen, o hagan,

yo, soy siempre yo, aunque no les plasca.


Si es por mi edad, mi cuerpo, o mi ropa,

¡Qué pena por ellos!.. A mí no me importa.

Si es por mi intelecto, nivel o fortuna...

sí, tienen razón, no seré una ayuda.


Quien sienta mi paz, en mi cielo claro,

quien vea cumplo lo que he jurado,

quien ría conmigo sin pensar siquiera,

será quien me ha visto, aunque nadie vea.


No amo lo justo... lo que es conveniente,

no le pongo un precio... no busco obedientes.

Aprecio intenciones, limpias de soberbia,

me abro a lo justo... la lealtad es regla.


Norma.





jueves, 18 de diciembre de 2025

Traté...

                                           https://www.youtube.com/watch?v=Z0IUX1TXURw&t=2s

 Traté de ser noble, ser fuerte, ser neutra,

traté de ser cauta, sensible o serena,

traté de ser puente, ser luz, ser paciencia,

traté, y fue en vano, me dañé sin tregua.


Traté de decirme, que tal vez sirviera,

traté de entender de todas maneras.

Traté, y el esfuerzo, me cansó las ganas,

traté, y ya no quiero intentar más nada.


Traté de seguir, aún sin sustento,

traté en el silencio, superar  mis miedos.

Traté de alentarme cuando estaba oscuro,

traté de ver algo que me diera un rumbo.


Traté, y la fatiga se hizo infranqueable,

traté, de estar sola en un tono amable.

Traté de aferrarme a un... falta poco,

traté, y ya dudo, de mí fe... de todo.


Traté de aferrarme, y observé de lejos,

traté, y fue tonto retener el tiempo.

Traté, lo di todo, por otro momento,

traté, sin un piso... ciénega de un cuento.


Muchas decepciones de aire viciado,

muchos desencuentros, por ego arraigado.

Muchos los intentos, sin un resultado,

mucho, sin decir, expuesto... dañado.


Muchas noches largas de plegaria y llanto,

mucho se rompió en el duelo largo.

Mucho, aún respira, en este desierto,

mucho que cerrar o inventar de nuevo.


No sé, si es broma, o solo es cinismo,

un destino cruento, me lanzó al abismo,

y ahora me dice, pero... ¡Lo lograste!

y yo solo entiendo, que es interminable.


Ahora, me encuentro ordenando todo,

y. sigue esa angustia mojando mi rostro.

Y  ya me da miedo pedir otra chance,

no sé quién es quién... no sé si confiarme. 


Norma 

jueves, 11 de diciembre de 2025

La lluvia


 ... Y afuera nuevamente ruge el cielo y ese aliento embravecido, reduce las suaves nubes, a simples gotas. Caen las pequeñas percusionistas, y un sonido acompasado se escucha en el silencio de la noche.

 La lluvia me da escalofríos, al menos, cuando escucho los primeros truenos, y no es que me de miedo, o tenga recuerdos de haberlo tenido en la infancia, pero, si le temía al viento, y no me refiero a esas ráfagas de aire normales, o algo molestas, no... le temía a esas tormentas que embravecía al mar y sacudía los árboles que rodeaban mi casa, con la furia de coloso y la impiedad de un cazador.

  Afuera, las hojas se agitan y mis ojos se hipnotizan con las grandes luces que como destellos imposibles, rompen la oscuridad del cielo. 

 Otro estruendo, me recuerda, que aún no se ha ido, que el melancólico murmullo del agua aún insiste en recordarme momentos de mi vida en que la naturaleza nos hace sentir lo infinito de su poderío y de lo pequeños que somos. Nos hace entender, que el más poderoso de los hombres, es nada en medio del mar, o ante la explosiva ira de un volcán. Y es ahí, en el pequeño rincón en que nos posiciona la Tierra, que aprendemos de humildad y de la gracia que nos concede, al mantenerse quieta, mientras acuna nuestros sueños, nos deja jugar en su piel y respeta su pacto con el cosmos, desde nuestro primer hálito de vida. 

 Me gusta acurrucarme y sentir que estoy a salvo, mientras espero que nadie padezca las consecuencias.

Cuando era chica, mi padre decía, que si llovía, era porque San Pedro estaba baldeando el cielo, y mi razonamiento, me decía que sonaba lógico. Mi madre, nos contaba anécdotas algo más dramáticas o cinematográficas, pero ya entendíamos que era su forma de ver la vida.

 Y sí, también recuerdo vueltas del colegio, corridas hasta el colegio de mis hijos cargando paraguas y camperas... vueltas del trabajo, cuando me volvía caminando y llegaba empapada de pies a cabeza. 

 La lluvia me trae melancolía, y, a su vez, ese agradecimiento, por tener como resguardarme. Y con los años, también recuerdo haber visto hermosos arco iris y días en los que llovía con sol. Supongo, que existen miles de experiencias y alternativas diferentes, porque el planeta, es como el atelier de un artista, donde el límite existe, solo si el creativo baja los brazos y se rinde.

 La lluvia, es una música relajante, que se escucha suave por momentos, y te invita a pensar, a mirar hacia adentro. A observar lo que falta, lo que sobra y lo que se queda, aún sin hacer esfuerzos.

 Y finalmente... ¿Qué somos? y... ¿Para qué?, ¿Cuánta belleza o destrucción podemos generar?, ¿Qué pesa más en nuestra vida?,  ¿A dónde queremos llegar?

 La verdad, solo quería escribir y no pensé, solo salió.

 De fondo, tenía otra pestaña abierta con música que se reproducía libremente, como sugiriendo algo, pero... ya estoy acostumbrada, imagino que el cielo me esta queriendo decir algo. Tal vez, solo sea una gran coincidencia.

. Les comparto: "Honesty", "Never be the same", "Is This love", "Mandy", "The one" y "Making love out fo nothing at all"


Norma.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Mi Musa y yo


                                                            https://youtu.be/V0ROwAmRD88

Y volvió la musa*, despertó mí sueño,

dictó con urgencia... y ya no recuerdo.

Transcribo los versos como fueron dichos,

Debo releerlos... yo tan solo escribo.


*A menos que caigas y no desesperes,

a menos que veas la dicha que viene,

a menos que digas lo que nadie espera,

no importa, no hay miedo que aún te detenga.

No hay llanto ni duda que impida otra entrega,

los ojos sin duda, destilan misterios,

las ganas que vencen los tramos de riesgos.

No esperes, ya es tiempo, tu piel ha sanado,

los cayos, son luchas que tienen tus manos,

no esquives, no intentes poner más barreras,

tu anhelo en silencio... yo dictó las letras.

No llores, no hay forma de borrar lo escrito,

las huellas del cielo, saben lo que he dicho,

no caigas, se fuerte, ya casi revela,

abraza con ganas lo que pronto llega.

Desnuda verdades, grises... escondidas,

ya no habrá más sombras, ni habrá partidas.

Elige tu paz, no negocies eso,

ama sin piedad, porque es justo hacerlo.


Mí musa y yo.


viernes, 5 de diciembre de 2025

Ser como niños


 Y no, no se trata de andar por el mundo con la inocencia a flor de piel, no se trata de creernos todo, no tiene que ver con aceptar todo lo que proviene de nuestros padres o de obedecer a ciegas, porque no queda otra. Con frecuencia, la gente confunde conceptos y mezclamos pureza con vulnerabilidad.

 Ser como niños, no es ser inmaduro, volver a cometer las equivocaciones que cometíamos cuando la vida no nos había dado las herramientas necesarias, cuando, papá y mamá, o la figura que cumpliera ese rol, era la dueña de la verdad absoluta e indiscutida, cuando todo era nuevo, al punto de asustar o fascinar. Hay algo bonito en esa idea y no nos hace retroceder o permanecer en un estado de fragilidad. 

 Ser como un niño, siendo ya adulto con experiencia, no tiene que ver con la forma que vestimos, que hablamos, con la irresponsabilidad o la falta de claridad. Por el contrario, no es negar o correr lo aprendido, es mirar sin prejuicio, es creer en lo que la sociedad censura por protocolo. Es comerse una galletita rellena separando las partes, porque eso no daña a nadie y da un poco de gracia también, es no abrir juicios, o apresurados, con posterior condena, porque los niños, no cargan con mochilas pesadas de estadísticas veredictos desfavorables. Es despertar por las mañanas, imaginando algo sorprendente, o dormirse con un cuento que te haga volar de ilusión. Eso es gratis, eso sigue vivo en algún rincón de nuestro interior, pero... aprendimos a censurar toda esa magia, por carecer de bases sólidas y estudios científicos, basados en algún porcentaje, que se les ocurre suficiente, prefieren afirmar, que la realidad es siempre dura y cruel y que quien no sufre, o se desangra para obtener algo, no merece nada. Bueno, esa es la razón de la infelicidad generalizada, de los huecos profundos, imposibles de llenar y del menosprecio sobre las capacidades innatas.

 Una vez leí, que las personas complicadas de domesticar, no son las que gritan o rompen todo, porque la sociedad las reprime e incluso se aplaude un aplastamiento por la fuerza, nadie quiere a un desquiciado suelto. Pero, aquel que aprende a dominar los impulsos, el que se hace respetar con una mirada, el que no tiene nada que explicar, porque sus actos son coherente y son verdad, pueden ser ejemplo y el ejemplo, suele ser la más sabias de las lecciones. 

 ¿Qué relación tiene todo esto con los niños? Un niño, aprende a mentir, porque ve que en otros funciona para evadir algún tipo de impacto que asusta, pero, cuando puede expresarse sin el temor de ser reprimido, es real, es transparente y sabio también, no usan filtros, solo hablan con honestidad, aunque sin experiencia, sin saber que lastima y qué no es tan necesario mencionar, por eso, el adulto puede ser un niño con ventajas. Se puede ser real, transparente y honesto, pero ya aprendimos con quien hablar... y con quién no.

 En cuanto a la magia, la imaginación, la interpretación de la belleza y de lo que está bien, el adulto comprende que no todos los caminos son fáciles de transitar, no todas las personas son dignas de confianza, no todo lo que se etiqueta como arte, realmente lo es, la belleza y la perfección, no obedecen a un mismo concepto. Así nos sucede cuando calificamos algo de ideal a la distancia, pero al estar cerca, el sacudón viene solo por lo que nos hace sentir.

 El verdadero talento, pasa más por como podemos adaptarnos a nuevas situaciones, más positivas, por como entendemos las emociones, sin reprimirlas, haciendo mapas de entornos para caminar sin romper nada, pero sin detenernos, esperando guía de gente, que quizás, tenga menos visión real que nosotros. Los niños, no juzgan por apariencias o conveniencia, al menos que, alguien se los haya inculcado con desaprobación, incluso con insultos disfrazados de enseñanza. Ellos juegan, imaginan, sueñan... saben ser felices, con todos los matices que la vida ofrece. Creen que pueden, que la vida se abre en abanico para que elijan, se ven en futuros dignos y eso alimenta el impulso, que la sociedad se encarga de destruir con noticias nefastas, trampas, ambición desmedida o deterioro de la autoestima, a niveles impensados.

 Somos consientes, que los niños, no sobreviven solos, porque están aprendiendo a ver que hay sistemas y personas en ellos, que están aferrados con tanta fuerza a ser dueños de la verdad, de posesiones, de imágenes atractivas, de poses de victimismo que alimentan la culpa de otros, para no hacer nunca nada, más que destruir la vida de quienes los rodean. De los que ostentan poder y se creen dioses inmortales, hasta que el final les toca el hombro, de los que necesitan someter personas, porque es lo único que les permite sentir, que sirven para algo, aunque todo sea una gran farsa. Y así se puede seguir un rato más, pero, lo importante es entender, que un niño, no sobrevive sano, si no tiene quien lo proteja.

 El as en la manga, es no destruir al niño interior, porque ahí está la clave que cambia la percepción del mundo. Cuando un niño piensa, que lo que parece una verdad, es como la espada en la piedra del rey Arturo, es algo, que a simple vista y con las restricciones de la física, es una causa perdida, pero, el niño ignora patrones y paradigmas, entonces, solo se acerca y la saca. Nadie vuelve a recobrar la gracia de reírse sin hacer daño, de disfrutar de la libertad, de dormir con una sonrisa, cansado por haber jugado mucho. Si dejamos de escuchar esa parte bonita que aún vive escondida en nuestro interior, esa, que nos hace sonreír sin maldad y hacer cosas ridículas cuando nadie nos ve, porque son divertidas, crece la insatisfacción del hastío por llevar una careta social agobiante y pesada, que bloquea todo lo que todavía es posible, pero una parte ciega de la sociedad, se empeña en destruir.

 La elección es personal.En lo que a mí respecta, elijo ser esa niña con la responsabilidad y la conciencia de un adulto que no obedece a los patrones exigidos para una edad determinada... ¡Y, funciona!